sábado, 22 de diciembre de 2018

GIOVANNA BENEDETTI. DESPUÉS DE LOS OBJETOS

Después de los objetos
Giovanna Benedetti
Prólogo de Raquel Lanseros
Ediciones Doce Calles, Colección Gnomon
Aranjuez, Madrid, 2018


POESÍA REUNIDA



   Nacida en la ciudad de Panamá y asentada en España desde hace unos años, Giovanna Benedetti, Doctora en Derecho y Ciencias Políticas, bifurca su capacidad creadora en una caligrafía plural que integra poesía, narración, ensayo, periodismo y artes plásticas. Su voz singular ha conseguido amplio reconocimiento internacional y en ella la poesía se convierte en núcleo central. Todo su legado poético se reúne en el volumen Después de los objetos (2017), con prólogo de la poeta Raquel Lanseros, quien percibe en el denso fondo de esta verdad estética un aporte repleto de significaciones, donde el espacio de la realidad se trasciende y enriquece con un espacio onírico cuajado de símbolos.
   Este itinerario se abre con Entonces, ahora, luego, obra reconocida en 1991 con el Premio Nacional de Literatura de Panamá Ricardo Miró. El libro se concibe como canto especular del hábitat originario, recreado a a través de sus características físicas, su ambiente vegetal y su notable fauna: Desde esa descripción el poema asciende hacia el devenir histórico, como ámbito de paso que ha ido creciendo en el empeño de una épica contingente. Así se confabula la senda de la memoria colectiva, en la que oyen rastros de civilizaciones y pueblos, hasta configurar una epopeya germinal que llega hasta el ahora, como un ojo onírico que fusionara estratos del tiempo. Se entrelazan los mitos legendarios con la incertidumbre de un estar presente y de un después en el que conviven palabras, formas, mitos, alegorías como un magma de asombros que hay que preservar. La voz poética sabe que cada elemento es un sistema de claves, un espacio para cobijar lo imaginario y ese círculo semántico de las palabras.
  El cierre poético no esconde su mirada social; ese estar tenebroso en manos del mercado que hace de cada territorio un zarandeo por la globalización y los intereses de los poderosos, capaces de hundir istmos y borrar vértices con la voracidad de las langostas.
   Repite premio en 2005 con Entrada abierta a la mansión cerrada. Un plano visual concentra el colmado laberinto de lugares en el que se cobija, como piedra angular, la paradoja: la casa no es un espacio vacío y externo sino un sentir vivo en el que se resguardan las vivencias y sensaciones que exploran sentimientos y reflexiones. La casa se ramifica en formas y contornos para albergar un estar transcendido que se muestra a la contemplación y que enciende curiosidad y asombro. Más allá de la observación subjetiva, las dependencias cobijan una íntima historia particular; como en aquellas moradas de Santa Teresa en las que había más y menos porque lo real no es una dimensión cerrada sino una propuesta de conocimiento que desvela al sujeto en su persistente definición de las formas.
  Con las composiciones integradas en cuatro libros con una concepción unitaria, Música para las fieras la poeta reitera su presencia en el palmarés nacional en 2013, se reafirma como voz cimera de Panamá, capaz de monopolizar la voz solista en el cauce poético nacional. El canto configura el eterno resplandor de una conciencia cuajada de recuerdos que se expande entre la memoria, como geografía que preserva consignas de un pretérito gastado, y el vacío, con su permanente aspiración a atar nudos con la nada. El canto celebratorio del comienzo deja turno a la tentación de los abismos, donde la noche y el misterio se convierten en superficies reflectoras que secuestran los sentidos y apagan el ruido de las luces. El lenguaje se convierte en vuelo interior que ignora los contornos ajenos de las cosas; se hace fábula y fantasía, quimera extraña que recuerda la locura tenaz de aquellos libros de caballería que nublaban la razón.
   La amplia extensión del libro coteja una trasversalidad de asuntos que se extiende desde la razón estética y el afán metaliterario hasta la actitud simbólica del poema como reflejo de estados de ánimo de la subjetividad, o como geografía onírica. Es una contingencia que también se percibe en la compilación final El tambor de la agonía y otros poemas, con poemas escritos en tres etapas vitales, y con enfoques literarios disímiles. Así el poema “Ascanio redivivo” es una elegía al héroe, que sumergió muy pronto su vitalismo generoso en la sombra. Similar textura tienen los poemas que reflejan la ira concentrada y los efectos bélicos de la invasión estadounidense de 1986, una tormenta de destrucción y dolor que convulsionó el tejido social panameño, que se hace aquí elegía y canto funerario. otros poemas buscan sus pretextos líricos en el discurrir transitorio de la existencia, en la condición de caminante del yo por la incertidumbre y en ese papel terapéutico de la fabulación que abre ventanas en las mustias paredes de lo rutinario.
    Después de los objetos permite completar un perímetro poético intenso y dilatado en el discurrir, que expone la coherencia intelectual de Giovanna Benedetti. En su trayecto identificamos un amplio despliegue argumental, expuesto a través de un lenguaje fértil, comunicativo y cuajado de imágenes, que atestigua el cauce continuo de la tradición. Los poemas muestran una subjetividad donde la memoria vuela de súbito para abordar el ámbito sensorial y reflexivo del sujeto con un entorno germinal y con la orografía lírica de un tiempo. Giovanna Benedetti nunca olvida la magia del lenguaje, ese destello de luz nueva que adelanta la amanecida, la implicación emocional del lector.



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