jueves, 4 de julio de 2024

LARVA

Crianza
Fotografía
de internet

 

LARVA

 

   Atrapada en una soledad silvestre y en un oficio infame, la piel curtida de su mal carácter fue agrietándose con el tiempo. Destiló un estar enfermo, inhabitable, como un denso pasillo sin final. Fue un cambio perceptible, que contagió al frío de su rostro en los espejos.
  De cuando en cuando abre los ojos en la sombra y exige claridad, esa ilusión etérea de las cosas que muestran pujanza, tacto firme y cercanía.
   La luz, acurrucada, nunca acude. Resiste. Deja lejos su cáscara vacía. Tiene miedo, también.



(Del libro Fuera de guion, Lastura, 2024)





miércoles, 3 de julio de 2024

UNA POSIBLE TREGUA

Notas en el aire
Imagen
de
Kataka

 

AÚN TE DESCONOZCO
 
No niego la esperanza,
pero nunca me tiende su solidaria mano
y ya me gustaría –como antaño a los pícaros-
cambiar si no de oficio de condición al menos.
Como suele ser norma,
hoy también ha fallado el desenlace
que vertebra la página del día.
Otra vez estoy triste; aún carezco
de imprescindibles labios
para firmar con nadie una posible tregua.
Cuando espesó la noche
acogió mi pletina la acuática de Haendel
y he recorrido hipótesis,
buscando explicaciones de papel.
Desconozco tu nombre,
no sé medir el hueco que cabe en tu pupila.

    

    (De la antología Ahora que es tarde)

martes, 2 de julio de 2024

JAVIER MATEO HIDALGO. ARQUITECTURA DEL SUEÑO

Arquitectura del sueño
Javier Mateo Hidalgo
Ilustración de portada de Eugenio Rivera
Huerga & Fierro Editores
Madrid, 2024 

  

EN CONSTRUCCIÓN


   Editado en 2024 por Huerga & Fierro en su colección de poesía, el volumen Arquitectura del sueño es la cuarta entrega poética de Javier Mateo Hidalgo (Madrid, 1988), Doctor en Bellas Artes, profesor de instituto, poeta y crítico en diferentes publicaciones digitales. Este camino múltiple, que también hace del cine una intensa devoción, añade un paso nuevo en su travesía lírica y encuentra continuidad en su obra Arquitectura del sueño, una extensa entrega que añade una explícita nota preliminar.
  La mirada poética es un recorrido de interrogantes, un insistir de la pupila que se detiene en un horizonte abierto, pleno de percepciones y sugerencias; de ahí que sea necesaria la brújula del pensamiento al clarificar la razón de ser de la escritura. De este modo, “El otro autor”, el que se analiza a sí mismo, para evitar confusiones divagatorias analiza las características principales de estos poemas y añade el mapa de ruta argumental: “Se trata de un volumen concebido a modo de edificio” que muestra, con el sosiego y la lucidez de la primera persona, una travesía lírica abierta a la interpretación. Este deambular se ha mantenido con natural coherencia en todas las secciones del poemario en una evolución pautada y unitaria.
   El apartado “Se enciende la linterna mágica”, que inicia Arquitectura del sueño, sirve de arranque a una meditada reflexión sobre el despertar del ensimismamiento. Soñar despierto es abrir la caja de Pandora de anhelos y temores y propiciar que vuelen el intimismo y el apunte biográfico para convertirse en protagonistas de un destino incierto.  Lo vivido trasciende su condición anecdótica y dejan su reflexión sobre la lógica de lo transitorio, siempre cargada de sugerencias e impulsos oníricos donde la niebla edifica un lugar enigmático.
  El pensamiento concede a las cosas una nueva cimentación, otro plano de solidez que busca permanencia. En la sección “Cimientos” la escritura se convierte en rescate de un pasado que exhibe sus recuerdos como tatuajes. Descubrir el pasado es dejar que se compacte lo vivido en una masa opaca, en un mosaico hecho de escombros y ruinas olvidadas. Esta inmersión hacia el presente muestra una clara afinidad con las imágenes de época de la pantalla grande y con los habitantes de otro tiempo que ahora ocupan el sitio callado del silencio.
  La voz del pasado también se hace fuerte en el apartado “En el claustro”. El protagonista poético expande su punto de vista por los sitios de esta arquitectura onírica. En “Portada”  los caracteres de la piedra recuerdan nuestra condición finita, la caducidad en su exacta medida. Crean en el ánimo un vitalismo nostálgico, condenado a soportar el ruido del discurrir, desde la infancia hacia el gris de la derrota.  Pero el recorrido es también interior, una vigilia que enseña a caminar hacia dentro y a percibir la realidad confidencial como fuente de conocimiento que conduce al hombre hacia sí mismo. El flujo de la conciencia se libera y marca nuevos caminos y encuentros. Lo que no es enseña su presencia, aglutina trazos divergentes de un patrimonio de recuerdos y vivencias. La soledad mantiene una nervadura metafísica. En ella se espera un despertar que invita a salir afuera para buscar la esencia de un tiempo estricto y paradójico, con olor a nostalgia.
“En la biblioteca: florilegio de miniaturas japonesas” permite abrir ventanas al haiku, la estrofa que guarda una sabiduría concentrada en su esquema versal. Sin embargo, el poeta no se atiene al esquema clásico de 5/7/5, sino que ensaya una estrofa nueva de cuatro versos, en ocasiones con rima asonante en los dos versos finales. En cambio, sí se preserva la condición estacional y el empeño de cobijar sensaciones cargadas de sinestesias.
   Javier Mateo Hidalgo cierra su entrega con las composiciones de “Deambulatorio y salida”. Lo escrito hasta aquí se nos antoja un largo recorrido por alguna extraña arquitectura habitada por personajes inciertos. Volver al gregarismo de lo cotidiano significa percibir este viaje iniciático como un sueño que se va apagando entre la clara luz del despertar. El día después apenas recordará si lo vivido fue una vaguedad o una abstracción, el lazo inamovible que abre la cálida mano del poeta entre palabra y sueño en el que se proyecta la propia vida, una reflexión con matices especulativos, que aliente esas preguntas existenciales que se formula a sí mismo un sujeto errante, perdido en la penumbra de un exilio interior. 



JOSÉ LUIS MORANTE



lunes, 1 de julio de 2024

DIVAGACIONES

Puerta de San Vicente

 

 

DIVAGACIONES 

Ejemplos del vacío, las estatuas carecen de secretos.

Los aforismos  marcan la piel del agua, como la huella frágil de una verdad.
 
Tomo el té a diario con mis limitaciones, para recordar quién soy.
 
Pongo el despertador a la prudencia. Me sumo a tanto no. Una huelga no es un berrinche crónico; una pancarta no es una página inmortal; un sindicalista no es el Cid Campeador.
 
Cualquier soledad está repleta de encuentros.
 
Escueto relato de una biografía matrimonial. Décadas de convivencia. Posterior silencio. Sin residuos químicos.
 
En ella todo es falso; salvo los ojos sucios del rencor.
 
Para la confidencia íntima, personal, directa, un tono de voz sobrio alejado del aspaviento.
 
Aprendizaje. Esa larga senda entre la biología y el ser cultural.

Difunde mi sudor un pesimismo creciente. Huele a angustia. Solapado en la sombra de su esquizofrenia dormita el futuro.
 
Procuro ser leal a mi pasado; despejo dudas sobre el porvenir que le corresponde.
 
Vencido de antemano por la brega diaria, el desencanto exagera los partes de lesiones.
 
Percibo contornos con la precisión ambigua del miope.
 
Mis manos, aspas que acentúan la dramaturgia del lenguaje oral.

(Antología mínima de aforismos)



 
 

sábado, 29 de junio de 2024

ALERGIA

Tentaciones


 

ALERGIA

 

   La serpiente padece una alargada alergia a la manzana, por lo que mantiene su guarida en un distante rincón del Paraíso, a conveniente lejanía de mordeduras en el árbol del bien y del mal. De cuando en cuando se cruza ante sus ojos el desnudo resplandor de Eva. Y el reptil aprovecha el encuentro para elogiar la buena cualidad de aperitivo con panes y peces que tienen las raíces, los pequeños roedores y algunos gusanos de las hendiduras. El perfil de la hermosa muchacha asiente, pero sus hábitos alimenticios se han emancipado y dan la espalda al consejo.
  La soberbia solitaria de dios aprieta los puños sin rendirse. No entiende el absentismo laboral de la serpiente y, acostumbrado a estar solo, tampoco soporta el sedentarismo remansado de Adán y Eva. Cada mediodía tiene un final idéntico; la expulsión suspendida nada enciende, es ahora una pavesa inmóvil.

(Del libro Fuera de guion, Lastura, 2024)






viernes, 28 de junio de 2024

MEJORES DÍAS

A pie de mar
Fotografía
de
Adela Sánchez Santana

 
                  AFORISMOS EN CALMA
 
 
El pesimista es tan clarividente que anticipa el fracaso.
                  
 
Utiliza argumentos que recuerdan carnavales de pólvora.
 
                  
 
Los cementerios de coches abusan del retorcimiento manierista.
 
                  
 
En el trasfondo del azar dormita un orden secreto, una simetría que pauta planteamiento, nudo y desenlace.
 
                              
 
Los andenes ferroviarios son espacios ambiguos e imprevisibles en los que se respira la quietud de la ausencia; nadie sabe quién se va o quién se queda.
 
                              
 
Los minimalistas dogmáticos tienden a confundir el haiku con un cantar de gesta.
 
                              
 
Hay escritores que en cada libro se definen como palabreros aficionados.
 
                              
 
Los que mienten consiguen interpretaciones magistrales.
 
                              
 
La amnesia aporta tranquilidad a la respiración de los recuerdos.
 
 
                               José Luis Morante
 
                               (Aforismos del libro Mejores días, De la luna libros,
 Mérida, 2009)
 
 




jueves, 27 de junio de 2024

MAESTROS DE LA SOSPECHA

Con luz crepuscular
Fotografía
de 
Rubén Sánchez Santana


MAESTROS DE LA SOSPECHA

Los maestros de la sospecha suponen que el discurrir diario es una insensata falsificación.

El paternalismo de la madurez nunca es prepotente o subversivo. Solo desea aportar la experiencia del tiempo. Puede resultar tedioso, inconveniente o inoportuno; pero nunca es tóxico ni pretende abrumar a nadie que no quiera consejos.

Cuántos figurantes de la literatura están cabreados. En todos los gremios. Escritores, editores, gestores culturales, patrocinadores, distribuidores... Todos empujando a la vez el ímpetu declamatorio de la queja. Aquí se prohibe con severidad cualquier indicio de alegría.

Quienes "nos leen" con interés, afecto y provecho y quienes se afanan en concedernos la invisibilidad absoluta. Y nosotros en medio, con la exigente tarea de valorar al máximo las dos actitudes y actuar en consecuencia.

(APUNTES DEL DIARIO)