jueves, 8 de enero de 2015

FRANCISCO JOSÉ MARTÍNEZ MORÁN. LUZ Y TAPIAS

Tras la puerta tapiada
Francisco José Martínez Morán
Ediciones Hiperión, Madrid
LUZ Y TAPIAS

   Francisco José Martínez Morán (Madrid, 1981) es Doctor en Literatura Comparada y Licenciado en Filología. Ejerce como investigador en el Centro de Estudios Cervantinos y participa como docente en talleres literarios de la Universidad de Alcalá de Henares. Coordina la publicación semestral Quebrados y es colaborador de varias revistas literarias. Su amanecer poético se fecha en 2005, cuando su poemario Variadas posiciones del amante  consigue el Premio Félix Grande. Continúa itinerario en la colección Polibea con el libro Obligación. El pórtico de Juan Antonio González Iglesias  define esta entrega arraigada en la tradición como “un libro barroco en sus formas y romántico en su hondura”. Si cada poeta emprende un viaje circular en torno a unas cuantas obsesiones, en el primer tramo de Francisco José Martínez Morán resalta como núcleo argumental el tema amoroso, pero el enfoque de Obligación se postula más próximo al vacío, la disgregación y la carencia que a la plenitud. El falso techo de lo vivencial cobija el desamparo; despliega un proyecto que lleva consigo el tránsito hacia la ceniza. Todo se corrompe. El yo poemático es consciente de esta contingencia y asume los indicios del vacío: “Observo la quietud. / Su piel está surcada por la herrumbre / de un hastío tan lento como el aire. “. También en la derrota, preserva su afán de búsqueda, percibe unos hilos de luz en medio de la noche y deja en el camino las huellas del pasar, aunque el amor se muestre solo en sombra y sea una extraña arquitectura de tapias ruinosas, una ciudad vieja de fachadas enfermas de abandono.
   En 2009 suma a su constancia el XXIV Premio de poesía Hiperión con La puerta tapiada. El enfoque meditativo describe la sensación de orfandad del sujeto verbal: “Y no posees más que la certeza / de estar ciego en mitad de un mapa mudo”. Lo existencial conlleva un estar intrascendente, fragilidad y decepción; esa sensación umbría hace de la muerte una presencia activa, un motivo recurrente y didáctico ante el que no cabe sino la quietud de la resignación y la lección cultural. Se multiplican los referentes literarios como sabios vestigios del acontecer.
   El segundo apartado de Tras la puerta tapiada está formado por poemas muy breves en los que predomina el trazo narrativo. Cada poema sugiere una secuencia, una lectura fragmentaria de los azarosos elementos integrados en el mapa de lo real. Otra vez resalta la conjunción entre memoria y biblioteca: “En más de una ocasión preferiría / Caronte ser su propio pasajero”. El amor y la temporalidad son sendas que reaparecen en el tercer apartado, “Las niñas descarriadas” en el que se recurre a la ironía como elemento distanciador y lúdico para celebrar el erotismo y sus huellas marcadas en lo sentimental. Y hallamos en los poemas finales cierta condensación aforística; en los cierres verbales predomina la indagación reflexiva, una meditada explicación existencial de nuestra condición de sombras solitarias, en el fondo de la caverna, y la precaria caducidad de cada latido.
   En la personalidad lírica de Francisco José Martínez Morán se reconocen siempre como rasgos propios la tendencia al poema breve, la impecable construcción formal y ese ejercicio continuo de vislumbrar enlaces entre literatura y cauce vital. Con esas pautas líricas se construye Tras la puerta tapiada, un libro excelente, claro y profundo, que aguantará erguido la oquedad del tiempo.
  
 

martes, 6 de enero de 2015

GAVIOTAS DE INVIERNO

Gaviotas en Daytona beach (USA)
Fotografía de Adela Sánchez Santana
GAVIOTAS DE INVIERNO
 
                                    Para Ana y Matías, en el regreso
 
Guarda la arena
un rumor de gaviotas.
Repite pasos.

lunes, 5 de enero de 2015

ZAPATOS VACÍOS



6 DE ENERO

Algo me dice que en los gestos de un niño,
poniendo entre las sombras sus zapatos
y unos vasos de agua
para apagar la sed de esperados viajeros,
está toda mi vida.

Han pasado los años
y no sé de renuncias ni de claudicaciones:
jamás me fue posible vivir en otra casa
que no fuera tu sueño.

                Población activa, Gijón 1994

domingo, 4 de enero de 2015

DETRÁS DE MÍ

Detrás de mí (Rivas)
Fotografía de Adela Sánchez Santana
 
 
DETRÁS DE MÍ
 
                                      Para Carmela Rey,
                                  por su compañía
 
 
Detrás de mí
ese lazo verbal
con el silencio.

sábado, 3 de enero de 2015

ANÁFORA (Revista literaria)

ANÁFORA nº 3, diciembre de 2014
Revista literaria de crítica y creación
(Periodicidad trimestral)
Coordinan Cristian David López y Pablo Núnez
Impronta  Editorial (Asturias)
 
ANÁFORA (Creación y crítica)
 
   Desde hace unos años, se habla de las revistas literarias en papel con tono lastimero y pesimista, como si su extinción fuera un hecho, por no saber utilizar el salvavidas entre los oleajes del mercado. Así que cada proyecto editorial que alumbra iniciativas siempre merece la sonrisa cómplice y la gratitud de los amantes del género que saben que las revistas son la fórmula más atinada de repasar el trabajo en activo del momento. La jovencísima Anáfora, coordinada por los poetas Cristian  David López y Pablo Núñez, y alentada por el núcleo literario de la tertulia Oliver, de Oviedo, desde Impronta Editorial, apenas tiene un año de vida y cierra el año 2014  con su número 3 que integra un completo sumario.
  La sección inicial se dedica a la poesía, verdadero aliento vital de la publicación, y aglutina voces reconocidas de amplio trayecto –Dionisia García, Felipe Benítez Reyes, José Cereijo, Antonio Rivero Taravillo…- junto a amanecidas poéticas, que llaman con fuerza a los escaparates de novedades, como Rodrigo Olay, Sandra Sánchez o Miguel Floriano.
  El cuerpo central de la revista aglutina traducciones, a cargo de Catarina Valdés, Hilario Barrero y Sergio Álvarez, un apartado en prosa con relatos y artículos sobre actualidad literaria, y una entrevista de Carlos Iglesias al premiado Jaime Martínez, último ganador del certamen poético Antonio carvajal, que estrena libro en la prestigiosa editorial Hiperión.
   El cierre de lecturas repasa las estanterías y sus asientos más recientes. Comenta entregas de Javier Lostalé, Carlos Alcorta, Javier Salvago, junto a lecturas siempre recomendables, como la de Eugenio de Andrade.
   Una completa entrega, amena y festiva, que sirve para asomarse al cristal limpio del presente y acercarnos a sus incansables itinerarios.

viernes, 2 de enero de 2015

NATALIA LITVINOVA. GRIETA

Grieta
Natalia Litvinova
Prólogo de Juan Carlos Mestre
Amargord Ediciones, Madrid, 2014
EN LAS CORNISAS
 
  En el transcurrir literario de Natalia Litvinova (Gómel, Bielorrusia, 1986) conviven dos  compromisos complementarios: la traducción al castellano de poetas rusos – desde los diez años la escritora reside en Argentina- y una dedicación sostenida a la lírica que ahora se enriquece con el libro Grieta, que ve la luz en el sello madrileño de Amargord. La entrega cuenta con un breve umbral de Juan Carlos Mestre, un texto pleno de simbolismo onírico, muy alejado del renglón didáctico y del análisis crítico del prologuista habitual.
   Esta salida aglutina, junto a los poemas que estructuran el libro, dos series ya editadas: “Cartas de la locura”, apartado de cuatro composiciones con desarrollo orgánico que celebra el amor y la ausencia, y “Balbuceo de la noche” una plaquette ya traducida al francés sobre la soledad y la extrañeza.
   Grieta se abre con una sugerente cita de Athos Dimulá: “Es también la realidad una grieta en el sueño”. El paratexto puede servir también de indicio estético sobre la mirada escritural de Natalia Litvinova: existimos en la indefinición, en ese territorio ambiguo y neutral que se expande entre  vigilia y sueño, en una incertidumbre que hace de la razón temporal inquieta espera; un acto de conciencia y voluntad.
   Las palabras nombran el devenir, postulan una cronología que acoge el tránsito de lo cotidiano, una herida abierta en la que siempre está presente la pérdida y la erosión, ese renacer continuo de la herida y la cicatriz. Así lo manifiesta el poema “Una sonrisa sin dolor”: “Aquel día tropecé en el bosque. / Las flores me abrieron heridas. / Mis manos parecían tulipanes rojos. / Entonces comprendí. / No pertenezco al mundo sino a la caída /… ”.
   El acontecer y su pleno sentido en el ser del hablante lírico es el núcleo temático central del poemario. De él se van formulando con silenciosa precisión las preguntas claves, la necesidad de frenar el tiempo,  el viaje y los regresos, la necesidad del amor y el hospitalario cobijo de los sentimientos, o la razón de vuelo de las palabras: “Si el silencio  cambia / de idioma todos los días, / y hablar  es entregarse / a la victoria y la pobreza / con el mismo gesto. / ¿Por qué palabras? /  ¿Y para qué la boca?”.
   Breves e indagatorios, los poemas de Grieta recorren un largo viaje introspectivo que concilia pensamiento y sentir, buscan “cornisas donde caminar al borde del abismo”, establecen relaciones con el entorno en el que se mueve el sujeto poético y dejan constancia del fugaz desembarco de las sensaciones. Palabras repletas de belleza sobre la indecisa caligrafía del tiempo, esos hilos de luz que se van desgajando entre las sombras.    

jueves, 1 de enero de 2015

EN VOZ BAJA...

Manos (Madrid,2014)
Fotografía de María Jesús Jiménez Aguayo
EN VOZ BAJA
 
Nostalgia y sueño. Ese inevitable laboreo de Penélope que teje y desteje certezas ante el porvenir.
 
Qué más da. La coherencia es un hábito fallido; las ilusiones también.

A solas y oigo voces. Levanto la cabeza. Mis ojos se adentran en las sombras diluidas. No hay nadie. Solo mis fantasmas, que van de paso.

Mis amigos, resignados,  lo saben. Tengo un carácter propenso a la elegía: amo el pasado; me gusta ver cómo cambia de aspecto cada día.

Necesito buscar las calles limpias de la amanecida. El tacto transparente de la escarcha. El sueño recorrió una distancia mínima. Conspira contra mí un metabolismo alterado.