lunes, 20 de junio de 2016

GOTAS DE TIEMPO

Reloj marino



GOTAS DE TIEMPO


Una tras otra,
cada gota un instante.
Reloj exacto.

                                           (De Nubes, Málaga, 2013)



sábado, 18 de junio de 2016

DESAPARICIONES Y PASOS PERDIDOS

Pasos perdidos

DESAPARICIONES Y PASOS PERDIDOS

  Desde hace varias semanas, no estoy. Ignoro si mi ausencia es un ocaso momentáneo, o una voluntariosa huida hacia la arena gruesa de un litoral lejano. Así que ando aplicado, con los magros sentidos que tengo todavía, en la tarea de encontrarme. No sé vivir a solas, sin esa voluntad que me despierta en medio de la noche recordando el inventario de asuntos pendientes.
  Durante algunos años pensé que daba cuerpo a un sujeto centrípeto y sin fracturas, destinado a vivir en el previsible monolito de mi identidad. Nunca imaginé esa atracción interna por la vida nómada. Me doy prisa en la búsqueda, antes de que empiece a olvidarme.

(Del libro en preparación Cuentos diminutos)  



viernes, 17 de junio de 2016

RUBÉN MARTÍN DÍAZ. FRACTURAS

Fracturas
Rubén Martín Díaz
Nausicaa, Colección La Rosa Profunda
XXX Premio de poesía Barcarola
Albacete, 2016


FRACTURAS

  En un tiempo creativo que no alcanza una década todavía, el edificio verbal de Rubén Martín Díaz (Albacete, 1980)  se ha convertido en voz singular, que figura en los principales recuentos de la lírica contemporánea. Su salida más reciente es Fracturas, editada en 2016, tras conseguir el Premio de Poesía Barcarola.
  Poderoso y objetivo, el sustantivo “Fracturas” conlleva una experiencia psíquica de ruptura y arrastre, como si lo previsible del acontecer, con su ritmo mantenido y pulsante, se viese superado de pronto por el desconcierto. Así se va gestando el horizonte vital casi, al mismo tiempo, imagen de quietud e intento de perdurar y exposición pautada del derrumbe. Desde el viaje callado de la luz, toma cuerpo la existencia diaria, mecida por la melancolía de ser nube de paso, presente en cada gesto del sujeto pensante: “Me arrellano en  mi silla / y dejo  que los párpados / tropiecen con el sueño, / mientras que el fuego oxida las cenizas / en mis ojos borrados”.
  La naturaleza, cercano libro abierto, abre los ojos como un bosque de símbolos; con destreza didáctica provoca un pausado despliegue del suceder cuyo sentido se aglutinan en conjunción armónica ideas y emociones, ante tantos estímulos siempre presentes en la alterada textura de lo real. Se escribe con verbo claro en el poema “Insecto”: “El vuelo de un insecto / desordenado y pertinaz, describe / la música invisible de la vida, / la frecuencia alterada que me induce a pensar / en todas esas cosas que ignoramos / pero que están presentes, / como una realidad que complementa / la pobre realidad de nuestros ojos “.
  En ese estar a descubierta en el entorno existe un intercambio dialogal entre el pensamiento reflexivo, que aglutina y pone orden en una percepción fragmentada, y la combinatoria de elementos contingentes entre los que se materializa una proyección del yo. La realidad exterior nunca es ajena y da aliento al yo poético; el sujeto sale de sí mismo para estar en los objetos como un acto de entrega.
No pasan inadvertidos algunos referentes literarios. En el sedimento cultural de Fracturas buscan sitio protagonistas de la tradición que hacen de los versos cauces continuos. Entre esos nombres propios está Milosz, o Michel Houlebecq, que propicia una reflexión sobre el rol del escritor y el sentido ético del quehacer literario, o una cuestión estética que encandiló en su día a Jaime Gil de Biedma sobre la identidad y su opción dual de ser poeta o poema, un asunto que también halló contundente configuración en Rubén Darío y en sus consideraciones del poema como artefacto verbal, sin enlaces con el ser biográfico. 
 La propuesta estética de Rubén Martín Díaz llega hasta el lector con ritmo clásico y una serenidad elegante en la que se expresa una mirada sobre la inestabilidad y sus fracturas, pero también una identificación especular con la otredad; en ella el sujeto poético se define y mantiene una estrecha relación. Poesía del sentir que es siempre una manera de romper límites y superar la extrañeza de la realidad exterior.



jueves, 16 de junio de 2016

EN FAMILIA

Deterioros


EN FAMILIA

   En casa no nos gusta incomodar a nadie, señor comisario. Las cosas son como son. No hay más indicios, pero todos buscábamos algo. Mi madre buscó siempre el sosiego en la farmacia; mi padre en la mudez de un cigarrillo, convencido de que el cansancio y el frío están en las palabras, pero son otra cosa; mi hermana, cuando niña, en el reclinatorio de la ermita y después en la esquina más rentable del polígono sur. Yo que no busqué nada, encontré un libro y en él sigo.
  Vivimos juntos el abuso feliz de sentirse en familia. Repare usted que en nuestra casa los sueños nunca dieron ningún paso. 

(Del libro en preparación Cuentos diminutos)



martes, 14 de junio de 2016

ANTONIO MANILLA. TRÍADA

En caso de dudas
y otros poemas de casi amor
Antonio Manilla
Editorial Sloper
Palma de Mallorca, 2016

EN CASO DE DUDA

   La parcela lírica de Antonio Manilla (León, 1967) se ha expandido en el curso temporal de 2016 con incansable solidez. En un lapso muy breve han visto la luz tres entregas, todas ellas reconocidas con importantes premios. Con paso firme y voz temporalista, El lugar en mí obtenía el Ciudad de Salamanca; en sus composiciones el transcurso vital dirige al yo hacia “un jardín plagado de quimeras”. Pero el estar es sinónimo de incertidumbre porque el paso cansado del reloj no cesa nunca en su afán acumulativo. Las ilusiones difunden brotes renovados y alientan espejismos, como si su percepción fuese el entrelazado natural que tiende puentes entre el ayer y el presente. Los días se suceden en un fluir remansado, donde solo es certeza la posesión callada de lo transitorio y el vuelo imprevisible del azar. En él rastrea el sujeto un lugar propio, un territorio habitable que permita asumir los signos del entorno y su caligrafía de plenitud y armonía. También signo elegíaco despedían las composiciones de Sin tiempo ni añoranza, un poemario reconocido con el Premio Paul Beckett. Allí amanece el fulgor crepuscular de los recuerdos. La memoria común disemina paisajes afectivos y en ese patrimonio de luz deshecha dormitan las paradojas del acontecer, esas experiencias por las que la inocencia inicial de la primera etapa permuta en madurez. Poco a poco, los lugares del pasado son teselas en su sitio, proclives a la crónica y a la mitología, un inventario de signos expuestos que aspira a sobrevivir entre la incansable zozobra del olvido.
  La titulación explícita que emplea Antonio Manilla en su última entrega, En caso de duda y otros poemas de casi amor, permite clarificar de inmediato la semántica del poema. En el texto de apertura “Substancias (por ahora) legales” compendia algunos elementos transversales de esta arquitectura: el empleo del poema breve, el uso de la ironía que busca distanciarse de la voz biográfica, y el recurrir a asuntos impregnados de lo existencial, siempre tratados con intensidad emotiva; la vida en cada instante profundiza en las pérdidas, marca la soledad como un entorno en el que encuentran sitio los restos del pasado. Lo transcurrido pervive en un reguero de imágenes en el que se asienta la claridad de la memoria. Los versos insuflan vida a un rastro icónico que expande sus formas y contornos sobre el poema: “ Que vivan para siempre / las costuras del día :/ todo cuanto es exceso sensitivo”. (Pág. 9)
  De este modo, el verso adquiere una clara función cognitiva, se hace reflexión y reflejo de lo transitorio, como si el poema fuese un litoral en marea baja sobre cuya quietud se deposita un patrimonio de indicios que permite recordar lo andado. Otra vez cobra sentido aquel aserto clásico :”Solo lo fugitivo permanece”. En los poemas de En caso de duda y otros poemas de casi amor  el estar del sujeto da pie a un tono intimista en el que resulta muy reconocible un amplio sustrato sentimental. Este posicionamiento intimista concede a la relación entre el yo y el otro un perdurable diálogo, como si fuese necesario buscar sitio a los motivos personales que dan impulso a la cronología vital. Nada tiene una valoración pequeña: cada gesto, cada mácula del recuerdo, cada pulsación se convierte en una razón de vida.
  La triada poética de Antonio Manilla provoca los efectos secundarios de una antología parcial. Favorece una perspectiva amplia sobre las constantes vitales de su ideario estético: memoria y temporalidad. Dos temas expuestos con una sugerente cercanía discursiva, con ritmo regular y modulación clásica, con un aditamento retórico bajo control, que equilibra ángulos biográficos y aportes de la tradición. El resultado define con precisión una voz decantada, lúcida, personal, que hace del tiempo un diario introspectivo, un  mapa interpretable para seguir en vuelo.  






domingo, 12 de junio de 2016

ELOGIO DE LA DERROTA

En el derrumbe


ELOGIO DE LA DERROTA


Dejarlo todo.
Liquidación por cierre.
Precios de saldo.




sábado, 11 de junio de 2016

LOS QUE ESPERAN

Las manos sedentarias

LOS QUE ESPERAN


   Llegan temprano al parque, desde algún itinerario común y repetido. Caminan lentos, con un rumor de brisa en los zapatos y los ojos clavados en el suelo. De vez en cuando relatan vidas improbables, hechos que ahora parecen tangenciales y oscuros. Cuando están en el parque nada ocurre pero son más ellos, con la vista fija en ese oficio que tan bien conocen: esperar.

(De Cuentos diminutos)