martes, 30 de enero de 2018

CASA VACÍA

Casa vacía
(Olimpia, Grecia, 2010)
Fotografía de
Adela Sánchez Santana

CASA VACÍA


  En esta casa ya no vive nadie pero están todos los moradores que ocuparon habitaciones en las gramáticas del tiempo. Escucho su fisiología desperdigada en pasos, susurros, toses o gemidos. De cuando en cuando callan, como si se hubiesen mudado a otro lugar por unas horas.
  Siempre regresan. Esta noche olvidaron cerrar la puerta de entrada y apagar luces. Alguien me despertó. No supe qué decir; me siento extraño sosteniendo el aliento de una casa vacía. Ellos me reconfortan. Son labios que pronuncian con el temblor de una revelación: “alguien debe soñarlos”.

(De Cuentos diminutos)


10 comentarios:

  1. Gracias José Luis, este cuento me gusta bastante porque me recuerda a los que yo llamo mis "ángeles anómalos". Abrazos, amigo!

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    1. Gracias a ti, poeta, por no dejarme solo casi nunca; hoy he buscado un texto mínimo porque el lío de asuntos pendientes es abrumador y ando un poco perdido; le decía a Adela hace un instante que hay días que la voluntad parece una casa vacía, un lugar de regreso a ninguna parte. un fuerte abrazo.

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  2. Abrazos amigo, abrazos con sosiego, nos hemos ganado ya la tranquila búsqueda de la claridad, aunque sea tan necesaria como costosa. Buen día!!

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    1. Ahí andamos, Luis, pero esa claridad está lastrada con frecuencia por la incertidumbre, así que no queda sino seguir con el celo fuerte del primer día, con esa voluntad del cristal frágil que hay que cuidar. Un fuerte abrazo.

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  3. Me gusta! Tus Cuentos Diminutos José Luis, siempre dejan una puerta abierta a la inquietud. Un fuerte abrazo.

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    1. Gracias Carmela, la inquietud es el estado natural de la conciencia, una genética compartida por todos. Muy agradecido por tu comentario y un gran abrazo.

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  4. Es tan hermoso. "me siento extraño sosteniendo el alientobde una casa vacía" y el final. Es conmovedor.
    Feliz jornada y gracias por tus letras.

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    1. Hola Gabriela, ando corrigiendo pruebas del nuevo libro, así que busco erratas con la impericia de un buscador de oro. Gracias por asomarte a mis letras, tu afecto es un pino fuerte en el llano, poeta; hoja perenne.

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  5. Me ha emocionado, me ha inquietado, me ha puesto en contacto con mis ángeles de la guarda.
    Un placer leerte siempre.

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    1. Un placer sentir que cada noche cierro el ordenador con ese tacto callado de quien siempre tiene un poco de tiempo para la lectura. Tus palabras son vida en estos puentes, Tracy; no sabes cuánta. Feliz jornada.

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