domingo, 8 de junio de 2025

CONSTANTINO CAVAFIS. LA VIDA DENTRO

Constantinos Cavafis
(Alejandría, Egipto, 1863-1933)

 

MURALLAS Y ERIZOS

 

                   Con C. Cavafis y Joan Margarit

 

   En estos días de soledad forzada, retorno con frecuencia a la poesía de C. Cavafis. Leo en voz alta composiciones que sobrepasan su condición de textos literarios para convertirse en principios  vivenciales, listos para aplicarse a la travesía del mañana que empieza. Así me sucede con “Murallas”, un poema breve breve que suelo emparentar con otro imprescindible en mis hábitos lectores, “El erizo”, un acierto de Joan Margarit. En los dos escritos se habla de un yo encerrado fuera del mundo, seguro, inaccesible, protegido en Cavafis por sólidas murallas y en Joan Margarit por la punzante piel de los erizos. Ambos poemas dan voz a un yo solitario, a resguardo, que con horror descubre que el mundo está fuera, y allí empieza la vida.

 José Luis Morante




 

 

sábado, 7 de junio de 2025

DÍAS DE NIEBLA

Días de niebla
(Shirakawago, Japón, 2025)
Fotografía
de
Adela Sánchez Santana

 

Con pisar tenue
el tiempo, sigiloso,
vaga perdido.

    (Viajeros sedentarios, La Garúa 2025)



viernes, 6 de junio de 2025

CIUDAD A SOLAS

Cortados de Wadi Rum
(Desierto de Jordania, 2024

 

CAMINOS

 

   A resguardo de la erosión rocosa, desgajada del tiempo, como si buscara sitio en un útero oculto bajo el desierto, una ciudad con habitantes mudos vive la calma del silencio continuo. Solo los que se pierden, malvestidos de sed y de cansancio, ocupan la extrañeza de su arquitectura. Ajenos al desvarío de ser ellos, sus pasos unen la estática distancia de otros itinerarios. Todos se borran al atardecer, desintegrados en el mismo azar.

 

(De Cuentos diminutos)

 

 

 

jueves, 5 de junio de 2025

INVITACIÓN AL VÉRTIGO

Vértigo
(Tower Tokyo, Tokio, mayo de 2025)
Fotografía
de
Adela Sánchez Santana

AFORISMOS  DE  JOSÉ LUIS MORANTE


Minucia interna; en mi interior no encuentro nadie en quien confiar.

Nadie es más que una sospecha de ser de otra manera. 

Si miras con atención el lugar que ocupas, donde estás no hay nadie. 

En el apagado discurrir del tiempo, adanes primigenios que aguardan todavía una manzana.

En la madeja de su ingratitud se apelmazan los hilos sueltos. 

Los vertederos mentales necesitan poesía bucólica, la espontánea colaboración de una coral ecológica: piedras, juncos, pájaros, nubes e ingenuidad…

Carne tranquila. Senectud.

El paternalismo pone plazo al regreso de su amistad.

En las conversaciones con desconocidos los intermediarios más eficaces son la elusión y el silencio.  

La poesía es un yo caligráfico, angustiado por su propia identidad. 

La autonomía imaginativa del viaje precisa ángulos muertos, con inclinación a lo imposible. 

El subconsciente poético confía en el potencial de los precursores. 

El abismo genera puntos de fuga; el vértigo en las manos de un lugar que no existe. 


José Luis Morante



miércoles, 4 de junio de 2025

lunes, 2 de junio de 2025

MIGUEL ÁNGEL GÓMEZ. LAVADO DE CEREBRO

Lavado de cerebro
Miguel Ángel Gómez
BajAmar Editores
Gijón Asturias, 2023

 

POSIBILIDADES DEL YO

 

  Hablar de la escritura de Miguel Ángel Gómez (Oviedo, 1980) es adentrarse en un territorio creativo plural, que aglutina itinerarios en diversas estrategias expresivas, desde la prosa ficcional al aforismo, desde la poesía y la autobiografía al comentario crítico. Son teselas singularizadas que conforman un recinto estético unitario, donde resulta evidente el compromiso con las posibilidades del lenguaje y su empeño en buscar el espacio abierto de la iluminación, desde una dicción subjetiva y personal, donde lo gregario queda fuera y la caligrafía biográfica se hace inaudible.
  El empeño poético de Miguel Ángel Gómez acumula hasta la fecha las entregas Monelle, los pájaros (2016), La polilla oblicua (2017), Lesbia, etc (2017), Las lentes de Bolaño (2020), o Lavado de cerebro (223), entrega publicada en la inagotable casa abierta de BajAmar ediciones, que impulsa el inagotable optimismo  del editor César García Santiago. Sin duda, un legado de fertilidad abrumadora, que muestra una clara vocación inconformista y el deseo de recorrer un camino expresivo a trasmano, ajeno a cualquier consigna de grupo generacional.
  En Lavado de cerebro la cita inicial elegida es de Georges Perec y crea de inmediato una perspectiva, un enfoque revelador sobre la mirada del poeta. La enumeración realista se diluye para que afloren, entre la geografía de lo figurativo, la invención y el onirismo. Son ventanas especulativas de una  claridad interior que permiten salir al pensamiento del sujeto y el fluir de la conciencia, como si fueran inquilinos  que ocuparan la pieza de al lado. Cada poema pide calma en la lectura; no hay una línea continua en el suelo argumental; las imágenes van y vienen, conforman un sedimento heterogéneo que aglutina exploraciones verbales, aparentemente inconexas: “Muévete por mi visión, / apóyate en mi luz roja, / utiliza mi suspiro catapultado, / presta atención a mi sombrero entusiasta, / porta mi pato abstraído”.
  El significado comunicativo crea sustratos magmáticos; dibuja un entorno cerrado, donde las ideas conforman vislumbres, pero nunca todos orgánicos. Los poemas se sostienen desde la perplejidad del azar, tantean, parecen divagaciones de un estado mental caótico, que recuerda con frecuencia la escritura de autores singulares como  Roberto Bolaño, Allen Ginsberg, Georges Perec, Ricardo Piglia, John Cheever, E. Hardwick, Bob Dylan, F. Kafka y Borges. Son magisterios con los que Miguel Ángel Gómez mantiene una indeclinable proximidad afectiva, una auroral sensación de cercanía.
   El quehacer mental recuerda un estado de ánimo caótico, pero la efusión sentimental actúa como anclaje existencial: “La ciudad es una vibración de sentimientos que se entrecruzan”. Abundan en el libro los poemas de hondura emocional, con metáforas definitorias de la identidad del otro: “tú eres mi roca”. En estas composiciones la claridad expresiva retorna y convoca a protagonistas más cercanos, deambulando entre las contingencias y recuerdos que se dispersan en las manos del tiempo para encadenar pasos perdidos en cualquier dirección.
   El poeta elige como molde poético el poema corto y el verso libre; pero salpica el formato con otros acentos estróficos como el haiku, aunque alejado de su filosofía tradicional y su condición estacional, como se percibe en estos ejemplos: “Como un caballo / que va a respingar / el tren parado”, “Miro las nubes; / encantadora casa / sin pintar, blanca.”
    Se alzan, además, en el marco de representación algunos escenarios del habitual laberinto urbano. Son entornos también con textura ilusoria, descritos como apuntes enunciativos de un relato. Así se percibe en poemas como “Alma en vigor”, donde se crea un clima que renueva el despertar sensorial de la amanecida. La realidad está ahí, esperando que el pensamiento ensanche el campo de experiencias, mientras el lenguaje deshilvana ovillos semánticos. En el ideario de Miguel Ángel Gómez se define una sensibilidad de búsqueda y espera: “Mi pesadilla es notar una vaga ansiedad  “, una inquietud en crecida que convierte el cerebro en cataclismo interior, en un misterio que amalgama sombras y hendiduras, una hondura inasible que tiene la apariencia frágil de un cristal.
 

JOSÉ LUIS MORANTE




domingo, 1 de junio de 2025

VOLVER A LA FERIA DEL LIBRO

Firma en la caseta de Anaya, 2012
FERIA DEL LIBRO DE MADRID
 

VOLVER A  LA FERIA DEL LIBRO 

   Las personales circunstancias de un viaje familiar y un problema de salud desasosegante han desaconsejado mi participación en esta edición de la feria del Libro de Madrid, aunque hubiera sido muy hermoso dar un toque de atención a los amigos y lectores, recordando la salida hace unos meses de  Viajeros sedentarios (La Garúa, 2025), mi segunda entrega de haikus. También hubiera sido un gesto necesario despertar otra vez en los escaparates de novedades la edición de Paso ligero. La tradición de la brevedad en castellano (Siglos XX y XXI), mi ensayo sobre el aforismo impulsado por ediciones de la Isla de Siltolá y la colección de microrrelatos Fuera de guion, editada en Lastura en 2024. Son trabajos que definen la voluntad creadora de los últimos años y a los que estoy muy agradecido.       

   En el ambiente catastrofista de los últimos meses, el otro gran enemigo de la feria, la inestabilidad climática, siempre genera una inquietud de paraguas abierto. De momento, la lluvia ha respetado el normal desarrollo de las firmas previstas y solo un episodio de calor extremo ha provocado el cierre de casetas una tarde, cuando la previsible afluencia del público de fin de semana era realmente llamativa.

   La tradición del evento recordará con nostalgia a los autores ausentes que marcaron época: Mario Vargas Llosa, Javier Marías, Almudena Grandes y un amplio abanico de escritores mediáticos y populares que durante años concitaron abrumadoras colas de espera.

   Son tantos los días de firma en los últimos años, que no sabría cuál recordar con especial cariño: la antología Re-generación (Valparaíso, 2016), Aforismos e ideas líricas de Juan Ramón Jiménez (2019), las ediciones críticas  sobre sobre Luis García Montero, Joan Margarit y Eloy Sánchez Rosillo, en la caseta de Anaya-Cátedra, o el pasado año en la caseta de Lastura con Lidia López Miguel presentando los microrrelatos de Fuera de guion a un buen número de paisanos, poetas amigos y compañeros de la vida cultural de nuestro municipio. Cada ambiente en la evocación, plasmando dedicatorias y explicando el anecdotario de cada libro, es único e irrepetible.

   Cuando la desconfianza de los libreros en la situación económica del momento y la implantación del libro digital parecían amenazar el tradicional mercado de novedades, las cifras de venta superan expectativas de autores y editores y un año más El Paseo de Coches del Retiro es marco propicio para una cita que cuenta con un amplio respaldo entre los madrileños. Volver a la feria vale la pena.  


José Luis Morante