jueves, 15 de febrero de 2018

LA MITAD DE UN SUEÑO

Apunte visual
(Florida, USA)
Fotografía de
Javier Cabañero

LA MITAD DE UN SUEÑO


Un sueño es la mitad de una realidad

JOSEPH JOUBERT

Esa nada autosuficiente y esclarecedora, que se empeña en la forja de nuevos discípulos.

Capacidad intacta para percibir los invisibles movimientos de la inteligencia.

Bricolaje. Esa ocupación mañosa de la poesía visual.

Solvente y plena, la realidad es simultánea al texto.

Ciudades y libros comparten la voluntad de ser refugio y las razones para el regreso.

La escueta precisión del aforismo pone al pensamiento entre costuras.

Soy un lector disperso; ensayo alternativas para regresar al mismo libro

Perdido en la geografía de tu cuerpo.

El optimista define el caos como una narración abierta.

Quedar al margen somete a un estado de melancolía inconsolable.

(De Motivos personales)





miércoles, 14 de febrero de 2018

EXISTENCIA

Las dos orillas
Fotografía de
Javier Cabañero



EXISTENCIA

                                Contigo


Cruzamos juntos
sobre frágiles puentes.
Pasos y dudas.




martes, 13 de febrero de 2018

RAFAEL CADENAS. POEMAS SELECTOS

Poemas selectos
Rafael Cadenas
bid & co. editor
Editorial Latina, Venezuela, 2009

TRAYECTO 

                                                                                   Para Gabriela Rosas,
                                                                                por su generosa amistad

   En la década de los noventa, casi en el cierre de siglo, cuando yo coordinaba la revista literaria Prima Littera, solía visitar algunas veces en su domicilio madrileño de Plaza de Castilla al crítico José Olivio Jiménez. El entrañable profesor era una enciclopedia viva sobre el significativo devenir de la lírica en castellano. Había preparado en 1971 un antología de poesía hispanamericana del siglo XX para Aliaza Editorial y el libro se había convertido en un referente imprescindible para estudiantes y docentes. Era un muestrario en el que se apreciaban las voces y movimientos esenciales, tras la finiquitada estela del modernismo. De aquella lucidez intelectiva de José Olivio Jiménez proviene una curiosidad mantenida en el tiempo sobre las fuerzas poéticas del otro lado del océano, más allá de los dos itinerarios mayores abiertos por César Vallejo y Pablo Neruda.
   Así llegó hasta mí el nombre de Rafael Cadenas (Barquisimeto, Estado de Lara, 1930) y del acuerdo unánime de considerarlo entre los baluartes centrales de Venezuela, un clásico vivo, si el tópico se me permite. Por fortuna, el acceso al legado literario de Cadenas en la geografía peninsular no ha sido difícil; incluso se ha incrementado en el tiempo. En 2007 la editorial Pre-Textos publicó Obra entera. Poesía y Prosa (1958-1995), con introducción de Darío Jaramillo Agudelo, que antes había poblado las librerías de México en el catálogo de Fondo de Cultura Económica, y en 2013 fue Visor quien, con selección y prólogo de Ana Nuño difundía Antología. Además, con motivo de la concesión del duodécimo Premio Internacional de Poesía Ciudad de Granada Federico García Lorca en 2016 la prensa dedicó un amplio espacio a encuadrar el quehacer del poeta y la tensión intelectiva de su escritura.
   Poemas selectos es una comedida síntesis de trayecto. Salió a la luz por primera vez en abril de 2004, se reeditó al año siguiente y con muy hermoso formato editorial avanza por segunda vez en Caracas, gracias al impulso de bid & co. El plan orgánico del quehacer contiene representativas piezas líricas de todos sus libros y añade una addenda que permite sondear el ideario estético del poeta o sus formulaciones teóricas publicadas en varias entrevistas, que exponen el pensamiento del autor sobre aspectos del taller literario.
   La edición conforma un surco prolongado en el tiempo que no pierde pujanza, que hace de la búsqueda formal y semántica un hábito orgánico. Si en la raíz temprana de Una isla i-que permanecío inédito mucho tiempo- amanecía un decir lírico despojado y reflexivo, atento a la maleable condición del sujeto y a su estar en la incertidumbre, abriendo fronteras con el vacío, pronto explora sin escisiones la cadencia enunciativa del poema en prosa en Los cuadernos del destierro. Los contornos del formato en prosa y el onirismo desbocado de este libro enlazan la poesía de Cadenas con el magisterio de José Antonio Ramos Sucre. Los textos condensan visiones e imágenes en un magma incierto cuyo sentido se vela en signos inscritos en la sombra. La palabra se hace revelación y viaje hacia un lugar indeciso, hecho de perplejidad e incoherencia. Es un decir que se mantiene también en Falsas maniobras cuyo tema clave es la identidad del sujeto. El yo sondea en su pensamiento el equívoco, como si habitaran en su conciencia sujetos desdoblados que hacen de la conducta una línea discontinua. La razón dibuja coordenadas situacionales, como estrategias para burlar laberintos que encierran una identidad  en conflicto, enredada en la inmovilidad o en la prisa.
  Pero si hay un libro que constituye un hito en la travesía escritural de Rafael Cadenas es Derrota. Contiene el poema homónimo que ha dado al autor un lugar de privilegio y un aprecio general. “Derrota” es el poema del hombre común, de quien no tiene en sí ninguna épica salvo sobrevivir en la intemperie, a resguardo de su propia compasión. El poeta ha comentado el fondo contextual de la composición; nace en un momento de depresión y en un estado de soledad y aislamiento. Ese contexto sirve para un intenso enfoque introspectivo que busca el ser comprendido y aceptado en su finitud y en sus carencias.
  La breve muestra de Intemperie traslada el poema a un espacio reflexivo en torno a la existencia. Caminar paso a paso es acumular indicios sobre la memoria y hacer un recorrido marcado por lo aleatorio. No hay señales ni mapas. Solo un destino por cumplir día tras día mientras el pensamiento escarba y busca sitio a la posibilidad y la esperanza.  También los poemas de Memorial, editado el mismo año, 1977, postulan un sesgo autorreflexivo. Más despojados y directos, con evidentes sustratos simbólicos, buscan en la presencia ensimismada una razón de vida, esos acordes que hacen de lo transitorio una senda cognitiva.   
   El fértil cauce sigue sumando andenes en el tiempo, aunque las salidas se ralentizan. De 1983 es el libro Amante, y casi una década después vuelve a la poesía con la entrega Gestiones, último libro exento integrado en la antología. Pero los inéditos dan fe de la vocación preservada del poeta que ya en el nuevo siglo dejará entregas como Sobre abierto y En torno a Basho y otros asuntos, un paso más hacia una poda retórica extrema a través del haiku para captar una realidad límpida que muestra el fulgor de lo inexpresable.
   Poemas selectos incorpora una coda adicional formada por apuntes estéticos, aforismos y respuestas del escritor a entrevistas de prensa. Los apuntes en prosa están nucleados a las posibilidades reflexivas del lenguaje y a convicciones estéticas subjetivas sobre el hecho poético. Claras y precisas, como es norma en la paremia aforística, las visiones fragmentarias de Cadenas animan a que la poesía, que siempre habla desde la inseguridad, “haga más vivo el vivir”. Desdeña que el ropaje de la lengua se convierta en un viaje hermético para iniciados. Aborda la poesía como una búsqueda entre contrastes; una iluminación de la conciencia sobre esas zonas esenciales del yo que no aportan certezas ni dogmatismos, pero que formulan una densa mirada al ser interior que se reconoce en la palabra.




      

lunes, 12 de febrero de 2018

AÚN TE DESCONOZCO

En Bulgaria
Fotografía de
Adela Sánchez Santana


AÚN TE DESCONOZCO

No niego la esperanza,
pero jamás me tiende su solidaria mano
y ya me gustaría -como antaño a los pícaros-
cambiar, si no de oficio, de condición al menos.
Como suele ser norma,
hoy también ha fallado el desenlace
que vertebra la página del día,
y otra vez estoy triste y aún carezco
de imprescindibles labios
para firmar con ellos una posible tregua.
Cuando espesó la noche,
he puesto en la pletina la Acuática de Haendel
y he recorrido hipótesis,
buscando explicaciones sobre el blanco papel.
Desconozco tu nombre,
no sé medir el hueco que cabe en tu pupila.


                             (De Enemigo leal, Sevilla, 1992)



domingo, 11 de febrero de 2018

EL ACTOR

Macbeth
Fotografía de
ABC.es

EL ACTOR

la vida es un cuento narrado por un idiota,
lleno de ruido y furia, que no tiene sentido

Macbeth, 5º Acto, W. SHAKESPEARE 

  Este vivir en vilo sobre el escenario me define. Cada obra da comienzo a otra piel. En mí respira un sujeto escindido en innumerables personajes.
   Solo represento un papel. Mi yo real no existe.

(De Cuentos diminutos)



sábado, 10 de febrero de 2018

VOLUTAS

Hábitos


VOLUTAS

al borde de uno mismo

IDA VITALE

  Tenía un rostro volátil, como si cada rasgo imitase el temblor aleatorio de una voluta. Sobrevivió en sus hábitos. Sabía mantener el espejismo de lo permanente.
   Fumaba mucho.

(Cuentos diminutos)


viernes, 9 de febrero de 2018

EL MURO, PIEDRA A PIEDRA

Piedra a piedra
(Castro de las Cogotas, Ávila)
Fotografía de
Rubén Sánchez Santana

AFORISMOS Y MUROS


Cada náufrago reclama para sí la madera raída.


En los espejos la imagen desvaída del futuro, sin alzar los ojos ni una sola vez


Perseverar apostado frente a la fijeza del paisaje, con la tenacidad zancuda de las grúas.


Ante las rocas  los argumentos piden cara o cruz: escalar o pasar de largo.


Luz dormida en la mansedumbre del estanque y los ojos infantiles que  nada saben de la refracción.


Acaso, esto y aquello. Marejadas, borrascas, nubes y claros. Meteorología de poeta.


No están cerca o lejos. No están.


La escritura y yo,  restaurante discreto en el que solo hay sitio para dos comensales.


Alguien escribe. Soy parte de la trama. Un personaje episódico.


En la lisura del cristal, los aspersores del jardín difunden transparencia. Mi casa y el día que declina. Pienso en aquella línea de Jorge Luis Borges: “No pasa un día en el que no estemos, un instante, en el paraíso”. Espejismos.


Que el desconcierto no sea obstáculo interpuesto; camina junto a él.


                                      (Del libro Motivos personales)