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jueves, 23 de abril de 2020

JOAN MARGARIT EN EL DÍA DEL LIBRO

Arquitecturas de la memoria
Joan Margarit
Edición, selección y prólogo
de JOSÉ LUIS MORANTE
Editorial Cátedra, Colección Letras Hispánicas
Madrid, 2019 (2ª Edición)

JOAN MARGARIT EN EL DÍA DEL LIBRO


   La cercanía temporal en la concesión a Joan Margarit (Sanaüja, Lleida, 1938) de dos reconocimientos de gran repercusión cultural, el XXVIII Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana y el Premio Cervantes 2019, requiere una clave preliminar que sosiegue el seísmo mediático y la polaridad de interpretaciones. Más allá del horizonte político peninsular y la fractura ideológica y social propiciada por el independentismo está la certeza, los ojos en el retrovisor del tiempo, de que en su dilatado recorrido poético nunca se ha generado hostilidad entre el catalán y el castellano. Como se refrenda en la edición crítica de Arquitecturas de la memoria (Cátedra, 2006) el arquitecto y profesor de la Escuela Superior de Arquitectura de Barcelona es un escritor bilingüe que crea en los dos espacios idiomáticos.
   Su obra forja pasadizos comunes entre ambas lenguas en un proceso creativo sometido a continua revisión, según queda constancia en El primer frío (Visor, 2004). La compilación recorre tres décadas, de 1975 a 1995, y contiene una severa poda selectiva. El prólogo recuerda que la voluntad de hacer poemas despierta en plena juventud en Tenerife, donde la familia se instalado en 1954, por asuntos laborales, inaugurando una etapa enriquecedora cuyas instantáneas serán rememoradas con frecuencia. Ya en Barcelona, se matricula en la Escuela Superior de Arquitectura pero el deseo de un destino literario es tan intenso que abandona las aulas para incorporarse a un trabajo editorial. Sin embargo, no se cumplen las inquietudes y vuelve a la universidad para concluir la carrera de Arquitectura, en la especialidad de Cálculo de Estructuras.
  Su formación científica arropa el planteamiento mental con que se acerca al material poemático: “Pienso que no es una coincidencia baladí que el Cálculo trate de lograr la máxima resistencia y estabilidad con el mínimo de materiales (en general acero y hormigón)  y que la poesía trate de decir el máximo con el mínimo de palabras: al igual que las matemáticas son las más exactas de las ciencias, la poesía es la más exacta de las letras”.
  El trayecto arranca en Crónica (1975), libro en castellano del que se recuperan varias composiciones reescritas y la etapa en esa lengua queda prácticamente abolida. Cinco años después, el autor regresa a la poesía utilizando el idioma vernáculo. Firma una decena de títulos y cosecha abundantes premios que lo convierten en protagonista relevante. También este segundo tramo ha sufrido un reajuste severo; del mismo se incluyen treinta y seis poemas bajo la denominación Restos de aquel naufragio. Será el poemario Luz de lluvia el que inaugure la etapa en la que el poeta reconoce plenamente la voz y en la que se integrarán Edad roja, Los motivos del lobo y Aguafuertes. El aserto “El primer frío” tiene como sustrato semántico el diálogo abierto entre camino existencial y escritura, eje orbital del ideario estético. El poema debe modelar un refugio para el protagonista verbal.
  En Llegas tarde a tu tiempo (Visor, 2010) se integra la cosecha escrita entre 1999 y 2002 que agrupa los libros Estación de Francia y Joana, un periodo donde se vislumbra una estricta concordancia entre el yo existencial y el sujeto poético: la palabra da fe de lo vivido; se utiliza el pasado como sustrato temático para que afloren los indicios de una realidad vital. El cúmulo de experiencias da paso a una meditación en la que predomina el sentimiento elegíaco y la certeza de una temporalidad ineludible que condiciona las distancias entre lo subjetivo y la otredad.
    La escritura cimenta un conjunto de obsesiones expandido mediante variables; el poema recurre a la clarividencia del matiz. En esta cercana exposición de la intimidad hay unos cuantos personajes referenciales. Cada uno cumple una función emancipadora del aporte sentimental del yo poético. Raquel – o Mariona- es la culminación de lo amoroso, el erotismo y la plenitud de una convivencia que no está libre de erosiones y envejecimientos, pero que ha proporcionado al yo un asidero, un puerto franco frente a la intemperie. Joana – la hija minusválida- es, en su fragilidad y en su condición vulnerable, el detonante de un aprendizaje que no concluye, ni siquiera con su desaparición; connota el fondo de invierno del dolor, el rostro de una belleza profunda y desconocida y la cercana presencia de la muerte. Tío Luis participó en la batalla del Ebro y tuvo un comportamiento heroico salvando a uno de sus compañeros; en la amarilla grisura de la posguerra es la figura donde lo ideal encuentra sitio, cuando el proceso de resignación y la renuncia a cualquier utopía parecen haber desvanecido la posibilidad de una causa. Tío Luis, por tanto, es la ética que se resiste a claudicar
   Con insólita fertilidad, los poemarios se suceden: Cálculo de estructuras, Casa de misericordia, No estaba lejos, no era difícil, Se pierde la señal, Amar es dónde, Misteriosamente feliz y Un asombroso invierno. Las entregas imbrican contenidos en los que la introspección se hace constante básica. Se recorren estratos indagatorios en lo vivencial, las travesías de la memoria y las sombras de espacios interiores como el vacío, la pérdida, el derrumbe y el cansancio. Además, siempre hay geografías afectivas para la música, el mar, los viajes, o la ciudad, como elementos conceptuales repletos de simbolismo.
   Desde una lucidez que objetiva la emoción, se busca en cada verso una expresión precisa, alejada del hermetismo, que se decanta por lo coloquial y propende a lo narrativo con una cuidada secuencia rítmica en la que no hay cambios bruscos. La poesía de Joan Margarit articula una identidad moldeada en el devenir que busca su razón de ser en el poema. Aquí el arte no es distinto que la vida. En cada palabra está la huella del hombre, la búsqueda de su permanencia sobre la finitud y la ceniza.


                                                           JOSÉ LUIS MORANTE

El artículo se publicó el 27 de diciembre de 2019 en
Los Diablos Azules, suplemento de Infolibre.es


  




viernes, 20 de diciembre de 2019

LEALTADES, FACHADAS Y HOSTIGAMIENTOS

Fachadas
Fotografía
de
Javier Cabañero Valencia


LEALTADES, FACHADAS Y HOSTIGAMIENTOS

Llega la edad del frío,
la edad de valorar
los libros ya leídos y las calles tranquilas.

JOAN MARGARIT

La tramposa gramática del insulto se justifica a sí misma como fruto de una hilazón invisible de causas y efectos. Y crea un perplejo inventario de rabia, tanto en la universidad, como en el campo de fútbol o en los barrios periféricos más humildes. Ya se sabe, el culpable siempre es el otro. Nadie se ve a sí mismo como un sujeto violento e incontrolado quemando contenedores  insultando al periodista que cubre la noticia. En las calles cuántos imbéciles inventando una causa y cuánto ciudadano sosegado y normal que mira y asiente, que hace de Pilatos un magisterio vivo.

Mi fisiología sufre un deterioro expansivo. Me lo advierten a diario mis células auditivas, la necesidad de luz fuerte en las horas nocturnas o los cortes del sueño… Yo continúo con mis hábitos, como si no me diera cuenta. Y casi me engaño. Pero las revisiones han marcado el calendario y ya hay fecha para el quirófano. Mis ojos están cansados. Yo también.

Cada vez más cálido el patio tranquilo del escepticismo; sirve como refugio frente a la gente del no: los que no apoyan, no reseñan, no comparten... Solo añadir: haré lo mismo. 

Hay actos literarios que nos exigen una sonrisa de Gioconda. Y hay que decir no por ese anhelo tan complejo de ser coherente con uno mismo y que, además, lo sepan las ubicuas voces de la contradicción. En el paso azaroso del reloj lealtades, fachadas, hostigamientos y una abrumadora sequía de amigos.

¿Por qué lo sencillo es tan complejo?

El cansancio cartesiano se reparte a partes iguales en cada proyecto literario. Conforma un material en depósito que debo gestionar para que nunca se agote. Por eso hay que seguir, con lentitud y paso calmo aunque las fechas de edición se traspapelen, como esos futuros que siempre llegan tarde.

(Páginas del diario)


  

martes, 21 de mayo de 2013

40 ANIVERSARIO DE LETRAS HISPÁNICAS.

Premio Nacional a la mejor Labor Editorial Cultural 1997 y lider indiscutible en la venta de clásicos literarios anotados con sus conocidas colecciones "Letras Hispánicas" y "Letras Universales"
 
 
UNA COLECCIÓN FUNDAMENTAL
 
  Con un reconocido itinerario en el fomento de la cultura, se conmemora este año el 40 Aniversario de la Colección Literaria LETRAS HISPÁNICAS. Actualmente dirigida por Josune García, Ediciones Cátedra está integrada en el Grupo Anaya y ha editado más de ochocientos títulos en los que están representadas todas las etapas de nuestra literatura, desde la Edad Media hasta hoy.
   Su fondo cuenta con los mejores especialistas contemporáneos que han acercado al lector los nombres cimeros del canon en castellano en todos los géneros, poesía, novela, ensayo y teatro.
   Con un formato de bolsillo, práctico y atractivo, y un precio competitivo que se ajusta a las características de un mercado amplio, los libros de Letras Hispánicas han dispersado su magisterio entre profesores y alumnos, críticos y escritores, investigadores universitarios y curiosos. Tras cuatro décadas, prosiguen senda porque su calidad permanece inalterable en el tiempo.
    Para mí es un privilegio haber aportado a Letras Hispánicas dos ediciones, Arquitecturas de la memoria   y Ropa de calle, sobre dos poetas referenciales: Joan Margarit y Luis García Montero.
 
 
Joan Margarit
ARQUITECTURAS DE LA MEMORIA
Edición de JOSÉ LUIS MORANTE
Cátedra, Letras Hispánicas
Madrid, 2006
 
 
Luis García Montero
ROPA DE CALLE
Edición de JOSÉ LUIS MORANTE
Cátedra, Letras Hispánicas
Madrid, 2011