martes, 21 de julio de 2020

MARINAS Y PUNTOS DE FUGA

Simetrías
Fotografía
de
Javier Cabañero Valencia



MARINAS Y PUNTOS DE FUGA

Lento y repetido vértigo de las palabras

BRUNO MONTANÉ


   Cuando habito los poemas de Joan Margarit –un hábito activo adquirido hace más de veinte años- suelo oir la voz fuerte del poeta catalán prodigando emociones en el discurrir del poema. Joan Margarit tiende a la declamación, lo que concede al texto un epitelio trágico, es una forma de leer que contradice de raíz mi manera de abordar la lectura. Suelo optar por la carencia de ornamentaciones sonoras, por un soliloquio sin relieves, solo un cable de voz contra el silencio.

   El presente exalta la prisa. Los días buscan la fortaleza de algún hueco, se suceden con rapidez, no tienen consistencia. No sé dónde van a parar las horas consumidas. Desconozco si son sometidas a los filtros de una voluntariosa depuradora que los renueve o se transforman en un espacio puro e intangible, que solo guarda mínimos reflejos en los recuerdos. Todo es estar.

   En la abierta cicatriz de la memoria, sobresalta el pasado con la voz insomne de un testigo de excepción y las filtraciones de una neurosis. Sus viajes llevan al otro, procuran paréntesis afectivos que nos recuerdan que cada identidad es un poliedro repleto de extraños.       

  Me gusta descubrir cuándo la realidad se fuga de sí misma. Para esa huida hay que saber encontrar aberturas, puertas, ventanas… El espacio interior de una marina.

(Diario de verano)



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