viernes, 26 de junio de 2015

EL PARKING


EL PARKING
 A Manuel Neila

   La ciudad tiene un solo parking. Es una construcción con forma de zigurat, cuyo exterior apenas muestra indicios erosivos. Cuatro avenidas del callejero acogen sus entradas, portones de largas rampas circulares dispuestos a engullir incansables atascos. Nada presagia que el interior alumbre una cronología sin relojes. Tras ocupar la plaza, los conductores caminan en itinerarios de ida y vuelta que fosilizan la paciencia. Entre el desconcierto y las grafías publicitarias, los aleatorios recorridos se repiten. Así pasan días y posibles noches con lentitud de invierno subterráneo.
  En silencio, los usuarios caminan muy despacio o duermen en sus autos en raras posiciones fetales. El parking es un útero huérfano en el que no hay salidas.

6 comentarios:

  1. Sí, querido José luis: el parking -todos ellos-, en la soledad nocturna, es, para mí un lugar inquietante y atrayente a la vez. Me recuerda siempre, con sus amortiguados sonidos -o silencios- y su aséptica iluminación de clínica, a la geografía de los psycho-killers, esas películas que tanto me gustan, aunque muchas solo sean regulares.

    Un abrazo, poeta, y que escribas -yo en los meses de verano no puedo; el calor no me deja y he de esperar a finales de agosto- versos memorables en la orilla de tu mar..

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    1. Gracias, Luis Ángel, el relato nació ayer por la noche de una contingencia real que compartí con el poeta Manuel Neila. La literatura está en cualquier sitio, también en los espacios del desasosiego.
      Llega el verano y ese mismo mar que tanto me habla. Un fuerte abrazo, poeta.

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  2. Inquietante relato. Los parkings suelen ser fríos y un poco asépticos, sin embargo al menos uno, ha sido capaz de inspirante ese relato. Me ha gustado muchísimo el final. Que el verano te siga inspirando tanto. Abrazos.

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    1. Hola Carmela, la anécdota que inspira el relato es mucho más jocosa; pero ya sabes que tengo una tendencia natural a ocupar las umbrías. Seguimos cerca, querida Carmela; el verano es el tiempo de la meditación y del balance, aunque estemos en chancletas. Un abrazo.

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  3. Lo cuentas tal cual es, un espacio que produce claustrofobia, al menos a mí. En pocas líneas logras que ese submundo nos sobrecoja. Besos,

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    1. El microrrelato está lejos de esas voces de luz que aportan tus haikus; pero la literatura es eso: una casa ocupada con muchas habitaciones para solitarios. Un fuerte abrazo.

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