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sábado, 15 de febrero de 2025

FAUSTINO LOBATO DELGADO. DONDE EL ALMA IGNORA

Donde el alma ignora
Faustino Lobato Delgado
Prólogos de  Fernando Jaén, Luis Oroz
y Sandra Martínez
Ilustraciones de Juan Manuel González
Editorial Olé Libros, Colección Poesía
Valencia, 2025

 

RESISTENCIA

   Con ilustraciones interiores y de cubierta de Juan Manuel González, Faustino Lobato Delgado (Almendralejo, Badajoz, 1952) extiende itinerario poético con Donde el alma ignora, otra vez de la mano de Olé Libros, el incansable proyecto de Toni Alcolea, donde apareció también su entrega anterior En el alfabeto del tiempo, prologada por el poeta, crítico y ensayista José Antonio Olmedo López-Amor.
   La edición de Donde el alma ignora se singulariza porque incorpora como apertura un código QR interactivo que permite, tras el escaneo, escuchar al poeta recitando sus textos, como un audiolibro. No es la única sorpresa del poemario; el título cuenta con tres prólogos, firmados por el poeta y médico Fernando Jaén, el escritor Luis Oroz y la correctora y compañera de tertulia Sandra Martínez. Los tres nombres tienen en común su relación con la experiencia temática del libro y con la emotiva dedicatoria de gratitud hacia el quehacer sanitario, siempre puente entre la fragilidad y la esperanza.
   Los prólogos también marcan, cada uno con su peculiar enfoque, el contenido de esta compilación poética y su estructura argumental.  La nueva entrega mantiene la habitual escritura figurativa del poeta extremeño, muy bien comentada en el texto introductorio de Fernando Jaén, quien analiza la vivencia del yo poético como experiencia de autoconocimiento y sanación, como apertura a un ser renacido que retorna su viaje hacia lo cotidiano sabiendo que cuerpo y mente se enlazan en la fragilidad de la existencia. Luis Oroz, desde un enfoque más íntimo y personal, se centra en el impresionismo íntimo de una voz lírica inteligente y sencilla, que trasmite sensibilidad y pensamiento filosófico ante la incertidumbre y lo efímero que marca la travesía vital. Por último, Sandra Martínez Martín explora la travesía creadora del poeta y su crónica hasta llegar al yo profundo desde el hospital como espacio del dolor, pero también como esperanza de sanación y retorno a lo diario, como apertura a lo paradójico y contradictorio. No pasa inadvertido en este tercer prólogo el sondeo en el metalenguaje y la incisiva descripción del epitelio emocional, capaz de verbalizar el dolor y la angustia de lo inesperado.
   La primera parte, “Exodo” amanece con citas de Ángela Álvarez y Karmelo C. Iribarren y convierte al hospital en espacio de representación existencial, como un lugar ajeno, en el que se cobija el naufragio y se hace tránsito para la inquietud y la conciencia de lo frágil. El paraíso se hace un lugar utópico y lejano mientras la vida adquiere la desvaída dimensión de una ofrenda, de un temblor frío, lleno de miedos e intemperie.  El poeta en este tiempo de reclusión hospitalaria escribe, junto a  las composiciones, notas clarificadoras de la experiencia vivida, como si necesitara precisar la vivencia en su justa dimensión. La soledad acoge cerca a los otros, como reflejos del singular árbol del cuerpo que solo aspira al regreso a casa, a la vuelta al hogar y a sus sonidos, a esos entrañables paisajes de la costumbre que convierten la vida en hábitos.
   Ese tramo de retorno que conforman los poemas de “Sonido” adquiere en la voz del poeta afinidad clásica con el inacabable viaje de Ulises en su vuelta a Ítaca. La identidad recupera su entorno de siempre, ese espacio concreto y personal que aglutina miradas y deseos, que encarna, con emoción y transparencia un sueño desvelado. Si hasta este apartado predominaba el poema enunciativo, el cauce abierto de la descripción directa, el poeta introduce ahora la cadencia del haiku. La estrofa japonesa se hace poesía de sensación e instante, pero también recuerdo y homenaje del quehacer literario de José Antonio Olmedo López-Amor, uno de los mejores estudiosos de la estrofa y de su implantación en la sensibilidad occidental.
   La mirada a la propia poética enaltece la sencillez y el tono natural de los versos; la voz humilde rechaza la ornamentación gratuita para esbozar una estética cercana al prosaísmo, una escritura sin relumbre pero dispuesta a cobijar el misterio de la vida diaria, esa fluencia de espacios y tiempos que busca el equilibrio entre expresión literaria y experiencia biográfica.
   La fuerte unidad interna del poemario tiene en “Temblor” su apartado de cierre. Esa sacudida interior que convulsiona pensamientos y sentimientos convierte a los otros en depositarios de autoconocimiento y extrañeza; ellos están ahí para conformar un tapiz de palabras que es, al mismo tiempo, olvido y memoria, signos que marcan los límites del propio ser, ese movimiento continuo entre el orden y el caos, el rescoldo que el tiempo poco a poco va convirtiendo en ceniza.
   Donde el alma ignora de Faustino Lobato Delgado hace de la mirada poética una crónica intimista y cercana de la fragilidad del paso existencial y de los paisajes interiores del sujeto. La poesía impregna cada uno de nuestros actos, cobija el sufrimiento y la esperanza. Enciende una luz dentro; es una senda que desvela la sensibilidad de quien alumbra miedos y certezas, asombro y voluntad para el retorno. Palabras que abren la conciencia para la sanación de un sueño en vuelo.   
 
 JOSÉ LUIS MORANTE




sábado, 21 de octubre de 2023

JESÚS CÁRDENAS. DESVESTIR EL CUERPO.

Desvestir el cuerpo
Jesús Cárdenas
Prólogo de José Antonio Olmedo López-Amor
Epílogo de Luis Ramos
Editorial Lastura
Colección Alcalima de Poesía
Madrid, 2023

 

DESNUDEZ

 

   Sin líneas divisorias, con evidente fortaleza creadora, Jesús Cárdenas (Alcalá de Guadaira, 1973), Licenciado en Filología Hispánica por la Universidad de Sevilla y profesor de Lengua Castellana y Literatura, impulsa un recinto de luz que aglutina poesía, investigación literaria y reseñas críticas, siendo además en la actualidad redactor jefe de la revista Culturamas. Destila en el tiempo un cumplido itinerario poético que ve su amanecida con la entrega La luz de entre los cipreses (2012). Tras el paso inicial, su dinamismo ha ido forjando una estética figurativa que profundiza en el mensaje comunicativo, la propuesta dialogal del lenguaje y la concentración de significados. Jesús Cárdenas, además, se siente próximo al acontecer de la tradición y descubre su brújula en la conformación de moldes expresivos. La didáctica del poema temporaliza desarrollos y explora afinidades con voces fuertes, sondeando autores del canon como Antonio Machado, Juan Ramón Jiménez, Vicente Aleixandre o Ramón Gómez de la Serna.
  El verso “Brazos intangibles como abismos”, de excelente textura metafórica, sirve a José Antonio Olmedo López-Amor como pórtico de interpretación y núcleo reflexivo de Desvestir el cuerpo. El fluir de la escritura resalta la estela emotiva, la amanecida auroral de sinceridad que abre un tiempo donde se sustentan esperanza y memoria: “Así, desvisto muy despacio el cuerpo / hasta dejarlo en el acorde / donde acaba la tarde y el abismo comienza”. La progresión del fluir lírico, que entrelaza sensaciones, vivencias e inestables certezas, se vuelve hacia sí mismo para reflexionar sobre la razón del poema. Lo metaliterario aparece atestiguando la voluntad de las palabras, esos “hilos de incertidumbre entre los sueños y la verdad”. Pero la piedra angular de esta exploración crítica es el amor “como razón de ser y de escribir”, como introspección profunda en el camino de la contingencia.
   El amanecer del poemario aporta destellos de Raymond Carver, César Vallejo y Alfonsina Storni, cuyas citas contienen una tenue encrucijada de incógnitas sobre la que sedimenta el discurrir ficcional. Jesús Cárdenas distribuye el conjunto en tres secciones: “Todos los espejos”, “Cristal ahumado” y “Callada ceniza”. En el poema inicial la voz apelativa pone distancia, se hace distorsión y sombra, muestra las huellas de un viaje interior, un recorrido ya transitado en el que la memoria asienta su conciencia. Y, con esa inquietud de seguir, la fuerza de quien busca moldear nuevos sueños y hacer que las palabras construyan un refugio a la esperanza. La dicción pensativa se expande como espacio germinal, abre las manos del poeta para convertir el páramo del espejo en campo de siembra y sementera. Pero apenas es posible reencontrar lo perdido, “la liviana escritura de la carne” cuyo tránsito jamás podrá librarse del vacío.
   En los poemas centrales de “Cristal ahumado” persiste una atmósfera de desolación y formas imprecisas.  El yo verbal busca una voz que parece sólo un oscuro soplo de sombras. El amor es cicatriz; pavesas volátiles que conforman un sedimento de olvido. Queda así en la mirada de quien recorre el itinerario existencial una sensación de penumbra y carencia, una aletargada sucesión de interrogantes dormidos en el mapa del tiempo. Nacen así un conjunto de poemas crepusculares que no tiene otro afán que buscar al otro, que intentar unir de nuevo las dos mitades que se disgregan entre la ceniza.
   Todo parece la estela erosionada de un mal sueño. En el estar de paso persiste la “Callada ceniza”, como subraya el título de la sección final. Lo vivido ha dejado en la mirada interior un largo aprendizaje de soledad e invierno. Una imagen congelada en el espejo, una sucesión sin voz de historias apagadas y versos mudos, sobre los que se agosta la esperanza. En el sombrío espacio de la casa, la soledad toma cuerpo, mientras los recuerdos envejecen y sus bordes amarillean asumiendo el estar transitorio de los sentimientos, su carácter efímero y mudable que contagia también a la tinta emotiva del poema: “A pesar de todo, nos reafirmamos / en la luz de nuestro refugio, / el  silencio de la casa. Encendimos / el fuego con las manos; amor erguido en llamas. / Con esta firmeza combatiremos / esta y todas las noches invernales”.
   El poeta y cantautor Luis Ramos de la Torre incorpora el texto epilogal “Huesos que quieren ser poemas” donde reflexiona sobre la naturaleza ontológica del espejo y su paciencia contemplativa. Cuerpo y tiempo aspiran a crear un itinerario de belleza y conocimiento, una indagación en los muros firmes del lenguaje para que habiten juntos el olvido y la luz, el paso emocional de la belleza.
   Desvestir el cuerpo ilumina la conciencia de una voz a solas. Fusiona intimidad y desamparo en las expectativas de la costumbre. Los poemas taponan las grietas de un paisaje afectivo que percibe la aurora del amor como consoladora evidencia. La realidad emerge y nos desnuda, mientras la mirada se posa en los espejos para ratificar que en su lisura acecha siempre el fondo sin contornos del vacío. Lejos del abandono y la carencia, sólo el amor nos salva.
 
JOSÉ LUIS MORANTE






 
 

miércoles, 27 de septiembre de 2023

HOMENAJE ( A WISLAWA SZYMBORSKA)

Wislawa Szymborska
((Kórnik, Polonia 1923 -Cracovia, Polonia, 2012)
Premio Nobel de Literatura

 

HOMENAJE

            Cuando pronuncio la palabra futuro
        la primera sílaba pertenece al pasado

                        WISLAWA SZYMBORSKA

A espaldas del silencio
las palabras despeinan su rocío.
Si digo más
bajo la piel escucho sementeras
y afán de amanecer.
Pronuncio pájaro
y niego las escamas y el latido branquial.
Musito brizna, hormiga, topo,
abeja, grillo y se expande un terrario
inadvertido, vulnerable a la luz, ladera arriba.
Acerco al labio las sílabas de plato
y el paladar saliva perejil.
Cuento idas, regresos
y los pasos contienen urgencia y lentitud en el repliegue.

Mis palabras orean
la azarosa secuencia de los signos;
los hábitos insomnes que reiteran
un equilibrio frágil 
que alborota en los nombres su verdad.
Si pronuncio Wislawa
transfiguro las letras del asombro
y aparece en silencio,
con su hocico de liebre,
el instante final de este poema.

       (De Nadar en seco, 2022)







sábado, 29 de octubre de 2022

SWIM IN THE DRY / NADAR EN SECO (Traducción de EDUARDO GREGORI)

Nadar en seco
José Luis Morante
Prólogo de José Antonio Olmedo López-Amor
      Contracubierta de Gregorio Muelas Bermúdez
Editorial Isla Negra, Crátera Editores
Colección Filo de Juego / Colección Atlántida
San Juan, Puerto Rico, Catarroja, Valencia 

 

Eduardo Gregori (Valencia, 1977) es Licenciado en Filología Inglesa por la Universitat de València y Doctor en Estudios Hispánicos por la Pennsylvania State University. Como académico, ha publicado varios artículos en revistas especializadas, dos libros y una traducción y edición de la poesía de Alfonso Brezmes. Como poeta, ha publicado Origami (2017) y Cuaderno de Lucía (2022).                                
 

SWIM IN THE DRY
 
The time I did not have swims in the dry.
Inside it, every stroke recollects
the secret chords of depth.
Every once in a while
damp hollows rip the surface
out of which bottom do emerge
firefly trails;
and yet a briny sweat
denies the stillness,
thrusting the imminence
to the precise outline of the above.
 
I refuse to be guzzled by fatigue,
shake off the oblivious waters.
In my mistreated arms
are splinters of myself.
 
                        (From José Luis Morante. Swin in the Dry, 2022)


NADAR EN SECO
 
El tiempo que no tuve nada en seco.
En él cada brazada recolecta
los secretos acordes de la profundidad.
De cuando en cuando
rasgan la superficie huecos húmedos
de cuyo fondo emergen
estelas de luciérnagas.
Mas un sudor salobre
desdice la quietud,
impulsa cercanía
hacia el contorno exacto del trascielo.
 
No dejo que el cansancio me carcoma.
Sacudo el agua ausente.
En los brazos maltrechos
hay jirones de mí.
 
     (Del libro Nadar en seco, 2022)


domingo, 17 de octubre de 2021

BLAS MUÑOZ PIZARRO. EL PASO DE LA LUZ

El paso de la luz
Blas Muñoz Pizarro
Ilustraciones de Pablo Santin
Prólogo de José Antonio Olmedo López-Amor
Isla negra Editores, Crátera Editores
San Juan de Puerto Rico, Catarroja, Valencia, 2021

UN CÁLIDO TEMBLOR
 

    Blas Muñoz Pizarro (Valencia, 1943) consiguió en 2012 el Premio de la Crítica Literaria Valenciana. Era el reconocimiento institucional a una dedicación poética discontinua que comienza en el intervalo novísimo con la entrega Naufragio de Narciso, volumen de poemas escritos entre 1971 y 1973. Reinicia senda en 2007, cuando agrupa composiciones, sueltas y premiadas en diferentes certámenes, en algunas panorámicas selectas. Con fértil madurez, el filólogo y profesor de latín ha ido creando un intenso corpus lírico, a resguardo de modas epocales y corrientes gregarias, seleccionado en la muestra De la luz al olvido. Antología personal (1960-2013), un mirador del largo recorrido, impulsado por la editorial Vitruvio en 2015.
  El paso de la luz amanece con un análisis categórico de José Antonio Olmedo López-Amor, poeta, aforista, crítico e impulsor de la revista Crátera. En la exploración incide en la sensibilidad lírica y en su propuesta simbólica en el uso de elementos físicos y conceptuales. Así se percibe con el  cálido temblor del sustantivo luz. Su semántica se manifiesta como apelación discursiva del cauce existencial, cuyo tono de voz, inexorablemente, desemboca en la desolación y la sombra.
   El fluir textual muestra como compañía una lectura plástica del pintor argentino Pablo Santin, quien ajusta los latidos de su pintura al discurrir versal. Las propuestas explícitas se velan para sondear el silencio expandido de la interpretación. Queda conformada una entrega a dos voces estéticas, asentadas sobre un tablero dialogal. El sondeo básico argumental es la idea de un tránsito, donde el hablante lírico mantiene su orfandad. El pensamiento aborda, con rumor intimista, ese estar a solas frente a la exterioridad. El denso cansancio que aposa lo diario en la condición humana.
   Las composiciones, junto a las incisivas propuestas visuales de Pablo Santin, tantean en la trayectoria orbital de los significados. Juntas, fertilizan un impulso vital para superar la incertidumbre que genera ese rumor de fondo que convierte el vaivén cronológico en un simple bascular, un cúmulo de pérdidas y ausencias que hacen del vacío final una restitución.
   Desde ese itinerario por la incertidumbre emerge el verbo figurativo de Blas Muñoz Pizarro, claro, límpido, teñido por ese caminar reflexivo del solitario que percibe un entorno crepuscular, no exento a veces de gelidez y frío. El intimismo aflora, no para evocar la queja por la condición transitoria del yo, sino la presencia tenaz de identidades sombras afectivas que hicieron más habitable la grisura diaria. Como si fuera un único poema fragmentado, cada verso de cierre abre la siguiente composición. Las palabras refuerzan el percibir de los elementos que no son sino reflejos especulares de la sensibilidad de quien mira. Se cuestiona el papel del hablante verbal, como enunciador de percepciones en el mirador cotidiano. Los sentimientos se apaciguan, adquieren una sosegada quietud sin imposturas, más allá de esa fuerte conciencia de finitud que atestigua que todo es invierno, un puñado de sombras y ceniza. No importa; también en ese escenario crepuscular es posible la unión de la luz con la inocencia.
  El quehacer del poema se afirma como un viaje introspectivo que genera autoconocimiento y esa labor sin tregua del viaje interior que busca respuestas en las grietas más profundas de la identidad. Lo vivido aporta al ser una pluralidad de sensaciones que también invitan al canto, a celebrar que cada ser adquiere su forma definida y su sentido, su plenitud crecida por la claridad del sentir. Hágase la luz, dice el silencio, y nace en el poema un oro nuevo de abril y primavera que destierra el invierno y viste los sentidos de irisada belleza.
   El continuo latido estacional disgrega en el azul del aire impresiones fugaces. En ellas deja su latido  una naturaleza cambiante, que expande indefiniciones y contrastes. Queda en la conciencia la oscura sensación de que no podemos comprender lo que sentimos con la sola contemplación sino con esa luz de la conciencia que habita dentro, donde conviven los huecos de la ausencia y los sedentarios residuos de la memoria. También la muerte se percibe como disolución de la realidad, capaz de germinar en el cauce meditativo un epitelio de inquietud, una dermis que vela el resplandor difuso del deseo.
   El paso de la luz, que aporta también un epílogo aclaratorio del autor sobre la contingencia escritural de los poemas, construye una intensa indagación del magma vivencial, posada sobre el discurrir sosegado del presente. En cada uno de los fragmentos líricos, definidos como intervalos mensuales, perdura un cúmulo de nada transitoria conformando la autobiografía sentimental del sujeto verbal. La cadencia versal, transparente y precisa, muestra esas circunvoluciones en las que se disipa la existencia. Nada es lo que fue; ahora es un discurrir que parece adentrarse en un terco callejón sin salida. En la luz renacida del despertar, todo adquiere la dimensión especular del recuerdo, una luz transfigurada, como escribe con sintética precisión el poeta Gregorio Muelas Bermúdez, “que se refracta en doce haces con forma de poemas encadenados". Se hace necesario el retorno a la casa encendida, esa potestad de resguardo que deja en las palabras la fuerza compartida del nosotros: “¿Quiénes somos tú y yo, si ya no somos / aquellos que aún se aman, como siempre?”. 

JOSÉ LUIS MORANTE


miércoles, 7 de abril de 2021

JOSÉ ANTONIO OLMEDO LÓPEZ-AMOR. EL PÁJARO A LA RAMA.

El pájaro a la rama
Conciencia del tiempo  tiempo de la consciencia
en la poesía de Ricardo Bellveser (1977-2020)
José Antonio Olmedo López-Amor
Olé Libros, Selección del editor
Valencia, 2020 
 

LECTURA DE RICARDO BELLVESER


   Coeditor de la revista Crátera, José Antonio Olmedo López-Amor mantiene un incansable impulso creador. Diversifica voluntad en una entrelazada red de géneros: poesía, novela, ensayo, aforismo y ediciones críticas, aunque se escora, de forma clara hacia el quehacer lírico, como poeta de largo trayecto,  que amanece con Luces de antimonio (2011) y deja como última entrega Actos sucesivos (2020). Completa su perfil con análisis críticos y colaboraciones en prestigiosas revistas como Turia, Quimera y Revista de Letras.
  La entrega El pájaro a la rama. Conciencia del tiempo y tiempo de la consciencia en la poesía de Ricardo Bellveser (1977-2020) integra, con atractiva disposición formal, que suma bibliografía, diálogos, galería de imágenes y un animoso inventario de afectos, una compacta visión diacrónica, que define el corpus total de Bellveser y completa un marco contextual donde nació.
  Como recuerda María Zambrano en el paratexto: “El arte parece ser el empeño por descifrar o perseguir la huella dejada por una forma perdida de existencia”. El cauce argumental recorre más de cuatro décadas de creación personal, enlazando el transitar histórico y la visión concreta del hablante biográfico. Nacido en Valencia en 1947 y con una amplia formación universitaria con licenciaturas en Periodismo, Ciencias de la Información y Filología Hispánica, el alba del poeta Ricardo Bellveser irrumpe en la generación del 70. Es una promoción definida por la pulsión culturalista y la reflexión metapoética, aunque fuera menos rupturista que lo supuesto por el gregarismo crítico. Interesa, eso sí, percibir este ideario estético en Valencia como una década renovadora, en la que aparece el quehacer editorial de Hontanar, las revistas literarias Múrice, Proís y la colección de cuadernos de poesía Lindes, de cuyo grupo fundacional formó parte Ricardo Bellveser, quien vive con intensidad el clima lírico del momento y publica la antología Un siglo de poesía en Valencia (1975). 
  El ensayo sugiere una polifonía que aglutina claves transversales. Entre ellas destaca la mediterraneidad, no como tópico localista, sino como rasgo que hace posible la aleación entre individuo, paisaje e impresión. La voz del poeta da la palabra también a un activista de una polémica que sonó con fuerza en los años noventa, la poesía de la diferencia, un frente estético manifiestamente crítico con la tendencia dominante, la llamada “Poesía de la experiencia”. Bellveser define aquella trinchera estética como “Un sentimiento literario heterodoxo y moral que anunciaba el fin de una estética dominante de poetas clónicos.”; en suma, una defensa del lugar propio, frente a actitudes y grupos de poder literario que contaban con el beneplácito mayoritario de los lectores y de las instituciones públicas.
  La obra completa de Bellveser, entre 1977 y 1993, se integra en el volumen La memoria simétrica, editado por Huerga y Fierro, con prólogo de Pedro J. de la Peña. El libro abriría un cambio de ciclo, como se percibe en su antología más reciente El sueño de la funambulista (2018). El ensayista aborda el impacto de cada entrega, como tesela sumativa en el mosaico completo, desde el culturalismo de la ópera prima Cuerpo a cuerpo (1977); y evoca las pautas marcadas por los materiales recogidos en la celebrada antología La memoria simétrica (1993). Arranca con De profundis, casi en el cierre de siglo, un nuevo enfoque lírico, más turbador y vivencial, que prosigue en Julia en julio, obra donde resalta esa amalgama de vocación estética, emoción y memoria. Ya en 2002 aparece El agua del abedul, un hito en el trayecto por su estrato simbólico y su densa pulsión emocional.
   La voz poemática establece sedentario refugio en la madurez. La conciencia verbal unifica temas perennes de la poesía universal: la textura erosiva de los sentimientos, la finitud temporalista del ser o el contacto del yo con el entorno natural y la otredad en la experiencia vital. Son estelas abiertas por Fragilidad de las heridas, Las cenizas del nido, Jardines, Primavera de la noche y la última entrega, hasta el momento,  Estanterías vacías (2020).
   La ubicación geográfica y vital del poeta hace que se analice con minuciosa cadencia el tejido cultural valenciano y sus activos básicos, con un prolijo conocimiento de proyectos, revistas y eventos culturales en activo; pero nos parece de mayor interés para el lector común el análisis de la cosmovisión que aporta una coherencia ética y estética a lo largo de su trayectoria. Al respecto, resultan clarificadores los diálogos con el poeta que clarifican el ambiente epocal, las estrategias de taller, los distintos relieves de la vocación literaria y los juicios y certezas que cimentan el perfil propio.
   El volumen se completa con la bibliografía completa y el inventario crítico que ha originado, junto al material documental que conforman un selecto epistolario y un nutrido abanico de fotografías. Sirve de coda un  epílogo de afectos en el que están, entre otros Guillermo Carnero, Jaime Siles, Rafael Soler y José María Álvarez.
   El pájaro a la rama, un título que mantiene los ecos de Octavio Paz, define con plena nitidez la personal manera de entender el hecho literario de Ricardo Bellveser. Muestra una indagación en el tiempo, ordenada en un contexto histórico donde respira la diversidad de la poesía española en los últimos cuarenta años. Es también el homenaje de admiración y afecto de un poeta joven que se mira en el espejo de la madurez para hacer del conocimiento y la voluntad espacios habitables. Para que la poesía preserve el temblor del asombro, esa luz que jamás se repliega y que sigue alerta, también cuando no estamos.
 
JOSÉ LUIS MORANTE 




lunes, 13 de abril de 2020

VERSOS-VERSUS-VIRUS (ANTOLOGÍA POÉTICA)

Versos-versus-virus
(Antología poética digital)
Edición de Pablo Blanco
Cubierta e ilustraciones de Mai Hidalgo
Maquetación de Alba Izquierdo
Valencia, 2020

PALABRAS FRENTE A LA NOCHE


   Un mínimo introito del coordinado de esta antología resulta la textura esencial de la palabra poética como un viaje de conocimiento  y diálogo con el otro. Las palabras abrazan. Tienden la mano. Visten al pensamiento. Y ese es el valor singular de esta selección poemática que llega a la oscurecida habitación del presente como una amanecida.
   Cuarenta y siete voces de dos generaciones en activo y distintos entornos geográficos aportan una escueta biografía personal y un único poema que busca las coordenadas causales del verso para que refrenden su dimensión habitable en un momento histórico proclive al ensimismamiento y con una sensibilidad cercana al desajuste emocional.
  Así se van sumando teselas personales para componer un espacio sentimental común, que se hace sosiego y riqueza cognitiva. Son los poemas los que deben ofrecer el verdadero rostro de la aurora. La escritura no es sino el reflejo de la conciencia que solo se remansa en su senda por la presencia de las ilustraciones oníricas y coloristas de Mai Hidalgo..
  Se me disculpara si no escribo la amplia redacción de participantes y solo resalto, por su cercanía afectiva y por la calidad de su aportación algunos nombres como Pilar Blanco Díaz, Blas Muñoz Pizarro, Ángela Serna, Pilar Verdú, Teresa Garbí, Víktor Gómez o José Antonio Olmedo López Amor. También  perduran tras la lectura por la mutación expresiva los aforismos de la esperanza de Roger Swanzy y la invitación al haiku estacional de Gregorio Muelas Bermúdez. Pero el listado de buenos poemas es mucho más amplio. Se puede resaltar una tendencia natural al poema corto y al uso de una dicción comunicativa que aborda el entorno como campo perceptivo. La mirada del hablante lírico despierta para trascender la epidermis de la realidad.
   La pandemia ha convulsionado la rutina diaria y nos ha sometido a un confinamiento inquieto que abre laberintos y preguntas en el campo introspectivo de la poesía y en el ánimo crepuscular. Afuera sobrevuela una innegable tristeza. Pero la poesía abre los ojos y las manos para hacerse fuente de renovación e impulso, razón de ser. El verso permite preservar la inocencia; percibir el entorno con los ojos claros del asombro. 


                                                                              JOSÉ LUIS MORANTE

lunes, 16 de marzo de 2020

ATILANO SEVILLANO. TRAZOS

Trazos
Haikus y otros poemas breves
Atilano Sevillano
Prólogo de José Antonio Olmedo López-Amor
Ediciones Vitruvio
Madrid, 2019


DESPUNTAR DE LA LUZ


   El recurso expresivo de la brevedad, en su doble formato del haiku y el aforismo, ha alcanzado en la última década un despuntar insólito, acaso porque proyectan un tiempo colectivo de celeridad e incertidumbre, de inestabilidad textual que tiene  en el ámbito digital su máxima expresión. A ese renacer de la síntesis expresiva se suma  Atilano Sevillano con el volumen Trazos subtitulado Haikus y otros poemas breves que prologa, con amplia lucidez el poeta, aforista y coordinador literario de la revista Crátera José Antonio Olmedo López-Amor. Frente a la interpretación reduccionista o la consabida alabanza amistosa, el prólogo recorre el espacio del haiku y su mínima unidad significativa para capturar la esencia de lo percibido a través de un diálogo directo, hecho de conocimiento y búsqueda a través de distintos formatos estróficos como la tanka, el haiku y el senryu. Los poemas son un ejercicio de depuración y disciplina para encontrar la palabra necesaria en sus tramas argumentales, una puesta en marcha de la imaginación como alternativa a la realidad. José Antonio Olmedo López-Amor concluye que los poemas muestran “la inquieta psicología de un autor fascinado por la vida y la belleza del mundo. Nada  de lo dicho queda fuera de la sensación, toda brizna observada es significativa”.
   El segmento argumental del libro aglutina tres tramas que se definen por la estrategia formal de las composiciones. El primero “Susurros de tankas” aglutina los poemas definidos por el conocido esquema de cinco versos, compuesto por la estructura 5/7/5/ 7/ y arranca desde la invocación de un poema de  Akiko Yosano que entrelaza memoria y olvido para definir el decurso existencial del sujeto. Los textos componen el trascurso temporal como una senda que se va poblando de sensaciones y pensamientos. Esta contemplación se integra en el ánimo del yo, como se integra en la textura íntima de la identidad el amor, el deseo o la necesidad de sentir con naturalidad, como si fuese aire respirable, latido, pulsión de vida: “Como poema, / tan sencillo y tan libre /de florituras / me miras a los ojos, / me lees cada día”. Ese núcleo germinativo del amor deja espacio a otros sustratos como lo metaliterario, donde el poema camina hacia el lenguaje para buscar sentido y razón, y la conciencia de temporalidad que muestra a cada paso el fluir de lo perecedero.
   Atilano Sevillano elige el haiku como muro de carga del poemario en el tramo central del libro. Y lo hace en su sentido más clásico, concediendo a la estrofa, según recomienda el canon, un sentido temporal que vela la identidad del yo y que despliega el contemplar como forma de acercarse al entorno para disfrutar de su ciclo estacional. La cita elegida, de Ueshima Ontsura, refrenda el enfoque: “El ruiseñor / se posa en el ciruelo / ya desde antaño”.  También el recuerdo de Bashô advierte de ese destello estacional que impregna los elementos del paisaje y su rumor de vida. La voz del poeta suena entre la levedad de las palabras luminosa y fuerte, con ese afán celebratorio de quien toma conciencia del entorno y de su plenitud: “Lluvia y granizo / crepitar de la leña / felicidad”.
   Se me permitirá recordar al lector que el senryu reitera el esquema versal del haiku de 5/7/5, pero que su enfoque semántico es muy diferente ya que no focaliza a la naturaleza y a la percepción como veneros temáticos sino a la conducta individual y sus desajustes. El ser cívico protagoniza en su vida social comportamientos extraños y ello da pie a un fuerte sentido crítico, no solo en el enunciado habitual, sino también desde el sarcasmo o la ironía. Plenamente conocedor de estas características, Atilano Sevillano clausura su entrega con el apartado “Rumor de senryus” y elige como marco accional el contexto urbano y sus circunstancias laborables: “En la parada / el autobús recoge / muchas ausencias”; “Cristal y muro, / paredes transparentes, / gente invisible”, “Sobre los muros / se escriben los graffitis / de los fracasos”
   Es una evidencia; la aportación de la poesía al decurso creativo occidental ha abierto nuevas posibilidades expresivas. En ellas se cobijan libros como Trazos para que la estrofa cobre una significación nueva. Los textos de Atilano Sevillano demuestran un saludable conocimiento de la tradición y preservan la captación intuitiva. Iluminan la realidad con el minimalismo de una estela en el aire, con la frescura de un íntimo abrazo sensitivo. Poesía que nace al despuntar la luz.



viernes, 6 de septiembre de 2019

CRÁTERA, Nº 6 (REVISTA DE CRÍTICA Y POESÍA CONTEMPORÁNEA)

Crátera, nº 6
(Revista de crítica y Poesía contemporánea)
Catarroja / Primavera 2019
Directores:
Gregorio Muelas Bermúdez
José Antonio Olmedo López-Amor
Jorge Ortiz Robla
revistacratera@gmail.com
Plaça dels Furs, 1
46470 Catarroja (Valencia)


SEXTA ENTREGA DE CRÁTERA

   En el tramo de cierre del verano, llega de amanecida la sexta entrega de la revista Crátera, publicación orbital de la Asociación literaria Cratarroja, un gran proyecto editado en papel que dirigen los poetas Gregorio Muelas Bermúdez, José Antonio Olmedo López-Amor y Jorge Ortiz Robla. Con cubierta y contraportada del poeta Juan Carlos Mestre, que ya diseñó el espacio visual del nº 4, una vez más se amplía el atractivo formal con su originalidad plástica aportando un colorista dibujo repleto de onirismo y fantasía.  Las portadillas interiores de separación pertenecen  a José Lapasió, Florin Buciuleac y Diego Vasallo, y se completa el diseño con el regalo de una serigrafía numerada de Josu López de Ael, que interpreta con aciertola genealogía histórica del título.
   Las páginas aglutinan un sumario plural que arranca con el apartado "Inéditos".  En este rincón para la poesía conviven composiciones de Rafael Soler, Raquel Lanseros, Mario Urquiza Montemayor, Gabriela Rosas o Rosario Troncoso, autores bien conocidos que enaltecen un momento creador marcado por lo diverso. La incorporación del haiku como forma expresiva liberada de los parámetros orientales, ha posibilitado un cultivo mayoritario en las distintas promociones poéticas contemporáneas. La sección “La mirada de Basho” añade textos del esquema versal escritos por Enrique Linares Martí, Gregorio Dávila de Tena e Isabel Pose. Ya se ha comentado que la revista no aspira a ser una publicación de tendencia sino un espacio creador de convivencia estética; por ello también está representada la poesía experimental –cada vez más sometida por la angostura de la originalidad- y la traducción al castellano de autores de otros ámbitos como Charles Tomlinson, Alessio Brandolini, o Jacek Dehnel. El equipo de traductores aporta voces que garantizan fidelidad y persistencia de la voz natural del poema. Son tiempos acordes con el fragmentarismo y la mezcla entre filosofía, pensamiento y poesía; así nacen los aforismos de Miguel Catalán, que añade a su cosecha de inéditos una poética del laconismo y la brevedad que ayuda a entender en “Destellos” las coordenadas de su taller literario.El aporte dialogal de la entrevista corre a cargo de Jorge Ortiz Robla que mantiene una jugosa conversación con el poeta, crítico y editor Unai Velasco, fundador de Ultramarinos Editorial. El escritor desglosa su trayectoria, el enclave de magisterios esenciales, el concepto de la poesía como amor a lo real y el encuentro metafórico con lo disímil, y el propósito editor de dar manifestación a lo valioso, un gesto más utopista que económico.
   Esta entrega de Crátera consolida su propuesta de investigación literaria con tres ensayos de Juan Antonio Fernández Pérez, José Luis Morante y  Luis Ramos de la Torre. Los tres reflexionan sobre entornos críticos incisivos: las moradas de la poesía en la noche del mundo, el trayecto escritural de Carmen Verde Arocha, una de las propuestas líricas de mayor interés de la poesía venezolana contemporánea y el pensamiento de Antonio Machado, magisterio germinal de la estética realista y figurativa.
   Clausuran esta sexta salida las secciones de “Reseñas” y “Leído por” que aglutinan percepciones lectoras sobre el escaparate de novedades, a cargo de Agustín Calvo Galán, David Acebes, Álvaro Hernando y otros críticos.
   No creo que sea hiperbólico considerar que estamos ante la mejor entrega hasta la fecha del equipo de Crátera. La revista es muy dinámica y ofrece un mirador abierto que permite aglutinar vectores diversos del ahora de forma sencilla y efectiva. Queda felicitar a los impulsores de la publicación y animar a los lectores al apoyo explícito mediante la suscripción. La publicación merece la pena. De verdad.



viernes, 3 de agosto de 2018

CRÁTERA nº 4. (Revista de crítica y poesía contemporánea)

Crátera nº 4
(revista de crítica y poesía contemporánea)
Dirección:
Gregorio Muelas Bermúdez
José Antonio Olmedo López-Amor
Jorge Ortiz Robla
Edita:Asociación Literaria Crátarroja
Contacto y suscripciones:
revistacratera@gmail.com


ESPECIAL POESÍA HISPANOAMERICANA

   Con portada y contraportada del poeta Juan Carlos Mestre, que una vez más deja muestras de su originalidad plástica aportando un colorista dibujo, repleto de onirismo, la revista valenciana Crátera  presenta su número 4 con un muestrario inédito de poesía hispanoamericana. En él se acogen textos de Hugo Mújica, Mercedes Roffé, Carlos Roberto Gómez Beras y otros perfiles, que hacen del español una renovada geografía lingüística y una cartografía en despliegue. El expandido ámbito latinoamericano sugiere diversidad y  el cultivo de una estética plural que muestra amplias afinidades complementarias con el caleidoscopio peninsular .
   Los impulsores de la revista sostienen que esa panorámica también debe acoger otros trazos de la poesía actual; prosiguen las secciones “La mirada de Basho, muro que integra el cultivo del haiku, y la poesía experimental, que busca una representación visual de los contenidos poemáticos desde el latido vanguardista.
   Otros rincones que abren expectativas en la revista son los dedicados a la traducción, que se vuelca en Mónica de la Torre, Angela Gabriela Nache Mamier y Stelios Hourmouzadis. Mientras que la mesa dialogal con editores actuales ,que tras sellos concretos e independientes dibujan en los estantes las nuevas miradas creadoras, corre a cargo de Jorge Ortiz Robla. Él se encarga de dialogar con el editor argentino Aníbal Cristobo, brújula editorial del catálogo Kriller71.
   La investigación literaria y el ensayo breve aportan las firmas de Marisa Martínez Pérsico, José Vicente Peiró y Gabriele Milone. Sus estelas recorren la innovación lingüística en la poesía de Juan Gelman, el tramo escritural marcado por el escepticismo de  Jacobo A. Rauskin, y el espacio general de sombra que perfilan las ficciones fónicas.
  Completa el número la visión de novedades literarias que deja sitio a los muestreos de Gregorio Muelas Berrmúdez, José Antonio Olmedo López-Amor, Bibiana Colllado, Jorge Ortiz Robla y Eduard Xavier Montesinos.
  La entrega es muy atractiva y articula un discurso creador que permite percibir la pujanza del ahora de forma fragmentaria y efectiva. Es innegable el impulso renovador que proponen sus directores; ya anuncian para el próximo número un apartado especial dedicado al aforismo, sin duda el género literario más cultivado, tras la pulsión de la senda digital, y un premio de investigación crítica para sondear realidades y nuevas geografías de lo literario.
  De este modo, Crátera muestra sin complejos su capacidad literaria, personifica una publicación abierta que permite incisiones en profundidad en la dermis creadora del presente. Y es necesario valorar, en su justa medida, su voluntad mediante la suscripción que además facilita el envío a domicilio. En Crátera muchos árboles sin claros, que permiten ver el bosque.


jueves, 14 de diciembre de 2017

HEBERTO DE SYSMO. MALDITO Y BIENAMADO BIBELOT

Maldito y bienamado bibelot
Heberto de Sysmo
Baile del Sol, Colección Sitio de Fuego
Tegueste, Tenerife, 2017


DESTILACIONES


   El activismo cultural de José Antonio Olmedo López-Amor se expande por amplios corredores. Ha dado pie al ejercicio de la crítica en distintas publicaciones, digitales y en papel, a la puesta en marcha de la revista Crátera, de la que es codirector, y a un singularizado recorrido poético, siempre tras el seudónimo Heberto de Sysmo, iniciado en 2011 con el volumen Luces de antimonio.
  La última entrega, Maldito y bienamado bibelot, consiguió el II Certamen Nacional de las Letras “Isabel Agüera”. Sobre su naturaleza estética escribe José Luis Rey: “Libro de amor al lenguaje, a su aventura radical y lúcida, escrito por un poeta que ama la palabra por encima de todo”. También resultan de interés las ideas expuestas en el preámbulo de Jesús Leirós León, jurado del certamen en esta convocatoria: “Es una obra llena de incidencias, de belleza dramática, de materia oscura que convierte al lector en un navegador de lo intuitivo”. Nos hallamos frente a una lírica que  no ofrece traslaciones denotativas de una supuesta experiencia biográfica sino que tiene como hilo argumental básico la reflexión perturbadora, el ritmo arrullador de las imágenes y la concepción de la poesía como rapto o exaltación, una estética que destila cercanía con el poeta chamánico cuya voz recorre laberintos entre la realidad y lo oculto.
  Heberto de Sysmo fortalece la solemnidad aforística del aserto “la patria es el lenguaje” al iniciar el poemario recordando el enfoque teórico de Saussure, cuya percepción del hecho lingüístico reactivo brevemente: la lengua es un producto social y un artefacto cultural mientras que el habla es plasmación concreta de la actividad comunicativa. El sistema idiomático, por tanto, supera los umbrales del yo. Personifica una arquitectura cuyo alzado soportan claves que el sujeto verbal debe descubrir. Las palabras cumplen leyes físicas; son el basamento de un sistema científico que está más allá de las intuiciones, el tejido sentimental o las especulaciones que buscan luz.
 Todo el apartado inicial, “Phisis” sondea el aspecto ritual de la poesía y las formas de introspección generadas; los poemas se asientan, con sus alusiones y elusiones, en ese empeño de ser un resplandor fugaz, un lampo a la deriva en el que se percibe desde la sombra la convivencia firme entre intuición e inteligencia.
 El título del segundo conjunto, “Mathesis” –término de origen griego que alude a la ciencia y el aprendizaje- recuerda a Descartes y a su empeño en hallar desde la mente un lenguaje más perfecto que cualquier lenguaje natural y se completa con una cita de G. Santayana; el texto recuerda que el arte es experimental  y toda invención es tentativa. El lenguaje –también la poesía.- no pasa de ser un epicentro sísmico que deja sus pulsaciones dispersas.
   Una de las cualidades más notorias de Heberto de Sysmo es su tendencia natural a soslayar los términos ajados por el uso y buscar otros que  dormían bajo la techumbre de los diccionarios: bibelot, lampo, eruela, ergógrafo, atavío, enunción, escabel, antigrafía, óbelo, pareidolias, idente… lo que concede a su voz poética una sensibilidad culturalista que convierte al figurante lírico en aspirante a demiurgo: “El verso se resuelve en quien lo sueña, / su gracias infunde paz y en algo cambia / a aquellos que su majestad corona”.  Esta caracterización acerca al poeta valenciano a los juegos expansivos de las vanguardias y al pulso intelectual de la ciencia como sedimento aprovechable del poema. Poesía y ciencia se hacen así ingredientes complementarios para elaborar vertientes discursivas.
  Otro atributo de esta entrega es la elección formal del poema breve como sustento de las imágenes y receptor del pensamiento. Incluso el haiku, cuya concisa pulcritud está ligada a los estímulos sensoriales, adquiere en Maldito y bienamado bibelot una caligrafía más conceptual.
 La poesía es un organismo pluricelular; cumple las incansables funciones del ser vivo en permanente cambio; Maldito y bienamado bibelot, la premiada propuesta de Heberto Sysmo, hace de esa indagación en las mutaciones una síntesis entre lenguaje y pensamiento, una isocronía que avanza en espiral: “Decir  para vivir, / vivir para decir / y después de haber dicho / volver a desdecirse “


viernes, 5 de mayo de 2017

CRÁTERA, nº 0 (Revista de crítica y poesía contemporánea)

Crátera, nº 0
(revista de crítica y poesía contemporánea)
Dirección:
Gregorio Muelas Bermúdez
José Antonio Olmedo López-Amor
Jorge Ortiz Robla
Edita
Asociación Literaria CR Tarroja
Colabora AYUNTAMIENTO DE CATARROJA ( VALENCIA)

AMANECIDA

   Debut literario de Crátera, una revista de formato tradicional cuya dirección comparten Gregorio Muelas Bermúdez, José Antonio Olmedo López-Amor y Jorge Ortiz Robla. La publicación tiene prevista una periodicidad trimestral y busca hueco para un amplio número de estrategias creadoras: poesía, traducción, entrevista, ensayos breves y críticas. En suma, un escaparate con sendas abiertas y complementarias que se irán ampliando en próximas entregas con páginas dedicadas al aforismo.
   En el sumario, poemas inéditos de Jaime Siles, Ángel Guinda, Andrés García Cerdán, Ben Clark y Ana Gorría, entre otros colaboradores. Hay una sección específica para la innegable aclimatación del haiku como estrofa de cultivo frecuente, con notables ejemplos de Susana Benet, Ricardo Virtanen y Gorka Arellano. En un tiempo global donde conviven tradiciones expuestas a intercambios culturales mutuos, forman parte del sumario de este primer número acercamientos a nuestro idioma de los trabajos de Robert Rozhdestvensky, Mircea Petean, Eugenio Montale e Hilde Domín.
  La entrevista de Jorge Ortiz Robla tiene como protagonista al poeta y editor Marcus Versus (heterónimo de Marcos Almendros), impulsor del sello editorial “Ya lo dijo Casimiro Parker”, junto a María Sotomayor, reciente ganadora del premio de poesía Joven Pablo García Baena. La extrema sequedad de las respuestas convierte la entrevista en un escueto cuestionario circunstancial.
   Otro aporte inusual en estas páginas es la convivencia entre la poesía convencional y el formalismo experimental. Se publican muestras visuales de Atilano Sevillano y Rafael Marín.
  Justo Serna se acerca a la mirada aforística de Juan Ramón Jiménez y a la selección que hiciese en su día Andrés Trapiello de la abrumadora cosecha del poeta de Moguer sobre un género que ha encontrado en las últimas décadas un despliegue insólito, acaso por su docilidad al ajustarse a las características del entorno digital. 
  El subtítulo de Crátera es revista de crítica y poesía contemporánea. la expresión incide en la importancia que sus directores conceden a las reseñas como fuentes precisas de indagación en el escaparate de novedades. Y en este apartado están las firmas de Álvaro Valverde, Carlos Alcorta, David Acebes Sampedro, José Ángel García Caballero, José Antonio Olmedo López-Amor.
  Decía Virginia Wolf que “leer es como abrir la puerta de nuestra casa a una horda de rebeldes que irrumpen en tropel atacando por once lugares a la vez”. Es un párrafo que simplifica bien el carácter de avanzadilla que protagonizan las buenas revistas literarias y su afán expansivo para dar fe de un momento creador. Así que solo queda aplaudir el inicio de Crátera y desear a sus impulsores una feliz travesía.