jueves, 27 de septiembre de 2018

JUAN RAMÓN JIMÉNEZ. AFORISMOS E IDEAS LÍRICAS

Aforismos e ideas líricas
Juan Ramón Jiménez
Edición de José Luis Morante
La Isla de Siltolá, Aforismos
Sevilla, 2018


Los aforismos de Juan Ramón Jiménez


  Juan Ramón Jiménez (Moguer, 1881- Puerto Rico, 1958) es una figura clave de la literatura española contemporánea. Sobre este autor tutelar se han prodigado los estudios sistemáticos, casi siempre nucleados en torno a la poesía y, en ocasiones, sobre las complejas dimensiones biográficas que no acaban de alejar algunas sombras: el desafío permanente a la vida social desde un aislamiento sombrío y huraño, la independencia estética, el afán perfeccionista  y esa imagen de escritor aséptico, poco enlazado con el convulso paréntesis histórico que le tocó vivir. 
   Todo lo concerniente a su producción aforística parece ocupar un segundo plano, aunque sea una pared básica del edificio alzado en el discurrir, como atestigua el ejemplar rescate realizado por el profesor Antonio Sánchez Zamarreño. Tras veinte años de esfuerzo investigador, el hispanista solventó algunos obstáculos básicos como la dispersión, la multiplicidad de versiones o la temática heterogénea para dejarnos una versión canónica de la aforística  de Juan Ramón. El libro Ideolojía, volumen cuarto del corpus completo Metamórfosis, explora un territorio esencial y sirve de introducción a otras antologías como las de Andrés Trapiello y Juan Varo que alumbran visiones parciales, ya que el escritor estuvo activo durante más de medio siglo haciendo de sus aforismos un elemento de continuidad entrelazado con su obra poética.
   Aforismos e ideas líricas selecciona entre el voluminoso despliegue lapidario –el mismo escritor cifraba en más de cincuenta mil sus textos breves- una muestra  fuerte, de más de ochocientos aforismos, una selección suficiente y capaz de recuperar una competente guía de argumentos repleta de inteligencia y sensibilidad creativa. Esa maduración coherente del trabajo aforístico se distribuye en seis tramos que aglutinan un fértil quehacer extendido en el tiempo entre 1897 y 1954. En él se perciben algunas influencias de base, desde los magisterios más tempranos de Kempis, Nietzsche, Marco Aurelio, Pascal o Chamfort, hasta los derivados de su formación en la Institución Libre de Enseñanza y los de contemporáneos como Antonio Machado y Miguel de Unamuno.
  La exploración argumental es ecléctica. La perspectiva creadora evoluciona o rehabilita intereses, pero siempre se caracteriza por una relación intensa entre existencia y labor literaria. Concede a su enfoque una fuerte dimensión ética impregnada de pensamiento filosófico. Para Juan Ramón Jiménez la perfección no es un concepto abstracto sino un camino que recorre con fervor interminable hacia la plenitud: “Pensemos más con las manos”, escribió en uno de sus aforismos, como si en él la provisionalidad no tuviese sosiego y necesitase estar sometida a la inquietud y a la perenne revisión. Hechizado por la perfección, buscaba el equilibrio total de la obra, el anhelo de lo completo.
   
    

miércoles, 26 de septiembre de 2018

LABORES DE PODA

labores de poda
(Secuoya, internet)



LABORES DE PODA

El hielo presentía la hoguera,
La muerte venteó la juventud.

PERE GIMFERRER

   Aplicó su indeleble afán corrector en la poda de un árbol gigante. Afanoso, lo convirtió en arbusto. Reiteró su actitud al día siguiente y logró que la silueta arbustiva mudara en rama. Siguió cercenando aquel relieve hasta que tuvo la levedad difusa de un brote germinal. Desnudo y frágil, el frío de la noche  agostó la mínima resistencia.
 Salvo él, nadie se dio cuenta de aquel nacimiento en la nada. Su aridez buscó senda temprano, para proseguir el despojo en otro sitio.

(De Cuentos diminutos)






martes, 25 de septiembre de 2018

CON ESPACIOS EN BLANCO

pensamientos y estados sólidos
(Navadijos, Sierra de Gredos)
Fotografía de
José Luis Morante


CON ESPACIOS EN BLANCO

Para José Luis Trullo,
por su continuo apoyo al aforismo actual


Escribía aforismos; le gustaba patinar sobre zancos.

Voluntad continua para especializarse en el autorretrato. Pero no encontraba modelo.

En la consulta, frente al doctor, bajo los ojos. Confieso mi adicción. Una y otra vez recorro una llanura escrita.

Escribir es vencer miedos. La literatura es un acantilado que reclama el salto.

Mientras estoy en ella, la realidad es un espacio en blanco.

Para explicarme uso el silencio. Se entiende mejor.

La felicicidad atestigua demoliciones. Lo que pudo haber sido.

Enfermé de ausencia. Nunca estoy. Si vuelvo retorno amorfo e impreciso, como si me hubiese perdido en el camino.

Las máscaras niegan los estados sólidos; engañan cuando mienten, y cuando dicen la verdad.

Sobre el dintel de cada aforismo alerta un dictum preventivo: aquí hablar mucho cuesta caro.

(Aforismos inéditos)

lunes, 24 de septiembre de 2018

ESCRITURA NÓMADA

El silencio habitable
Fotografía de
Javier Cabañero Valencia



ESCRITURA NÓMADA

Estos días de un septiembre crepuscular dejan en mis ojos una insólita belleza de paisaje escocés. Es el recuerdo de un viaje preservado en fotografías. La mesa invita a disfrutar del primer día del otoño junto a un álbum. Ahora el lunes no supone regreso sino la constancia de un tiempo nuevo, hecho de libros y viajes. también de tareas literarias. Los folios se llenan con escrituras nómadas que recuerdan que escritor y quehacer creador viajan hacia ninguna parte. Somos derivas, sin balizas de localización.

Jerarquizo lo pendiente con un mínimo inventario de urgencias. Me quedo más tranquilo. Es un disfraz que oculta la inquietud y da confianza al barniz de las buenas intenciones. Debo acudir el jueves a una biblioteca madrileña y después a una emisora de radio. Las entrevistas mejores son aquellas que reiteran los esquemas de la conversación amistosa; los diálogos fuera de guión.

Apenas hay cobertura en la playa, aunque de cuando en cuando se define el efecto coral de internet. Sé que las redes digitales alojan un contra discurso de la inteligencia. Son círculos abiertos.

El móvil me permitió emplear la mensajería de urgencia para intercambiar incertidumbres y deseos. Pero me dejó la sensación de aceras sin recorrer, de esas pisadas que no abren senda sino que están ahí, aguardando, como esas piezas de ajedrez que no saben la casilla que deben ocupar.  

(Nuevos apuntes sobre lo real)





domingo, 23 de septiembre de 2018

SI ABRO LOS OJOS

A cielo abierto
Fotografía de
Javier Cabañero Valencia


SI ABRO LOS OJOS...

                                           Cuando busco mi existencia, no la busco en mí

                                                                                ANTONIO PORCHIA

Pienso en ti casi siempre.
Las otras veces, pienso en ti

                                (Fragmento)





sábado, 22 de septiembre de 2018

FUERA DE TEMPORADA

Soledad
(Playa de Cabanes, septiembre 2018)
Fotografía de
Adela Sánchez Santana

FUERA DE TEMPORADA


Fuera de temporada también el mar parece frágil, cerrado por reformas.

A centímetros del rompiente, el poema se queda suspendido, ingrávido, sin palabras. De cuando en cuando, tose silencio.

Las olas tatuaron mis pupilas.

Minimalismo cromático. Todo es azul. Los aderezos playeros han desaparecido. No hay sombrillas, hamacas, cocodrilos neumáticos… Alguien me dice que están dormidos en supermercados chinos para un futuro reciclaje. Allí los catalogan y etiquetan para que no se pierda el sentido de la propiedad: turista A, turista B, turista C, turista H. No usan nombres propios; a los comerciantes chinos todos los turistas europeos les parecen iguales.

Sigo perdiendo oído, las confidencias marinas me llegan encriptadas. Modo avión.  

El mar nunca traspasa el umbral del olvido. Reconoce a quien mira. Pero establece una distancia íntima.

(Apuntes y aforismos, septiembre, 2018)



viernes, 21 de septiembre de 2018

JOAN MARGARIT. ARQUITECTURAS DE LA MEMORIA

Arquitecturas de la memoriaJoan Margarit
Edición, selección y estudio crítico de
José Luis Morante
Ediciones Cátedra, Letras Hispánicas
Madrid, 2006
 LO VIVIDO


   Conviene recordar al adentrarse en la edición crítica Arquitecturas de la memoria que el poeta Joan Margarit, nacido en Sanaüja en 1938, compila en  El primer frío una producción textual que abarca tres décadas de un proceso creativo sometido a continua revisión. El inicio rescata la poesía de 1975 y llega hasta 1995  pero las variables respecto a la edición original  son tan numerosas que sugieren una explicación detallada. Aquel prólogo testifica que la voluntad de hacer poemas despierta en Tenerife, donde la familia se había instalado en 1954, inaugurando una etapa enriquecedora cuyas instantáneas serán rememoradas con frecuencia. Ya en Barcelona, Margarit se matricula en la escuela Superior de Arquitectura pero el deseo de un destino literario es tan intenso que abandona las aulas para incorporarse a un trabajo editorial. Sin embargo no se cumplen sus inquietudes y vuelve a la universidad donde concluye la carrera de Arquitectura, en la especialidad de Cálculo de estructuras.
  Su formación científica arropa el planteamiento mental con que se acerca al material poemático: “pienso que no es una coincidencia baladí que el Cálculo trate de lograr la máxima resistencia y estabilidad con el mínimo de material (en general acero y hormigón)  y que la poesía trate de decir el máximo con el mínimo de palabras: al igual que las matemáticas son las más exactas de las ciencias, la poesía es la más exacta de las letras”.
  El trayecto arranca en Crónica, libro en castellano del que se recuperan varias composiciones reescritas, con lo que la etapa en esa lengua queda prácticamente abolida. Después de cinco años el autor regresa a la poesía utilizando el idioma vernáculo. Firma una decena de títulos y cosecha abundantes premios que lo convierten en protagonista relevante. También este segundo tramo ha sufrido un reajuste severo; del mismo se incluyen treinta y seis poemas bajo la denominación Restos de aquel naufragio.
  Será el poemario Luz de lluvia el que inaugure la etapa en la que el poeta reconoce plenamente la voz y en la que se integrarán Edad roja, Los motivos del lobo y Aguafuertes. El aserto “El primer frío” figura en esta entrega en una composición que tiene como hilo argumental un debate entre arte y vida que es, en último término, uno de los ejes orbitales de Joan Margarit.
   Bajo el supuesto estético de que el poema debe modelar un interior habitable, hay una estricta concordancia entre el yo existencial y el sujeto poético: la palabra da fe de lo vivido; utiliza el pasado como sustrato temático para que afloren los indicios de una realidad vital. El cúmulo de experiencias da paso a una meditación en la que predomina el sentimiento elegíaco y la certeza de una temporalidad ineludible que condiciona las distancias entre lo subjetivo y la otredad.
   La escritura, como cualquier cosmovisión singular, cimenta un conjunto de obsesiones que se expanden mediante variables; recurre a la clarividencia del matiz. En la exposición de la intimidad hay unos cuantos personajes referenciales: Raquel, Joana, Tío Luis…cada uno cumple una función emancipadora del aporte sentimental del yo poético. Raquel – o Mariona- es la culminación de lo amoroso, el erotismo y la plenitud de una convivencia que no está libre del envejecimiento pero que ha proporcionado al yo un asidero. Joana – la hija minusválida- es en su fragilidad y en su condición vulnerable el detonante de un aprendizaje que no concluye, ni siquiera con su desaparición; connota el fondo de invierno del dolor, el rostro de una belleza profunda y desconocida, la cercana presencia de la muerte. Tío Luis participó en la batalla del Ebro y tuvo un comportamiento heroico salvando a uno de sus compañeros; en la amarilla grisura  de la posguerra, es la figura en la que lo ideal encuentra sitio cuando el proceso de resignación y la renuncia a cualquier utopía parecen haber desvanecido la posibilidad de una causa. Tío Luis es la  ética que se resiste a claudicar
  En los poemarios representados en Arquitecturas de la memoria hay una confluencia de contenidos; se repiten temas: la indagación en los aspectos biográficos y las travesías de la memoria, las sombras de espacios interiores como el vacío, las pérdidas o el cansancio, la música, el mar, los viajes, o la ciudad. Dentro de cada motivo lo simbólico sale reforzado. La música se asocia con frecuencia a un tipo concreto de melodía: el jazz, la individualidad de sus intérpretes, el marco peculiar de las veladas en el que era posible hallar un  refugio a trasmano de la inercia diaria. Lo mismo sucede con la ciudad aunque es Barcelona –son frecuentes las localizaciones populares- el espacio urbano es sobre todo la descripción de estados anímicos asociados al transitar diario.
   Desde una lucidez que objetiva la emoción, se busca una expresión precisa, alejada del hermetismo, que se decanta por lo coloquial y que propende a lo narrativo con una cuidada secuenciación rítmica en la que no hay cambios bruscos. Arquitecturas de la memoria nos da la versión definitiva de un discurso poético que busca su razón de ser en  dejar trazos de una identidad articulada en días sin retorno. La fugacidad, esa sencilla estela que precede al olvido y anticipa la despedida general, habrá permanecido inalterable. Recostada en el papel, la palabra expresa un instante concreto que convierte al poema en una huella.



                                                                                  JOSÉ LUIS MORANTE