EN CLAVE AUTOBIOGRÁFICA
con la televisión en blanco y negro.
La plana realidad,
cobró lustre ficticio entre las vísceras
del dichoso artilugio.
Retraído el asombro,
poco tiempo después holló la luna
el ballet pintoresco del primer astronauta.
La guerra de Vietnam sembró de rojo
el miedo del monzón;
la tristeza alargó su cinta métrica
con inborrables signos,
y el niño que yo fui cruzó la calle
para desvanecerse
en lejanos andenes donde nunca hubo tren.
Como soplo de aire
que aventara las ramas,
tras una floración de duermevelas,
devanaron los años
una quietud insomne,
repleta de tareas.
Nada sobra al olvido.
Envejeció conmigo
la dudosa verdad de vuelo corto
que aventara las ramas,
tras una floración de duermevelas,
devanaron los años
una quietud insomne,
repleta de tareas.
Nada sobra al olvido.
la dudosa verdad de vuelo corto
de todas mis certezas
y allí, frente al espejo, fui feliz
y me dejé caer sobre la hierba
del amor en sus brazos.
Ahora lo vivido es una polvareda
que se oculta detrás.
La nada vuelve.
Sigo al borde de mí;
que se oculta detrás.
La nada vuelve.
se desgrana el racimo
y he cumplido setenta
Soy un mapa menguante
enclavado en la espera.
Ya no quedan preguntas perentorias.
El futuro es de otros.
Soy un mapa menguante
enclavado en la espera.
Ya no quedan preguntas perentorias.
El futuro es de otros.
(Variación del poema "En clave autobiográfica" de Nadar en seco)

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