viernes, 12 de abril de 2019

HOSTIGAMIENTOS Y HUIDAS

Ayuttaya (Tailandia, 2017)
Fotografía de
Rosa María Hernández Costa

HOSTIGAMIENTOS Y HUIDAS

La tramposa gramática del insulto se justifica a sí misma como fruto de una hilazón invisible de causas y efectos. Y crea un perplejo inventario de rabia, tanto en la universidad, como en el campo de fútbol o en los barrios periféricos más humildes. ya se sabe, el culpable siempre es el otro. Nadie se ve a sí mismo como un sujeto violento e incontrolado, como un imbécil ocupando el primer plano de la ineptitud con una conducta perversa.

Mi fisiología sufre un deterioro expansivo. Me lo advierten a diario mis células auditivas, la necesidad de luz fuerte en las horas nocturnas o los cortes del sueño… Yo continúo con mis hábitos, como si no me diera cuenta. Y casi me engaño.

Ese anhelo tan complejo. Ser coherente con uno mismo y que además lo sepan las ubicuas voces de la contradicción.

¿Por qué lo sencillo es tan complejo?

El cansancio cartesiano se reparte a partes iguales en cada proyecto literario. Conforma un material en depósito que debo gestionar para que nunca se agote. Por eso hay que seguir, con lentitud y paso calmo

(Páginas del diario)






4 comentarios:

  1. Sigamos, amigo, sigamos. Ante tanto ruido desconsolador, un poco de sosiego y de silencio son conformadores, y la literatura y la música, cuidándonos. Abrazos amigo, abrazos!!

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    1. Abrazos poeta, viene bien escuchar un poco el latido del ánimo de cuando en cuando para ver y sentir el desánimo crepuscular, pero también para saber que tenemos entre manos un largo viaje. Fuerte abrazo por tu amistad.

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  2. Ánimo, poeta. La vida es un soplo.
    Abrazo grande.

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    1. Sin duda, Gabriela Rosas, y por eso hay que meditar sus corrientes, ver qué aires están contaminados y qué vientos nos llevan a los mejores espacios de la felicidad. Siempre una alegría tu estar cerca.

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