sábado, 16 de septiembre de 2023

LA CRÍTICA VALORATIVA

Novedades literarias
Otoño, 2023
Librería Antonio Machado
Plaza de las Salesas, Madrid

 

LA CRÍTICA VALORATIVA
 
   Durante décadas formó parte de mi tarea docente la valoración del aprovechamiento académico de los alumnos. Así crecían con aire de objetividad y sentencia los largos inventarios de notas, ese trajín de exitosos sobresalientes, notables a celebrar, bienes equitativos, suficientes raspones e insuficientes con pasaporte de regreso en septiembre.   
   Más humilde, el ejercicio crítico dedica su fuerza expresiva a dar cuenta pública de la mesa de novedades. Nace así la opinión impresionista, que trasmite las sensaciones personales y el diálogo interno con los libros, o la crítica académica, más minuciosa en los rastreos, empeñada en explorar la arquitectura literaria al completo con su inventario de materiales, grúas y poleas.
   Y queda por dar forma a la crítica valorativa que tiene algo de voluntad testamentaria y trébol de cuatro hojas; por eso merma tanto su práctica en mi blog, porque me parece un tanto cáustico establecer líneas divisorias entre si y no. Nunca lo pasé bien dividiendo a mis alumnos entre apto y no apto. Y no quiero sentir esa conmoción en la poesía… Prefiero hablar de impresiones lectoras y de los buenos libros que me gustan sin la aspereza y tiranía de la descalificación. Leo y abrazo con el pensamiento. Lo demás es silencio.  

viernes, 15 de septiembre de 2023

EN EL CALLEJÓN

A solas
Fotografía
de
Internet 
Archivo Premium

 

EN EL CALLEJÓN 
 
   Me angustia la certeza de que algo no va bien. Hay detalles raros. Hasta ahora mi sombra asumía mi compañía, callada y diligente. Desde hace días escucho sus quejas; la noto cansada, abstraída, distinta cuando se proyecta sobre el pavimento. Con frecuencia se pierde al cruzar los semáforos o en deshabitados callejones, lo que me obliga a vigilar mi espalda de continuo y a multiplicar trayectos que no llevan a ninguna parte.
   Cuando miré atrás, hace un instante, intuí en el difuso encuadre de la cabeza ojos de luz. Lo entiendo; tiene una decisión tomada. El recelo me impulsa a la inquietud. Fundida en la silueta de su mano percibo una pistola. Se alza detrás, con lentitud autoritaria. Quiere asesinarme.
   Lo urgente es escapar de un acto impune. La policía no sospecha que mi sombra dispara.
 
(De Cuentos diminutos)


jueves, 14 de septiembre de 2023

EDWIN FI. LOS BLANDOS ABISMOS DE LA CARNE

Los blandos abismos de la carne
Edwin Fi
Prólogo de Lynette Mabel Pérez Villanueva
III Premio Internacional de Poesía joven José Antonio Santano
Colección Caíope
Ayuntamiento de Baena, Concejalía de Cultura
Baena, Córdoba, 2023

DEGUSTACIÓN

 

   En el fluir del tiempo la buena poesía suprime fronteras y anula distancias con su fuerza expresiva. Se concibe como propuesta dialogal que comparte, con mimo y delicadeza, la expandida llanura de los parámetros estéticos. Desde hace años llegan con gratísima regularidad al espacio lírico peninsular los itinerarios de la poesía de Puerto Rico gracias, sobre todo, al encomiable quehacer editorial de Carlos Roberto Gómez Beras, impulsor del catálogo de Isla Negra, y a las páginas de la revista Cuatrivium, publicación universitaria que deja en cada número los rescoldos de un atractivo aporte de creadores y novedades editoriales. A ellos se suma, con voluntad renacida, el Premio Internacional de Poesía Joven José Antonio Santano, concedido en su tercera convocatoria al escritor Edwin Fi (Puerto Rico, 1990).
  El quehacer poético de Edwin E. Figueroa Acebedo, escritor, ilustrador, artesano y docente en ejercicio en el Departamento de Educación de Puerto Rico, abarca los poemarios Levitaciones (2014), Por la senda de la silenciosa grey (2016), y La noche extendida (2018). Su discurso lírico prosigue ruta con Los blandos abismos de la carne, título que resalta una propuesta indagatoria sobre el cuerpo, cuyas fugaces vivencias son al mismo tiempo estación de llegada y acantilado.
   Lynette Mabel Pérez Villanueva firma la introducción “Degustar apenas o los abismos de la carne”, un texto de acercamiento a las formas breves y al tema del deseo como estrato esencial del libro. El muro alzado del poema se vuelve un espacio de vivencia y plenitud. También las citas dejan la puerta franca a la conciencia que va acumulando percepciones y sensaciones del yo en un continuo aprendizaje vital. Desde el inicio de Los blandos abismos de la carne el poema breve se convierte en ámbito expresivo habitual. El tono de lo conciso impone limpieza, precisión y resolución argumental inmediata. El yo poético hace suyos la voz de la carencia y el vacío.  El hablante lírico es testigo clarificador de estados anímicos: “Quiero amarrarme / a la complicidad de los cuerpos / y a sus derrumbes”. Conviene clarificar de inmediato que la estrofa triversal que emplea en ocasiones Edwin Fi en modo alguno es un haiku ni participa de las claves esenciales de la estrofa japonesa, por lo que no mantiene el esquema versal 5 / 7 / 5, ni vela el discurso confidencial del sujeto frente al primer plano de la naturaleza ni capta el instante como un destello que sucede aquí y ahora. Tampoco otros poemas recorren esa intersección entre poesía y pensamiento del aforismo. Edwin Fi sólo comparte con ambos géneros el reducido marco de la brevedad. El sentido paradójico de muchas composiciones nos acerca más a una lírica indagatoria y reflexiva, que sondea en la conjetura con bellísimas imágenes que convierten al cuerpo en árbol y abismo, en laberinto de sombras y caudaloso río irreductible.
  Las grafías del deseo se interiorizan, nunca dan tregua y componen una sensibilidad sacudida por un fuerte  erotismo. Así lo percibe el lector en composiciones como “Rocío y alborada”, “Reptil sigiloso” y “Blandos abismos”: “Y mis dedos / como raíces recién brotadas / comienzan el rito / de la invocación / de tus blandos abismos de la carne”.
  El soplo de las palabras adquiere un carácter celebratorio. Recrea un escenario de recuerdos que expande un tacto cálido de amanecida, cuajado de contrastes. Debajo del epitelio de los sentimientos todo es búsqueda, un inevitable sondeo que quiere revelar los enigmas del cuerpo en ese nomadismo sucesivo del devenir existencial. Esa lumbre que nunca se consuma en la voluntad alcanza excelente expresión verbal en el poema “Cartógrafo”: "Juego al cartógrafo, / bosquejo tus perímetros / bajo las sábanas de papiro. / Tu piel de nácar / parece un mapa antiguo / con tantos lunares dispersos “. En el incansable trasiego estacional, el amor reconstruye, cambia la identidad, resetea la ontología del ser y reconfigura su carne. El mismo amor también muda de piel, tras la plenitud fértil que arrebata los cuerpos se sosiega y entra en un estado de quietud y orfandad que diluye lo vivido en invisibles partículas de polvo.
  Una seña característica de la colección Calíope es cerrar el libro con la coda “Adenda”, donde un poema del autor se vuelca al catalán, gallego, euskera, inglés, francés, portugués, italiano, alemán, árabe y rumano. El texto elegido es “Este sabor amargo a eternidad”, una composición cuajada de metáforas que arranca desde una cita de Jocelyn Pimentel Rodríguez.  
  En Los blandos abismos de la carne Edwin Fi encuentra en el deseo un horizonte hacia el que caminar con cuerpo y alma. La pasión zarandea los versos. Transforma la aridez de lo diario en un hábitat de plenitud. El amor, el deseo, la pasión y la dolorosa calma del desamor se recluyen en las palabras con vocación claustral. El yo poético se empeña en ese acceso imposible a la plenitud amorosa y al retorno a la propia identidad. Amar es remontar, buscar el hilo leve del origen para quedar al margen de los días. Para vivir, ensimismado y pleno, en abrazo fraterno con la carne.
 

JOSÉ LUIS MORANTE



 

 

  

miércoles, 13 de septiembre de 2023

CLAUSURAS

Clausuras
Fotografía
de
Javier Cabañero Valencia


 

PROSAÍSMOS DE BAR
 
Que las palabras no se desgasten
 
JUDITH HERZBERG
 
Esa mutación desasosegante que transforma al buen poeta en un ganapremios.
 
El sentido de la orientación se tiene o no se tiene. El que lo lleva en sí tantea y lo despliega en cada nueva ruta, aunque no lleva el mapa de la ciudad desconocida en la cabeza. El que no lo tiene es una rémora que camina detrás mientras murmura: “creo que vamos en dirección contraria”. Cuando el destino aparece, el sentido de la orientación dormita, como si fuese consciente de que nadie advierte mérito alguno.
 
En los acantilados irlandeses de Moher recordé a esos cuatro o cinco amigos abonados a la queja perpetua… Pasos en el filo que se debaten entre saltar o no saltar.
 
Nunca he concebido la crítica como un sistema valorativo que recomienda la recuperación en septiembre por mala nota. Una opinión personal es algo distinto, y sí puede incluir asentimientos, felicitaciones o reparos, recordando con prevención que la mediocridad nunca se reconoce a sí misma y que los reparos serán tomados como dolorosas ofensas personales.
 
Qué itinerarios tan tétricos los de esos conocidos que no esperan nada de nuestra amistad. Mi hartura cobija la esperanza de que su marea se desvanezca pronto. Ya. Y que se diluya el agridulce sabor de su falsedad.

(APUNTES DEL DIARIO)
 

martes, 12 de septiembre de 2023

ELISABETA BOTAN. VUELO ENTRE DOS MUNDOS

Vuelo entre dos mundos
Elisabeta Botan
Prólogo de Miguel Veyrat
Ilustraciones de Sorin Mihai  Bârgaoan
Editorial Nuevos Ekkos, Colección La Palabra Inquieta
Madrid, 2022

 
REGRESOS

 

   Fue en las rutas culturales abiertas por Gregorio Muelas Bermúdez, José Antonio Olmedo López Amor y Jorge Ortiz Robla, los directores de la revista Crátera donde cuando conocí por primera vez a la escritora, traductora, crítica y antóloga Elisabeta Botan. Juntos compartimos algunas veladas en la siempre recordada librería Nakama, en el barrio de Chueca, y en las aulas de la Universidad de Alcalá de Henares, ciudad donde vive desde el año 2002 y donde protagoniza con ánimo incansable una intensa labor cultural sin líneas divisorias. Nacida en Rumanía en 1972 sintió desde muy joven un intenso interés por la poesía y participó en premios y convocatorias que alentaron un itinerario de largo recorrido. Dispuesta a desarrollar su temprana pasión por la página escrita ganó, consiguió resultar ganadora en varios concursos de cuartetas, con rima preestablecida y recitando en directo obtuvo el Primer Premio del Concurso organizado por Radio Nacional de Rumanía (Juventud Bucarest- 1996) y ”Radio România Tineret”, en 1997.
   Aprender y domesticar un nuevo ámbito lingüístico y conocer los peldaños expresivos de su fluencia es una acción en progreso. En 2012 publica en castellano el poemario Dimensiones y cuatro años después la entrega Egometría (2016). De ambos libros se han realizado traslaciones al inglés, francés, italiano, chino, griego, árabe, búlgaro y catalán. Ha participado en antologías de relato breve y poesía del ámbito nacional e internacional. Coordinó la antología bilingüe Horizontes poéticos, que se presentó en la Feria Internacional del Libro de Bucarest, Gaudeamus 2019, y ha traducido siete libros a diferentes idiomas, principalmente de rumano a español. Colabora con numerosas revistas culturales. En suma, una labor miscelánea que revela una actitud en vela y generosa.
   El mapa lírico de Vuelo entre dos mundos ofrece como apertura un prólogo del poeta Miguel Veyrat. Comienza con un recuerdo personal de su etapa de periodista, que justifica la idea motriz de la introducción. La palabra impone un magma aglutinador, conjunta una síntesis capaz de borrar diferencias entre espacios geográficos, entornos culturales y enfoques subjetivos. Tras ese umbral de partida, la poeta comienza su indagación verbal con una crónica de vivencias que sondea el sentido del ser. Las arterias grises del estar diario necesitan superar el conformismo y la quietud. El yo poético en su alineación sucesiva de momentos debe mirar más allá para superar erosiones y desajustes y repensar las relaciones entre creación poética y discurrir existencial.
   Desde el amanecer del libro se percibe que la palabra de Elisabeta Botan es intensamente humana. Asume un intimismo cercano y transparente que acomete una función dialogal y comunicativa. Los datos verbales se enriquecen con imágenes que agitan la fuerza sensorial del poema y su temblor emotivo. Andar el camino de las palabras no es más que abrir una perspectiva nueva al tránsito interior y una toma de conciencia del carácter nómada de cualquier destino tras el mágico asombro del amanecer.
   Los temas de Vuelo entre dos mundos tienden a la riqueza argumental. Los momentos de la confidencia personal conviven con el homenaje a figuras del canon como Federico García Lorca, a quien se dedica el poema “Noche de agosto”, o se abren interrogaciones sobre las propias coordenadas estéticas, como leemos en la composición “Ars Poetica”: El poeta se retira en la luz / de las palabras, / no necesita conquistar paraísos, / -pues él no cree en los infiernos-. / Le basta el lecho de sus versos”.  
   Otras composiciones conectan con la mirada del espectador que contempla y es capaz de interpretar signos y trazos de la pintura. Así sucede con “Cuadro I” dedicado al pincel de Jorge Vaca, o “Cuadro II” , otra composición empeñada en descubrir la luz y sus límites visuales a partir de la obra de Florin Buciuleac.
   La poesía amanece cuando descubre motivos argumentales por lo que las palabras abren resquicios; muchas veces el hilo fuerte que las convoca son las contingencias de la actualidad: el tiempo ensimismado de la pandemia, la indeclinable fuerza de la enfermedad, o los contraluces de una sociedad marcada por los fanatismos religiosos, la intolerancia o la violencia sexual.
   Otro sustrato básico de la poesía es el tejido sentimental del amor, los afectos familiares: el marido, la hija, el recuerdo del padre o la evocación de la figura materna. Junto a ellos los nombres propios del transitar del tiempo y ese destino personal de quien vive entre dos mundos, el de la infancia y el lugar de origen, y el del presente y la necesidad de que broten nuevas raíces para que sostengan la casa del ahora y las expectativas de la costumbre.
  En la voz de Elisabeta Botan cada poema es un refugio y un punto de encuentro, un espacio dialéctico, sencillo y complejo, que concentra significados y desdice la soledad del paseante solitario con la consoladora evidencia de la poesía. El discurso verbal nos habla de buena vecindad entre pasado y presente, entre los libros y la geografía indecisa en la que viven juntos y se abrazan realidades y sueños.
 

JOSÉ LUIS MORANTE


 
 
 

lunes, 11 de septiembre de 2023

RITUAL DEL LUNES

Pasos a solas
Fotografía
de
internet

 

RITUAL DEL LUNES
 
 
En el fin de fiesta, la excusa respira el vitalismo a trasmano del anfitrión.
 
Los límites del ego son infinitos; supone que los que pueblan las aceras alrededor son meras sombras, muñecos de guiñol que habitan los espacios imaginativos de la infancia.
 
Qué coraje muestran esos libros inexpresivos que alzan andamios a la sandez.
 
No voy a dejar que la tristeza me registre sin una orden judicial.
 
Cuando suena el timbre esporádico del desánimo, el entusiasmo debe ponerse bufanda y abrigo.
 
De nuestra amistad, si lo fue alguna vez, solo la caligrafía del humo.
 
Hay teselas de la memoria personal que ya no encajan en ningún todo.
 
Las observaciones aleatorias tienen predilección por los ascensores compartidos y las colas en el cuarto de baño, al concluir la función teatral.
 
Dentro de mí, todavía, la orfandad del niño sin paraguas.
 
 
JOSÉ LUIS MORANTE
 

 

sábado, 9 de septiembre de 2023

NUBE

El cielo encapotado
Londres
Fotografía
de
Adela Sánchez Santana

 

NUBE
 
Conoce la indigencia
el pacto con mi sed adormecida.
Al abrir la mañana,
nada pido, por tanto;
tal vez el mapa blanco de una nube
que dibuje al descuido su textura,
la letra detenida de una niñez ingrávida.
 
Y que la nube un día sea vuelo
donde duerme el cansancio,
secreto fugitivo
en un cielo estepario,
lluvia fértil saliendo de la noche
para poner de nuevo
entre los párpados
un templor auroral,
la claridad pujante del comienzo.

 

    (De Nadar en seco, 2022)