sábado, 25 de abril de 2020

AL OTRO LADO

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EL MURO

No es mucho –nada tengo-;
estoy con los que miran
la palidez opaca y vertical.
Busco piel en su enigma
de roce y hendidura,
en tanto la  razón
se vuelve fósil.

Solo el oxido asciende
hasta su cumbre.
Los días que amanecen, casi negros,
requieren otra luz,
callados se preguntan
en qué lugar
camina el horizonte.
La distancia es ahora
el esqueleto gris de lo posible.
Aquí la transparencia
no moja las espaldas
y tampoco sostiene
un reflejo de nubes,
las migajas del vuelo.

Una lluvia de arena
dispersa sus indicios
y dibuja ceniza en nuestra espera.
Palpita la vejez
cuando no hay sueños.

Con despojes salobres
sedimenta el desierto
al otro lado.
Voy con él.
Abrazaré mañana su vacío.

                
                     (Revista 21veintiunversos, nº 8, 2019)

2 comentarios:

  1. Estamos con los que miran y quieren comprender el mundo desde palabra epifánica y la experiencia de la emoción. Abrazarnos lo posible. Buen día amigo!

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    1. Qué carga simbólica tiene el muro siempre, Luis Ramos, qué poder para separar abrazos y palabras y qué empeño en construir desiertos. Pero también los muros tienen grietas que se hacen puertas y ventanas; así que un abrazo grande y una invitación al optimismo. Feliz día

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