jueves, 4 de septiembre de 2014

INSTRUCCIONES PARA RESENTIDOS.

Palabras a contraluz

INSTRUCCIONES PARA RESENTIDOS

                                                      Con mi gratitud a Julio Cortázar
 
    Busquen excusas nimias entre el reciclaje y la basura doméstica. Los materiales deben sobreponerse al tiempo, como dibujados contornos de recuerdo antiguos; han  de ser sustratos aleatorios, maleables y de varia naturaleza:
 a) Asuntos personales: una contracción del labio, estornudos con salivillas, un bostezo pausado, dudas, silencios, algún instante de felicidad ajena.
 b) Asuntos familiares de cronopios y famas,  con peligro para el destino de la galaxia: tardía felicitación de cumpleaños, no asistencia a una despedida de soltera, la correa del perro olvidada en un parque con columpios, desacuerdos con el tamaño de la paella dominical, incontinencia urinaria y el televisor encendido en el momento cumbre de la siesta.
c) Asuntos colectivos, de pancarta sindical: salpicaduras de cerveza en la barra del bar, oídos sin vibración ante la opinión del jefe de talleres, de la autoridad municipal, del partido, de la secta, del confesionario…
 En este párrafo, ya se habrán entendido las instrucciones, sin alargar más los componentes y la enumeración caótica. Hay un alfabeto disponible y completo para almacenar excusas con conocimiento de causa.
  Alimenten las excusas cada amanecida con justificaciones convincentes que deben compartirse en la mesa de sujetos afines, con similares síntomas neuróticos que los adecuados depositarios de estas instrucciones. Y que el resentimiento nunca tenga fecha de caducidad, que su memoria estéril dure siempre. 

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