sábado, 14 de julio de 2018

EPITAFIOS DESDE NINGUNA PARTE

Los brotes, luego
Fotografía de
Javier Cabañero
(Hyde Park, Londres, 2010)



PIEDRA CALIZA
     (Epitafios)



He soñado con la realidad. Con qué alivio me he despertado

                                                                                              STANISLAW  J.  LEC



                                   I

En su artesana construcción del silencio,
la muerte no reconoce
ninguna otra verdad.

                                   II

Otra noche.
Sobre mí  prosigue su labor
la luna quieta.
Carezco de otra luz.

                                   III

Queda mi nombre
y la serenidad de este paisaje
que no sabe quien fui.

                                   IV

Agudizo mi vocación fantasma.
Miro sin comprender
y reclamo razones para estar en la nada.
No hay respuestas;
la pureza del aire
habita el desamparo.

                        V

Un manto de raíces y una brizna de sol,
pero las formas se han desvanecido
en el escaso jugo de una tierra estéril.
Estoy con otras sombras y nos une
la mansa convivencia,
el aire de familia
de los que nada piden al futuro.

                        VI

Vuelven los ecos y dibujan mapas,
un recorrido de memoria y sueño
que convierte al que fui
en terco pasajero de otra ruta
que ya no identifico.
El pasado se puebla
de restos arqueológicos.

VII

Ahora vivo debajo de las cosas,
con vocación de sima.
A tientas me desplazo
sin que se marquen huellas
ni dejen una imagen
los lugares de paso.
Nada sucede aquí;
nada sucede.

                        VIII

Callé.
Después de todo,
cobijo la pereza.
En el silencio, nadie;
un estar sin contornos que tantea
 y mide con desgana
el transcurrir del tiempo.


IX

Camino dentro
de un dédalo de calles
y paisajes extraños
tras un rastro invisible.
Prosigue la deriva;
es terca voluntad
que empuja hacia otra parte.
En un tiempo sin tiempo,
ensordecido,
busco un lugar
para empezar de nuevo.


 X

Epitafios;
un triste empeño en seguir hablando
cuando  se consumió
mi turno de palabra.


             (Del libro Ninguna parte)




                                  

7 comentarios:

  1. Este poema me ha conmovido intensamente. Me encantaría leer Ninguna Parte.¿ Lo puedo encontrar en librerías, José Luis? Enorme abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola Gloria, muchas gracias por tu interés; siempre me conmueve tu apoyo lector, tu afecto, tu desprendimiento tan alejado de esas cercanías que nunca hacen otra cosa que extender la mano. Creo que "El rincón de la lectura" en Covibar, lo tiene, y si no está en septiembre cuando nos veamos te llevo un ejemplar... Una delicia tu amistad.

      Eliminar
  2. El empeño en seguir hablando cuando se ha consumido el turno de palabra, parece una definición de la poesía, además de epitafio. Gracias José Luis

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Tienes razón, querido Luis, casi todos los géneros literarios -pero sobre todo los que buscan en la concisión y el decir breve su camino expresivo - son un intento de dar a las palabras permanencia. Ahí andamos, poeta. Así que solo queda desearte un largo viaje de amistad y poesía.

      Eliminar
  3. No sabría con cuál quedarme, llegada la hora. Por eso elijo los diez para leerlos "lenta mente" ahora. Hondos, perdurables, trascendentes.
    Un abrazo, maestro.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Querido Miguel, descubrir tu afecto y tu amistad ha sido un regalo; así que tengo la esperanza de que recorramos juntos un largo trecho de amistad y libros.

      Eliminar
  4. Querido amigo,entro por vez primera en tu blog y encuentro los bellos y hondos poemas de esta suite lírica. Un cordial saludo.

    ResponderEliminar