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viernes, 7 de mayo de 2021

TASIO LUNA: entrevista a JOSÉ LUIS MORANTE


 

AFORISMOS CON SESIÓN CONTINUA

 

Tasio Luna
  
Casi de forma simultánea han visto la luz dos entregas aforísticas del poeta, profesor y crítico José Luis Morante. La primera, Migas de voz es una antología editada en México por la Universidad Autónoma nacional; la segunda obra, Planos cortos es un cálido homenaje al cine.
 
La tarea de practicar varios géneros, ¿de qué manera condiciona a sus aforismos?
 
Creo que cuando se entiende la escritura como una casa abierta, cada habitación cumple su doble condición de refugio y hospitalidad; en mis aforismos conviven rincones afines a la poesía y la crítica; todos partes de la misma experiencia biográfica y cultural, de un modo similar de interpretar el entorno y el tiempo histórico.
 
Sus poemarios trasmiten un fuerte eco autobiográfico, ¿sus aforismos también?
 
Ningún género puede velar la pulsión expresiva que dicta sus renglones; la identidad respira también en los aforismos, comparte instantáneas, recuerdos, miedos, incertidumbres; en suma, la conciencia en marcha del sujeto que escribe.
 
¿Era previsible esta aparición estelar del decir breve en las primeras décadas del siglo XXI?
 
Hay una tendencia impostada que asocia el aforismo al despertar digital; la verdad es que en todos los periodos de la historia se han cultivado distintas formas del decir breve: sentencias, epigramas, refranes, aforismos; la celeridad de internet ha potenciado la fragmentación y la celeridad de los mensajes, pero el género tienen una intensa tradición en la literatura.
 
Parece  que es ejemplar la capacidad de escucha del aforismo; cualquier tema sirve…
 
Así es, el aforismo, como el poema o la reseña, es un hecho del lenguaje que admite cualquier hilo argumental, siempre y cuando se supere esa consideración que asocia el laconismo a la facilidad expresiva y la intuición; debajo de cada texto, por mínimo que sea, está la persistente labor del taller literario, su exigencia máxima en cada fragmento.
 
Cómo se gestó esa edición mexicana de Migas de voz.
 
Nació en 2017, cuando recogí una amplia selección de aforismos de los dos libros publicados y del inédito A sorbos, era la mejor manera de construir un mapa personal que subrayara las características reiteradas de mis aforismos. Y el profesor, ensayista y aforista mexicano Hiram Barrios impulsó la edición en una nueva colección, Esquirlas; la espera de tres años mereció la pena, el aspecto final es muy atractivo.
 
¿Y Planos cortos?
 
Es un giro fuerte en el trabajo personal, frente a la apertura temática aleatoria de mis anteriores entregas, supone construir un libro en torno al cine como núcleo único. Soy un cinéfilo antiguo y agradecido; en absoluto un experto en ese arte, solo un espectador que siempre halló cobijo en la butaca a oscuras.
 
¿No teme que la salida  de ambos libros a la vez solape reseñas o interfiera la distribución correcta?
 
No lo sé; en principio son ámbitos lectores distintos; Migas de voz está destinado al público universitario mexicano y no se distribuirá en librerías españolas, aunque mandaremos ejemplares a crítica y medios de comunicación; y hay que dar la batalla por Planos cortos que debe luchar contra la incertidumbre de la pandemia y la lánguida vida cultural del momento. Son retos que asumo con mucho gusto; siempre confío en la generosidad de los amigos y el incansable apoyo de los lectores.
 
TASIO LUNA





 

miércoles, 5 de mayo de 2021

HISTORIA DE DOS LIBROS: MIGAS DE VOZ y PLANOS CORTOS

Acogida
Fotografía
de
Javier Cabañero Valencia

 

MIGAS DE VOZ, PLANOS CORTOS

 
   En un intervalo temporal muy breve han llegado a casa dos libros propios: Migas de voz y Planos cortos. El primero, Migas de voz es una antología de aforismos que aglutina una selección de mis dos incursiones iniciales en el género, junto a un muestrario de breves del libro inédito A sorbos; el trabajo se completa con un aporte teórico fragmentario que analiza esta forma expresiva que entrelaza pensamiento filosófico y mirada poética. El segundo, Planos cortos conforma un homenaje al cine a través del tiempo y aglutina un lustro de trabajo creador, aunque recoge sensaciones visuales, instantáneas biográficas y secuencias vivas del espectador agradecido que siempre fui.
  Quiero eliminar de inmediato cualquier sospecha de fertilismo verbal y de superficialidad editorial. No, ambos libros son la labor callada de muchos inviernos. Si la antología Migas de voz llegó a México en 2017 y ha dormido sosegada casi cuatro años, sin más respiración que ir puliendo textos para conseguir la mejor calidad expresiva, el volumen Planos cortos en sus trescientos aforismos ha consumido cinco años de escritura hasta dar cuenta de mi retina cinéfila y de la respiración en la zona de sombras de la gratitud.
   Poco a poco iré hablando del periplo singular de cada entrega y de su llegada a las librerías en un momento histórico tan complejo, pero asentado en el optimismo. Ahora solo toca dar las gracias a Hiram Barrios y a Álvaro Díaz Huici; a la Universidad Autónoma Nacional de México y a Trea Ediciones por su minuciosa paciencia, voluntad e impulso editorial. Hoy toca abrir las manos; hacer de buhardilla hospitalidad y refugio. Quiero sentir con todos el parpadeo de sorpresa y emoción que alumbra cada libro. 

José Luis Morante


viernes, 18 de mayo de 2018

JORDI DOCE. LIBRO DE LOS OTROS

Libro de los otros
Jordi Doce
Ediciones Trea, Poesía
Gijón, Asturias, 2018


VERSIONES Y CRÉDITOS


   En el recorrido creador de Jordi Doce (Gijón, 1967) no hay ángulos muertos. Desde hace décadas impulsa un quehacer que aglutina poesía, crítica, aforismos, letras autobiográficas, entrevistas, artículos y traducción. Esta última actividad personifica reconocidos logros, sobre todo en lo que se refiere a la literatura anglosajona y norteamericana contemporánea, con amplia experiencia en trasvases desde el inglés: W. Blake, Eliot, Auden, T. Hudghes, Simic…
  La faceta adquiere en Libro de los otros un matiz nuevo ya que, junto a la traslación habitual del texto, integra un conjunto de notas circunstanciales repleto de amenidad y erudición, cuya razón de ser se explica en un breve prefacio. Las anotaciones personales aportan un despliegue de contingencia. Acogen el contexto escritural, alguna seña biográfica de observaciones memorísticas, o las características más definitorias de las estéticas. De este modo, cada autor nos deja el poema en castellano y además la piel cálida de su humanismo, que sirve para no alejar demasiado el itinerario biográfico y el quehacer creador, como si fuesen vetas integradas en un único cauce vital.
   El poeta y traductor recurre al orden cronológico para trazar la línea de contenidos. y en este avance conviven nombres relevantes, que ya figuran en el canon de poetas contemporáneos y voces emergentes, que personifican recambios generacionales y dejan ante el lector un perfil de interés que necesita renovar lecturas.
  La selección comienza con Simon Armitage (1963) protagonista de una travesía literaria muy pronto reconocida, a pesar de su actitud experimentalista inicial y de su frescura temática, tan presente en su libro Zoom. Tanto los poemas acogidos aquí como los textos paralelos de Jordi Doce son puertas de expectativas que nunca decaen. Hay páginas dedicadas, entre otros, a  John Ashbery, W. H. Auden y Paul Auster, cuyo éxito como novelista ha eclipsado casi al completo la temprana faceta lírica. También a Bei Dao, casi un desconocido para muchos lectores, entre los que me encuentro, quien proporciona algunas citas que tienen la sabiduría lapidaria del aforismo y ese espíritu sosegado de escritura oriental; su voz parece caminar hacia dentro.
   La profundidad de campo de Libro de los otros  contiene llamativas arquitecturas literarias, como las alzadas por Robert Graves, Donald Hall, E. Pound, J. Burnside, S. Plath… Pero también diseños recientes, que todavía no tienen un perfil popular, aunque su empeño personal está repleto de hallazgos: E. Muir, R. Jeffer, D. Tanning… Sirven de coda algunos textos de W. B. Yeats, un referente fuerte y un insatisfecho habitual de belleza en las palabras, consciente de su capacidad de permanencia, tras el luego final.
   El resultado despliega una amplia selección de poetas y poemas que marca los puntos cardinales de la lírica contemporánea en inglés. La antología materializa, en su diversidad, la capacidad para preservar el aliento original y dar vida a un poema análogo, que siempre debe ser la clave fundamental de una versión. Jordi Doce lleva muchos años entregándose a la tarea de cristalizar en nuestro idioma la claridad meridiana de otras lenguas y este volumen, impulsado por Trea, refrenda el empeño continuísta, la cercanía de otros ámbitos poéticos. De ese pulso con el lenguaje se nutren las metamorfosis comentadas que propicia Libro de los otros, un trabajo que abre puertas e invita al viaje de otras lecturas.




domingo, 28 de mayo de 2017

JAVIER SÁNCHEZ MENÉNDEZ. AFORISMOS

Artilugios
Javier Sánchez Menéndez
Takara Ediciones
Sevilla, 2017
AUTORRETRATO FRAGMENTADO

   La escritura de Javier Sánchez Menéndez (Puerto Real, Cádiz, 1964) agrupa un corpus variado y complejo, aunque en su transcurrir la poesía se define como cauce central. En 2017 el escritor añade a esta suma de géneros otra faceta formal, el aforismo, con dos trabajos simultáneos: Artilugios, obra impulsada por el recién amanecido catálogo de Takara, y La alegría de lo imperfecto, aparecido en Trea, una de las estaciones aforísticas más consolidadas.
   En el punto de intersección entre filosofía y literatura, el aforismo crece como un prisma en el que se conjuga lo diverso. Así lo constata el legado de la tradición en castellano al analizar la obra de Antonio Machado, Juan Ramón Jiménez, José Bergamín o Max Aub, por citar voces de recorrido obligatorio. Análoga visión comparte Javier Sánchez Menéndez al configurar sus entregas con voluntad abierta para que sean testigos del acontecer y reflejos especulares de la sensibilidad del sujeto verbal.
   El primer paso aforístico, Artilugios hace de su título un recuerdo contundente de Nicanor Parra. Los lectores conocen el sostenido trasvase textual y las afinidades con el magisterio de la antipoesía. La denominación no es sino un paso más, un trazo subrayado de coherencia en los rasgos internos del autor. En el primer apartado la reflexión se hace miscelánea; en ocasiones exponen los textos el afán metaliterario: “aforismos: ilusiones momentáneas”, “La poesía es el amor a la lectura”, “en el mundo de la interpretación el poeta es el oyente”; otra veta a sondear es la sociología que disgrega el entorno, ya sea literario, político o personal: “Si en España unes la universidad y la crítica literaria el resultado es peor que la mezcla de grasa o azúcar”, “En la sociedad actual se potencia, se valora y se vende todo aquello que no nos haga pensar”, “Lejos es el espacio más cercano al hombre”, “La incertidumbre provoca brevedad”, “Nadie toca la luz con las manos mojadas”.
   La sensibilidad que aflora en Artilugios detesta el conformismo y convierte su voz en una leve astilla crítica que punza la piel de la resignación, que hace de la ironía un efecto verbal continuado, como quien escribe un manual de instrucciones para vivir en otro planeta. El pensamiento trasmite la angustia de quien sabe que desde la razón es difícil juzgar sin cerrar los ojos.  


La alegría de lo imperfecto
Javier Sánchez Menéndez
Trea Ediciones, Colección Aforismos
Gijón, Asturias, 2017

   El aserto La alegría de lo imperfecto estaba en los textos de la primera salida aforística, “Artilugios”, que aquí se constituye como sección inicial. La circunstancia clarifica el hilo entre ambos libros, ya que las reflexiones en primera persona no son sino expresión de la identidad y de su manera de mirar alrededor, no tanto desde el sentido práctico de quien se abre paso en una realidad tangible sino en los senderos azarosos del verbo conceptual. En ella quedan claros las superficies reflexivas que agitan las ondas del pensamiento: la literatura como ocupación fundacional del yo, el sujeto individual y sus enlaces sociales y ese puñado de certezas que nos conceden claves de uso para acceder a lo diario.
   El cuerpo central del libro reactiva la pupila ética, aunque nunca de forma monolítica;  compendia frases vinculadas a la dermis social del presente e indaga en esas cicatrices que dejan en la mirada un poso de melancolía: “vivir es como naufragar, pero sin agua”, “nunca existe el mañana si no crees en el hoy”, “El precio de la libertad es la soledad”…
  El apartado de cierre, “Vanidad” supone una variable formal, ya que la frase incisiva habitual en el discurso fragmentario se sustituye por un pensamiento en torno al espacio oscuro de la egolatría, aunque persiste la dicción precisa y el esqueje irónico.
  El aforismo actual se ha hecho visible y mantiene un ajetreado peregrinaje de practicantes; su expresión paremiológica multiplica entregas, muchas de ellas triviales y anecdóticas. Las dos salidas de Javier Sánchez Menéndez, Artilugios y  La alegría de lo imperfecto permiten una adecuada valoración crítica. Ambas comparten  una mecánica similar: frente al oropel deslumbrante de los adjetivos  prefieren la palpitación serena de la frase que busca aprehender la realidad con la paciencia de un corredor de fondo. Para no perder aliento, para seguir caminando en ese círculo de incertidumbres que abre a trasmano la personal travesía vital.



  

domingo, 6 de abril de 2014

PENSAR POR LO BREVE. ANTOLOGÍA.

Pensar por lo breve
Aforística española de entresiglos
Antología 1980-2012
Edición de José Ramón González
Trea, Poesía, Gijón, 2013
 
AFORISMOS
 
. Todos nos atribuímos un pasado. O varios.
 
. Callar. Una proeza imposible.
 
. Las falsas verdades dejan ruinas que se veneran largo tiempo.
 
. "No sé quién es usted...". Me lo dijo como si yo lo supiera.
 
. La imaginación enseña a desconfiar de lo real.
 
. En situaciones peligrosas, conservar los cinco sentidos es tarea del sexto.
 
. Cuando estoy solo soy más sociable.
 
. Después de todo, seguir.
 
 
Pd.- El martes, día 8 de abril, a las 20 horas se presenta en la Biblioteca Municipal de Ávila (Plaza de la Catedral) la antología Pensar por lo breve, donde están antologados, entre otros, estos aforismos que pertenecen a mi libro Mejores días (Mérida, 2009) 
 

viernes, 22 de febrero de 2013

ESTHER MUNTAÑOLA. TIEMPOS DE FRÍO.

 Flores que esperan el frío
Esther Muntañola
Poesía, Trea,  Gijón, 2012 

   Casi una década ha transcurrido desde que Esther Muntañola (Madrid, 1973), artista plástica, Licenciada en Bellas Artes y docente en ejercicio en un instituto de Secundaria, editara su primer poemario en la imprenta bejarana de Lf Ediciones, al cuidado de Luis Felipe Comendador. El largo paréntesis de buscado silencio me sugiere una reflexión previa sobre la actitud del yo biográfico ante el hecho literario: un deseo de profundidad y maceración, un afán de indagar en lo esencial de la palabra sin preocuparse en lo más mínimo por aparecer en los escaparates de la actualidad o por buscarse sitio entre los asientos libres de grupos y etiquetas.
Flores que esperan el frío, título con reminiscencias literarias, se abre con un liminar firmado por la poeta Berta Piñán. Es un texto  que guarda un pautado equilibrio entre reflexión y emotividad, con enunciados clarificadores como los que siguen: la mirada poética de Esther Muntañola contempla el mundo desde el asombro de lo pequeño, busca una esencia minimalista, y acepta la belleza con una emoción contenida que llena el entorno de enlaces subjetivos.
   Con esas coordenadas estéticas nos adentramos en un libro que fusiona percepción sensorial y estados de ánimo. El mundo es diverso, desajustado, frío. En él caben identidades que naufragan en la opacidad de lo diario y se exponen a la indagación de las palabras. Pero los contraluces de la realidad tienen una solana, una fachada diáfana en la que el amor actúa como mar de fondo que concede otro sentido al contorno de las cosas. Esa presencia de lo sentimental es un cerco que aísla y protege; y al mismo tiempo prolonga las sacudidas de la identidad hacia el otro, hacia ese espacio íntimo que nos dice que no estamos solos.
  El avance argumental parte de una situación condicional: “La tormenta de piedras arrasó las flores “; con esa metonimia de la desolación, el yo poemático emprende itinerario vivencial por el reverso de la realidad, por el espacio umbrío. Pero la belleza está sobre la superficie, esperando la retina despierta, capaz de capturarla: “Todo habla en silencio, lentamente, / y a veces, sólo a veces, / nos detenemos y escuchamos “. El cielo es abarcable y se dibuja azul sobre la obstinación de la costumbre.
   Los poemas que integran Flores que esperan el frío respiran emotividad y transparencia, buscan palabras que amalgaman la calma y la tormenta para fijar la certeza elegíaca que tienen los instantes al paso.