jueves, 4 de agosto de 2016

JAVIER VICEDO ALÓS. FIDELIDAD DE UNA SOMBRA

Fidelidad de una sombra
Javier Vicedo Alós
Pre-Textos Poesía
Valencia, 2015

DISFRAZ DE SOMBRA
 

Tras conseguir el IV Premio de poesía Bancaja de creación, camina hacia el lector El azul silencio del hombre, primera labor poética del poeta y autor dramático Javier Vicedo Alós (Castellón, 1985). Con esta entrega auroral  arranca un recorrido  formado por los poemarios Ventanas a ninguna parte  y  La última distancia , que encuentra en el teatro una acreditada bifurcación; su obra  Summer evening fue reconocida en 2014 con el Premio de teatro Calderón de la Barca.
Su entrega lírica más reciente es Fidelidad de una sombra (Pre-Textos, 2015). De entrada, el conjunto de poemas aporta una sentida meditación sobre lo transitorio a partir de breves composiciones. Existir es abrir los ojos a la percepción, abarcar un cúmulo de elementos dispersos que se despliegan en torno a la identidad del yo para que la conciencia, siempre premiosa y meditativa, ensaye sus reflexiones. En los poemas encuentra cauce el análisis introspectivo, ese abordaje del trayecto individual marcado por la necesidad de hallar respuestas. Leemos en los versos de apertura: “¿Qué lugar es el tuyo en el espacio?, / ¿tu duda es el asiento, la alianza / o es más bien el ensayo de una fuga, / un modo de saber tu libertad / porque nada en el mundo te precisa? ”
La constancia de ser nunca libera de la indecisión, aunque el tiempo prosiga senda en ella está escrita la tensión entre rutas contradictorias y el pesaroso caminar hacia la ceniza como última ruta. Pero esa mirada hacia el final no da a la muerte una condición trágica; es una inquietud que sobrevuela entre las cosas, una cancelación del tiempo, un proceso cumplido que entrelaza oxidación, vacío y pérdida. Por ello, quien vislumbra el entorno percibe también la misma condición entre los elementos naturales, como si en su declinar figurasen trazos de significado preciso. Así lo certifica con decir aforístico el poema “Solo de invierno”: “El mundo nunca interrumpe su partitura, / sólo relaja el ancho de sus pulmones / para estallar después en tonos más altos. /…/ Vivir es estar preparándose siempre.”
Los últimos poemas exploran conexiones entre el personaje verbal y una realidad que nunca deja de vibrar cercana para dar fe de sus mutaciones, para dibujar la caligrafía de sus evidencias en el ánimo, como leves conmociones. Como si fuese un epílogo conclusivo, en “Coda” busca sitio el sentido final de la palabra; la razón de ser de un proceso comunicativo que hace pie en el indeciso espacio del poema, ese punto quieto donde duerme el tiempo.
 
 

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