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Biblioteca Mario Vargas Llosa de Madrid 2O de Febrero de 2025
Presentación de los libros PASO LIGERO. LA TRADICIÓN DE LA BREVEDAD EN CASTELLANO (Siglos XX y XXI) (La Isla de Siltolá, 2024) y FUERA DE GUION. CASI CIEN MICRORRELATOS (Lastura Editorial, 2024 ) a cargo de la poeta, periodista y gestora cultural GLORIA DÍEZ
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Buenas tardes y muchas gracias por estar con nosotros. El
invitado de hoy es José Luis Morante, autor al que ya hemos tenido la
oportunidad de oír en otras ocasiones. Como seguramente recordáis, es profesor,
ensayista y poeta. En prosa, su cercanía al género breve se plasma en aforismos, haikus y microrrelatos. Ha publicado una decena de libros, pero yo no voy a
mencionarlos todos, sí, si me permitís, haré una selección personal que está
basada en los que más me gustan y mejor conozco, no tiene otro valor: en poesía
me quedo con el libro de haikus A punto de ver, en aforismos con una preciosa
selección titulada Migas de voz y en cuanto a los ensayos, yo destacaría el
titulado Aforismos e ideas líricas de Juan Ramón Jiménez y Los cien mejores
poemas de Karmelo C. Iribarren. Para el resto de la bibliografía, que
como os digo es amplia, os remito a Internet. Hay que destacar su incansable
labor de critica que se recoge en su blog “Puentes de papel”.
Tenemos hoy sobre la mesa dos libros, un ensayo sobre
aforismos, Paso ligero, y un libro de microrrelatos Fuera de
guion. Si hiciéramos un recorrido por los títulos de José Luis Morante,
seguramente apreciaríamos su sobriedad: una de sus antologías poéticas se
titula “Mapa de ruta”, otra “Pulsaciones”, también en los títulos Morante sigue
el dictado de la brevedad, como si condensar las ideas fuera en él un
imperativo.
Paso ligero lleva un subtítulo: “La tradición de la
brevedad en castellano (siglos XX y XXI)”. Al abrir el libro nos
encontramos con un ensayo de casi 200 páginas que desemboca en una antología.
El conjunto es muy recomendable si se quiere tener una idea general sobre los
antecedentes y el desarrollo del género aforístico y, al mismo tiempo, tener
acceso a una selección de la obra de veintisiete autores, con presencias tan
relevantes como Machado, Juan Ramón Jiménez, Gómez de la Serna, Carlos Edmundo
de Ory, Ramón J. Sender, Max Aub, Rafael Pérez Estrada, Dionisia García y entre
los contemporáneos, Manuel Neila y Ramón Eder… por citar algunos, sin menoscabo
de ninguno de los demás, hasta llegar a los veintisiete.
Cabría preguntarse por qué el género aforístico que parte, en
algún sentido, de la tradición oral y la literatura sapiencial, ha encontrado
tan amplio acomodo en los siglos XX y XXI. Al margen de la evolución de las
formas de comunicación, que se prestan especialmente a lo breve, debemos
reconocer que esas chispas de ingenio, esas luciérnagas del pensamiento que nos
iluminan durante segundos, tienen un encanto difícil de superar. El
inconveniente de toda síntesis es que se pueden perder algunos matices, pero, a
cambio, nos deslumbran. De hecho, dice Morante que el aforismo se ha convertido
en una presencia esencial del discurso literario.
Pongamos un ejemplo, José Bergamín escribe: “El hombre es cruel
cuando se apasiona. La mujer no es cruel más que cuando es indiferente” y quizá
no sea toda la verdad, pero la parte de verdad que queda iluminada, nos hace
pensar.
No quiero quitar tiempo al protagonista de la tarde, pero sí
me gustaría aludir al segundo libro Fuera de guion. Si el ensayo que
abre “Paso ligero”, era de casi 200 páginas, Fuera de guion recoge
casi cien microrrelatos. Muchos de ellos, como nos indica el autor, han ido
apareciendo en “Puentes de papel”, un blog que mantiene y ahora cito: “un
apetito omnívoro de poemas, reseñas, cuentos y aforismos”. Como no podía ser de otra forma, los microrrelatos se acercan a algunas de las ideas recurrentes en la obra de José Luis
Morante: me refiero a los laberintos del
yo, a todo aquello que el mundo tiene de ambiguo, a la amenaza que albergan algunos
espejos o la radical indefensión en la que a veces nos movemos.
Creo que algo de eso se resume en uno de ellos titulado “Jornada
laboral”: “Nunca hay excepciones. Cuando habla consigo miente a cada
instante. Eso le obliga a un inacabable fingimiento para demostrar que se cree
a sí mismo. Su edificio corporal sobrelleva el gravoso cansancio. Desempeña a
diario una doble jornada laboral.”
Desde luego una jornada de ocho horas no basta para el enorme
trabajo lector y para la ingente producción que devoran sus “Puentes de papel”.
Creo que es el momento de cederle la palabra al guardián de esos puentes, que
pueden ser frágiles, pero frágiles o no, lo que importa es que nos permiten
cruzar a la otra orilla.
GLORIA DÍEZ