martes, 18 de junio de 2024

EL BOSQUE DE LOS SUEÑOS

El bosque de los sueños
Fotografía
de
Javier Cabañero Valencia

 ACERCA DEL SUEÑO

I

                A mi hija Irene
      
Qué es el sueño, preguntas,
con la abrumadora ingenuidad
de quien me presupone una respuesta.
Y yo salvo el escollo
modulando una frase convulsa
en la retórica de los desconciertos.
Te digo: el generoso don
que la fatiga obtiene de la noche,
una brizna de luz escalando la sombra,
el envés de una historia
cotidiana y absurda;
tú misma, hija mía,
cada palabra tuya, cada gesto.
No sé si el sueño
es potestad del hombre
o comparten los sueños animales y cosas.
Ignoro de igual modo qué hilo teje
su textura de seda,
qué alzada confabula
su hermética apariencia
o qué brújula guía
la estela de sus viajes.
Sé que hay sueños tristes y gozosos,
oscuros y diáfanos,
ocasionales y obsesivos;
sé también que hay sueños tan hermosos
que el tiempo los indulta y perseveran,
y no envejecen nunca.
 
 
II

            A mi hija Ana
 
Hay sueños que una noche
consumen su existencia
y otros que se prolongan con los días.
Simulan los primeros
una especie común de lepidópteros
y acaban siendo pasto
del trastero y del polvo,
como un experimento vanguardista.
Levísimos planetas alumbran los segundos,
como estrellas fugaces que convocan
múltiples y azarosas travesías.
Ante nuestra mirada sus figuras componen
un paisaje celeste,
intangible materia en sereno reposo,
donde habita la luna del deseo.

       (De la antología Ahora que es tarde, 2020)




 
                                      

sábado, 15 de junio de 2024

ASCETISMO

Abrir el día
Fotografía
de
Javier Cabañero Valencia

 

ASCETISMO

 

Necesitaba poco. Y lo poco que necesito, ya no lo necesito

 

Su proceder fue sumando una correcta sucesión de hábitos. Limó necesidades hasta soportar un ascetismo extremo, de rostro sombrío, en el filo cortante de la renuncia. De noche no alteraba costumbres. Cuando dormía, vencido por el cansancio, su imaginación buscaba un hueco propicio y en él alojaba siempre el mismo sueño.

  (Del libro Fuera de guion, Editorial Lastura, 2024)



viernes, 14 de junio de 2024

ABRIR LAS ALAS (Aforismos)

 

Voluntad
Archivo digital
de
Internet



ABRIR LAS ALAS

 

(Aforismos)

 

 
Solo habla consigo cuando hay un intérprete disponible.
 
La impaciencia aconseja hornear semillas.
 
El toldo del tragaluz es un oxímoron.
 
Entre los misterios de la inteligencia, el empeño de ocultarse a diario.
 
Quien no sabe dónde ir  mantiene siempre un inquebrantable compromiso con el traspiés.
 
La humildad cumple con mérito la función de ser nota a pie de página.
 
Rareza: una amistad sin ánimo de lucro.
 
Cuando aletea cerca, el optimismo recuerda la mínima vibración de una libélula.
 
Esas voces que visten a diario papel de lija y ganan altura cuando callan.
 
Acabé identificando su belleza con el vacío; en ella, todo es nada.
 
Es acaparador y avaro; cuando respira guarda el oxígeno y el anhídrido carbónico.
 
Qué triste la lectura volátil, la que no tiene huellas dactilares.
 

 

(José Luis Morante)

 

 

 

 


jueves, 13 de junio de 2024

ENRIQUE VILLAGRASA. FOSFENOS.

Fosfenos
Enrique Villagrasa
prólogo de José Luis Rey
Huerga & Fierro editores
Colección Graffiti / Poesía
Madrid, 2024

DESTELLOS

  

   Enrique Villagrasa (Burbáguena, 1957) es poeta, periodista y uno de los críticos independientes más respetados del país que colabora habitualmente en publicaciones como Librújula o Turia. Dirige la colección de poesía Rayo Azul de la editorial Huerga & Fierro y ha ido volcando en los estantes un notable itinerario de entregas poéticas, con presencia en varias antologías y con traducciones a distintos ámbitos lingüísticos.
  Presenta  la entrega Fosfenos, una salida voluminosa con prólogo del poeta cordobés José Luis Rey. La introducción advierte de inmediato que el quehacer lírico de Villagrasa aúna metapoesía y experiencia vital con amplia cosecha de recuerdos del lugar natal. El pasado ilumina; abre en el poema la sensación de plenitud y canto, como si lo primigenio estuviese marcado por la idealización. La geografía se enaltece con nombres propios como el pueblo natal o el cauce cristalino del Jiloca; pertenecen a la geografía de la memoria y ratifican la existencia de una infancia feliz, donde lo sensorial era asombro y belleza, pulsión de vida al paso, que concede a la realidad más cercana una dermis de plenitud y sosiego.
   Organizado en cuatro capítulos, el libro tiene como apertura el cauce reflexivo de un sujeto verbal que enlaza escritura y tránsito cotidiano. El fluir acumula contingencias que buscan acomodo en la superficie de tinta de los versos. De este modo: “Todo verso por ser es marginal: / cual fracción del tiempo poético. / Todo poema por ser es central: / fe y razón del trazo y su espacio. / Azar y necesidad es la poesía. “. Escribir es una ventana que permite el exilio, el desandar gozoso hacia el pasado, buscando lenguajes de claridad y transparencia,  sus destellos de “Pasión y belleza”.
   El poema quiere hablar de sí mismo. Recupera su experiencia con el tejido sentimental del hablante lírico y sus caminos interiores. También el paisaje trasciende su rostro natural para convertirse en expresión de canto, reflejos cuyo fulgor perdura en el pensamiento para evocar la infancia; acaso para evitar también los estragos del tiempo.
  Las redes sociales se han convertido en imperiosa presencia del presente. Conceden una identidad moldeada y lejana, pese a la aparente sensación de cercanía, y regulan un modo de convivencia digital que ha cambiado normas y encuentros. A su esencia intangible dedica el poema “Pasión y entusiasmo por las redes”, una indagación de mirada crítica que enuncia luces y sombras de lo digital. Estar y ser parecen términos complementarios y comunicantes, pero la pantalla no deja de ser una irrealidad hecha de simulación y olvido, de levedad y urgencia.
   El primer capítulo se cierra con el apartado “La poesía refleja nuestra propia circunstancia”. Tras una cita de Jesús Hilario Tundidor el poeta ensaya formas cerradas como el soneto, acaso para distanciarse de la realidad de sombra del argumento: la existencia de un pólipo intestinal. Otro poema teñido por la efusión sentimental es “Nala”, donde se describe la muerte accidental de un animal doméstico. Las composiciones van sumando secuencias de la travesía cotidiana y del estrepitoso discurrir que lleva a la jubilación y al cumplimiento hacendoso de un destino que confunde pasos y secuencias, que exige la contemplación del yo como un extraño que habita la memoria mientras oye los acordes cansados del reloj.
   El capítulo II, titulado “Cavilaciones”, dedicado al poeta Nacho Escuín,  muestra la cercanía creadora del pensamiento en el verso. Quien escribe busca indagar la propia naturaleza y conocer mejor los estratos de la realidad. Un entorno que ubica en el centro a Burbáguena, que convierte a la casa natal en lugar del poema, en horizonte único y perspectiva. Desde distintos escenarios van llegando, como fragmentos rotos, las instantáneas del discurrir. Lugares y presencias que aparecen y mudan, que se hacen sedimentos del pensar, acompañando con su dispersión la soledad y la nada. Son símbolos del tiempo con los cuales el poema se teje.
   En la tercera parte, un capítulo dedicado al Cementerio de Burbáguena, cobra fuerza la presencia de la muerte, esa senda que lleva hasta la última costa. La vida es efímera, estamos marcados por la finitud. El destino de ser es el vacío. Y hay que asir las manos del lenguaje para que se llenen de luz los espacios de la memoria. Las palabras esconden lo vivido a la mirada de la ceniza. Muestran, como si estuvieran ilesos, los recuerdos conocidos, la quietud de los lugares amados, las horas laborales en el Puerto, el barrio Moral, Tarraco y el laberinto de secuencias  proyectado en la pantalla grande de lo cotidiano: los usos, costumbres y lecturas que forman parte del patrimonio intacto de la evocación. El cauce limpio del Jiloca es el rumor del tiempo, un interlocutor callado que escucha a quien recuerda y se hace canción y recorrido en el que despiertan los días de infancia y juventud.
   Cierra el libro el capítulo IV “Brotar del verso último”. Desde la savia vital que concede el caminar del tiempo, el poeta vislumbra su infancia en el paisaje; enamorado del pueblo y de su río va escribiendo mientras contempla y busca las respuestas más lúcidas a las pequeñas preguntas de siempre. El poema se hace expresión y conocimiento, concede al paisaje una dinámica poética que incorpora al lenguaje la experiencia de vida, una verdad desnuda y sin retórica.
   Fosfenos concluye con una breve nota en la que se hace fuerte el nombre del poeta Óscar Ayala, quien falleció antes de que este libro de libros apareciera. A él va dedicado el poemario. La entrega de Enrique Villagrasa se articula con dos territorios argumentales, el discurso poético y su derivaciones –las relaciones entre poema y memoria, la palabra como inmersión de conocimiento y búsqueda, la elocuencia verbal como superación y trascendencia de la realidad… - y la encrucijada entre pasado y ahora, donde componen un juego de espejos el paisaje y las presencias que lo habitan. Así se moldea un libro de plena madurez reflexiva en el que la memoria se hace filosofía y sensación, conciencia disgregada que busca lo originario y el retorno, que confía en el lenguaje para que persista en los ojos del niño que habitamos esa ilusión azul de eternidad.
 
 JOSÉ LUIS MORANTE






 

miércoles, 12 de junio de 2024

PASO LIGERO. LA TRADICIÓN DE LA BREVEDAD

Paso Ligero. La tradición de la brevedad
José Luis Morante
Ediciones de la Isla de Siltolá
Colección Levante
Sevilla, 2024

 

PASO LIGERO. La tradición de la brevedad en castellano

 

José Luis Morante, poeta, crítico literario y miembro de Escritores en Rivas, con una larga experiencia docente en nuestro municipio, publica el ensayo PASO LIGERO. LA TRADICIÓN DE LA BREVEDAD EN CASTELLANO. Es un estudio sobre el aforismo, un género literario de tradición milenaria, pero todavía poco conocido a nivel popular. Editado en Sevilla por La Isla de Siltolá, Paso ligero muestra la intensa relación de José Luis Morante con la literatura hiperbreve. El autor ha trabajado en esta obra, con voluntad fuerte, durante más de cinco años. Un intervalo temporal que ha multiplicado conferencias, talleres, participaciones en antologías individuales y colectivas, lecturas y encuentros personales con los mejores estudiosos de España y Latinoamérica. El volumen se presenta hoy en, 12 de junio, en la Sala Miguel Hernández del centro Social Armando Rodríguez Vallina, en Rivas Urbanizaciones.

   Se pueden definir las partículas elementales del aforismo como un enunciado breve y sentencioso que se empeña en entender lo que sucede dentro y fuera. Es un texto de máxima brevedad, capaz de desplegar en la sencillez aparente de sus palabras una novela de ideas, un pensamiento crítico. En el aforismo se unen reflexiones y sentimentalidad, conocimiento y poesía. Como escribió Baltasar Gracián, una presencia clásica y, sin duda, uno de los primeros impulsores del género entre nosotros: “Lo bueno, si breve, dos veces bueno”. Por sus lecciones de lógica, el acercamiento al aforismo y su materia verbal requiere una propuesta indagatoria profunda porque, todavía, la cantidad de estudios es muy limitada. Con esta situación de partida, las raíces sociales del decir breve muestran la valoración de una literatura minoritaria. Contra el desconocimiento, José Luis Morante, que ha publicado hasta la fecha cinco entregas de aforismos, abundantes artículos en revistas especializadas y ediciones de autores contemporáneos como Juan Ramón Jiménez, ha realizado un profundo estudio sobre los principales practicantes del minimalismo verbal. Su aporte está basado en criterios de análisis claros que integran biografía y selección de textos de la extensa nómina de seleccionados. Los argumentos de Paso ligero. La tradición de la brevedad se centran de forma monográfica en la realidad dinámica del aforismo literario peninsular escrito en castellano. Quedan al margen los trabajos escritos en las demás lenguas del país. Tampoco están representadas las aforísticas de carácter científico y filosófico que, sin duda, por los altos logros y por la profundidad de campo, podrían ser itinerarios a valorar en el futuro.

  El crecimiento incesante del aforismo en las primeras décadas del siglo XXI con el uso abrumador de las redes sociales, multiplicando la difusión de los textos breves, justifica la oportunidad de ofrecer un enfoque panorámico con practicantes reconocidos. No es otro el objetivo principal de esta antología. Sus páginas seleccionan las aportaciones coetáneas más exigentes de la producción aforística en castellano desde el despertar del siglo XX hasta el presente, cuando ya se ha formado la primera generación literaria del siglo XXI.

   Todos los incluídos en Paso ligero, el nuevo libro de José Luis Morante, se reúnen con un criterio cronológico que tiene como salida la generación del 98 y como término el núcleo de autores que da continuidad al devenir sosegado de la creación actual. El legado de esta estrategia formal debe ser reconstruido a partir de la provechosa convivencia con otros géneros literarios como el apunte biográfico, las crónicas y artículos de prensa, la poesía o el relato corto. Es de justicia el rescate; el quehacer de estos magisterios pauta la evolución estética del aforismo y presta motivos temáticos a una dilatada cantidad de escritores que buscan en la tradición de la brevedad nuevos matices.

   Los lectores de José Luis Morante encontrarán en los recorridos del aforismo una estética abierta en su expresión, desnuda y activa, siempre implicada desde tonos distintos en búsquedas de conocimiento, reflexión y belleza. Más allá de contingencias y gustos circunstanciales, la economía verbal ha encontrado por fin, en su despliegue, un reconocimiento mayoritario y una activa presencia intelectual. Define esa dimensión del pensamiento donde menos es más.

  

martes, 11 de junio de 2024

LA BIBLIOTECA PERSONAL

Una dedicatoria de Gioconda Belli
Fotografía 
de
Inmaculada Lara Bonilla

 

 LA BIBLIOTECA PERSONAL
 
 
   Hay quien defiende que regalar la biblioteca personal es un gesto solidario; no es mi opinión. Para mí la biblioteca personal conforma vísceras, nervios y huesos del escritor. Es la columna vertebral de mi casa. Permite el desplazamiento continuo de conocimientos, emociones e inteligencia, así que quedarse sin libros en casa es una dolorosa extirpación de la identidad, un borrado de archivos, un descalabro.
   Estos años (¿o son siglos?) he conocido muchas bibliotecas personales porque eran la habitación de estar de cualquier diálogo a dos voces, el lugar del poema que solo requería un té con limón complementario, una cervecita estival y algunas aceitunas deshuesadas para perder el sentido del tiempo. En cada biblioteca personal perdí el reloj de las prisas, me hice quietud, admiración, silencio, mientras el propietario va y viene con algún libro dedicado entre las manos. Yo dejo mi destartalada miopía en los estantes; acumulo asombros hasta dejar en mi retina la foto fija de la felicidad.
   Viajo con frecuencia y vuelvo a casa con una bolsa repleta de libros; también casi a diario llegan libros regalados por editoriales o escritores. La bulimia de mi buzón de correos me permite algunos meses de estudio e intensa lectura. En la biblioteca personal escucho música y vislumbro un abrazo constante de páginas y dedicatorias. Sin libros la casa es un solitario pórtico de niebla estival.





domingo, 9 de junio de 2024

MAI VAN PHAN. ESTO DIJO UNA CABRA

Esto dijo una cabra
Mai Van Phan
Traducción de Pham Long Quan
Edición y prólogo de Víctor Rodríguez Nuñez
Editorial La Garúa
Colección Poesía / Haiku
Barcelona, 2024

 
OTRAS VOCES, OTROS ÁMBITOS
 
 
 
   Pertenezco a una generación que hizo del haiku una senda natural hacia el hábito lector, una estrategia expresiva arraigada en los géneros literarios de la brevedad y con amplio cultivo intergeneracional. Pero las voces y ámbitos idiomáticos que cultivan la estrofa se multiplican y resulta necesaria la apuesta editorial que acerque logros y amanecidas.
   La nueva colección de la Garúaa dedicada al haiku, que dirigen Jaesús Aguado y Joan de la Vega, incorpora Esto dijo una cabra, una compilación de textos mínimos del poeta Mai Van Phan (Ninh Binh, Vietnam, 1955) traducida al castellano por Pham Long Quan. El autor ha recorrido un largo trayecto creativo y explorado distintos géneros, con amplia aceptación y con un largo itinerario de premios, reconocimientos y traducciones a otros idiomas. Sin embargo, en nuestro idioma es un gran desconocido por lo que el prólogo de Víctor Rodríguez Núñez es una introducción necesaria para conocer el periplo biográfico y los rasgos más destacados de su escritura: el equilibrio entre religiosidad y compromiso, la mirada crítica y la continua atención a panorámicas yuxtapuestas como la naturaleza, la sociedad y el pensamiento, ya que el mundo es un continuo entramado de relaciones en renovación constante.
   El conjunto de poemas líricos de Mai Van Phan, tiene en su primer apartado un enfoque sorprendente: cede la palabra a una cabra para que ratifique su aspiración de volver al monte y asumir su identidad natural. El personalísimo hablante verbal muda de inmediato y en la labor creativa de Mai Van Phan se unen observadores de la naturaleza, peregrinos, solitarios y seres anónimos que capturan sensaciones e instantes en las diminutas coordenadas del poema.
   En todo el apartado llama la atención la libertad formal: el molde del poema es una ruptura continua del esquema clásico japonés, basado en el ritmo versal 5/7/5. El enunciado textual se diversifica para dar acogida a las mínimas anotaciones. El poema se simplifica, juega el papel de una expresiva viñeta verbal que aglutina tres versos de medida variable.
   También sorprende en todo el apartado inicial la presencia del ti
tulo en cada poema; son avisos sobre la trama argumental, las coordenadas geográficas o temporales del poema o sobre los elementos que copan el primer plano. Pongo algunos ejemplos del apartado para que se entienda mejor la dinámica del poema: “Era industrial” Posada en lo alto de la grúa / En diez minutos / La libélula logra levantar tres contenedores”; “Confundiéndome con un grano de maíz” El viento / Me roza / Infinitas veces”; “Al leer un libro De repente el pánico / Abre ante mis ojos / Un camino en la oscuridad”. Son instantes nacidos en la contemplación que salvan su levedad en el poema y que, sin duda, comulgan plenamente con la filosofía estética del haiku y su frescura.
   Cada compilación de haikus abre un abanico de preocupaciones e incertidumbres. Y en este apartado cobran especial relevancia el sentimiento religioso, la naturaleza y 
las variaciones contingentes del discurrir temporal. Son asuntos de carnalidad existencial, que conceden a la estrofa el pálpito impaciente del asombro.
   El tramo final del libro “Ojos segados” es mucho menos voluminoso y presenta algunas novedades formales como la supresión del título en cada texto. También la contemplación aparece con más frecuencia, como si el estar transitorio necesitara captar lo que se fuga para dar sentido al trasiego cotidiano: “En una esquina del jardín / Agua sobre piedra / El crepúsculo se desliza veloz”; “Las flores de Osaka tomaron la ribera / El viento no se atreve a acercarse / El árbol arroja las hojas al abismo”. La mirada desenreda en silencio el ovillo de la naturaleza y esa perfección sensorial que asciende hasta los sentidos y el pensamiento para brotar con la pujanza de la epifanía. Como escribe Víctor Rodríguez Nuñez en el prólogo, en el apartado hay más continuidad que ruptura, una conexión fuerte entre el sujeto poético que percibe alrededor un entorno autónomo que se adhiere al fluir de la conciencia para mostrar asimetrías y contradicciones, el curso natural de la vida al paso. 
   Mai Van Phan estrena presencia en nuestro país y lo hace desde la humildad del haiku con un libro que muestra los nuevos brotes de la estrofa japonesa con un amplio despliegue formal, con la libertad suelta de quien oye el viento suave de lo minúsculo, con la frescura intacta de una taza de agua que duerme en los labios resecos del viajero.

JOSÉ LUIS MORANTE