miércoles, 12 de septiembre de 2018

FACHADAS Y REFLEJOS

Sobre el cristal
(Londres, 2010)
Fotografía de
Javier Cabañero Valencia


REFLEJOS


Soy permanente
sucesión de mí mismo.
Tiempo borrado.

                                     (Del cuaderno Nubes)


martes, 11 de septiembre de 2018

ZOOLOGÍA ABISAL

Anémonas
Observatori Astronòmic
UV-NASA


ZOOLOGÍA ABISAL

Es recomendable permanecer muy quietos,
inmóviles, para empezar a viajar 

RAFAEL ARGULLOL

   En la oscura inmovilidad del trasfondo, una misma savia sostiene el impulso de las anémonas abisales. Seducidas por la metáfora del viaje, en su quietud, sueñan cada noche descubrir la superficie; un despertar convertidas en peces voladores.

(De Cuentos diminutos)



lunes, 10 de septiembre de 2018

J. M. COETZEE. SIETE CUENTOS MORALES

Siete cuentos morales
J. M. Coetzee
Traducción de
Elena Marengo
Literatura Ramdom House
El Hilo de Aruiadna
Buenos Aires, 2018



MIRADA CREPUSCULAR


   Hay personajes ficcionales que adquieren un perfil tan real en sus apariciones que amplían su espacio literario y exploran otros tramos argumentales. El Premio Nobel J. M. Coetzee publicó en 2003 la novela Elizabeth Costello. Alentaba una ficción narrativa ocupada en primer plano por una escritora anciana, de extrema lucidez intelectual, con un carácter nómada y dispuesto a exponer sin censuras sus pensamientos sobre los animales, cuyos derechos reivindica continuamente; pero sus intereses integran también otros núcleos discursivos como el sexo, la nutrición vegetariana, los desajustes sociales o las preocupaciones profesionales de la escritura. Elizabeth Costello había aparecido por primera vez en La vida de los animales, libro editado en el cierre de siglo; y más tarde en la novela Hombre lento, aparecida en 2005.
  En Siete cuentos morales J. M. Coetzee da un nuevo impulso al personaje para sondear los desajustes de nuestro tiempo en el tramo final de la existencia. Como si plantease una entrega ética, que no oculta su finalidad didáctica, el autor pone en boca de la escritura reflexiones y claves que definen una sociedad a la intemperie.
   El primer relato, fechado en 2017, sorprende por su levedad argumental; solo un apunte sobre el miedo que siente una mujer al acercarse cada día a una verja custodiada por un perro guardián, Una y otra vez siente la misma humillación aflorando en su dermis y aunque intenta hablar con los dueños nada cambia, salvo su modo de mirar el problema; el odio que el perro siente ante su presencia es ahora el mismo odio que ella siente por la ferocidad animal.
   Los libros de relatos suelen componer mosaicos temáticos con piezas sin conexión aparente; por ello “Una historia” recrea una infidelidad amorosa y el afán de normalidad de una rutina doméstica que apenas deja huellas en los afectos. La mujer implicada en esa infidelidad solo siente en cada cita amorosa una culminación del deseo, un placer exento de cualquier consecuencia moral, como si la situación fuera del matrimonio fuera un elemento virtual, un espejismo del cuerpo que deja en sus ojos un destello de alegría permanente. No siente ningún gesto perverso en su actitud, solo la dicha de saberse amada por dos hombres distintos y la posibilidad de dar a cada uno lo mejor de su belleza.
   Solo a partir del tercer cuento aparece de forma expresa Elizabeth Costello; en “Vanidad” la familia se reúne para conmemorar el sesenta y cinco cumpleaños materno. El afecto de todos añade una sombra de sospecha cuando advierten en la protagonista cambios pintorescos en el arreglo y actitudes poco asimilables desde lo previsible. Son solo gestos de autonomía de quien quiere preservar en el tiempo su forma de estar ante el mundo. También en el cuarto relato, “Una mujer que envejece”   retorna su carácter solitario y su reivindicación de una independencia vital en la senectud, cuando la mirada crepuscular se acrecienta y debe elegir entre el proteccionismo filial o la autonomía existencial que aprenda a caminar sin prisas hasta la última costa. No quiere visualizar un futuro tenebroso sino seguir caminado por la senda de la coherencia, con idéntico modo de pensar y sentir.
    El proceso de senectud y derrumbe de la escritora también se palpa en los restantes cuentos. La madre elige una libertad de movimientos que no someta a sus hijos al quehacer piadoso de cuidar sus rarezas, pero los achaques se agrandan.  Eso explica la elección de una aldea castellana de la montana para vivir entre gente desconocida, que emplea su intelecto de forma distinta. El compromiso animalista de Elizabeth no admite la pasividad. Llena su casa de gastos semisalvajes y de un discapacitado rural que por su comportamiento exhibicionista vive alejado de la familia.
   También la última pieza del libro convierte a la identidad animal en núcleo enunciador a través de un relato bifurcado que mezcla apuntes ensayísticos, fragmentos autobiográficos y reflexiones del hijo ocupado en dar sentido a los papeles de la madre, antes de la pérdida del sentido racional de la escritura.
   J. M. Coetzee es un escritor plural. Ha adquirido resonancia internacional a través de sus novelas, pero sus cuentos –mínimos, depurados, exigentes y con interiores afines a los intereses nucleares del escritor- conforman mosaicos de compleja armonía. Seducen por su sobriedad y por mostrar las entrañas de una escritura crítica, que asegura sin paliativos que la realidad es un problema de lacerante irresolución, casi un laberinto hamletiano que casi nunca guarda sitio y hay que saber buscarlo. 




domingo, 9 de septiembre de 2018

ALGO DE VALOR

Grietas
Imagen:
Crack In Concrete  Wall Stock Photo



ALGO DE VALOR

Hay gente que se cree que todo
 lo que hace con cara seria es razonable

G. C. LICHTENBERG

   Había contagiado su existencia un insólito afán acumulativo. Vivía con la certeza de ser depositario de un derecho excluyente y privado. Todo le pertenecía. También al respirar, guardaba oxígeno y anhídrido carbónico.
   Murió pronto, pero no se redujo su voraz posesión. Ahora, la cara seria de su voluntad guarda, inane, un valor subterráneo, esa profunda grieta del vacío.

(De Cuentos diminutos)






sábado, 8 de septiembre de 2018

PUNTOS DE FUGA

Parque natural de Cabanes
(Mediterráneo, Castellón)


PUNTOS DE FUGA

                                                      El sueño que no se alimenta de sueño desaparece

                                                                                              ANTONIO PORCHIA
     

El horizonte
nos guarda lejanías;
puntos de fuga.





viernes, 7 de septiembre de 2018

ALGORITMOS CONTABLES

Fantasía
Imagen de
Mobtomas-WordPress.com

ALGORITMOS CONTABLES

El paraíso lo prefiero por el clima; el infierno, por la compañía

MARK TWAIN

   En internet, la amistad no pasa de ser un asunto numérico. A efectos contables, la máxima amistad es una suma de cinco mil, un todo exacto, una cifra final, como aquellos cien mil hijos de San Luis. Yo me voy acercando a ese balance colmado y el asunto me obliga a elegir bien a estos últimos compañeros de viaje con un mínimo proceso de valoración.
   Antes, hago sitio y despejo. Borro a todos los afectados por mudez digital; de ellos jamás supe nada, ni siquiera por qué llamaron a la puerta de madrugada. También despido con pañuelo al viento a los que sobredimensionan el emoticono, teniendo un idioma entero a su disposición.  Y ahora, que estoy en esa edad en la que ignoro “dónde habita el deseo”, quito silla también a las presencias que compiten en cuerpos al sol y musculatura hormonal; lo mío es un derrumbe crepuscular que sobrellevo entre páginas, con esperanza y sin convencimiento.
  Y sigo en el muro, caminando a solas, en el filo ominoso de algún algoritmo que nos borre y nos deje en la niebla con voz de margarita deshojada: “se ve, no se ve, se ve, no se ve...”. En este sueño de vanidad, con palmadas de aprobación y estima, no sé cómo será sentirse un proscrito virtual, una pelusa anónima que remonta el vuelo y se instala en un sitio invisible.
  Hay que saber decir: me da lo mismo; sigo en ruta, también por omisión.





jueves, 6 de septiembre de 2018

FELIX TRULL. LÍNEAS DE FLOTACIÓN

Líneas de flotación
Felix Trull
Imagen de cubierta:
acuarela del autor
Ediciones Libros al Albur
Sevilla, 2018


INTERFERENCIAS
  
   Felix Trull –heterónomo literario del editor José Luis Trullo- reúne en Líneas de flotación un compendio de trescientos textos breves. El título, sugerente y atinado, se inspira en una cita de Rafael Pérez Estrada que sirve de arranque a esta entrega aforística. Su avance aleatorio, como es norma en las entregas paremiológicas, no exime al volumen de crear con trazo firme el autorretrato de una sensibilidad insomne, que asume indagaciones e interferencias de una realidad desapacible con creciente vitalismo.
   Javier Recas, uno de los mejores investigadores de esta estrategia literaria, define al aforismo como un relámpago de lucidez, inspirándose en un pensamiento taoísta. Bajo esta sombrilla conceptual se refugian también el análisis plural y la hondura, aunque el paseo minimalista nunca pierda el aspecto sintético. Con este discurso estético los aforismos de Felix Trull sondean los aspectos de un tiempo vivencial sometido a continua disolución. El transcurrir encadena elementos, sensaciones introspectivas y percepciones. Recurre al lenguaje para enunciar consideraciones que recrean una modesta negación de lo efímero. No se trata de entender sino de encontrar, de hacer del aprendizaje un estar que libera de cualquier asepsia y convierte la calma en vislumbrar eufórico. Un esbozo significativo clarifica esta actitud del sujeto verbal: “Es una suerte que la vida me quede tan grande; eso me ahorra las apreturas que atenazan a los Espíritus Profundos y a las Altas Inteligencias, y me permite vagar de aquí para allá, soñando que soy una mariposa que sueña que es Felix Trull”. No exento de ironía, el apunte reivindica el deambular semántico del aforismo, no para adquirir una densidad metafísica en el pensar sino para borrar fronteras entre realidades y sueños, para crear una identidad renovada y leve, dispuesta a aceptar la textura mudable del discurrir vital.
   Me gusta el título, obliga a reconocer que la línea de flotación fundamenta su trazado en la intersección entre el casco del barco y la superficie removida del agua; del mismo modo, los aforismos de Felix Trull entrelazan un dualismo argumental que aproxima la identidad subjetiva del yo y el entorno social como emisor continuo de mensajes. Y entre los dos la tinta contemplativa del aforismo, descubriendo dimensiones que resultan complementarias en el tiempo.
  Los buenos aforismos mitigan su voz lapidaria para transformar las certezas en un puede ser matizado. En ese tono se formulan muchos enunciados aseverativos de Felix Trull. Algunos están llenos de extrañeza lírica: “Vivo con la ilusión de que todo es real, incluso tú, que nunca sabré si existes”; otros son coordenadas reflexivas que no desdeñan el relativismo de quien conoce: “No hemos venido a la vida a entenderlo todo, sino a gestionar lo incomprensible sin perecer en el intento”; “Quizás para ver bien haya que mirar menos”; “Postulo, frente al seco saber o el áspero ignorar, el húmedo y suave mantenerse en la duda”.
   Como testifica su labor editorial en Libros al Albur, Feliz Tull suma a la efervescencia del aforismo actual el expresivo aporte de Líneas de flotación. Sus esquejes regalan la fértil heredad de lo sencillo, ese lugar donde conviven tiempo y experiencia anecdótica. Desde los espacios abiertos del aforismo, escritor muestra una inclinación natural al cuestionamiento; hace de la duda una consigna, la tarea inmediata que sigue al despertar.