martes, 24 de julio de 2018

ROSALES ÁRTICOS

En blanco y negro
Archivo general de
PxHere



RARO


Solía agarrarme a las ramas del ensimismamiento, silencioso y ausente, como quien cruza espejos. El maestro insistía en llamar mi atención con aspavientos teatrales, hasta que reconocía lo inútil de su empeño y proclamaba en voz alta que yo era un raro, una cabeza firme empeñada en plantar rosales árticos. Indeciso y sin brújulas, yo regresaba a casa. Sólo mi madre mostraba desacuerdos con el juicio docente. Me abrazaba fuerte y alborotaba alegre mi flequillo. Después se perdía en el mediodía incierto de lo diario o pasaba las horas en el patio, deshojando pétalos de luz.

(Recuerdo infantil)




8 comentarios:

  1. Me identifico totalmente con tus palabras, toda la vida siendo un raro. Ayayay dónde tendremos la cabeza?? Sera la luz o la ebriedad de lo bello. En fin la infancia y sus espejos. Abrazos y salud, amigo

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    1. Hola poeta, hay que seguir caminando en la rareza, dejar en el camino una estela de nieve. Un abrazo fuerte.

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  2. Ayyy qué maravilla de recuerdo en miniatura José Luis. Me encantó! Preciosísimo. :)

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    1. Muchas gracias por tu mirada siempre a la solana, Sandra, donde nunca faltan los hilos de sol. Feliz día.

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    1. Muchas gracias, poeta, y el ruego de que no te vayas demasiado lejos. Sin ti estos puentes son más grises. Cuídate mucho.

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    2. Estos puentes son libro diario.tu amistad también. No me iría.
      Otro abrazo

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  4. Muchas gracias por dejarme saber tu estado y tu presencia, poeta. Eres norte.

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