martes, 9 de agosto de 2016

MARTIN AMIS. LA CASA DE LOS ENCUENTROS

La casa de los encuentros
Martin Amis
Anagrama, Colección Compactos
Barcelona, 2008
 
UN TIEMPO DE BARBARIE
 
  Como una indagación en los efectos más tóxicos del sectarismo ideológico, La casa de los encuentros es una de las novelas más definitorias de Martin Amis (1948), quien desde la amanecida de su creación alterna en sus entregas la obra ensayística y las propuestas ficcionales.
  Cargada de verosimilitud testimonial, y con un denso trabajo histórico preparatorio, la novela sitúa su marco narrativo en la zona ártica de la extinta Unión Soviética, entre la finalización de la segunda Guerra Mundial y la muerte de Stalin, una etapa de afirmación plena del estalinismo a través de una represión política generalizada, repleta de asesinatos, confinamientos y deportaciones. Un verdadero régimen de terror impulsado por un líder neurótico.
  En el campo de prisioneros de Norlag, bajo condiciones climáticas polares, un narrador sin nombre relata su propia historia y su coraje por sobrevivir a la degradación de cualquier esperanza. Ignora qué ha impulsado su confinamiento porque tiene convicciones marxistas y ha sido un combatiente con impecable hoja de servicios. Pero la lógica política nunca es brújula en una dictadura y él y su hermano son confinados durante un largo tiempo en el que se prodigan los castigos más bárbaros. El personaje tiene en su hermano una razón para filtrar su tiempo en el infierno humano de Norlag y para recuperar en su memoria distintos momentos vitales que emparejan la existencia de los dos hermanos y su disparidad vital.
  Los dos están enamorados de la misma mujer y los dos difieren en su forma de ver lo cotidiano. El hermano menor, Lev, es poeta, su frágil cuerpo apenas convoca gestos de rebeldía y acaba abrazando un pacifismo repleto de quietud que lo convierte en cualquier instante en la víctima propiciatoria. El narrador, en cambio, es una voluntad bélica, cuya ambición lo sitúa en los primeros sitios del liderazgo rebelde en el campo. Y después, cuando todo concluya y se reintegren a la existencia habitual, buscará sitio en el tejido social para escalar su posición y vivir en condiciones económicas despejadas de miseria.
  En la obra de Martin Amis resuenan ecos de Nabokov y Conrad. El tiempo narrativo se desliza con pasos épicos para buscar un horizonte que asegura que no existen paraísos perdidos, que en cualquier recodo de la existencia aguardan el horror y la melancolía, dos sombras que solo una voluntad de hierro puede alejar, pero cuyos efectos secundarios se quedan para siempre.
 
 

5 comentarios:

  1. No conozco al autor, pero parece interesante su lectura ¿no?

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  2. Es lógico que no conozcamos la obra de muchos autores. No pasa nada. Cada libro es un camir. Abrazo grande

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  3. Gracias por la recomendación. La tengo en cuenta. Besos,

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    1. Es un novelista comprometido con el acontecer histórico, Susana, y su forma de entender la narración huye de cualquier conformismo. Un gran abrazo.

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