Mostrando entradas con la etiqueta Lastura Editorial. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Lastura Editorial. Mostrar todas las entradas

viernes, 27 de marzo de 2026

ALERGIA

Adán y Eva en el Paraíso
Pinacoteca, Museo del Prado de Madrid

 

ALERGIA

 

   La serpiente padece una alargada alergia a la manzana, por lo que mantiene su guarida en un distante rincón del Paraíso, a conveniente lejanía de mordeduras en el árbol del bien y del mal. De cuando en cuando se cruza ante sus ojos el desnudo resplandor de Eva
   El reptil aprovecha el encuentro para elogiar la buena cualidad de aperitivo con panes y peces que tienen las raíces, los pequeños roedores y algunos gusanos de las hendiduras. El perfil de la hermosa muchacha asiente, pero sus hábitos alimenticios se han emancipado y dan la espalda al consejo.
  La soberbia solitaria de dios aprieta los puños sin rendirse. No entiende el absentismo laboral de la serpiente y, acostumbrado a estar solo, tampoco soporta el sedentarismo remansado de Adán y Eva. Cada mediodía tiene un final idéntico; la expulsión suspendida nada enciende, es ahora una pavesa inmóvil.


viernes, 13 de febrero de 2026

EL DINOSAURIO AUSENTE

Ausencia

 

EL DINOSAURIO

 con mi gratitud, a Augusto Monterroso

  Fue un repliegue callado. Una mañana el dinosaurio se ausentó y al despertarme ya no estaba allí. Desde entonces, la tibieza de mi dormitorio ha perdido el foco de luz, ese punto exacto donde fijar la mirada. No dejo de preguntarme qué provocó su ausencia, mientras guardo un colmado reguero de palabras no dichas. El recuerdo marca huellas en mí.
  A la distancia justa, la soledad del dinosaurio busca rescoldo en otros.
 
 Del libro Fuera de guion





domingo, 24 de agosto de 2025

EL BIÓGRAFO DE BORGES

Jorge Luis Borges
(Buenos Aires, 24 de agosto de 1899- Ginebra, 14 de junio de 1986)
Fotografía
de
Eduardo Comesana



                                        EL BIÓGRAFO DE BORGES
 
 
   Labró durante una década, con monolítico afán, una biografía de Jorge Luis Borges. Se encerró en la buhardilla, ahuyentó compromisos, propició un divorcio, y consultó casi toda la incontinencia escrita sobre el argentino universal: ensayos, cuentos, poemarios, reseñas, tesis, reescrituras y panegíricos circunstanciales. Tras la enésima corrección de pruebas, se editó la obra. En las librerías aquella novedad tuvo una presencia discreta y el cansancio aliviado de su autor nunca más hurgó en los esteros de las trabajosas páginas.
   Nadie percibió la única errata, una azarosa paradoja. Al completar el paréntesis vital confundió fechas. Anticipó la muerte en Ginebra ochenta y siete años antes del nacimiento en Buenos Aires. Son señales de humo de un lapsus que hubiera entusiasmado al mismo Borges.

(Del libro Fuera de guion (Casi cien microrrelatos)







martes, 29 de abril de 2025

PABELLÓN DE INTERNOS

Espera
Fotografía
del archivo general de internet

  

PABELLÓN DE INTERNOS 
 
   Regreso al Pabellón de internos. Sobresale de su alambrada hostil una fila de adelfas florecidas. Dentro no cambia nada. Algunos internos deambulan dubitativos, mirando mi presencia con desconfianza. Después se aproximan; me piden euros y tabaco y premian la generosidad con confidencias. Alguien, susurran, empujó al celador en la escalera central; hubo suerte, aunque sobrevivió se fracturó la cadera y estará lejos varios meses.
   En la tapia de entrada, siguen juntas las dos sillas de plástico que miran la avenida. 

(Del libro de microrrelatos Fuera de guion, Lastura, 2024)


 
 
 

lunes, 31 de marzo de 2025

CALLEJÓN EN SOMBRA

Invitación al miedo
Archivos fotográficos
de
Internet

 

CALLEJÓN EN SOMBRA

 
   Me angustia la certeza de que algo no va bien. Hay detalles raros. Hasta ahora mi sombra asumía mi compañía, callada y diligente. Desde hace días escucho sus quejas; la noto cansada, abstraída, distinta cuando se proyecta sobre el pavimento. Con frecuencia se pierde al cruzar los semáforos o en deshabitados callejones, lo que me obliga a vigilar mi espalda de continuo y a multiplicar trayectos que no llevan a ninguna parte.
   Cuando miré atrás, hace un instante, intuí en el difuso encuadre de la cabeza ojos de luz. Lo entiendo; tiene una decisión tomada. El recelo me impulsa a mirar otra vez; fundida en la silueta de su mano percibo una pistola. Se alza detrás, con lentitud autoritaria. Quiere asesinarme.
   Lo urgente es escapar de un acto impune. La policía no sospecha que mi sombra dispara.

(Del libro FUERA DE GUION)




 

martes, 11 de marzo de 2025

ENCUENTRO CON GLORIA DÍEZ

Biblioteca Mario Vargas Llosa de Madrid
2O de Febrero de 2025


Presentación de los libros PASO LIGERO. LA TRADICIÓN DE LA BREVEDAD EN CASTELLANO (Siglos XX y XXI) (La Isla de Siltolá, 2024) y FUERA DE GUION. CASI CIEN MICRORRELATOS (Lastura Editorial, 2024 ) a cargo de la poeta, periodista y gestora cultural GLORIA DÍEZ 


    Buenas tardes y muchas gracias por estar con nosotros. El invitado de hoy es José Luis Morante, autor al que ya hemos tenido la oportunidad de oír en otras ocasiones. Como seguramente recordáis, es profesor, ensayista y poeta. En prosa, su cercanía al género breve se plasma en aforismos, haikus y microrrelatos. Ha publicado una decena de libros, pero yo no voy a mencionarlos todos, sí, si me permitís, haré una selección personal que está basada en los que más me gustan y mejor conozco, no tiene otro valor: en poesía me quedo con el libro de haikus A punto de ver, en aforismos con una preciosa selección titulada Migas de voz y en cuanto a los ensayos, yo destacaría el titulado Aforismos e ideas líricas de Juan Ramón Jiménez y Los cien mejores poemas de Karmelo C. Iribarren. Para el resto de la bibliografía, que como os digo es amplia, os remito a Internet. Hay que destacar su incansable labor de critica que se recoge en su blog “Puentes de papel”.
   Tenemos hoy sobre la mesa dos libros, un ensayo sobre aforismos, Paso ligero, y un libro de microrrelatos Fuera de guion. Si hiciéramos un recorrido por los títulos de José Luis Morante, seguramente apreciaríamos su sobriedad: una de sus antologías poéticas se titula “Mapa de ruta”, otra “Pulsaciones”, también en los títulos Morante sigue el dictado de la brevedad, como si condensar las ideas fuera en él un imperativo.

 Paso ligero lleva un subtítulo: “La tradición de la brevedad en castellano (siglos XX y XXI)”. Al abrir el libro nos encontramos con un ensayo de casi 200 páginas que desemboca en una antología. El conjunto es muy recomendable si se quiere tener una idea general sobre los antecedentes y el desarrollo del género aforístico y, al mismo tiempo, tener acceso a una selección de la obra de veintisiete autores, con presencias tan relevantes como Machado, Juan Ramón Jiménez, Gómez de la Serna, Carlos Edmundo de Ory, Ramón J. Sender, Max Aub, Rafael Pérez Estrada, Dionisia García y entre los contemporáneos, Manuel Neila y Ramón Eder… por citar algunos, sin menoscabo de ninguno de los demás, hasta llegar a los veintisiete.

Cabría preguntarse por qué el género aforístico que parte, en algún sentido, de la tradición oral y la literatura sapiencial, ha encontrado tan amplio acomodo en los siglos XX y XXI. Al margen de la evolución de las formas de comunicación, que se prestan especialmente a lo breve, debemos reconocer que esas chispas de ingenio, esas luciérnagas del pensamiento que nos iluminan durante segundos, tienen un encanto difícil de superar. El inconveniente de toda síntesis es que se pueden perder algunos matices, pero, a cambio, nos deslumbran. De hecho, dice Morante que el aforismo se ha convertido en una presencia esencial del discurso literario.

   Pongamos un ejemplo, José Bergamín escribe: “El hombre es cruel cuando se apasiona. La mujer no es cruel más que cuando es indiferente” y quizá no sea toda la verdad, pero la parte de verdad que queda iluminada, nos hace pensar.

  No quiero quitar tiempo al protagonista de la tarde, pero sí me gustaría aludir al segundo libro Fuera de guion. Si el ensayo que abre “Paso ligero”, era de casi 200 páginas, Fuera de guion recoge casi cien microrrelatos. Muchos de ellos, como nos indica el autor, han ido apareciendo en “Puentes de papel”, un blog que mantiene y ahora cito: “un apetito omnívoro de poemas, reseñas, cuentos y aforismos”. Como no podía ser de otra forma, los microrrelatos se acercan a algunas de las ideas recurrentes en la obra de José Luis Morante:  me refiero a los laberintos del yo, a todo aquello que el mundo tiene de ambiguo, a la amenaza que albergan algunos espejos o la radical indefensión en la que a veces nos movemos.

Creo que algo de eso se resume en uno de ellos titulado “Jornada laboral”: “Nunca hay excepciones. Cuando habla consigo miente a cada instante. Eso le obliga a un inacabable fingimiento para demostrar que se cree a sí mismo. Su edificio corporal sobrelleva el gravoso cansancio. Desempeña a diario una doble jornada laboral.”

Desde luego una jornada de ocho horas no basta para el enorme trabajo lector y para la ingente producción que devoran sus “Puentes de papel”. Creo que es el momento de cederle la palabra al guardián de esos puentes, que pueden ser frágiles, pero frágiles o no, lo que importa es que nos permiten cruzar a la otra orilla.


GLORIA DÍEZ

 

 

 

 

lunes, 24 de febrero de 2025

EL BIÓGRAFO DE BORGES

Jorge Luis Borges
(Buenos Aires-Ginebra)

EL BIÓGRAFO DE BORGES
 
 
   Labró durante una década, con monolítico afán, una biografía de Jorge Luis Borges. Se encerró en la buhardilla, ahuyentó compromisos, propició un divorcio, y consultó casi toda la incontinencia escrita sobre el argentino universal: ensayos, cuentos, poemarios, reseñas, tesis, reescrituras y panegíricos circunstanciales. Tras la enésima corrección de pruebas, se editó la obra. En las librerías aquella novedad tuvo una presencia discreta y el cansancio aliviado de su autor nunca más hurgó en los esteros de las trabajosas páginas.
   Nadie percibió la única errata, una azarosa paradoja. Al completar el paréntesis vital confundió fechas. Anticipó la muerte en Ginebra ochenta y siete años antes del nacimiento en Buenos Aires. Son señales de humo de un lapsus que hubiera entusiasmado al mismo Borges.



(Del libro "Fuera de guion, Lastura, 2024)






 

martes, 21 de enero de 2025

CHARCOS (Microrrelato del libro "Fuera de guion")

Antes de la tormenta
Fotografía
de
Javier Cabañero Valencia



 CHARCOS 
 
   Mientras camina con despaciosa torpeza, bajo el paraguas recordó. De niña buscaba charcos para saltar sobre su transparencia. Una sonrisa se dibuja en la cara. Sigue caminando. Vislumbra un círculo de agua en medio de la calle. No duda,  pliega el paraguas y lo deja dormir unos minutos sobre la acera.
   Ensaya un primer salto; después otro, y otro y otro, antes de que le falte el aliento… Entre las punzadas de humedad se siente renacida con sus ochenta y cinco.
   Exhausta y temblorosa, recoge el paraguas y ya no lo abre. En la tarea del regreso, piensa cómo justificará ante el personal del geriátrico el aspecto desastroso de la ropa y los zapatos mojados. Da igual si no aparece la excusa. De niña creía siempre en el final feliz.

(Del libro de microrrelatos Fuera de guion, Lastura, 2024)




domingo, 12 de enero de 2025

EL SUEÑO DE LA SECUOYA


 

 EL SUEÑO DE LA SECUOYA


   Ya despierto, espera unos minutos para abrir los ojos. Esta noche, en la minuciosa paciencia de su sueño, ha crecido en el jardín una secuoya. Se despereza de inmediato;  sale alborozado a la terraza donde parpadea de sorpresa y emoción. La enorme arquitectura vegetal está allí. Su sombra recubre casi toda la casa. Da vueltas al imponente tronco, contempla la corteza y disfruta ensimismado de la perplejidad… Poco después escucha el ruido de un pensamiento práctico: tal vez sea mejor que llene de arbustos el próximo sueño.

(Del libro de microrrelatos Fuera de guion, Lastura, 2024)        


                

jueves, 12 de diciembre de 2024

FUERA DE GUION. CASI CIEN MICRORRELATOS

Fuera de guion
(Casi cien microrrelatos)
José Luis Morante
Editorial Lastura
Madrid, 2024

 

 

UMBRAL

    La minificción ha sido compañía habitual en la mesa de trabajo durante décadas, aunque lejos de cualquier urgencia editorial. Eran textos sin estación de llegada, microhistorias fuera de guion. Los itinerarios expresivos impulsan una convivencia pacífica entre la poesía, como desempeño prioritario, y otras estrategias como el ensayo crítico, el artículo de actualidad, la nota autobiográfica y el aforismo. Me gusta esa concisa fisionomía del relato breve porque concentra argumentos asentados en la agudeza: la anécdota solo precisa una modesta escenografía.
   El uso de la primera persona concede al texto carácter personal y una hondura de lo singular, desde la introspección. Sospecho que el análisis de tal perspectiva precisaría una disertación más larga, pero este enfoque textual no es sino un sondeo en la condición diversa del ser humano. Somos un conjunto de pequeñas viñetas ficcionales cuyos elementos establecen pactos de verosimilitud. Se oye la respiración que mantienen las cosas. Un mundo abigarrado que reaparece y se exilia en un lado y en otro.
   El nomadismo argumental describe afinidades sobre el viaje continuo de lo cotidiano. En sus retazos se aloja lo fortuito, el suceso trivial; la grieta de luces y sombras que permite acceder a los registros de la imaginación. También a la reflexión práctica sobre el lenguaje como depositario de conocimiento y experiencia.     El microrrelato es un detective que sale al día. Todavía no sabe, pero le gusta sospechar de todos. En literatura, el molde no es una enojosa disciplina sino un juego menor cuyas reglas se pueden manipular a voluntad. Esta falta de sumisión permite el diálogo, una conversación de punto medio entre el verso y la prosa en el cuarto de estar de cada página. Mientras respira, el cuento diminuto pone en práctica un pensamiento de Jack Kerouac: “Seamos libres en cualquier momento”.
  Casi todos los textos acogidos en Fuera de guión han ido apareciendo, con azarosa cronología, en el blog “Puentes de papel”, espacio digital que abrí el penúltimo día de 2010 y que todavía mantiene inalterable un apetito omnívoro de poemas, reseñas, cuentos y aforismos. Con hacendosa disciplina, buscaron acomodo en su aforo limitado algunos argumentos entre la realidad y el sueño. Todos fueron excusas para dejar estelas e incertidumbres, sin perturbar demasiado, permitiendo afilar el lápiz con las pequeñas preguntas de siempre.
   Lejos de todo agobio, mientras escribí estos hilos he vivido en una realidad donde todo era pequeño y cadencioso, como si escuchara un rumor breve, un mínimo resplandor entre el silencio.

Prólogo de José Luis Morante


 

sábado, 30 de noviembre de 2024

ESPEJISMOS

Desierto de Wadi Rum, Jordania
Fotografía
de
Pierre Brunder


 EFECTOS SECUNDARIOS

Tenía con la realidad vínculos secretos, que diluían los sueños en un vacío tranquilizador. Hubo de extirpárselos mediante una compleja ablación por laser. La operación evidenció algún fallo médico y todavía se prolonga la incontinencia de efectos secundarios. Su cuerpo ahora es un portavoz en el que los espejismos toman la palabra.  

(Del libro Fuera de guion, Lastura, 2024)



jueves, 31 de octubre de 2024

TRAS LA TORMENTA

Desolación
Fotografía
de
Diario de Jaén

 


 OJO SIN FONDO

Todo se precipita en un ojo sin fondo

OCTAVIO PAZ

 

   Se desplegó la luz entre la noche inmóvil y me desperté. La inocua claridad mostró un espacio todavía sin nadie. Indeciso, comencé el día buscándome.

 

(Del libro de microrrelatos Fuera de guion, Lastura, 2024)



martes, 29 de octubre de 2024

CUOTA COMPLETA

Retrato de lector
Fotografía
 de
Federico Romero Galán


CUOTA COMPLETA

Con la cuota completa de palabras escritas, el quehacer lector quiso un día crear una biblioteca de libros innecesarios. En las cercanías de un bosque acondicionaron un extenso claro de arenisca y alzaron pilares, naves y cobertizos, cuya altura ofrecía amplias posibilidades de acomodo para las estanterías. Muchos años después, el cargamento de palabras inocuas quedó reunido. El autonombrado director abrió la puerta y dispuso exilio laboral frente a una ventana, donde no había mucho sol. En los días siguientes tocó el costado de las estanterías sin que los libros alineados preguntaran qué hacían, lejos de las pupilas, sin recibir entre murmullos la severidad de cualquier juicio. El silencio era una sensación única y distinta que concedía confianza a las ruinas de tinta de sus contenidos. Sobre la mugre del futuro, el ajuste perfecto en lo invisible era también una forma de loable memoria y permanencia. 


(Del libro de microrrelatos Fuera de guion, Lastura Editorial, 2024)



  

 

lunes, 21 de octubre de 2024

EL SUEÑO DE LA SECUOYA

Yosemite Park, California
Fotografía
de
Adela Sánchez Santana


 EL SUEÑO  DE LA SECUOYA

   Ya despierto, espera unos minutos para abrir los ojos. Esta noche en la minuciosa paciencia de su sueño ha crecido en el jardín una secuoya. Se despereza de inmediato y sale alborozado a la terraza donde parpadea de sorpresa y emoción. La enorme arquitectura vegetal está allí y su sombra recubre casi a toda la casa. Da un par de vueltas al imponente tronco, contempla la corteza… Poco después escucha  el ruido de un pensamiento práctico: tal vez sea mejor que la imaginación nocturna sueñe con arbustos.        

(Del  libro Fuera de guion, Lastura, 2024)



                


jueves, 10 de octubre de 2024

JOSÉ LUIS MORANTE. FUERA DE GUION

Fuera de guion
(Casi cien microrrelatos)
José Luis Morante
Editorial Lastura
Colección Alquisa, Narrativa Contemporánea
Madrid, 2024

 

PADRÓN MUNICIPAL

 

  En la casa del tiempo, ellos habitaron esperas sin regreso. Encontraron a solas el lugar. Julio Cortázar era escritor porteño; había nacido en Bélgica y residía en París. Con precisión de niebla, Jorge Luis Borges hizo suya la patria de Ginebra, un reducto con lago que nunca detectó su ceguera argentina y su apariencia inglesa. Cansado del paisaje y sus latidos, Juan Carlos Onetti se quedó en la cama; guardaba en la mesilla un billete de ida desde Montevideo hasta Santa María. Alejandra Pizarnik sigue ausente en el bosque materno del poema. Afloran en el padrón municipal itinerarios de vivos y muertos. Son memoria. Siluetas en el aire  que ahora buscan la nada y el silencio entre mis libros.

(Del libro Fuera de guion, Lastura, 2024)



 

                                                     

 

jueves, 4 de julio de 2024

LARVA

Crianza
Fotografía
de internet

 

LARVA

 

   Atrapada en una soledad silvestre y en un oficio infame, la piel curtida de su mal carácter fue agrietándose con el tiempo. Destiló un estar enfermo, inhabitable, como un denso pasillo sin final. Fue un cambio perceptible, que contagió al frío de su rostro en los espejos.
  De cuando en cuando abre los ojos en la sombra y exige claridad, esa ilusión etérea de las cosas que muestran pujanza, tacto firme y cercanía.
   La luz, acurrucada, nunca acude. Resiste. Deja lejos su cáscara vacía. Tiene miedo, también.



(Del libro Fuera de guion, Lastura, 2024)





sábado, 29 de junio de 2024

ALERGIA

Tentaciones


 

ALERGIA

 

   La serpiente padece una alargada alergia a la manzana, por lo que mantiene su guarida en un distante rincón del Paraíso, a conveniente lejanía de mordeduras en el árbol del bien y del mal. De cuando en cuando se cruza ante sus ojos el desnudo resplandor de Eva. Y el reptil aprovecha el encuentro para elogiar la buena cualidad de aperitivo con panes y peces que tienen las raíces, los pequeños roedores y algunos gusanos de las hendiduras. El perfil de la hermosa muchacha asiente, pero sus hábitos alimenticios se han emancipado y dan la espalda al consejo.
  La soberbia solitaria de dios aprieta los puños sin rendirse. No entiende el absentismo laboral de la serpiente y, acostumbrado a estar solo, tampoco soporta el sedentarismo remansado de Adán y Eva. Cada mediodía tiene un final idéntico; la expulsión suspendida nada enciende, es ahora una pavesa inmóvil.

(Del libro Fuera de guion, Lastura, 2024)






martes, 27 de febrero de 2024

ALBERTO GARCÍA-TERESA y DAVID TRASHUMANTE (Eds). ÚLTIMA POESÍA CRÍTICA

Última poesía crítica
Jóvenes poetas en tiempo de colapso
Alberto García-Teresa y David Trashumante
(Prólogo, selección y epílogo)
Lastura Editorial
Madrid, 2023

 

PALABRAS EN PIE

  
   Anoté en una lectura un verso de Tomás Sánchez Santiago que siempre me ha parecido una definición ejemplar sobre el compromiso ético de la poesía: “Cuando escribes te manchas de ti mismo”. En la soledad del quehacer diario lo pronuncio en voz alta para que el taller de autor sepa qué coordenadas marcan el propio laboreo. Las palabras no son inocentes. No alojan pasivos receptores. Están ahí para descubrir la intención de quienes las pronuncian, para que preserven desde el lugar del sujeto en el yo colectivo una mirada ética. Para que supuren vivas y muestren las cicatrices  del lenguaje.
   Alberto García-Teresa (Madrid, 1980), poeta, narrador, crítico literario y antólogo, y David Trashumante (Logroño, 1978) poeta, performer y agitador cultural, presentan la antología Última poesía crítica, subtitulada  Jóvenes poetas en tiempos de colapso. Completan un pentagrama de treinta y cuatro veces jóvenes, nacidas a partir de 1992. La clave común entre los seleccionados es que sus poemas nunca son ajenos al ruido de fuera. Las composiciones hacen recuento de las grietas más profundas que definen el ahora y, desde su oscuridad, sostienen la arquitectura de resistencia de las palabras.
  En el texto de presentación, los editores recuerdan que la idea de esta compilación nació en el encuentro Voces del Extremo 2023, impulsada por Raúl Castañeda, quien advirtió sobre la creciente marea de poesía crítica. Quedaba delimitar el intervalo temporal. Y fue el año 1992, de gran relevancia social por el Quinto Centenario de la conquista de América, los juegos olímpicos de Barcelona y la Exposición Universal de Sevilla, junto al declive de las mayorías socialistas, la fecha biográfica de inicio. Comenzaba, poco a poco, un nuevo ciclo social y económico que constataba el triunfo del neoliberalismo. Era ineludible la implantación de una globalización económica que convertía el mercado en máximo exponente de la realidad social. Otros hechos históricos fueron goteos constantes sobre la conciencia: el cambio climático, la sedimentación de las ideologías extremistas y los desajustes entre progreso y subdesarrollo. La entrada en el nuevo milenio ha generado otras consideraciones que no pasan inadvertidas para los sentidos del poema: la ecología, la lucha por la igualdad, las nuevas tecnologías y los incontables conflictos que han impulsado éxodos y grandes movimientos migratorios. Así nacen, en las nervaduras del poema, un colapso de asuntos en pie que requiere tratamientos singulares. 
   En las tareas de agitación de la poesía crítica abundan las travesías de amanecida, los pasos que estrenan libros en la última década. Ahí se asienta el despertar de los nacidos en 1992: Celia Bsoul, Alba G., Miki Garofalo, Yeison F. García López y Ángela Martínez Fernández. El año de nacimiento sirve como faro de orientación del libro, sin otros aditamentos generacionales que vivir en el mismo entorno con similares características contextuales. Emerge un sustrato poético comunicativo y prosaico, con tendencia a lo explícito y con hilos temáticos similares. El poema se despoja de recursos literarios para avanzar hacia un coloquialismo que fragmenta el rechazo hacia un ahora desapacible que ubica en la periferia del sistema a los más débiles, a los diferentes, a los que llegan buscando futuro desde ninguna parte.
   Los nacidos en 1993 comienzan con Joan Deusa que aporta composiciones en valenciano en las que se asienta un suelo de ceniza y melancolía, una óptica más reflexiva.  Están representados en las voces de Mayte Gómez Molina, Julio León y Alejandro Pérez-Paredes. Las perspectivas caminan sobre el feminismo, la precariedad laboral, la equidistancia de la sociedad frente a los conflictos enquistados en el tiempo o la prolongación de estereotipos en el cauce social.
   Sobre el foco encendido de 1994 están Víctor Benavides Escriba, Jesús Godofredo aka Siku, Brenda Mondelo, Francisco Javier Navarro Prieto, Ismael Ramos, David Silvestre y Daniel Martínez Bauzá. Este grupo de poetas incorpora el gallego como lenguaje poética y el poema en prosa con Ismael Ramos, uno de los nombres claves de la selección, ganador en 2022 del Premio Nacional de Poesía Joven Miguel Hérnández con su poemario Ligero.  Los textos escogidos reiteran la sensación de intemperie social y hacen de la soledad, la ecología o el extrañamiento espacios incisivos del poema para anotar el grito y el compromiso. La apuesta por nombres inéditos incorpora a David Silvestre.
  También se integran añadas líricas de 1995, con Carlos Catena, como referente central; 1997, que aloja a Rocío Acebal, otra voz fuerte y bien conocida, y Raúl Castañeda, galvanizador de la antología. El inventario sigue hasta Ander Villacián, representante más joven de 2003.
  Tras la copiosa lluvia de poemas, el epílogo de los editores, inspirado en una cita de Enrique Falcón, poeta, miembro fundador del colectivo Alicia Bajo Cero y uno de los mejores teóricos de la poesía de la conciencia, subraya algunos aspectos conclusivos sobre el estado actual de la poesía, ya analizado con sabia pericia por Martín Rodríguez-Gaona en su ensayo Contra los influencers. Corporativización tecnológica y modernización fallida (o sobre el futuro de la ciudad letrada).
   La coyuntura digital ha multiplicado los modelos conductivos y la expansión insólita del mensaje. Ha facilitado la configuración de una praxis literaria basada en una supuesta democratización cultural. Sin embargo, para el salto generacional la realidad es mucho más sombría. El yo se ha convertido en medida de todas las cosas, con mínima fuerza de lo colectivo y sin sentido autocrítico. La homogenización es un hecho incontestable que hace de la poesía con conciencia crítica una necesidad básica porque la decepción y el descontento afloran en la coyuntura binaria con la pujanza de siempre. De este modo, la capacidad de indignación es un sentimiento que requiere una enunciación directa y singular en cada identidad literaria. Cada vez más, en el colapso, para que la palabra no se convierta en polvo la acción revolucionaria del poema, la ventana del grito a la intemperie buscando una respuesta.      

JOSÉ LUIS MORANTE




miércoles, 10 de enero de 2024

FRANCISCO CARO. ESTE NUEVE DE ENERO

Este nueve de enero
Antología poética
Francisco Caro
Editorial Lastura
Colección Alcalima de Poesía
Madrid, 2019

 ANDAMIOS DEL YO

 

   En los estudios sobre lírica contemporánea, cada etapa generacional –cumpla o no con las condiciones de grupo que definieran las teorías de Ortega y Petersen- se hace cartografía habitable a través de las voces más definitorias del momento. Su inercia suele copar los análisis del colectivo. Este método de trabajo deja al margen a los que se incorporan tarde al fluir de la escritura, cuyo ajuste cronológico plantea un problema de ubicación. Los casos son frecuentes y llenan los márgenes de las panorámicas de poetas islas, de autores sin contexto grupal. Para no extenderme en su enumeración, resumo casos como Antonio Gamoneda, Gloria Fuertes o la misma Francisca Aguirre, que recibió hace unos meses el Premio Nacional de las Letras por la singularidad de su propuesta versal. Algo similar sucede con Francisco Caro (Piedrafita, 1947), quien fecha la amanecida de su escritura en 2006 con la entrega A salvo de ti. Con ella avanza por una década de insólita fertilidad creadora, cuya última salida  es El oficio del hombre que respira (2017), reconocida con el Premio Nacional de Poesía “Antonio González de Lama”.
   La compilación Este nueve de enero acoge los poemas más conocidos, a juicio de sus compiladores, Davina Pazos, Francisco García Marquina, José Luis Morales, Manuel Cortijo Rodríguez, Pedro Antonio González Moreno y Rafael Soler. El recuento nace de forma especial y merece la pena recordarlo: es una antología creada a espaldas del poeta, como homenaje amical para celebrar el cumpleaños maduro. Quien tuviese la suerte de asistir al evento, en el Café Comercial de Madrid, percibiría, como quien esto escribe, la calidez de la efemérides y la interminable relación de amigos que puso voz declamatoria al homenaje.
   Las resonancias del afecto prosiguen en las composiciones. Francisco Caro es un poeta de piel; por tanto, en su escritura tienden a confluir los trazos biográficos y las reflexiones del sujeto poético. El poema aglutina atmósfera sentimental y  los pasos marcados de la experiencia: “Ahora que atraviesa / la edad en donde el pulso / de la sien es más fértil / para la libertad, / para la pausa…”. Así se define en las coordenadas argumentales. Comparten un ideario estético que busca magisterios en la generación del 50. Ya se aprecia en las composiciones más tempranas, en las que sobresale como núcleo de exploración la segunda persona. Al modo de los cancioneros tradicionales, quien canta el dardo amoroso hace suya una visión del mundo, un estado de ánimo en el que el otro es lugar de acogida, encuentro y llegada: “tu voz, conmigo, sé / que el silencio del mar es plenitud”.
   Con frecuencia, el pasado es el discurrir natural del poema. Frente al ahora, siempre condicionado por su estela de contingencia y fugacidad, el ayer se percibe como un espacio cuajado de vivencias aurorales. En él perduran las sensaciones existenciales que definen la infancia como un tapiz sin brumas; un manantial de vida que deja en las palabras frescor y transparencia. Evocarlo no exime de trazar una estela de leve melancolía, que ensombrece las palabras inútiles: “El poema es quemarse –ha dicho- si no puedo / con la voz ordenar / el mundo alrededor / de un fuego incierto”.
   La presencia cálida del intimismo avanza en el cauce del tiempo hacia un verso más indagatorio, marcado por los contraluces del discurrir vital. Cada amanecida es paradójica. Construye su arquitectura de sensaciones sobre los cimientos de la contradicción. Quien vive yuxtapone búsquedas y sondeos, el veneno preciso de la decepción, la verdad sospechada de lo transitorio, la suma de derrotas que se van guardando en los rincones menos visibles: “hoy he vuelto a escuchar / su zumbido y ya sé que son aquellas / que todo muere sé, que todo permanece, / que soy el mismo miedo, que acaso soy el mismo”.
  Al cauce central del temporalismo se adhieren otros sustratos temáticos, entre los que se vislumbra el afán metaliterario, si cabe, con un deje irónico, que resalta en la entrega Cuaderno de Bocaccio, aparecida en 2010, el mismo año de Paisaje (en tercera persona). Se divaga sobre los aspectos formales, la brevedad, el sentido comunicativo y dialogal de las palabras y esa noción conceptual de la escritura como proyecto inacabado, como conjetura que resguarda la luz debajo de la dermis oscura del sentido, sin tener que recurrir a aderezos retóricos ni trucos de magia.
  Alguna vez he leído que los versos figurativos amplifican el realismo desde la sugerencia. Es una excelente definición que hago mía de inmediato. El sujeto verbal no emplea un realismo enunciativo. Busca para la arquitectura del yo andamios nuevos y anula marcas gastadas de etiquetas tópicas.
   Estamos ante una selección que hace de la existencia un largo recorrido introspectivo. La identidad va poblando el espejo con los trazos desvaídos de un yo cambiante, mientras el tránsito diario dispersa las hojas desprendidas de los sueños, esos vulnerables elementos de la condición de ser. Este nueve de enero afianza con brillantez la idea de que cada poeta, llegue cuando llegue a las aceras de la literatura, construye el lugar propio, un espacio singular, que confía en sus variaciones y reincidencias. Con  voluntad de amanecida, el verso se hace mediodía y rasga el aire; proclama el afán del tacto en la espesura para habitar el hueco necesario, para arañar el vacío con el manso buril de la escritura.

JOSÉ LUIS MORANTE



martes, 30 de mayo de 2023

MIGUEL ÁNGEL REAL. VIRTUDES DE LA INERCIA

Virtudes de la inercia
Miguel Ángel Real
Prólogo de Mónica Manrique de Lara
Lastura Editorial, Colección Alcalima de Poesía
Madrid, 2022

 

DESPERTAR


   En la primavera de 2023 el Festival Internacional de Poesía (Im)prescindibles, coordinado por Álvaro Hernando y con sede central en Moralzarzal (Madrid), nos daba la oportunidad de conocer en directo los poemas de Virtudes de la inercia (Lastura, 2022) de Miguel Ángel Real (Valladolid, 1965), Licenciado en Filología Francesa, traductor, poeta y catedrático de español con destino desde 1991 en el Lycée de Cornouaille de Quimper, en la Bretaña francesa.
  En su recorrido poético están las entregas Zoologías, libro de amanecida impulsado por Ediciones En Huida, Como dados redondos, aparecido en la editorial mexicana Cisne negro, la selección poética bilingüe Comme un dé rond y Les rébellions inútiles, una compilación de poemas en francés publicada por Ed. Douro. En los meses finales de 2022 amplía recorrido con Virtudes de la inercia, un poemario con liminar de la poeta Mónica Manrique de Lara. La introducción define esta quinta entrega como “un interno paisaje experiencial, espontáneamente reconocible y quizá, por este motivo, hipnotizador como un fuego”. Tan sugerente apunte refrenda que en la arquitectura lírica de Miguel Ángel Real habla fuerte el intimismo sentimental, definido mediante estratos vivenciales con la transparencia de lo emotivo. El sujeto interpuesto muestra una dolorosa lucidez en esos espacios gélidos que recorren la desesperanza y la soledad. La palabra entonces adquiere su propia metafísica, su refugio interior, donde la conciencia se confina.
   La introducción de Mónica Manrique de Lara es excelente. Crítica torrencial de implicación directa. No se trata de la aparición fugaz del compromiso amical sino de una lectura que percibe y expone, que intuye e interpreta la propuesta poética de Miguel Ángel Real como “despertar de un oculto letargo”.
   Desde una organización dual, se abren dos tramos líricos de similar longitud formal. El primero “Virtudes de la inercia”, tras una cita metaliteraria de César Vallejo, arranca con el poema homónimo que concede título al poemario. El hilo argumental enuncia una situación de partida que alude a soledad y desánimo, a paisaje después de la batalla:”ni me quedan fuerzas para aprender a apaciguar la pena”.
   Miguel Ángel Real comienza su andadura con una intensa reflexión vital que busca apaciguar el dolor y la incertidumbre que produce el fracaso de la convivencia. El yo poético se mira a sí mismo, empujado por la mano fría de la inercia, distante y gélida, aceptando que ella es la dormida silueta de lo incompatible. Todo es pasado en el ahora, un borboteo apariencial que disimula el tedio: “Qué hay, no sé, qué te haces, / da igual, cualquier cosa. / No tengo hambre, / dijo alguno. / Yo tampoco, fue la respuesta”. Todo alrededor se ha vestido con el esqueleto invertebrado de la espera. Todo se desdibuja en trazos desvaídos hasta crear el espejismo de que solo las palabras conceden vida y certifican alguna escapatoria de un presente que abre sus pasos a la desilusión. 
   El hilo argumental deja en su avance en este primer apartado el campo de visión de un laberinto de mentiras, de una simple historia de supervivientes que tejen la triste sombra de lo cotidiano. Los versos buscan la senda de regreso, esa sensación de estar de vuelta para encontrar refugio en las palabras y poder huir de una ciénaga gris de soledad y limo.
   El tramo final “Hacia la luz”, que arranca con una hermosa cita de Mario Benedetti que se hace reflejo de esperanza,  poco a poco se deshace la sensación de cansancio y soledad: “Poco me importa que el trébol /  tuviera tres hojas. / Lo encontré bajo la nieve. / Vivo “. La descarnada herencia del pretérito diluye formas en una prematura vejez. Hasta volverse olvido. Contra viento y marea los sentidos renacen y recobran la fe. Los espejos recobran la luz del mediodía, reaniman recuerdos y de pronto el mundo está bien hecho y se escucha su latir en otro marco, donde no hay sombras: “la palabra es germen, esencia de posible. / Sobre ella me reposo para llegar a ti levemente. / Es mi única arma para no extinguirme, y con ella sé aguardar días mejores “.
   Miguel Ángel Real en los poemas de Virtudes de la inercia lanza al aire la moneda del amor para que muestre al vuelo sus dos caras; para que asuma que en la realidad la sombra tiene sitio y persiste fuerte; para que confirme también que hay pasos en el amor para el regreso. Poesía que hace de lo emotivo una razón común, que confía en el lenguaje para conceder a los sentimientos una dimensión de conocimiento y búsqueda, una continua aspiración a la luz, o como escribe con singular acierto Mónica Manrique de Lara: “una propuesta esperanzada hacia la dicha”.
 
JOSÉ LUIS MORANTE