sábado, 18 de julio de 2020

APUNTES BAJO LA SOMBRILLA

Litoral de Cabanes
Fotografía
de
internet

APUNTES BAJO LA SOMBRILLA

cuando retorna como un cometa puntual
la confianza de aún no haber dicho nada

GERARDO DENIZ


No hay que ser imprudentes con el recelo y el tono prosaico de la actualidad. Firme propósito de no intervenir nunca más en una polémica digital. Los efectos secundarios son desproporcionados: el sosegado articulista de chismorreos monárquicos, tras mi reflexión, desaparece para siempre, el joven escritor se queda en la periferia para que nuestros pasos no coincidan, la actriz ensaya estrenos de mañana, y el sarcasmo saca pecho y duplica su tono argumental para que además de sarcasmo sea payasería.  Más solo. La gente entiende siempre lo que no quiero decir.

La pandemia ha reivindicado a Poncio Pilatos. Ahora lavarse las manos es una estrategia sanitaria.

Los hábitos y la educación son hijos legítimos de la perseverancia. Nunca provienen de concesiones gratuitas. Llenamos la infancia de nuestras hijas de libros y música. Y ahora, cuando visitamos sus casas, tienen las habitaciones repletas de libros y música… Una educación a contrapié de esas encuestas sobre la niñez actual: ocho horas frente a la pantalla. No sé qué decir ni quién acierta, pero aquellos hábitos familiares me temo que ya son parte de una fosa común.

Durante unos años fui joven. Después envejecí. Ahora maduro poco a poco y tomo apuntes bajo la sombrilla con la sospecha de no haber dicho nada todavía. 

Memorizo el acervo retórico del mar.

He perdido mi identidad; necesito tiempo para encontrarme.

Apuntes del diario



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