lunes, 15 de marzo de 2021

PUERTAS ANTIGUAS


 

PUERTAS ANTIGUAS

             Pensar más de lo que encuentra ya pensado

                                                          T. W. ADORNO

 
El aforismo aspira a la verdad, pero no es la verdad.
 
Los que al hablar de poesía hablan en prosa de poder literario, vivo e inmediato.
 
Despiertas y estás ahí, o no.
 
El entorno demuestra que ser normal es una figura utópica.
 
Si el desarraigo cobra forma, se me parece.
 
Soy un escritor realista. Sueño mucho.
 
Las puertas antiguas y su perpetua discusión con la cerradura.
 
Desde hace años milita en el servicio incondicional de la estupidez.
 
También los afectos mantienen su vocación de austeridad.

(Aforismos del lunes)
 
 
 


domingo, 14 de marzo de 2021

MIGUEL ÁNGEL GÓMEZ. LAS LENTES DE BOLAÑO

Las lentes de Bolaño
Miguel Ángel Gómez
Ediciones Buenos Aires Poetry
Colección Pippa Passes
Buenos Aires, 2020


LAS MANOS DIESTRAS

 

   El escritor chileno Roberto Bolaño (1953-2003) es nítido ejemplo de un tanteante nomadismo biográfico y escritural. Personaliza una voz inusual, ajena a convenciones, que entiende la creación, cimentada sobre el fragmento y la intertextualidad, como un prometeico quehacer de la voluntad, como un ejercicio de manos diestras que busca conexiones continuas entre el ser literario y el yo biográfico. Desde ese magisterio vertical nace el poemario Las lentes de Bolaño de Miguel Ángel Gómez (Oviedo, 1980), Licenciado en Filología Hispánica, docente en un instituto de Educación Secundaria y autor de un extenso corpus, que abarca varios géneros y mantiene un sostenido afán indagatorio. Miguel Ángel Gómez ha publicado casi una decena de poemarios, reconocidos con algunos premios, y ha cultivado el aforismo y la escritura miscelánea. En él, es norma, el rechazo de lo figurativo y del intimismo, la libertad formal y una visión del mundo a trasmano, que confía más en la lente cóncaba del subjetivismo que en los espejos planos.
   Desde esta estética llegan las claves poéticas de Las lentes de Bolaño, una obra que organiza el proceso dialógico de su discurrir en tres apartados. que mantienen el gesto disidente de la uniformidad. Establece la primera parte como pasos de salida un texto escrito desde el desdoblamiento del yo; “En el otro tiene ojos fotográficos”. Surge así, extraña y cercana al mismo tiempo, una presencia paradójica, abierta al cauce fluido de la imaginación y proclive a caminar por un territorio introspectivo. Camina por las composiciones esa libertad semántica de quien acepta la ausencia de certidumbres y es tolerante con las lecturas en claves del entorno. Así va sumando hilos temáticos, aparentemente inconexos, como si cada elemento del paisaje propiciara una lectura yuxtapuesta, una caligrafía sin rumbo fijo, aleatoria y dispersa.
   Miguel Ángel Gómez convoca en su libro referencias culturales básicas para entender el discurrir de su poesía, como Diego Maquieira, poeta chileno inserto en la categoría estética del neobarroco, y Pablo de Rokha, o como el deslumbrante versículo de W. Whitman.  El poema “Una lectura de Mark Strand” entrelaza la naturaleza común del yo verbal y el sujeto ficcional. Ambos comparten similares preguntas sin respuesta, ambos son efímeros y contienen un sistema nervioso lleno de miedos. Los temas se proyectan desde una escritura apelativa en la que el sujeto verbal pone cerco a su incertidumbre, como si necesitase ubicar su itinerario personal en ese mapa desplegado del horizonte existencial: “Perder las batallas / de ego falso y afectado. / Captar la esencia / que nace en torno a tu cara. Tener confianza en ti mismo”. 
  El eje argumentativo central comienza con una cita de Arthur Rimbaud, el poeta vidente y eterno cuestionador de la identidad del yo. El horizonte textual varía entre el laconismo de tonalidad aforística y el tantear indagatorio por la línea de sombras que marca la existencia. El apartado mantiene las mutaciones temáticas que envuelven: exploraciones del hecho literario, lecturas y pavesas del legado cultural, viajes, obsesiones y no pocas manías freudianas. Ejemplos de onirismo y carácter simbólico del poema, se hace palpables en la larga composición “Las víboras”, que en la seca dureza de sus versos, cuajados de intertextualidad, se palpa el estar en ebullición del pensamiento. Las ideas son liebres, viajan como un tren de largo recorrido que nunca repite itinerarios para nombrar la realidad, sin descubrir su esencia. Como si el lugar del poema –el castillo kafkiano- tuviese la constitución arquitectónica del laberinto: “La Realidad es enderezar las piernas y ver nubes / con poderes desconocidos”. 
   Con un cita de otro visionario, William Blake, se abren las composiciones evocativas de la última sección. Algunas tienen un fuerte componente visual, porque cobijan imágenes germinadas desde una mirada plástica. La palabra también se hace crónica realista de la soledad y el ensimismamiento; los escenarios personifican solitarias balizas en medio del paisaje, que retienen las miradas del observador.
  Las lentes de Bolaño muestra una escritura obstinada en la búsqueda del lugar propio, como una sombra terca a contratiempo.  El discurso poético de Miguel Ángel Gómez apuesta por la heterodoxia. Se hace introspección desbocada a través de elementos personales y culturales que otorgan a su poesía un pulso nuevo. Los versos tantean la inquietud de quien viaja sin ruta previa, sobre una frágil geografía de una intuición visionaria, que deja el sentido del poema a merced del tiempo.
 
                                                     José Luis Morante

 

sábado, 13 de marzo de 2021

APARICIONES

Gente dentro
imagen
del archivo
Blipoint 

 

APARICIONES

 

Como si necesitase propagar las nociones del miedo, su desastrada imagen regresa de improviso. Recuerda un destello diluido que va perdiendo intensidad.  Hay en su gesto un estar apocado, como el de esos actores prescindibles que están fuera de escena. Cuando los ojos rozan, conjetura que estoy en ese tiempo en el que los fantasmas no son pesadillas sino compañía.

(De Cuentos diminutos)




viernes, 12 de marzo de 2021

CERCO DE DUDAS

Cerco de dudas
Archivo de internet

 

Acera gris;
escribo soledad
con mis carencias.

                                          (De A punto de ver (Polibea, 2019)


jueves, 11 de marzo de 2021

EL REGRESO DE ADÁN

En el páramo

 

EL REGRESO DE ADÁN


Solo hoy me vuelvo a encontrar

ARTHUR RIMABAUD

 
  Ante el insistente empuje de la melancolía, Adán, una mañana retorno al paraíso. En soledad gozosa, se adentró en aquella geografía de la memoria, con la fuerza feliz de quien busca el lugar propio. No tardó en advertir que recorría un territorio de desposesión. Aquel sitio tenía un mundo dentro que solo cobijaba abandono.
   Persistente, en el centro del páramo, se alzaba todavía el árbol del bien y del mal; Adán miró con lentitud aquel entrelazado de tronco y ramas y se hizo efectiva la rigidez sin vida de un tronco calcinado y rijoso.
   No aguantó más. Bajó los ojos y convocó el olvido, como si el paraíso no hubiese existido nunca. Cuando se precipito hacia la salida, sus pasos tropezaron con el ala inerte de algún ángel, el metal de una espada herrumbrosa y una camisa oscura de serpiente.

(De Cuentos diminutos)


miércoles, 10 de marzo de 2021

MANUEL BROULLÓN. LA TONALIDAD PRECISA DEL ROJO

La tonalidad precisa del rojo
Manuel Broullón
Epílogo de Manuel Ángel Vázquez Medel
Kaótica Libros
Colección Multiverso
Madrid, 2021

CON VOZ DE DIARIO


   Prosigue, con regularidad pautada, el sorprendente proyecto de Kaótica Libros, impulsado por Ana Orantes, Sofía Sánchez y Lidia López, con Multiverso. La editorial abre una nueva colección, inaugurada con el libro La tonalidad precisa del rojo, de Manuel Broullón (Cádiz, 1987), doctor en Comunicación, Literatura, Ética y Estética y profesor de escritura creativa en la Universidad Complutense de Madrid. El breve pórtico editorial desvela la singularidad genérica del libro, el  luminoso deambular del material creativo entre la voz lírica, escrita en prosa poética, o el apunte del íntimo diario de un yo, escrito con un propósito cognitivo clarificador. Del carácter híbrido de la entrega, que abren citas de José Saramago y Federico García Lorca, trata también el umbral de autor “La lectura”: “Disculpa que este libro hable de todo y de nada. La lectura es una proyección tuya y mía que nadie sabe dónde está”. Desde esa indefinición arranca un trayecto hecho de mínimas secuencias, pero capaz de condensar lo real en la abstracción, esa habitación con vistas abierta a la evocación y el pensamiento.
  Los apuntes textuales sugieren una percepción fragmentada, un mapa repleto de puntos dispersos que nacen desde el deseo, como vía de acceso a una realidad transcendida. Manuel Broullón recurre al utillaje cultural para crear una recepción cómplice, que camine buscando el trazo firme del relato. En esos afanes, la identidad acumula estímulos. Los duerme en algún rincón del yo para que sean sustratos primigenios de  la conciencia, protegidos de la oscuridad exterior. También el tiempo interno busca su independencia de horarios estables y relojes para hacer de la cronología un transcurso para percibir las pulsaciones de la ciudad roja, ese campo de trabajo delimitado por la hermosa escritura de Manuel Broullón. No sé cuánto especulo si al diseñar la insomne belleza tintada de la urbe, los recuerdos del escritor regresaron al sur. Acaso para ver atardecidas junto al mar, con paredes blancas de cal y rojas de la arcilla, tanteando los muros de una geografía real. Las descripciones sintéticas del espacio conectan realidad y sueño. Se aventuran por callejones y sótanos, insisten en buscar símbolos en el vino rojo que duerme en el vaso o en el caos de formas y colores que conforma el laberinto urbano de “Los mapas”, primer apartado de La tonalidad del rojo.
   La segunda parte “Los lugares y los días” hace del yo un espectador que contempla el manso fluir de lo diario. Los apuntes congregan un contagio de asuntos, como si el hilo argumental fuera consciente de las mutaciones que conlleva el transcurrir. La vida se celebra a cada paso. Sosiega el quehacer laboral para dejar sitio a la contemplación y a esas sensaciones que buscan plenitud al deseo. Como sucede en esas ciudades que componen un marco teatral como Almagro, Córdoba, Salamanca o Granada, el paso cómplice que puebla las aceras recuerda una representación teatral en la que participa la propia arquitectura de la ciudad: ese antiguo convento monacal, convertido en aula universitaria, o esas galerías de medio punto hechas biblioteca y silencio o esa plaza porticada dispuesta a la escenografía del teatro o a la proyección luminosa del cine de verano. Así, los rincones de la ciudad roja, en la magia del verano y sus noches estrelladas, conforman un reflejo de la ciudad real como si fueran imágenes simétricas.
   El tramo “Matices: de vivos y muertos” testifica el tránsito incesante. Frente a los firmes planos de la arquitectura monumental se prodigan matices y sensaciones, se toma asiento en el andén de una estación lejana, donde el tren oferte en el cristal esa película continua de mí un asiento vacío. El viaje despierta esa caligrafía de la ausencia que escribe en lluvia oblicua. Los lugares van sumando imágenes y pasos, la respiración de vivos y las erosiones de los que ya son agostados signos de derrumbe. El cuaderno guarda impresiones, captura la visión panorámica, el disipado aliento de la vida al paso.
   Manuel Broullón cierra su libro con el apartado “la precisa tonalidad del rojo”, como si quisiera dejar una síntesis de los itinerarios que componen la ciudad, ese lugar donde el añil impone su fuerza cromática para despertar en los paseantes celebración y abrazo, voluntad firme para conjugar sombras y proseguir ruta. Es también aceptar la llegada a la estación final y suponer que acaso alguien regrese un día al mismo lugar con otro cuerpo y otra identidad, con el mismo afán de plenitud, de explorar conocimiento y palabras.
   La edición de La tonalidad precisa del rojo incorpora un hermoso epílogo firmado por el profesor, ensayista y crítico Manuel Ángel Vázquez Medel. El parónimo “preciosa” transforma completamente la lectura del título para mudar la exactitud en belleza. No en vano enlaza el conocimiento personal con la estela creadora hecha discurso transversal y polifonía, “celebración de la vida, magia y misterio”. Yo no voy a contradecir tan hermoso epílogo, pero mis lecturas de esta entrega de Manuel Broullón ratifican su rareza; es un poemario en prosa, y un diario íntimo. Sus breves observaciones están hechas de lugares y gentes, de soledad y encuentro. La escritura de La tonalidad precisa del rojo propone un itinerario interior por una ciudad abierta; es un refugio cálido y habitable que no entiende de mapas sino de colores cambiantes, de una cartografía onírica que aspira al vuelo libre de cada lector, dispuesto a conformar su propia ruta.
 
JOSÉ LUIS MORANTE     
 

martes, 9 de marzo de 2021

CARENCIAS FÍSICAS

La noche en blanco
(Premio Hermanos Argensola, 2006)


 

CARENCIAS FÍSICAS

 

Haber nacido me arruinó la salud
 
CLARICE LISPECTOR
 
  Mi ausencia de sentido del humor se incrementa cuando aparecen algunas carencias físicas como la otitis; la pérdida auditiva transforma voces y ecos en veces y ocas, una alternativa verbal que no oculta la magia del relato.
 
  Hay sueños que estremecen por su voluntad de personalizarse en un cuerpo concreto. Nacen desde la urgencia y recorren la distancia con el paso eficaz de quien no teme ni la humedad ni la nieve. Así se materializó en mi libro La noche en blanco que convirtió vigilias en poemas. Ahora la noche en blanco es más prosaica, ha mudado los poemas por visitas al frigorífico o al baño... Ya se sabe que la madurez llama a la decrepitud física experiencia.  
 
   Cuando discuto conmigo, me cuesta refutar mis argumentaciones.
 
   La salud ignora su naturaleza de paréntesis; es caminar sobre un cable sin red.
 

(Apuntes para el diario)