domingo, 22 de julio de 2018

LUIS FELIPE COMENDADOR. SIN MÁS

Luis Felipe Comendador
Imagen de
RTV AL DÍA, SALAMANCA


LUIS FELIPE COMENDADOR. SIN MÁS

Los viejos amigos ya no somos
amigos, pero  vamos camino
de ser viejos. Algo es algo.

KARMELO C. IRIBARREN

   Se cruzan las cosas compartidas con Luis Felipe Comendador. Son extraños cableados que conectan abrazos, conversaciones, soledades, libros, risas, aceras, sitios, decepciones…Esos espacios sentimentales semiderruídos por los relojes, que yo conservo intactos en el líquido amniótico de la memoria.
   Su amistad –mi semejante, mi hermano- es una instantánea que sobrevive a la ominosa política local de Béjar, a los desajustes conspiratorios de los que están sin ser y a los silencios desperdigados por nuestras biografías otoñales.
   Lo que piensen los otros de los méritos intelectuales y personales de Luis Felipe y sobre su abrumadora labor solidaria no puede diferir mucho de lo que pienso. Su identidad es transparente, incuestionable. Encarna un rincón con solana, un área de servicio en una carretera secundaria, un refugio abierto; la derrota callada de quien vuelve a intentarlo.
   Luis Felipe Comendador es grande, grande; conozco sus dimensiones palmo a palmo. Lo sé porque está aquí, conmigo. Dentro.

(Apunte de verano)




2 comentarios:

  1. Magnífico homenaje, cargado de verdad. Suscribo, una a una, tus palabras.

    Un fuerte y doble abrazo.

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    1. Sé que habrías escrito el mismo texto, letra a letra, querido Antonio; formas parte de una identidad afectiva que no conoce más que tu fuerza generosa y tu verso solidario, así que me alegra decirte que el apunte estival es de los dos, sin más. Un fuerte abrazo.

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