martes, 1 de agosto de 2017

EQUILIBRIO INESTABLE

Arquitectura frágil
(Morro de Gos, Oropesa del Mar, 2017)
Fotografía de
JavierCabañero


EQUILIBRIO INESTABLE
 

. Alzar la torre del pasado es un ejercicio de construcción inestable.

. Solvente y plena, la realidad es simultánea al texto.

.Versos que tienen la respiración expandida del oleaje.

. Descubro cada día que el verbo ser no negocia; el verbo estar, sí.

. Un perplejo que busca ornitorrincos entre la espuma.

                                            (De Motivos personales, Sevilla, 2015)

lunes, 31 de julio de 2017

FRANCISCO ONIEVA. VÉRTICES

Vértices
Francisco Onieva
Visor, Poesía
Madrid, 2017

PATERNIDAD

   Francisco Onieva (Córdoba, 1976) regresa a la poesía con Vértices, libro ganador del XXVI Premio de Poesía Jaime Gil de Biedma. Esta cuarta salida del autor propone, con voz meditativa, una indagación sobre la paternidad como estado y sobre los efectos inmediatos en la existencia personal. No se habla de biología sino de esas mutaciones del estar que conceden al protagonista una renovada naturaleza. En ella los sentimientos adquieren un espacio expansivo donde el sujeto puede contemplarse desde las palabras. Con delicada hondura, el poema desbroza la maraña de la intimidad y deja al descubierto sus elementos más notables, sus vértices precisos. Un ejemplo de lo expuesto se halla en el poema que sirve de apertura, “Iluminaciones” al que pertenecen estos versos en los que se definen algunas secuencias de lo contiguo que buscan sentido en la conciencia: “Establece la espera sus fronteras. / Escondidas y frágiles. / Y trama un orden  para lo contiguo. / Las efímeras iluminaciones / ocultan la ventana desde la cual otro hombre / inventa el punto en el que se encuentran hija y padre “. Esta focalización tiene como consecuencia el análisis del puente emotivo entre ambas presencias. En él se cobija una sintaxis inédita que tiene en su devenir algo de primer paso y momento fundacional. Hay que buscar un punto de equilibrio y reordenar palabras y emociones. Se formula en él un nuevo perímetro de la identidad: ” (Eres origen. Eres confluencia. ) / Ella lo sabe y acaricia el perímetro / de lo que no es aún, pero ya existe. / Le  habla en voz baja / de una realidad que tan solo ella intuye, / y en la que busca signos previos a la escritura / con los que transmitir el abrazo primero. / Se pierde unos minutos. Queda un silencio elástico. “ Esta percepción del ahora nunca se desgaja del pasado. Los ciclos  vitales se reiteran, abren cauces por donde buscan sitio las huellas de la memoria, presentes en composiciones como “despedida a medias”, “Mi habitación primera” o esa evocación serena que marca los versos del poema “!0 de septiembre de 2010. La cotidianidad y su dimensión subjetiva conforman un poemario en el que se entrelazan en atinada síntesis sentimentalidad y abstracción. La voz lírica de Vértices desvela la orografía de un paisaje intimista cuyos planos deparan ese sol matinal que nutre el despertar, que pone en lo vivido claridad y transparencia.
 
 
 

domingo, 30 de julio de 2017

INQUIETUD

Preludio
 
INQUIETUD
 
 
El mar se inquieta;
los peces, obsesivos,
muerden mis pies.
 
 
 
 
 

sábado, 29 de julio de 2017

BOTELLAS CON MENSAJE

espera
Imagen de WordPress.com

GRANOS DE ARENA

Cada náufrago reclama para sí la madera raída.

Alguien escribe. Soy parte de la trama. Un personaje episódico.

Estoy aquí, creo, aunque desconozco la ubicación exacta del aquí.

Los aforismos marcan la piel del agua, como la huella frágil de una verdad.

Para la confidencia íntima, personal, directa, un tono de voz sobrio alejado del aspaviento.

Percibo contornos con la precisión ambigua del miope.

Cada día el desconcierto, la indagación sobre una realidad cambiante y fragmentaria.

Con los años el escepticismo muda en benevolencia.

Sucede que regresas cada vez que te nombro.

No sé apaciguar mi obsesión por relojes y calendarios.

En la íntima discordia entre el yo y la nada, tomo partido.

Un nombre propio que acumula letras en minúscula. Nadie, en suma.

Mientras busco, dejo abierta la puerta para el regreso.

                    (Del libro Motivos personales, La Isla de Siltolá, Sevilla, 2015)

 

 

 

viernes, 28 de julio de 2017

DEUDAS Y ALGUNOS NOMBRES PROPIOS

Homenaje a Antonio Machado (Colliure, 1959)

DEUDAS Y NOMBRES PROPIOS

  Hasta aquí – dormido litoral de arena sin horarios- llega el apunte contable de mis deudas con la biblioteca, escrito sobre un fondo de nombres propios. En él conviven: ese profundo acento de Antonio Machado, tan ético y estético; la visión “esquisita” y algo triste como el paisaje mental  de un solitario de Juan Ramón Jiménez; la umbría sevillana de Luis Cernuda, tan mal entendedor del teatro social; las manos creadoras de Blas de Otero pidiendo la palabra bajo el olor pastoso de postguerra y en lo más vivo y cierto Ángel González, conversando en la noche de Madrid, ya sin amanecidas, con Jaime Gil de Biedma.  Y termino esta suma con ese equipo titular de afectos, íntimo y personal (Disculpen si  no lo comparto aquí. Queda conmigo) que deja en la amistad proporción y sentido.
 
 
 
  

jueves, 27 de julio de 2017

LUIS ARTURO GUICHARD. EL JARDÍN DE LA SEÑORA D.

El jardín de la señora D.
Luis Arturo Guichard
Ediciones Hiperión, Poesía
Madrid, 2017 

ÍNTIMO JARDÍN
 
 
  Aclara el breve apunte de contracubierta a quién corresponde la inicial del  título El jardín de la señora D., un poemario con el que Luis Arturo Guichard  (Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, México, 1973) consiguió  el Premi  Vila de Martorell 2016 para libros en castellano. Recuerda que la señora D. fue la paciente cero del médico Alois Alzheimer, médico investigador y analista durante décadas de esa ominosa  enfermedad  que convierte la memoria en páramo baldío. Es una aclaración necesaria para entender en su justo desarrollo esta entrega del  filólogo, traductor, ensayista, aforista y poeta asentado en Salamanca desde 2002, en cuya universidad desempeña labor docente como profesor de Filología Griega.
  En el recorrido poético de Luis Arturo Guichard, compilado en 2012 por ediciones Liliputienses en el volumen Una fe provisional y un año después en México,tras el aserto Realidades y márgenes, existe una fuerte lectura simbólica. Las composiciones sondean las posibilidades del lenguaje y exploran rincones para dilatar campos semánticos de argumentos siempre proclives a los claroscuros. Esa constante adquiere en El jardín de la señora D. una palpable solidez en cada una de las partes, que se suceden con similar vestimenta formal. El avance recuerda la memorable sentencia de Buffon: “El estilo es el hombre”. Cada poema desarrolla su argumentación en fragmentos autónomos que no pocas veces adquieren la entidad expresiva de un diario autobiográfico.
   Escueta en su desnudez, la voz verbal adquiere el tono lapidario del testigo que asiste al discurrir y da fe de su contingencia sin concesiones, con una percepción anotativa. Pero esos detalles no tienen una entidad definida, propenden a la interpretación, forman parte de un cuadro que soporta las pupilas apresuradas de los espectadores. La realidad emparenta así con un lienzo que se ha convertido en un referente cultural incuestionable: “El jardín de las delicias”. La obra del Bosco ha dado pie a un incansable inventario de posibilidades y sentidos que hacen de sus elementos un espacio oscuro, solo iluminado por la luz de la inteligencia. También la mente que cobija el alzheimer se convierte en un íntimo jardín clausurado. En ella, los recuerdos sufren inadvertidas mutaciones que van llevando a la desaparición de la propia identidad, a ese instante en el que la presencia es un estar que no tiene pasado porque la conciencia está vacía. Solo cabe la recuperación momentánea de lo vivido desde los otros, en un diálogo con los sentimientos. En el emotivo poema “Limbeños y enmediantes” el escritor aborda la enfermedad y su degeneración progresiva de la conciencia en la figura cercana de la madre. Cuando el sujeto excluye la memoria y hace de lo vivido un espejo oscuro parece sumido en un limbo sin coordenadas, en un lugar al que no afecta el medio externo ni recuerda las experiencias vividas a lo largo de la existencia. Luis Arturo Guichard baraja en las composiciones todos esos elementos para hacer de la pérdida una lectura personal. El existir es un largo viaje de regreso a la nada, un tren estacionado que recorre sus vías hacia dentro, mientras muestra una inmersión en lo desconocido que no puede compartirse con nadie. Nace así un estado carencial que transforma el ahora en un simulacro. Quien estuvo no está, es una página en blanco de algún libro olvidado que ya no tiene título ni autor. 
  La poesía de El jardín de la señora D.  –cuyo título muestra una afinidad evidente con la novela El jardín de la señora Murakami, de Mario Bellatín- nos deja la sensación de un persistente avance hacia la desnudez para construir un universo con mínimos elementos; una casa sin sueños que cobija la luz interna de lo inadvertido.
 
 

 

 


miércoles, 26 de julio de 2017

GEOGRAFÍAS DE HUMO

Caminos
fotografía de
Javier Cabañero
 
GEOGRAFÍAS DE HUMO
 

. La noche, el mar, la luna... Fantasías estéticas con boceto previo.

. Esa nada esclarecedora que se empeña en la busca de nuevos discípulos.

. Como Lázaro, se levantó el pasado y salió fuera.

. Perdidos en geografías de humo.

. En unos versos de Louise Glück: "No se puede visitar museos / con alguien que se niega / a abrir los ojos".

. Ignoraba todo. Era una rareza en formación perpetua.

  (De Motivos personales, Sevilla, 2016)