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lunes, 17 de marzo de 2025

14 AFORISTAS 14 (ANTOLOGÍA)

14 AFORISTAS 14
Varios autores
Ediciones de la Isla de Siltolá
Colección Aforismos
Sevilla, 2025

 

PAISAJES CON LUZ


   Libro a libro, el aforismo contemporáneo propicia un paseíllo continuo de practicantes. El pensamiento breve se ha convertido en fiesta nacional, si se me permite el símil taurino. Así lo corrobora 14 Aforistas 14, la primera antología del género en el tramo auroral de 2025. El conjunto atestigua que la brevedad y el laconismo sapiencial se han consolidado y sacan a la luz sus estimulantes picotazos verbales.
   El volumen muestra una cubierta, ilustración interior y postal conmemorativa diseñadas por Salvartes Desing cuyo criterio artístico exhibe la originalidad de lo paródico. La nómina integrada abandona el ensimismamiento del taller de autor para convertirse en protagonista de una celebración con plaza abierta. Tarde de alternativa para superar la condición de novilleros y afrontar a pie firme la bravura de la tradición; los seis astados de G. C. Lichtenberg y otros tantos morlacos de Baltasar Gracián. En este ámbito reescribe su voluntad expresiva la razón aforística y hace notar el paisaje con luz.
  La recopilación carece de prólogo; no hay introducción justificante de seleccionados y excluidos. Sin duda, el proyecto editorial muestra una confianza esencial en el texto para que el simple orden nominal de los apellidos trace la pertinente cronología. La constelación reitera molde en cada autor: fotografía, breve perfil biográfico y contenido de cuarenta textos inéditos.
  Comienza senda Miguel Agudo Orozco (Tarragona, 1976), profesor, artista visual, poeta y aforista. La materia verbal refuerza el sentido exhaustivo de la poda verbal, o como define el mismo autor: el formato ahorro; en el renglón vacío, menos es más y en esa escritura lineal se refugia lo paradójico, la ironía proclive a la ruptura de la solemnidad, y un humor limpio y transparente: “Si tuviera alas, me mosquearía”, “Cuando pienso en el espejo, me lo pienso dos veces”. Sus textos guardan con frecuencia el destello inteligente de lo ingenioso a través de parónimos y neologismos luminosos: “Quincalla otorga”, “Eyaculación precoz: cortocircoito”, “Entendía el pacifismo como no pegar golpe”.
   La polivalente escritura de Ricardo Álamo (Sanlúcar de Barrameda, Cádiz, 1965), profesor y filósofo, ha sondeado diferentes facetas del aforismo, como la edición y el análisis de relevantes autores o la práctica de la brevedad. Sus breverías caminan entre el pensamiento filosófico y la comprensión sociológica de quien se siente testigo de un ahora que muestra a cada instante mutaciones y signos: “El pesimista mira el presente con gafas de lejos. El optimista con gafas de aumento. Y el realista…El realista no lleva gafas”, La razón de ser de la escritura también se hace venero recurrente: “Al verdadero escritor le distingue que tenga algo importante que decir, no que escriba para ser alguien importante”, “El colmo de un aforista sería escribir sin palabras”.
   La geografía creadora de Isabel Bono (Málaga, 1964), narradora, poeta y practicante del minimalismo, es un sondeo de interiores. La conciencia almacena y trasciende, propone itinerarios que encienden interrogaciones y misterios mediante un lenguaje sugerente y elusivo. Lejos de cualquier enunciado explícito, los aforismos persiguen con los ojos vendados, son “casiaforismos” en busca de moldes en los que tome asiento lo evidente. De ahí que muchos textos sean híbridos, sin lindes entre el poema en prosa, el microrrelato y el aforismo.
   Carmen Canet (Almería, 1955) impulsa una fértil cosecha en el arte de comprimir que hace de la escritora, junto a Dionisia García en la mayor impulsora del laconismo. Su territorio trasmite cercanía, es intimista y confidencial, con una sensibilidad reflexiva en la que caben instantáneas domésticas, experiencias biográficas y estratos culturales que derivan de sus lecturas y críticas en prensa.  En sus mínimas se acoge también el ingenio lúdico del juego verbal y una reivindicación continua del yo femenino como asidero de voluntad igualitaria y riqueza sentimental. La escritura asevera que “Existen dos lenguajes: el del corazón y el de la razón. Cada uno tiene sus razones y sus corazones”.
   Los escuetos datos biográficos de Michel F. señalan su predilección por el aforismo irónico. Los breves reunidos, con magisterios a medio camino entre Cioran y Bobin, no olvidan buscar los ángulos ciegos de la realidad, esos rincones donde se cobija el matiz o la sonrisa: “Si el psicólogo te entiende tan bien es porque está peor que tú”, “Nadie me conoce como mi enemigo”, “He visto a muchos jugar con fuego, ninguno era un dragón”. Atento a las contradicciones de la experiencia, Michel F. postula que el  quehacer lacónico es un inciso aconsejable para quebrar cualquier monotonía, para quitar el grito a lo trágico y que la queja quede en simple carraspeo.
   La inclusión de Daniel Mocher (Hamburgo, 1977), con obras recientes, puede servir para constatar los signos variables y las matizaciones del aforismo en curso. En el cauce verbal del minimalismo “Un matiz es una plenitud desconocida”. En su ideario estético hay un claro epitelio lírico: “A diferencia de los pájaros, un hombre solo nunca puede ser sinfónico”, “Lo difícil es emboscarse en un pétalo”, “El alba es un ocaso desmentido”. El escritor sondea la intemperie vital y sus contradicciones para buscar el equilibrio justo de cada idea entre palabra y silencio.
   Natural de San José de las Lajas, Cuba, donde nació en 1959, León Molina vive en España desde su infancia y es uno de los impulsores del momento cenital del género breve con sus antologías y con sus libros de textos propios. La aforística del poeta tiende a lo reflexivo. Camina por orillas conceptuales como la muerte, el legado sentimental, la escritura o la ideología. Si la duda es un viaje de conocimiento, el aforismo muestra un taller abierto al tiempo donde se formulan incertidumbres: “El sentido del humor hace digerible la inteligencia”, “Si el poema no te quema, quema el poema”, “Un sistema de pensamiento es una máquina bélica para exterminar dudosos”.
   Mi inclusión en esta antología, me deja entre las manos gratitud y alegría, pero también la oportunidad de pensar sobre la razón de ser de mis inmersiones en la brevedad. Cuando escribo aforismos, vivo la claridad de su despojamiento y la respiración fatigosa de una voluntad que busca lo que no pudo ser: “Tengo una brújula para extraviarme en mí”, “Persistencia del ojo para recorrer en la pared intacta una ranura”, “Cuántos manantiales sin agua potable”. Entre pensamiento y poesía, mis brevedades mantienen su ficción narrativa sobre el transitar existencial y el personaje que guarda dentro nuestra extrañeza.
   Con un aforismo expandido, en cuyo formato prevalecen el enunciado fragmentario, la instantánea autobiográfica y el apunte ensayístico, Mario  Pérez Antolín (Stuttgart,1964) ha construido una obra reconocida con importantes premios. Su tendencia a la indagación filosófica está presente en las introducciones de sus libros, siempre escritas por relevantes pensadores contemporáneos. En los aforismos del poeta abulense conviven la presencia intacta y germinal de la naturaleza y el conocimiento de la dinámica social, junto al sondeo sobre los mecanismos de la escritura  :”Un buen aforismo debe lucir en lo más hondo”.
   Benito Romero (Santa Cruz de Tenerife, 1983), cinéfilo, profesor y asiduo practicante del picotazo irónico, practica un laconismo confidencial que hace del humorismo un reclamo de cercanía: “Hasta los fantasmas que rondaban en su cabeza se distraían con el teléfono móvil”, “Quien no tiene claro para qué escribe es el que claramente dedicará su vida a la escritura”. Proclive al aforismo de definición, los conceptos que ponen lindes a los sustantivos elegidos nunca encierran una superficie semántica concreta; siempre abren ventanas al remozado urgente y al cambio de guardia verbal: “La sutileza es la utopía de la muchedumbre”, “CREENCIA: casa con llamativo patio interior que refresca en verano  y proporciona calor en invierno”.
   Poeta, narrador, ensayista y editor, Javier Sánchez Menéndez (Puerto Real, Cádiz, 1964) hace del aforismo una indagación conceptual; más que el enunciado abierto, su laconismo verbal explora una luz interior, los espacios intermedios de la existencia empeñados en plantear sendas interrogantes a la conciencia. La soledad, la muerte, la escritura o el desconcierto son tramas del pensamiento que agitan la certeza de que la madurez conlleva un caminar continuo hacia la pérdida y el deterioro.  En la escritura de Javier Sánchez Menéndez se expande un incansable bagaje lector, más que como referente erudito, como soporte germinal de la idea; cada concepto no es una semilla en ciernes sino un sueño recordado, una toma de conciencia de un balance interior.  
   Valenciano nacido en Danton, Texas, en 1963, Roger Swanzy es aforista y experto traductor, especializado en textos jurídicos, técnicos y comerciales. Su mirada hiperbreve, con frecuencia bilingüe, está incluida en varias antologías y en algunas revistas digitales. Siente el aforismo como un susurro de la filosofía. En sus asuntos, de amplia variedad, conviven el sentir metaliterario y el intimismo, la instantánea ambiental y los estratos de la conciencia, marcados por la emoción y el deseo. Los textos concisos reflexionan sobre sí: “Los aforismos pretenden ser un hilo en el laberinto del pensar”, y sobre el desasosegante transitar del tiempo: “VEJEZ: sentir el cansancio de la luz en nuestra propia piel”.
   Heterónimo de José Luis Trullo (Barcelona, 1967), vértice sólido del renacer aforístico por sus papeles de editor, gestor cultural y escritor, Félix Trull mantiene en el habla  lacónica una perspectiva pensante. Los textos hacen de la indagación un quehacer de búsqueda. Un remanso de verdades, certezas e imposturas de la naturaleza humana. Más allá del armazón cambiante de la realidad, la voz de la conciencia abre la estela de lo transcendente para superar paradojas y contingencias; para poner en la existencia hondura moral y el hálito de sanación de lo que permanece: “Para quienes sólo creen en lo que ven con sus propios ojos, el arcoíris tiene menos colores”, “Más que en dar, la generosidad consiste en darse”.
   El plural entusiasmo creador de Ricardo Virtanen (Madrid, 1963) ha firmado en los últimos años un copioso aporte de libros de aforismos, complementado con varias antologías. Sus textos mínimos entienden la escritura como senda en los laberintos interiores del yo, mientras el pensamiento fortalece su capacidad de adaptarse a un entorno saturado de itinerarios y complejo en su estructura: “Cargarse de razones es irracional”, “Quien elogia se parapeta en exceso”, “Cuando alguien le da la razón a otro, en realidad la pierde”, “Todos queremos ser Borges, pero nadie quiere morir ciego”, “El poeta conoce más que lo que sabe; el aforista intuye más de lo que calla”. 
  Una compilación de aforismos inéditos es una aspiración a comprender el momento presente del género breve. La antología 14 aforistas 14 dibuja un horizonte propio.  Determina una yuxtaposición de ángulos de interés con voces fundamentales junto a amanecidas que suman experiencia y lenguaje, esos pasos necesarios que intensifican el largo recorrido hacia el futuro.

JOSÉ LUIS MORANTE
 


domingo, 3 de julio de 2022

RAMÓN EDER. LA AUTOENTREVISTA COMO GÉNERO LITERARIO

Ramón Eder (Lumbier, 1952)

Si algo caracteriza la escritura de Ramón Eder es su constante dedicación al aforismo como estrategia expresiva, aunque su trayecto integra otros géneros como la poesía, el relato y el fragmento metaliterario. Ahora añade la autoentrevista, una senda de exploración empeñada en levantar andamios entre escritura, lenguaje y existencia.  
                          

LA AUTOENTREVISTA COMO GÉNERO LITERARIO 

      

¿ A qué  se debe que  publique  solo aforismos los últimos años?

   Desde que publiqué La mitad es más que el todo (Bilbao, 1998), un libro que mezclaba relatos, poemas y aforismos, un libro por cierto que me costó mucho publicarlo porque a finales del siglo XX la mayoría de los editores españoles o creían que los aforismos solo los podían escribir los genios o pensaban que los aforismos eran “chistecillos” de poco interés, pensé que yo quería dedicarme especialmente a este género  porque creo que uno como escritor debe dedicarse por honestidad al género que mejor escribe (o que escribe menos mal) y creo que ese era y es mi caso.

    ¿Qué cualidades tiene que tener un buen aforismo?

  Aquí vendría bien citar a Baltasar Gracián que escribió uno de los aforismos más citados de todos los tiempos, aunque solo se suele citar la primera parte, que dice : “Lo bueno, si breve, dos veces bueno”. El aforismo, en mi opinión,  tiene que ser muy breve, si no ya entramos en otros terrenos como el fragmento que puede ser prosa aforística pero que en esencia es algo diferente al aforismo. Dicho de otra manera “un texto  que no es breve no es un aforismo”. Y, naturalmente, además de breve debe decir algo inteligente y decirlo con gracia.

 ¿Hay en su opinión mucho plagio entre los escritores  de aforismos?

 Sí, porque es muy fácil plagiar aforismos. Y no digamos si uno mira aforistas extranjeros en Internet y  traduce sus aforismos cínicamente, por ejemplo. Ese tipo de plagio es fácil e innoble. Pero existe otra forma de plagio muy común  que consiste en lo que se podría llamar “darle la vuelta al  calcetín”,  es decir coger un excelente aforismo, copiarlo y al final cambiar alguna palabra para decir algo sorprendente o  lo contrario a lo que decía su autor. Estos aforismos son respetables solo si mejoran el aforismo original. Y es que el plagio bien entendido no es deshonesto, puede ser un estímulo para escribir. Todos los grandes escritores plagiaron. A mí me han plagiado mucho y lo considero un honor, pero solo cuando el plagio  supera mi aforismo original. 

¿Suele leer textos teóricos sobre el aforismo?

  Sí, pero no muchos. Hace años sí que leí abundantes ensayos sobre el género aforístico pero me considero sobre todo un escritor de aforismos, un aforista, y creo que puede ser peligroso el ser demasiado consciente como creador de la parte teórica, intelectual  o histórica del aforismo , y así como un pintor no tiene que ser un erudito de la pintura sino una persona sensible y talentosa que experimenta y trabaja mucho en su taller, un aforista es alguien que piensa mucho las cosas, lee y relee mucho pero de muchos géneros y  escribe poco porque no es un novelista sino que  lo suyo es la brevedad y la capacidad de síntesis.

 ¿ Considera que el aforismo es un género tan importante como cualquier otro?

    Por supuesto. El aforismo no es inferior a ningún otro género. La lista de grandes escritores que eligieron el aforismo para expresar sus ideas es respetabilísima aunque los desmemoriados la olvidan. Pero La Rochefoucauld, Lichtenberg, Schopenhauer, Nietzsche, Oscar Wilde, Bernard Shaw, Jules Renard, Witgenstein, Lec, Juan Ramón Jimenez, Bergamín, Kraus, Gómez Dávila y otros muchos grandes escritores practicaron el aforismo porque creían que un género excelente para expresar las ideas, los matices de la verdad, las trampas del lenguaje, los peligros de la ética mal entendida, los secretos de la estética bien entendida, los límites de la filosofía, en fin, las verdades paradójicas de la vida.

 ¿ Es fácil dar gato por liebre en este género?

   Es relativamente fácil engañar a un lector despistado porque hay frases que parece que dicen mucho al parecer profundas pero lo que ocurre es que el escritor estafador ha enturbiado el agua para que parezca más profunda. Pero así como un experto en diamantes identificará que un diamante es falso si lo es, aunque la falsificación sea buena, un buen lector detecta enseguida el falso diamante de un falso aforismo.

¿Piensa que España actualmente tiene un buen nivel en cuanto al aforismo se refiere comparado con otros países?

  Es difícil tener una opinión contrastada sobre el asunto porque ¿qué sabe uno del aforismo actual en Noruega o en Australia? Serán los  eruditos de las universidades que sean poliglotas y lean revistas extranjeras  los que puedan tener una mirada panorámica y tengan un criterio más o menos objetivo sobre el aforismo en la actualidad  en el mundo. Pero como opinión personal por una serie de escritos que he leído sobre el tema y por la lectura de diversos libros de aforismos recientemente publicados en España creo que estamos en un buen momento aforístico en cantidad y calidad. Pero tampoco hay que caer en absurdos triunfalismos, si hay unos pocos aforistas muy buenos  y unos cuantos respetables podríamos darnos por satisfechos.  Los genios nunca abundan...

 ¿Está de acuerdo con los que piensan que los aforismos son una especie de refranes?

   Sin duda se parecen en la brevedad  pero tienen  actitudes casi contrarias.  Yo en algún sitio escribí que un refrán es un aforismo con mucho ajo. EL refrán es puro sentido común mezclado con mucho egoísmo primario y es el aforismo de los que no leen. Y al revés, el aforismo podría ser el refrán del que ha leído mucho y acepta la paradojas mas que las verdades como puños .

¿Cree que se editan bien los libros de aforismos?

  Sí, aunque yo sería partidario de dejar más espacio entre aforismo y aforismo para que respiren porque cada aforismo es un texto independiente. También sería partidario de emplear letra algo más grande que la que se suele utilizar. Me gustan los libros alargados, libros literalmente de bolsillo, que quepan realmente en un bolsillo. Las ilustraciones en este género, si me gustan, las veo con agrado y sirven para respirar porque el aforismo es un género muy intenso. Y, agradezco el buen papel, algo grueso para que no trasparente las palabras de la página anterior y la edición muy cuidada hace más atractivo al libro.  Valoro también el olor. Los libros huelen pero no siempre bien… Hay tintas que huelen mal. Habría que tener cuidado con el olor de los libros, algunos huelen a roble y me gustan, otros huelen a química y me desagradan.

 ¿El aforismo es una especie de chiste?

  Más bien es todo lo contrario. Existe un aforismo irónico y paradójico que es muy interesante porque mediante una broma dice una gran verdad, pero no es una broma sino que utiliza esa fórmula para llegar más lejos en el pensamiento. De hecho a los aforismos a los que les falta el humor suelen ser solemnes y tramposos. Los grandes aforistas casi siempre han sido grandes humoristas, pero nunca chistosos.

¿En qué se diferencia el aforismo de otros géneros breves?

  Esta pregunta la respondería mejor un filólogo porque es una cuestión de matices. De hecho es fácil confundir algunas brevedades llamándolas de una manera inadecuada. Y es que están las máximas, los apotegmas, los emblemas, los proverbios, las sentencias, los adagios, los refranes, los dichos etc. etc. Y hay más…Quizás del aforismo  se podría decir que es una frase breve pero con una carga filosófica muy importante y con un nivel formal muy alto propio de la poesía. 

¿ A qué tipo de lector le gusta el aforismo?

  Es imprevisible saber a qué lector le puede gustar el aforismo. Pero sí se puede saber a quién no le gustará. No les gustará a quien no le gusta pensar, ni al que no le gusta dudar sino tener las cosas claras, tampoco le gustará al lector pasivo que quiere que se lo den todo hecho y quizás tampoco les guste a muchos filósofos que creen que es un género frívolo porque ellos dedican mucho tiempo y muchas páginas para desarrollar una idea y el aforista lo hace en una frase y en un minuto, claro que también se podría decir que construir esa frase le ha costado al aforista toda su vida. Lo cierto es que hay grandes filósofos que valoran mucho el aforismo y que ellos mismos han sido grandes aforistas.

Ramón Eder