martes, 27 de julio de 2021

FRUSTRACIONES

Sequía
Archivo Agencia EFE

 

FRUSTRACIONES 

 
   Mis frustraciones acumulan en lugar preferente los consejos paternos. Las canas del tiempo saben que siempre fue así. Desde una imprevista situación inicial, que alzaba un ilusionado un soporte de confianza, mi padre subrayaba, de inmediato, con lacónico efectismo, un tenebroso conocimiento del desenlace. Así que sus consejos pesaban acerados y lapidarios en mi voluntad, como premonición inconmovible: “Para qué ser bombero si ya está la lluvia”, decía, mirando al cielo con el entrecejo curvado.
  Aprendí a vivir sin expectativas. No fui marino por si un día se secaba el mar. Le hice caso; el mar también. Una costra reseca comienza a dibujar sobre la superficie limosa un litoral vacío. 

(De Cuentos diminutos)


2 comentarios:

  1. No sé qué puedo podría decir para ayudar a suturar esas heridas de la tierra. La sal cura, eso dicen. Creo que el mar también lo sabe, pero hemos de reconocer que un padre siempre es una esperanza a pesar de los errores.

    Mi padre me advirtió muchas veces que llegaría el día en que me arrepentiría de no haber estudiado una carrera, y la verdad es que no se equivocó, aunque en el fondo pensaba, con su buena fe, que en realidad las mujeres habíamos nacido para casarnos. Solo quería que me tocara un hombre bueno y tener nietos de su niña.

    La noche del 25 de noviembre de 1961, cuando el agua nos asediaba por todas partes, a causa del desbordamiento del Tamarguillo, nos hacía reír contándonos "no hay de qué preocuparse, en buen sitio nos coge y con dinero en el bolsillo". Esa frase se quedó en la familia Bobis para esos momentos eternos en los que uno no sabe por dónde salir.

    Con el tiempo aprendí a defenderme y, entre otras cosas, sustituí esa frase por "¡quién dijo miedo!".

    Dentro de pocos meses cumpliré 69 años. La pandemia y después el accidente me impidieron comenzar un proyecto que aún me vive, porque no desecho la posibilidad de estudiar Humanidades ahora que está a punto de desaparecer.

    ¿Sabes poeta? El mundo no está ahí para tragarnos, sino para beber nosotros de él.

    Un abrazo.

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    1. Querida Pepi, gracias por esa extraordinaria confidencia sobre la paternidad y sus consejos. es una hermosa historia personal que clarifica la presencia firme del padre, su peso en el aire denso de lo diario. Muy agradecido por tu conclusión y por tu enfoque, que ilumina mucho la lectura final del cuentecillo. Muchas gracias.

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