miércoles, 31 de agosto de 2016

VOCES Y ECOS

Villalbilla (2013)
Fotografía de
Miguel Doze


OTITIS

El zumbido no cesa.
Es una rasgadura,
una ola que llega
de forma imprevisible,
una pulsión secreta
que dispersa señales
a destiempo.

Acudo al otorrino.
Con gesto relajado
prodiga pormenores,
dictamina las causas.
Me firma complaciente
algún diagnóstico:
trastornos auditivos;
el tímpano anegado
por voces que no existen.

Todo bajo control,
algunos fármacos
y ejercicios sencillos;
me falta aprendizaje
y discernir los ecos
que engañan al silencio.

     (De Ninguna parte, Sevilla, 2013)






8 comentarios:

  1. Nunca pensé que a una otitis se le pudiera describir tan bien y tan poeticamente.

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  2. Es que mi desajuste auditivo tiene síntomatología poética, querida Tracy, y solo se cura con un buen libro entre las manos.
    Sé que abuso de tu tiempo y que eres muy generosa, así que no me canso de reiterar que tu presencia en estos puentes es una alegría. Besos.

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  3. Gratamente sorprendida con este poema. Cualquier detalle de la realidad puede ser inspirador. Un cálido abrazo, José Luis.

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  4. Siempre es grato pensar que alguien que conoce bien mi poesía, como tú, encuentre ángulos nuevos. Un abrazo entrañable.

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  5. Respuestas
    1. Gracias por la exageración, Isabel, sé que es afecto, espero con mucha ilusión el envío de tu libro. En cuanto llegue acuso recibo. Y disfruta, que ningún trabajo impreso posterior deja la calidez sobre la mesa del primero.

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  6. Respuestas
    1. Gracias, Sandra, conoces bien mi forma de entender el poema, ese ejercicio de media voz que pone ante la mesa dos soledades juntas. Una alegría sentir la tuya.

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