lunes, 1 de junio de 2015

DANIEL HEREDIA (Entrevista). ¡A LOS LIBROS!

¡A los libros!
Daniel Heredia
Ediciones de la Isla de Siltolá
Sevilla, 2015

Entrevista a DANIEL HEREDIA 

   ¡A los libros! (La Isla de Siltolá, Sevilla, 2015) es un trabajo escrito en compañía, desde múltiples voces. Agrupa veinticinco entrevistas realizadas por Daniel Heredia (Cádiz, 1971) a profesionales de la literatura en facetas complementarias: poetas, novelistas, editores, agentes literarios, encuadernadores y libreros. ¡A los libros! es un cuerpo orgánico que ofrece un atento ejercicio de economía intelectual.
 
Tras una radiografía tan minuciosa, ¿en qué estado se encuentra el esqueleto de tinta del libro?

Son tiempos de arenas movedizas, de confusión e incertidumbre, tanto en la industria del libro como en nuestras sociedades. Estamos más desorientados que nunca, sin saber qué puede pasar mañana. Vivimos muy deprisa. Y no me gusta.
 
Si la literatura es una forma de sentir la belleza. ¿Recuerda aquellos títulos iniciales que le depararon esa sensación?

Sí, claro, los álbumes de Astérix y Tintín leídos con mis amigos en la Biblioteca Provincial de Cádiz los sábados por la mañana, y la novela El Conde de Montecristo, de Alejandro Dumas, en una edición resumida y con viñetas. Y en mi primera juventud, El Club Dumas, de Arturo Pérez-Reverte. Ahí empezó todo.

¿Qué lecturas recientes ha decidido no olvidar?

Leer para contarlo, de José Luis Melero; De bibliomanía. Un expediente, de Jaime Moreno Villareal; La fuerza y el viento, de Óscar Lobato, y Crematorio, de Rafael Chirbes, por citar algunos. Son libros magníficos que me acosan textualmente.

Estamos inmersos en una mutación abrumadora que afecta a todo el espacio escrito. Empecemos por el producto y su presentación. Algunos plantean la convivencia entre el formato digital y el formato en papel como la guerra de las galaxias… ¿El asunto es tan grave?

El libro en papel sobrevivirá durante muchísimos años más porque es un soporte fiable mientras que los electrodomésticos digitales de hoy tendrán que mejorar bastante si quieren hacerle sombra al papel. Me asaltan muchas preguntas, ¿se está haciendo correctamente la transformación del negocio editorial hacia lo digital? ¿Pasará como con la industria discográfica? ¿Qué espacio ocuparán en este nuevo escenario las librerías? ¿Y los distribuidores? ¿Cómo luchar en el mercado digital contra la copia ilegal de libros? ¿Podrán los formatos actuales leerse en el futuro o pasará como con tantos programas informáticos?

 ¡A los libros! hizo del blog un nutriente básico para su crecimiento. ¿Qué papel juegan los blogs en el ahora literario? 

No me considero bloguero, sino un periodista cultural que escribe sobre libros en el universo Internet en vez de hacerlo en el papel. Es una de las ventajas de la Red. Yo escribo como siempre lo hice, con profesionalidad y amor a la literatura. La primera responsabilidad de quien practica un oficio como la crítica literaria, ya sea en un blog o en las páginas de revistas o periódicos, tendría que ser el respeto al propio oficio. La segunda, el respeto al lector. Y lamentablemente me encuentro muchos blogs mediocres de copia y pega, para pasar el rato. Además, bloguero me suena a globero, a vendedor de globos. Y yo no vendo globos. 

En la casa del escritor la pantalla encendida es el paisaje. ¿La realidad es un plano secundario?

 La pantalla encendida es un paisaje frío, sin atractivo, un medio para escribir, nada más. Hay otros muchos paisajes más hermosos en los hogares como los libros o las caras de las personas a las que amas. 

Su itinerario creador está formado por dos ejes esenciales: literatura y periodismo. Como escritor ha publicado Pasión Vega. La voz de seda, una biografía de la cantante. ¿Qué le impulsó a elegir al personaje?

 Somos amigos desde hace mucho años, y Ana (así se llama) es una de mis cantantes preferidas porque cada vez que la escucho cantar me emociona y me entran ganas de celebrar la vida. Me apetecía contar quién es Pasión Vega.

La pujanza del relato en el fin de siglo es innegable. Su narrativa breve, aún no recorrida en libro, ha ganado varios premios. ¿Qué trazos esenciales debe tener un cuento?

Mejor pregúntele a Félix J. Palma, Hipólito G. Navarro, Marina Perezagua o Eloy Tizón, que son algunos de los mejores cuentistas españoles.  

También la literatura está presente en el argumento de tu novela, Una sombra vencida. Su protagonista, Pablo Belmonte, anda sumido en la indecible tristeza del escritor; es un chejoviano ahogado en la apatía. ¿Escribir es habitar en el laberinto?

 No sé si entiendo bien la pregunta… Escribir para mí es una fuente de especial placer, como imagino que lo será para cualquier autor. A fin de cuentas, para eso algunos escribimos libros. Lo importante es tener una historia que contar y hacerlo lo mejor posible.

 Periodismo, novela, relatos… Esa respiración regular de lo diverso. ¿Qué trabajos, ahora sobre la mesa?

 Estoy empezando un ensayo sobre bibliofilia y voy por la mitad de una novela infantil. Estoy muy ilusionado con ambos proyectos. Y empiezo a tener las primeras ideas para una novela. Ya veremos.

 Alguien te invita a su casa y descubres que no hay biblioteca. ¿Allí termina el mundo?

 No, por supuesto, pero una casa sin libros, una persona sin lecturas, es más aburrida, con menos alicientes. Ya lo dejó escrito Cicerón, “un hogar sin libros es como un cuerpo sin alma”. Y me interesan las personas con alma.
 
 

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