 |
El calor del adobe
Imagen de FSR |
EN FAMILIA
En casa no nos gusta incomodar a nadie, señor comisario. Las cosas como son. No hay más indicios, pero todos buscábamos algo. Mi madre buscó el sosiego en la farmacia; mi padre en la mudez de un cigarrillo,
convencido de que el cansancio y el frío están en las palabras pero son otra
cosa; mi hermana, cuando niña, en el reclinatorio de la ermita y, después, en la
esquina más rentable del polígono sur. Yo, que no busqué nada, encontré un libro
y en él sigo.
Vivimos juntos el abuso feliz de sentirse en familia. Repare usted,
señor comisario, que en nuestra casa los sueños nunca dieron ningún paso; siempre huyeron del calor del adobe.
(Del libro Cuentos diminutos)