domingo, 2 de octubre de 2016

INDICIOS

Indicios del yo



HETERÓNOMOS


Dentro de mí conviven, abocados
a una inmensa rutina sedentaria,
el yo que pienso y otro, el que parezco.
Un pacto, que firmaran con los ojos,
les conmina
a respirarse en cierta tolerancia,
y ambos han sido absueltos
de mencionar, siquiera,
cuál fue la última causa
que les diera la vida.

Cada uno tiene ya su enclave exacto:
el yo que pienso
habita, día y noche,
la intimidad de estas cuatro paredes.
Es semejante a un niño que olvidara crecer,
y por lo mismo
nada en el mar de una sabia ignorancia.
(“Acaso sea el invierno…
es razón suficiente para explicar el cosmos “)
Y balbucea. Ríe.
Se pierde en los espejos. Gesticula.
Colecciona recuerdos como si fueran conchas
que ha enterrado el olvido.

A veces llora y viste el jersey gris
de la melancolía;
entonces toma un folio,
donde  inicia el galope un sentimiento
y se hace reo de pertinaz tristeza,
hasta que traspapela la mirada
y descubre, cansado,
que afuera cae la lluvia
y mojan su perfil
unas livianas gotas de mi nube.

El que parezco
está en la calle de continuo.
Todos le conocéis
pues con todos comparte ese pan y esta sal
que, bajo el brazo, trae la vida;
las cotidianas dosis
de angustia existencial, trabajo y ruido.
Con él tropiezo,
una tarde cualquiera,
al doblar una esquina,
y tras justificarme torpemente
(“hallé la puerta abierta
y me aburría…”)
me despido gozoso y luego marcho
-el paso lento, sepultadas las manos
en los amplios bolsillos del vaquero-
a ver, sin más, el mundo por mis ojos.


                              (De Rotonda con estatuas,1990) 


8 comentarios:

  1. Respuestas
    1. Así es, todos tenemos una identidad rimbaudiana que tiende hacia el otro; muy agradecido por tu complicidad y ojalá te haya gustado el poema, un texto que pertenece a mi primer libro y que emana una gran complicidad con mi forma de ser.

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  2. No sabremos nunca cuántas personas ( o personajes) podríamos llegar a ser... las circunstancias nos moldean.
    Me ha encantado el poema José Luis.
    Feliz semana para ti,
    Sandra.

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    1. Y a mí me ha encantado tenerte cerquita, Sandra; son tiempos raros, dejamos el aula después de toda una vida dedicada a la enseñanza y ahora empieza un tiempo personal entre libros, así que el calor de los amigos viene muy bien. Besos grandotes.

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    2. Sí, nos acostumbramos a una rutina y a veces cuesta adaptarse a otra cosa, aunque sea al tiempo con uno mismo (o precisamente por eso...)
      Besos de vuelta para ti también José Luis.

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    3. Es difícil decir qué aspectos de la escritura llenan más; como te he comentado más veces, a mí me resulta esencial el itinerario abierto con amigos de tantas lecturas. Abrazos.

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  3. Todos somos caleidoscópicos.
    Un abrazo

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    1. Y a todos nos hace esa versión de Jano que habita en los espejos Tracy; así que tienes en mí una doble amistad: quien soy y quien parezco. Un gran abrazo.

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