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martes, 28 de octubre de 2025

CHRISTIAN ENCARNACIÓN. MAÑANA NO NOS ACORDAREMOS DE NOSOTROS

Mañana no nos acordaremos de nosotros
Christian Encarnación
Prólogo de Marisa Martínez Pérsico
Huerga & Fierro Editores / Poesía
Colección Graffiti
Madrid, 2025

 

EXTRAVÍOS

  
   En su línea habitual de enriquecer el ahora poético hispano con novedosas estelas creativas de Latinoamérica y el Caribe, Huerga y Fierro Editores impulsa la salida del volumen de poemas Mañana no nos acordaremos de nosotros, de Christian Encarnación. Nacido en República Dominicana en 1997, poeta y fotógrafo, el quehacer lírico del escritor ha tenido un amplio refrendo en revistas literarias digitales. Parte de su producción inicial se ha versionado al francés por el poeta, aforista y traductor Miguel Ángel Real. El activo bagaje literario se completa con frecuentes intervenciones en conferencias, talleres y recitales. En 2022, tras conseguir el Premio de Poesía Joven Zacarías Espinal, convocado por la Feria Internacional del Libro de Santo Domingo, llega a las librerías su carta auroral Ausencia del vacío. El Premio Luna Insomne para jóvenes poetas, convocado en 2023, hace posible la edición de Todas las madres nos condenan a muerte (2024).
   La entrega Mañana no nos acordaremos de nosotros se abre con el texto “De la réverie al (neo)surrealismo tropical”, una transparente mirada de la poeta, ensayista, editora y profesora universitaria Marisa Martínez Pérsico. El quehacer poético, más allá del decurso reflexivo racional, guarda sitio a un estado indagatorio de límites ambiguos, que sirve de puente entre el onirismo y la percepción real. Se trata de una forma de conocimiento por la que se accede a la iluminación subjetiva. Más allá del discurrir que preserva instantes aislados, la imaginación forja su propio relato, un horizonte ficcional que transciende y se hace autoconciencia poética. El análisis de Marisa Martínez Pérsico recoge también dos lúcidas incisiones reflexivas: la recreación de un entorno costumbrista y local, convertido en símbolo, y el reiterado uso de títulos explícitos, que sorprenden por el extenso fraseo y su enunciado narrativo.
   El paratexto integra un aforismo de Antonio Porchia, nombre esencial de la brevedad sentenciosa, y un fragmento de Nonudra, pseudónimo del escritor Pedro Burgos Montero. Ambos comparten en su ideario la inmersión en lo paradójico, ese estar en el que conviven dos verdades aparentemente contrarias. Las citas sirven de apertura a un libro organizado en tres tramos semánticos: “Lo que se pierde en los sueños”, “Mi casa era una bombilla que luchaba por no apagarse y “Construcciones en el fuego”.
   El sujeto verbal opta por una dicción limpia y directa, como si compartiera confidencias introspectivas que hablan de la fragilidad del yo y su situación de desajuste frente al entorno. El poema encarna “Una señal de auxilio”, frente a la hostilidad exterior, de alguien que percibe la carencia y la pérdida; el óxido que recubre el discurrir temporal. El lugar de residencia aparece como un paraíso difuminado e inhóspito. En él se refleja la soledad del yo y la ausencia del amor como asidero fuerte para aguantar la noche. Ahora, el despertar es una forma de tomar conciencia de lo perdido, la sensación de encontrarse cerca del “apocalipsis” cotidiano. Mirar fuera es sentir la grieta, explorar desajustes sociales ahogando el ánimo. Es fortalecer, también, la idea de aislamiento y que germine entre la soledad la inquietante verdad de quien ya no pertenece a ninguna parte. Mientras, la conciencia de ser se agosta lentamente.
   El tramo de comienzo está lastrado por un cierto tenebrismo existencial. Los poemas cortos dibujan un estado de ánimo cuya silueta es la desolación. Quien se asoma al día lo hace con la mirada gris. El hablante verbal no encuentra los signos necesarios para el mediodía.
   El apartado central “Mi casa era una bombilla que luchaba por no apagarse” mantiene esos destellos de desolación. Nacer es percibir que el primer lenguaje conocido es el llanto. Así comienza la necesaria exploración, el viaje interior que es un encuentro con el conocimiento y el asombro. Presencias cercanas, como la madre, dejan en la mirada la luz sensible que preludia la verdad y el abrazo; la razón de ser de la poesía.
   La escritura se hace terapia en una casa donde sobrevuela la intemperie, esos signos caducos que se adhieren a la convivencia cotidiana: “La isla se tragó a mi padre / también todos los sueños / la habitación es un naufragio de posibles retratos familiares / Hay tantos muertos que apenas se contienen / en las cajas de mudanza / haremos labor de desarme / llenaremos con objetos / las faltas que solo cubren ciertas presencias”. Pero también en esa noche triste, persiste el impulso de la escritura.
   “Construcciones en el fuego” deja su latido en el apartado final. También se compone de poemas breves en torno a la ausencia amorosa. El tiempo deja una certeza oscura: la esperanza es una rama quebrada que deshabita lugares y sueños. No queda casi nada del nosotros, salvo viejas fotografías en sepia, cuyo perfil se va desvaneciendo bajo un sol de niebla que llega exhausto hasta el ocaso.  
   Mañana no nos acordaremos de nosotros, de Christian Encarnación, finalista  del V Premio Internacional de Poesía Joven José Antonio Santano, configura un ámbito reflexivo de soledad y tristeza. El amor como refugio ha quebrado sus muros y el ahora es solo un papel manchado de nostalgia. La voz se encierra en sus laberintos interiores, mientras mira una ciudad lejana, marcada por la extrañeza. El pensamiento resiste en el poema. Sabe, cuando cierra los ojos, que solo el amor nos salva.
 
José Luis Morante






 

martes, 11 de diciembre de 2018

JOAN MARGARIT. LA LIBERTAD ES UN EXTRAÑO VIAJE

La libertad es un extraño viaje
Joan Margarit
Edición, selección de poemas y prólogo
de
Marisa Martínez Pérsico
Valparaíso Ediciones
Granada, 2018


HABITAR LA DERROTA


   La obra lírica de Joan Margarit (Sanaüja, Lleida, 1938) abarca un profuso itinerario, compilado en las antologías El primer frío, Barcelona, amor final, y en el recuento completo Todos mis poemas, edición preparada por José Carlos Mainer. Constituye un mapa de recorrido obligatorio, tanto en catalán, su lengua de origen, como en castellano. El aporte transciende el ámbito perimetral del territorio autónomo. Es trayecto integrado en una tradición plural, que muestra engarces generacionales con contemporáneos que exploran conceptos líricos cuyo vector de referencia es el realismo existencial. Así lo corroboran los reconocimientos en el idioma autóctono, los premios a nivel nacional y la presencia en el palmarés de hitos trasatlánticos, como el Premio Poetas del Mundo Latino y el Iberoamericano de Poesía Pablo Neruda. Por tanto, Margarit personifica una voluntad consecuente y activa, de la que Marisa Martínez Pérsico realiza la reciente antología La libertad es un extraño viaje.
   Poeta, crítica literaria y ensayista, Marisa Martínez Pérsico ha investigado la escritura de creadores como Luis García Montero, por lo que el marco de la lírica hispana es un escenario conocido y cercano. Ubica por edad al autor catalán en la promoción esteticista novísima, aunque las entregas busquen como enclave natural la poesía de la experiencia y los autores granadinos de la otra sentimentalidad, con quienes comparte magisterios del medio siglo -Gabriel Ferrater, Jaime Gil de Biedma y Ángel González- y la tendencia a habitar sus poemas con una primera persona enunciativa, con claras conexiones con el yo biográfico. Muchos poemas son repliegues en el laberinto de la propia subjetividad. La poesía se escribe desde la humilde fortaleza interior; allí madura y se hace voz propia en la soledad y allí espera la inspiración, ese lugar del taller literario donde se unen en la misma mesa verdad y belleza.
  La muestra permite explorar como núcleo central de la reflexión de Joan Margarit esa polaridad azarosa entre sujeto y entorno. La intemperie está fuera, es dolor y carencia. Solo la poesía levanta la pared protectora del refugio; es una casa de misericordia. Las palabras identifican caligrafía verbal y existencia, como un magma común que fusiona experiencia sentimental y descubrimiento cognitivo. 
  La excelente selección de Marisa Martínez Pérsico, equilibrada en la muestra de las entregas y en la evolución de su concepción estética, ilumina un estar en la página que hace de la palabra emoción y compromiso, que desdeña cualquier actitud acomodaticia para habitar la derrota, sea esta la cicatriz íntima del discurrir personal, siempre erosionado por la contingencia, o la lluvia fuerte del pasado histórico con su incontinente hostilidad frente al sujeto reflexivo. El poeta reconstruye su propia historia que es también la historia de una lengua que no quiere perder porque supone un patrimonio espiritual colectivo, un hábitat, una trinchera de convicciones. Como afirma el atinado prólogo de La libertad es un extraño viaje, la poesía de Joan Margarit sedimenta sustratos de ferocidad e intemperie, de íntima violencia, porque “el dolor es una forma de equilibrio y entra en el cálculo de estructuras del edificio vital”, pero hay luz y amanecida: en los cimientos profundos del poema siempre está la ternura.