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lunes, 13 de abril de 2026

PAPEL MOJADO (VARIACIONES SOBRE UNA POÉTICA)

Librería El Aleph
(Calle Ferraz, Madrid, con el editor Juan José Martín Ramos)

 

PAPEL MOJADO
 

La percepción poética es una forma de conocimiento. En la conquista del aprendizaje meditación, lectura, sosiego y piel.
 
 
No me parece agotado el concepto de poesía estacional; pero es una cualidad compatible con la adhesión del haiku a las causas del corazón.
 
 
Percibir el vacío como existencia cóncava; posibilidad de alojar dentro.
 
 
A veces la fuerza creadora no recuerda. Confunde identidades: poeta y artesano.
 
 
El texto expande experiencia estética. Aposa una contemplación transformada en vivencia interior.
 
 
Dar aliento al atajo, esa comunicación directa entre poema y receptor que cultiva la empatía y el afán de compartir.
 
 
Perdura la imagen de alguien decepcionado por mi pregunta. No sabe que en la espesura de la realidad el desconcierto es una respuesta.

Lo nada significativo, ese rastro cuajado de belleza.

(Variaciones sobre una Poética)
 
 

jueves, 2 de octubre de 2025

ANOTACIONES DEL TALLER

Peldaños de niebla
(Japón, mayo de 2025)
Fotografía
de
Adela Sánchez Santana

 

 PELDAÑOS DE NIEBLA

 
La percepción poética es una forma de conocimiento. En la lenta conquista del aprendizaje meditación, lectura, sosiego y piel.
 
 
No me parece agotado el concepto de poesía estacional; pero es una cualidad compatible con la adhesión del haiku a las causas del corazón.
 
 
Percibir el vacío como existencia cóncava y posibilidad de alojar dentro.
 
 
A veces la fuerza creadora no recuerda. Confunde identidades: poeta y artesano.
 
 
El texto expande experiencia estética. Aposa una contemplación transformada en vivencia interior.
 
 
Dar aliento al atajo, esa comunicación directa entre poema y receptor que cuida la empatía y el afán de compartir.
 
 
Perdura la imagen de alguien decepcionado por mi pregunta. No sabe que en la espesura de la realidad el desconcierto es una respuesta. Lo nada significativo, ese rastro cuajado de belleza.

(del libro A punto de ver)






 

domingo, 17 de agosto de 2025

A PUNTO DE VER (TEORÍAS DEL HAIKU)

A punto de ver
José Luis Morante
Prólogo de Susana Benet
Polibea Editorial
Madrid, 2019


TEORÍAS DEL HAIKU
 
 
El haiku teje en silencio, sin dogmas; cuando la poética se aleja de la emoción se refugia en el laboratorio.
 
 
Quien siente una arbitraria mutilación del paisaje cuando cierra los ojos, no mira hacia dentro.
 
 
Leo a San Juan de la Cruz. Percibo en el volar del haiku las cinco condiciones del pájaro solitario: va a lo más alto, no sufre compañía, pone el pico al aire, no tiene determinado color y canta suavemente. 
 
 
La sobriedad del esquema verbal contrasta con su riqueza perceptiva y su capacidad creadora de geografías imaginarias.
 
 
El tacto de las palabras recuerda la presión indecisa que muestra la mano de un niño. Cuando sale a la calle camina entre agarrar y soltar.
 
 
Cada silencio es un potente generador de sentido.
 
(A punto de ver, Polibea Editorial, Madrid, 2019)




sábado, 17 de mayo de 2025

A PUNTO DE VER

A punto de ver
José Luis Morante
Prólogo de Susana Benet
Editorial Polibea
Colección El Levitador
Madrid, 2019


                               Con Bashô

Cañas y juncos
cubiertos de verdín.
Faltan las ranas.



martes, 18 de marzo de 2025

TEORÍA PERSONAL DEL HAIKU

Encuentro en Madrid con 
JUAN JOSÉ MARTÍN RAMOS
Narrador, aforista y editor de las colecciones de Polibea
Madrid, 18 de marzo de 2025

 TEORÍA PERSONAL DEL HAIKU
DEL LIBRO
A PUNTO DE VER de JOSÉ LUIS MORANTE
(Polibea, 2018)

 

Garabatos en el muro

Mensajes torpes en la nieve

del alba

 

BUSON


 
 
El haiku teje en silencio, sin dogmas; cuando la poética se aleja de la emoción se refugia en el laboratorio.
 
 
Quien siente una arbitraria mutilación del paisaje cuando cierra los ojos, no mira hacia dentro.
 
 
Leo a San Juan de la Cruz. Percibo en el volar del haiku las cinco condiciones del pájaro solitario: va a lo más alto, no sufre compañía, pone el pico al aire, no tiene determinado color y canta suavemente. 
 
 
La humilde sobriedad del esquema verbal contrasta con su riqueza perceptiva y su capacidad para crear geografías imaginarias.
 
 
El tacto de las palabras recuerda la presión indecisa que muestra la mano de un niño cuando sale a la calle. Entre agarrar y soltar.
 
 
Cada silencio es un potente generador de sentido.
 
 
La percepción poética es una forma de conocimiento. En la lenta conquista del aprendizaje meditación, lectura, sosiego y piel.
 
 
No me parece agotado el concepto de poesía estacional; pero es una cualidad compatible con la adhesión del haiku a las causas del corazón.
 
 
Percibir el vacío como existencia cóncava y posibilidad de alojar dentro.
 
 
A veces la fuerza creadora no recuerda. Confunde identidades: poeta y artesano.
 
 
El texto expande experiencia estética. Aposa una contemplación transformada en vivencia interior.
 
 
Dar aliento al atajo, esa comunicación directa entre poema y receptor que cuida la empatía y el afán de compartir.

(Anotaciones de José Luis Morante)


jueves, 6 de febrero de 2025

Entrevista a JUAN JOSÉ MARTÍN RAMOS

Juan José Martín Ramos (Madrid, 1961)
Editor de Polibea, narrador y aforista

 

1 - ¿Cómo nace la editorial Polibea? ¿En qué proporción se han cumplido aquellas expectativas iniciales?

POLIBEA nació hace cuarenta años como una editorial dedicada a la información sobre discapacidad a través de publicaciones técnicas periódicas. Nació en un momento de gran concienciación sobre el colectivo de personas con discapacidad, sobre sus derechos, sobre su reivindicación de la diferencia que hoy, desgraciadamente, se ha diluido un poco en favor de otros colectivos más mediáticos. En ese contexto hace 15 años se decidió abrir una línea editorial literaria no comercial, que empezó con la colección de poesía “El levitador”, a la que siguió la de prosa, “La espada en el ágata”; la de traducción, “Orlando Versiones”; la de poesía latinoamericana, “Toda la noche se oyeron…”; la de libros descatalogados, “Fuera de lugar”; la de literatura breve, “Pasión de lo breve” y el Premio Javier Lostalé de Poesía Joven.  

2 -  Qué momentos de esta larga trayectoria del catálogo de Polibea recuerda con más satisfacción. ¿Cuáles, también, han abierto puertas al desánimo y la frustración?

El trabajo de cualquier pequeña editorial independiente hoy es un trabajo, como he leído en una publicación sobre este asunto, que se realiza “a pulmón”. Y, siguiendo con esa metáfora deportiva, que a mí me pareció muy acertada, en esta labor hay muchos momentos de apnea que llegan verdaderamente a la asfixia total. De otro lado, el hecho de que haya muchas editoriales independientes y, por otro, muchos autores, hace que cada libro irrumpa como una gota de agua en un océano, en el que termina diluyéndose. A pesar de todo ello, la labor editorial se realiza con cierto espíritu aventurero y de descubrimiento que te anima a seguir, como cuando te llegan determinadas joyas que te sientes orgulloso de haber contribuido a su conocimiento y divulgación… Aunque, como  decía antes, todo termine diluyéndose en el océano librero. Debo suponer que al lector que haya recibido esas joyas le habrá dejado una marca más indeleble… En  eso confío. 

3 - ¿En qué modo son compatibles los papeles de editor y escritor?

 Desde el punto de vista práctico y logístico son completamente compatibles. Desde otro punto de vista, tu visión de lo editorial termina contaminando tu escritura en la medida en que si ves que ciertas joyas que has editado han pasado sin  pena ni gloria, empiezas a pensar que lo que escribes correrá inevitablemente la misma suerte y el esfuerzo termina resultándote baldío. 

4.-La lectura de poesía sigue siendo minoritaria y el número de ventas es muy reducido. Cómo responde a estos efectos secundarios que alimentan estados de ánimo crepusculares. ¿El editor está abocado al diván del psiquiatra?

El editor, por supuesto, está abocado al diván del psiquiatra. Pero decía Scott Fitzgerald que “uno debe saber ver que las cosas son absolutamente imposibles y, sin embargo, estar dispuesto a intentarlas”. 

4 – Editar concede al lector un paisaje de totalidad. Cómo definiría el momento creador presente en las distintas estrategias expresivas: poesía, novela, ensayo, aforismos…

De estos géneros que mencionas, el de aforismos parece que está viviendo un momento dulce, a pesar de que, como en todo, la proliferación conlleve a la confusión, al abuso de la fórmula, a cierta adulteración del género. La poesía, la novela, el ensayo, y también el teatro, a los niveles en que se mueven las editoriales independientes, están atravesados por el impulso poético, literario, el amor a la palabra y el pensamiento, independientemente de que luego el resultado de cada obra sea mejor o peor, eso es otra cosa. Quiero decir que debo suponer que no es lo mismo escribir sabiendo que tu libro lo van a leer dos millones de lectores que apenas unos trescientos (que muchas veces ni a eso llegan). En ese sentido digo con verdadero convencimiento que la verdadera literatura se encuentra en las editoriales independientes y, al decir eso, pienso en la distinción que hacía Juan Goytisolo entre literatura y producto editorial. 

5.- Lectura, Maquetación, Publicación, Distribución, Presentaciones… constituyen las aceras cotidianas del trabajo editorial. ¿En cuál se siente más cómodo?

Sin duda alguna, en la lectura y maquetación, porque son trabajos solitarios. 

6.- Todo proyecto cultural exige un diálogo de colaboración y cercanía, un quehacer hombro con otros en el que resultan imprescindibles las tareas de unos cuantos nombres. ¿Quiénes están en su mesa de trabajo?

Efectivamente, uno no está verdaderamente solo en esta labor, y se realiza con el concurso de amigos, como en  mi caso, los directores de algunas colecciones de nuestro catálogo, como Verónica Aranda, José Tono Martínez, Aitor Francos y Manuel Neila, o el grupo de amigos escritores que forman parte del jurado del Premio Javier Lostalé, o los amigos escritores que forman parte del catálogo con algunos de los cuales se  pueden, y de hecho así ocurre, establecer dinámicas de colaboración, intercambio de ideas, diálogo… 

7.- El plan de trabajo es siempre un recorrido pactado. Qué novedades esperan al lector de Polibea?

Más allá de los nombres, que no querría citar porque la lista es larga y no querría dejar de nombrar a nadie o que alguien se me olvidara, lo importante es que en lo que tenemos por delante, como lo que hemos hecho en estos 15 años, hay poesía y pensamiento, que son los pilares de la creación literaria sea cual sea el género de que se trate, y esperemos que cada uno de los libros que publiquemos encuentre a su lector… aunque sea uno…

8 -  Parece que papel y red digital son el Yin y el Yang, cejijuntos espacios confrontados. ¿Hasta qué punto es deseable la colaboración entre ellos?

Hoy en día las redes son más necesarias que nunca como instrumento de divulgación de la edición independiente, toda vez que los suplementos literarios de los grandes diarios han abandonado la literatura y sólo se centran en el producto editorial. Pero tampoco nos engañemos, dado el nivel masificado de publicación, una reseña tampoco hace que el libro que publicas tenga el impacto que te gustaría que tuviera… Soy muy escéptico en este asunto, de ahí que con el tiempo yo haya elegido una dinámica editorial más “doméstica”.  

9 - ¿Favorece al momento histórico de la escritura actual la gran variedad de temáticas y la facilidad para publicar o para la práctica de la autoedición?

Aunque cada libro sea una gota en el océano, el conjunto de cada una de esas gotas crea o es el propio océano. Y ese océano es el resultado de una gran variedad de miradas, sensibilidades, propuestas, que conforman la literatura. Evidentemente, y por citar a Benjamin, estamos más que nunca en la época de la gran reproductibilidad técnica, de lo que se han beneficiado las editoriales independientes y el mercado de la autoedición, que le hace cierta competencia desleal a las verdaderas editoriales, en la medida en que las obras de autoedición no pasan muchas veces un escrutinio y se publican sencillamente porque el autor paga para que se publique. Está claro que la facilidad de la reproductibilidad técnica facilita la edición masiva y la escritura se ve, de alguna manera, condicionada por esa facilidad. Hay una “edición fácil” que inevitable y desgraciadamente genera una “escritura fácil”. El tiempo pondrá a cada uno en su sitio… o no. 

10.- He vuelto e leer tus aforismos y tienen una evidente carga existencial, no exenta de ironía y escepticismo.  ¿Vivir  y escribir son la misma tarea?

Escribir es una de las muchas tareas que se pueden realizar en esta vida. No creo en el “destino literario”, como tampoco creo en la “llamada de la literatura” ni en que un escritor esté más tocado por los dioses por escribir que otro ser mortal por hacer otra cosa. Mis aforismos intentan, en ese sentido, ser una refutación del valor trascendente de las cosas y la vida, aunque sea en su manifestación pagana. Dice uno de ellos: “Nada es un  destino”. Y todo terminará cayendo en el olvido… aunque sea dentro de cinco mil millones de años cuando parece que el sol se apagará y aquí no quede nadie para dar testimonio de que un día hubo algo que llamábamos poesía. Qué le vamos a hacer…


JOSÉ LUIS MORANTE

(Madrid, febrero de 2025)


 

 

 

 

domingo, 15 de diciembre de 2024

EL SURCO REMOVIDO

Vivir al paso


Húmedo brilla
el surco removido:
una lombriz.

    (Del libro A punto de ver, Polibea, 2019) 

miércoles, 24 de julio de 2024

PÉTALOS SUELTOS

Texturas
Archivo general de internet


TALLER DE AUTOR



 Sobre la mesa del taller creador, la noción del oficio, el empeño para dominar la técnica. Que fluya mansa e invisible, eficaz.

 

 

Nunca sé dónde nace ese soplo inicial que dicta la amanecida del poema. Parece una grieta cerrada a la inteligencia discursiva. Pero está.

  

Viene conmigo –equipaje en el tiempo- este acierto crítico de  Octavio Paz: “El haiku fue una crítica de la explicación y la reiteración, esas enfermedades de la poesía; el renga es una crítica del autor y la propiedad privada intelectual, esas enfermedades de la sociedad”.

 

 ¿Vanguardismo? Sí, cuando reitera el insistente afán novedoso de la amanecida.

 

Suele aburrirme el vuelo ascensional de lo trascendente. Soy de los que abrazan el poema que cumple la ley de gravedad.

En la sensibilidad oriental se amalgaman Buda, Lao Tsé, Bashô, Omar Kayan, Hafiz van… Sustratos que entremezclan el escueto andamiaje del haiku, los jardines florecidos con pétalos sueltos.


(Del libro "A punto de ver", Editorial Polibea, 2018)


 

viernes, 19 de abril de 2024

ELOGIO DE LA BREVEDAD

Pasos a dos
Madrid, Plaza de Colón, abril, 2024
Fotografía
de
Cris Aparicio


EN TORNO AL HAIKU 

 

El haiku teje en silencio, sin dogmas; cuando la poética se aleja de la emoción se refugia en el laboratorio.

 Quien siente una arbitraria mutilación del paisaje cuando cierra los ojos, no mira hacia dentro.

 Leo a San Juan de la Cruz. Percibo en el volar del haiku las cinco condiciones del pájaro solitario: va a lo más alto, no sufre compañía, pone el pico al aire, no tiene determinado color y canta suavemente. 

 La humilde sobriedad del esquema verbal contrasta con su riqueza perceptiva y su capacidad para crear geografías imaginarias.

 El tacto de las palabras recuerda la presión indecisa que muestra la mano de un niño cuando sale a la calle. Entre agarrar y soltar.

 Cada silencio es un potente generador de sentido.

 La percepción poética es una forma de conocimiento. En la lenta conquista del aprendizaje meditación, lectura, sosiego y piel. 

(Anotaciones del libro A punto de ver, Polibea, 2019)




miércoles, 24 de enero de 2024

VERÓNICA ARANDA. LA ROSA CONTRA EL LINO

 La rosa contra el lino
Antología poética
Verónica Aranda
Selección y palabras liminares
de
Juan José Martín Ramos
Editorial Polibea
Colección El Levitador
Madrid, 2023


 

DÉDALOS INTERIORES
 
 
 
   Casi cuatro años ha tardado en gestarse el recuento La rosa contra el lino que acoge una selección de poemas de los quince libros publicados hasta 2023, según comentaron Juan José Martín Ramos y Verónica Aranda, los responsables de la edición, en la presentación del libro en la biblioteca Elena Fortún de Madrid. Verónica Aranda (Madrid, 1982) protagoniza un periplo biográfico que adquiere fuerte reflejo en los dédalos interiores de su quehacer literario. Durante las etapas de niñez y juventud establece el domicilio familiar en Italia y en Bélgica. Allí cursó Bachillerato internacional en Bruselas. Tras obtener la Licenciatura de Filología Hispánica, realizó el doctorado en Nueva Delhi, becada por el gobierno indio. Durante algún tiempo compagina la interpretación de fados con la escritura. Ha preparado traducciones al castellano desde el portugués y el nepalí.
   La extensa obra integra los títulos Poeta en India (2005) Tatuaje (2005), Alfama, (2009) Postal de olvido (2010), Cortes de luz (2010), Senda de sauces. 99 haikus (2011) Café Hafa y Lluvias continuas. Ciento un haikus,  y el último libro hasta la fecha Humo de té (2021). Un trayecto repleto de premios y reconocimientos que ha llevado a su autora a formar parte de abundantes antologías nacionales, como Re-generación (Valparaíso, 2016), preparada por quien escribe esta reseña.
   La evocación y el mapa de la memoria son coordenadas singulares de un ideario que analiza con lucidez y cercanía el poeta, aforista y editor de Polibea Juan José Martín Ramos en el introito “La casa interior de Verónica Aranda: Tentación del lugar”. Según el estudioso la obra poética de Verónica Aranda es una forma de mirar, un modo de ser, habitar y transitar. No se trata, por tanto, de la poesía descriptiva del viajero de paso sino de la condición de ser testigo del matiz y del mudo sentido de lo transitorio, de esa continua disidencia que cancela el lugar para asumir su interioridad como una habitación propia. La epistemología del viaje que Juan José Martín Ramos encuentra en el ideario lírico de Verónica Aranda merece una proyección teórica de alcance. Las vivencias retornan trasmutadas en secuencias que dejan una fuerte vinculación entre la intimidad y el paisaje. Los escenarios del fluir temporal perduran entre las palabras; los versos plasman un tiempo cuyos efectos expanden retazos de rostros, distancias y emociones. Son los ecos de una conciencia en vela con el tono de voz de los regresos.
  Naturalmente, también es necesario resaltar el carácter simbólico del título; La rosa contra el lino no alude a ningún conflicto material en pos de la soberanía natural de la belleza Si la rosa es una flor de pétalos frágiles, cuajada de luz y aroma, el lino es un material duradero y resistente que conforma un tejido cálido y práctico para el cuerpo. El afán creador es también un largo trayecto que deambula entre la fugacidad de la rosa y la permanencia del lino, dos bocetos, más que contrapuestos, complementarios a la hora de dibujar el instante y para dar brillo a los elementos entrevistos en nuestras percepciones. Verónica Aranda ha desarrollado una escritura de sensibilidad despierta, introspectiva y atenta al detalle, como se coteja en sus poemas breves y en la levedad atemperada de sus haikus, siempre exentos de mimetismos, como textos que albergan intuiciones de una voz dispuesta a ser, sin buscar nada.
 El entorno dispersa destellos luminosos, sacude con sus hilos mudables a quien participa de su esencia y convierte al sujeto en pálido reflejo de lo externo. El poema enlaza pasos y vicisitudes; se hace espacio de belleza y meditación. Cobija la humilde capa de lo transitorio. Da voz a una sensibilidad que antepone el asombro a las cosas a las cosas en sí: “Yo domo las palabras / en este territorio de esplendor / que se abre a lo posible / y al lúdico avatar de algunos dioses / que juegan a los dados.”. En el angosto deambular del tránsito, el sueño siempre es un lugar ameno, un territorio por recorrer que tiene sus itinerarios sobre lo real.
 
JOSÉ LUIS MORANTE
 


 
 

miércoles, 25 de octubre de 2023

JUAN JOSÉ MARTÍN RAMOS. SI NO VEO MI ROSTRO.

Si no veo mi rostro
Juan José Martín Ramos
Prólogo de José Ángel Cilleruelo
Editorial Polibea
Colección El Levitador
Madrid, 2023 

 

EN LA CALLE DEL TIEMPO

 

   El volumen Si no veo mi rostro añade al entorno literario de Juan José Martín Ramos (Madrid, 1961) los relieves de una nueva panorámica expresiva: el aforismo. Filólogo, profesor de talleres, editor y persistente gestor cultural, ha publicado el poemario Negar la luz (2007) y las ficciones La curiosidad del espía (2006), reconocida con el Premio Sur de Novela Corta, La noche calma mi ansiedad (2008) y Légamo del amor y de los libros (2016). Es impulsor y responsable de las seis colecciones que tiene Editorial Polibea: «El Levitador» -poesía-, «La espada en el ágata» –prosa-, «Orlando Versiones» –traducción– «Toda la noche se oyeron…» -voces nuevas de la poesía latinoamericana más reciente, «Pasión de lo breve» -haikus, aforismos y escritura fragmentaria «Fuera de lugar», un intento de buscar sitio a publicaciones heterodoxas y misceláneas.
  Si no veo mi rostro presenta un escogido muestrario de aforismos en un momento en el que las teselas verbales sentenciosas se han convertido en sólida plenitud expresiva. El prólogo de José Ángel Cilleruelo comienza con un emotivo recorrido biográfico y concluye con una lúcido análisis del minimalismo verbal de Juan José Martín Ramos, a juicio del prologuista, integrado y coherente con “esta poética de lo huidizo en la que se percibe “un claro sentido de lo gnómico” que apunta hacia el anonimato del yo y la despersonalización expuesta en el propio título.
    Poco a poco, como sucede en casi todos los libros de aforismos, los escuetos motivos van hilvanando un caótico perfil argumental, desde la actitud introspectiva del pensamiento. Las citas iniciales eligen una tradición plural y canónica de voces fuertes: Miguel de Cervantes, Francis Scott Fitzgerald, Josep Conrad y Francisco Brines. Puntos cardinales clásicos, como si fuera necesario refrendar que la propia literatura nace como raíz crecida bajo el suelo de un tronco centenario.
  El escritor elige una dicción directa, sin hojarasca, que integra las ideas con un deje de fatalismo aceptado: “La vida transcurre sin mí”; y que transforma en paradoja la nostalgia crepuscular de lo no vivido: “A mí me ha tocado ser yo”. El aforismo es una propuesta de reflexión y autoconocimiento, una forma de sentir, un estar afectivo que comparte recuerdos y melancolías y que hace de la rutina un aula abierta: “Bien mirado, entre las fechas de nacimiento y muerte de una persona, el pequeño guión que las separa es toda una vida”.
   El recorrido argumental muestra un trasfondo crítico con nuestro tiempo porque la convivencia diaria es siempre propicia a la decepción y al caminar sobre las arenas movedizas de certezas transitorias. El balance experiencial amalgama la intimidad del yo concreto y las huellas y reflejos de la voz colectiva: “La desesperación y la soledad y la conciencia del fin son las condiciones de lo verdaderamente humano. La salvación eterna: una mera añagaza de quienes no se atreven a saltar sin red”.   La escritura moldea el personaje verbal también desde la literatura. Las refutaciones a pensamientos de escritores célebres son frecuentes: Freud, Virginia Woolf, Joseph Conrad, Kafka… aportan reflexiones que sirven a Juan José Martín Ramos para la reformulación verbal, como si los espacios de la palabra necesitaran siempre componer muros nuevos, subrayados subjetivos y autobiográfico. La sobria reflexión sobre el perfil del hablante lo ratifica: “Condición de poeta: al papel no le interesa tu historia personal, solo la profundidad del surco de la escritura y algún giro inesperado del trazo”, “Depositamos en la escritura nuestra vana ilusión de supervivencia”, “Literatura, edificio de la palabra para el silencio”, “Nada es un destino”.
  En la aforística de Juan José Martín Ramos la materia física tiene una manifiesta connotación de fragilidad: “Vivimos como si fuéramos a acabar con un inútil fardo por cuerpo”, “No queremos un cuerpo, apreciamos su dibujo”, “De lo superfluo en el cuerpo: Sólo somos desgraciados de garganta hacia arriba”, “Al final nuestro cuerpo decide por nosotros”, “El que se queda quieto ya ha llegado”.
  Como escribe el autor “Ordenar los aforismos para un libro es querer ordenar el pensamiento. Imposible “. Las frases concisas van naciendo en los ángulos muertos de la vida cotidiana. Dejan la estela luminosa del chispazo, su potencia verbal y los significados abiertos en la conciencia, ese lugar apelativo donde se reflejan los trazos diluidos de alguien que no es: “Si no veo mi rostro, ¿cómo sé que soy yo?".
 
 
JOSÉ LUIS MORANTE
 
 
 

 

viernes, 10 de febrero de 2023

LUIS CASADO DE OTAOLA. ANÉMONAS AZULES

Anémonas azules
Luis Casado de Otaola
Proemio de Víctor Figueroa
Editorial Polibea
Colección La espada en el ágata
Madrid, 2022
 

ESPACIOS VERBALES

 

   Anémonas azules inaugura el camino creativo de Luis Casado de Otaola (1965), quien hasta la fecha solo había publicado el cuento “El socorro de Viena”, que buscó sitio en el volumen colectivo ¡París, París, París! Y otros relatos (Vagadamia, 2020). A esta carta de amanecida se añade un pórtico de Víctor Figueroa que alude a la naturaleza proteica del texto. Luis Casado de Otaola sorprende al lector con una sugerente organización de asuntos varios; muestra la íntima cartografía de intereses del sujeto verbal y sus desplegadas conexiones con la tradición cultural. Se elige la voz directa del sujeto implicado al enumerar las indagaciones más relevantes, desde el sentido existencial del devenir diario hasta la función del arte o los espacios ficcionales de lo autobiográfico.
  Las copiosas citas iniciales de la Metamorfosis de Ovidio trasmiten un tono de reflexión vital; el despertar a la existencia en una ventana de descubrimientos que renueva la voluntad y el afán de vivir; pero somos material perecedero y esa condición natural nos lleva pronto a los territorios de la decrepitud, el dolor y la muerte; al paso del tiempo y sus estragos.
  Una de las formas de mitigar los efectos secundarios de la fugacidad es la metamorfosis, la potestad de cambiar nuestra naturaleza y transformar el dolor en arte y en manos de tierra que moldean verdad y belleza. Como universo pleno de arquitectura y simetrías, la voluntad estética concede a la realidad aspiraciones trascendentes. El autor recuerda cómo el mismo Ovidio, desterrado en Ponto Euxino y enfermo de melancolía, como los personajes de sus fabulaciones, transformó el dolor en poesía y sublimó su estar solo en arte, capaz de prolongar su memoria en el tiempo.
   También la meditación sobre el trayecto diario de Fernando Pessoa en Libro del desasosiego ofrece un balance de profundidad sobre las mutaciones de las cosas y las concatenación de menudencias y futilidades que conforman la servidumbre de existir. Al cabo, el universo físico es una estela de formas y apariencias que fluyen. En la consumación de lo cotidiano nada sucede, salvo lo contingente. Todo parece inmerso en la quietud de una larga espera, como si fuese inminente un cambio, una mudanza, que está ahí, inadvertida, bajo el amparo del silencio.
  El campo visual de la página despliega situaciones e historias. Los argumentos acuden al texto, como si las ideas pretendiesen descubrir el orden natural que oculta el relato ensimismado del devenir. Luis Casado de Otaola selecciona instantáneas del pensamiento occidental, busca escenas, evoca la convivencia entre dioses, héroes y hombres y anota, con luminosa clarividencia su lección ética. Así vamos trazando un preclaro recorrido sobre el poder igualatorio de la muerte, el oro mustio de los triunfos terrenales, el prodigio de la vida que se renueva y los íntimos y nobles sentimientos que habitan los laberintos interiores. También el inevitable destino en la ceniza, o las lecciones que deja entre las manos la experiencia docente y esa hojarasca diversa de la actualidad cotidiana, que admite en su tratamiento un epitelio irónico, que quita púlpito a la solemnidad.
  Anémonas azules agrupa en su transcurso una miscelánea de asuntos. Integra reflexión, crítica literaria, experiencia vital transformada en relatos y, casi siempre, un cálido elogio de la lectura. Es una crónica personal en la que su autor reflexiona sobre quehaceres cotidianos su vida que encuentran en el libro sucesivas ampliaciones. Lo evocado enlaza pretérito y ahora, mientras suena la voz sosegada de la biblioteca y el ruido de la calle para trazar juntos el selecto retrato de un paisaje lector.



JOSÉ LUIS MORANTE




jueves, 15 de septiembre de 2022

INVITACIÓN AL HAIKU: A PUNTO DE VER

A punto de ver
José Luis Morante
Prólogo de Susana Benet
Editorial Polibea
Madrid, 2019

 

(Prólogo)

 

   El título de esta colección de haikus, (escritos entre 2014 y 2018), alude certeramente al contenido del libro, porque el lector está a punto de descubrir lo que el recodo del camino oculta, la continuación, el presentido final. De hecho, lo que el haiku pretende es eso, insinuar sin llegar a decirlo todo, trazar sin definir demasiado el objeto, como en la pintura sumi-e. De este modo la lectura nos seduce y nos incita a avanzar porque siempre deseamos descubrir qué se oculta más allá de las palabras.

   Esta incertidumbre late a lo largo del libro pues José Luis Morante, buen cultivador del lenguaje, posee el arte de sugerir. Conoce bien el haiku y sus misterios. Muestra su realidad con breves destellos como el brillo de la lombriz en el surco removido, tal como revela su haiku “TIERRA HÚMEDA”, uno de sus mejores logros, en mi opinión: “Húmedo brilla / el surco removido: / una lombriz”.

   Todos los haikus que componen este libro llevan título, algo poco frecuente, pero que nos recuerda al poeta mejicano José Juan Tablada (1871-1945), pionero del haiku en castellano,  quien aparte de incluir la rima en sus tercetos, también los titulaba. 

   Quiero destacar el estilo personal de este poeta, quien no se somete al llamado haiku estacional, como lo haría un cultivador ortodoxo, sino que rompe con esta convención para dar una visión más real, viva y creativa de esta estrofa, como ya lo hicieron algunos haijines que abandonaron la senda de Bashô  buscando la renovación. Y porque, tal como lo siento, el haiku no debe encorsetarse en unos principios inamovibles que podrían llegar a empobrecerlo, convirtiéndolo en una imagen estética y orientalizada, un mero producto de imitación.

   Tal como el propio autor manifiesta en el epílogo, a través de uno de sus aforismos: No me parece agotado el concepto de poesía estacional; pero es una cualidad compatible con la adhesión del haiku a las causas del corazón.

   El poeta habla de lo que contempla y le impresiona, de lo que vive y añora con una sinceridad indiscutible. Se limita a mirar, como en su haiku “ESPINAS: Jardín de cactus. / Sobran cuatro sentidos. / Solo mirar.”. Pero no solo mira afuera, sino también hacia dentro. Se mira a sí mismo como en un espejo, sin rechazar esa faceta intimista que algunos teóricos invitan a excluir del haiku. “EL YO Y EL OTRO: En el espejo / con sutil acritud, / reproches mutuos”.

   Incluso se permite acercarse, con fino humor, al estanque de Bashô para ofrecernos esta visión particular: “CON BASHÔ: Cañas y juncos / cubiertos de verdín. / Faltan las ranas”.

   Fijando mi atención en su depurado estilo, deseo destacar haikus que considero muy próximos a la forma clásica y que, además, logran un nivel de sencillez y sutileza admirables, como puede apreciarse en “LEVEDAD: Tacto de brisa. / Recobra su temblor / la enredadera”. O en esta deliciosa estampa titulada PRIMAVERA: “Un estornino / picotea la nieve. / Abril regresa”.

   Otras composiciones, que podrían considerarse conceptuales, no nos dejan indiferentes, porque en su fondo permanece el eco de la emoción, como sucede en “PASEO: Un despertar / por caminos sin nadie. / Ser más distancia.”

   En esta rica amalgama de vivencias y sentimientos, nos sorprende el agua que fluye como “un inasible reptil” o  las nubes que pasan “con sus hábitos negros”. Nos acercamos a lo inmenso, pero también a lo pequeño, pues todo tiene cabida en el mundo que nos rodea, como queda sutilmente expresado en “TESOROS: Guardar adentro / lo mínimo y lo grande; / montaña y brizna”.

   Que los lectores de José Luis Morante disfruten de este ameno recorrido, donde los breves detalles, como amapolas entre el trigo, conviven con lo inabarcable, como la voz del mar.

 

                                     Susana Benet, marzo de 2019



 

 

jueves, 18 de agosto de 2022

JOSÉ LUIS MORANTE. A PUNTO DE VER

A punto de ver
José Luis Morante
Prólogo de Susana Benet
Editorial Polibea
Colección El Levitador
Madrid, 2019

 

 
Si lograse dejar
ese fuego encendido por siempre en un poema
no habría de importarme callar eternamente.
 
Hölderlin
 
 
NOTA DE AUTOR
 
   Advierto aquí del doble contenido de A punto de ver. Junto al centenar de haikus, escrito desde 2014 hasta finales de 2018, conviven  las piezas breves aforísticas integradas en el epílogo “Anotaciones”.
   Haikus y aforismos fueron amaneciendo juntos y me parecía una obligación no desgajar el habla de su camino argumental. Ambos se empeñan en no abrir más ventanas que la sugerencia y cierran los ojos frente a lo explícito.
   Concluyo; el decir breve exige un proceder sensato: que esta nota de autor no se convierta en una novela.

José Luis Morante



 
 

martes, 19 de abril de 2022

A PUNTO DE VER

A punto de ver
José Luis Morante
Editorial Polibea
Colección El Levitador
Madrid, 2019


 POÉTICA

Buscan mis haikus
un hueco de chistera.
Misterio. Magia.

                                      (Del libro A punto de ver)




viernes, 28 de enero de 2022

SUSANA BENET. AMIGA DE LA CALMA

Amiga de la calma
Susana Benet
Editorial Polibea
Colección Pasión de lo breve
Madrid, 2021 

 

MAR DORMIDO

 

   La gradación editorial de Polibea, el proyecto madrileño de publicaciones que dirige desde hace más de una década el escritor Juan José Martín Ramos abre una nueva colección de libros. Esta epifanía tiene como clave de selección recursos compositivos con formatos breves. Dará acogida, por tanto, a entregas de haikus, aforismos, miniaturas narrativas o ensayos creados desde la fragmentación. Su apertura integra cuatro trabajos en torno al haiku, firmados por conocidos nombres del ahora poético: Jesús Munárriz, Susana Benet, José Iniesta y Ricardo Virtanen. Todas son voces que concitan una relevante atención crítica, pero quien esto escribe siente una reconocible afinidad por la travesía lírica de Susana Benet (Valencia, 1950).  El vaivén de este mar dormido ha dejado sucesivas amanecidas como Faro del Bosque, Lluvia menuda, Huellas de escarabajo, La Durmiente, La enredadera, Grillos y lunaDon de la noche y Falsa primavera Una andadura intensa, perseverante, que ratifica una delicada sensibilidad al construir vicisitudes emocionales de protagonistas cercanos, y buscan hondura al recrear los entrelazados relacionales de sujeto y entorno natural. Mediante una escritura despojada, sutil, que tiende las manos al propósito comunicativo, aloja en sus argumentos un denso sustrato de punzadas existenciales. En suma, el callado decurso de la página en blanco, aspiración esencial que también manifiesta el poeta José Manuel Benítez Ariza, autor del prólogo. El verso despierta atento al singular misterio del silencio; como si el poema fuese también tiempo en suspensión, la percepción imaginativa de esa claridad que refugia las formas. La colección de haikus Amiga de la calma acoge un escueto preludio en prosa de la autora, que no es sino un cumplido elogio de la lentitud como manera de estar en lo diario y capturar ensoñaciones e ideas. La prisa es desconcierto, inquietud, incertidumbre; apenas percibe el carácter auroral de cada instante. Desde esta disposición de ánimo nacen los haikus de Amiga de la calma: “Este es el pan / que ofrece la mañana. / Migas de luz.”; “Aquella rama / que corté del naranjo, / aún perfuma.”, “Barrio desierto. / Desde un árbol resuena / la voz del mirlo.” Como se aprecia en esta mínima selección de textos, la escritura encierra en sus estrofas la tradición más clásica del trébol japonés, la percepción de esas cosas humildes y cercanas que expanden en su contemplación un fulgor repentino: “El sol poniente / atrapado en un tallo. / última luz.”, “Cae la tarde. / Ningún árbol en pie / que la sostenga.”, “Al recoger / la camelia del suelo / se deshojó.”
   La anotación en prosa “Dos de noviembre” sirve de coda conclusiva, como si la calma sosegada del decurso temporal se mantuviera también en el ritmo preciso de la prosa poética. Alrededor todo parece sumido en un reparador letargo, en un estar ensimismado que disgrega el terco transitar del tiempo: “La mente en calma. / Abro un libro de haikus / como un misal”.    
  Apegada a la raíz más fuerte del canon, en el minimalismo lírico de Susana Benet la percepción mantiene un ritmo lento, de elaborada cercanía sentimental a los elementos del paisaje, siempre proclives a la trabazón entre mirada y pensamiento. Lo mínimo es evocación y sugerencia, desnudez machadiana; una destilación interpretativa para sentir la plenitud humilde de la vida, acodado en las horas.

JOSÉ LUIS MORANTE





miércoles, 1 de diciembre de 2021

RICARDO VIRTANEN. LLAMA DE LUNA (Haikus 2015-2018)

Llama de luna
(Haikus 2015-2018)
Ricardo Virtanen
Prólogo de Susana Benet
Editorial Polibea, Colección Pasión de lo breve

Madrid, 2021


LOS PIES MOJADOS

   A despecho del negacionismo, que todavía considera la pulsión poética del haiku como un escaparate de literatura periférica, algunos autores mantienen un compromiso ético y estético con el trío versal y han reforzado su cultivo en el tiempo. Entienden el molde formal y su semántica con propuestas cognitivas de captación de lo verdadero. Hacen del haiku un camino que revela en su trayecto por el discurrir temporal el ser trascendido de la realidad y asumen la preocupación e interés por la contemplación, velando el individualismo y la indagación introspectiva que convierte al yo en un espacio antropológico. 
   Llama de luna (haikus 2015-2018) es la cuarta entrega dedicada al haiku de Ricardo Virtanen, Doctor en Filología Hispánica, Profesor de la Universidad Complutense de Madrid, poeta, ensayista de largo recorrido, narrador, aforista, antólogo y músico. Una sensibilidad que lleva inscrita en su voluntad de ser la diversidad, la aceptación de una escritura plural y tiene los pies mojados en una marea estética de conocimiento y búsqueda, articulada en géneros complementarios, desde una estética proteica. Un quehacer que exhibe una encrucijada de escrituras, siempre desde un designio poético expandido en vivencias e indagaciones.
   La apertura “una breve  llama que alumbra la existencia” está redactada por la poeta y artista plástica Susana Benet, personalidad creadora de sólida reputación en el cultivo del haiku, del que ha dejado entregas referenciales en el centro del mapa poético contemporáneo. La escritora opta por asociar el aporte textual del madrileño con la música y la armonía, con la búsqueda de un tono adecuado que fije en caracteres atractivos el pentagrama de la observación. Recuerda también el trayecto recorrido con las entregas La sed provocadora (2006), Sol de hogueras (2010) y Nieve sobre nieve (2017). El título, tan cercano en su paronimia al recuerdo musical de la sonata para piano de Ludwing van Beethoven o al romántico Claro de Luna becqueriano, en palabras del poeta recordadas por Benet: “alumbra lo necesario para que nuestra existencia merezca la pena”. Cierra el pórtico con un análisis pormenorizado de la estructura orgánica del material poético, que contiene tres tramos de contenido yuxtapuesto, sin giros ni quiebras expresivas.
  El primero “En la intemperie” sugiere despojamiento y desnudez, la percepción del entorno con un aura de amanecida: “Tiembla la luz / frente al color morado del crisantemo.”, “Niebla primera / del año y nada ocurre / tras la ventana”, “El bosque rojo. / Las llamas iluminan / un cielo inmenso”, “Tras la montaña / han nacido las sombras / del nuevo día”. El apartado aborda sin pausa sensaciones sensoriales que abren una cadencia reflexiva en el fluir sosegado del pensamiento. La conexión con el entorno recuerda un puente que cruzamos hacia la serenidad, que deja constancia de la mínima presencia de lo cotidiano, de esa intemperie que requiere refugio en la casa abierta de la percepción, sin acción escénica con ese asombro constante que nos hace vulnerables y desnudos, espectadores de la sombra y la luz.  El haiku es una búsqueda de lo intemporal, una estrategia que permite transcender lo real y conducirnos a otras dimensiones que amplían los espacios argumentales.
   En “Pura tibieza”, como reafirma Susana Benet, aflora el agua fresca de los sentimientos. La mirada se interioriza y promueve un retorno a la introspección: “Nada se mueve / bajo la noche oscura. / Solo unos ojos”. La luna se hace elemento esencial de la sugerencia simbólica: “No te distraiga / la imagen de la luna / mientras la besas”; “¿Sangra la luna / o son mis ojos que / aún la recuerdan”. Al mismo tiempo, se refuerza la contemplación del paisaje como suma de humildes teselas que se aposan en el interior de la mirada: “Nunca la nieve / cerca del corazón. Llama de nadie”. 
  La breve coda final “Llama de nadie” requiere una breve digresión por su discordante molde formal. En el arte poética del haiku, todavía es poco conocido el haiku de ritmo libre, que encontró alturas singulares en voces como la de Taneda Santoka (1882-1940) y que se apoya en una genealogía que integra a Masaoka Shiki y Ozaki Hosai. Este haiku proclama el valor de la sinceridad y surge de un impulso modernizador de la estrofa que alienta poéticas personales, aunque compartiendo la idea del poema como instantánea de lo cotidiano. Estas notas se perciben en el tercer tramo “Llama de nadie”. El haiku rompe su estructura canónica para apresar la idea, la sensación, la vivencia o el cauce interno de la decepción. Prevalece el empeño de fijar instantes y sensaciones: “Aquellas fuentes / dan de beber al aire”; “La luna alumbra / más allá de los sueños.”; “No sabe el grillo / que lo escucho en silencio”; “El sol en la retama. / Helado el corazón”.
  Llama de luna tiene en su apariencia el encanto de lo sencillo; pero sus páginas cobijan el pulso tensional de la belleza. Sus textos nos dejan la voz de Ricardo Virtanen, esa celebración existencial de quien se reconoce en las cosas y cristaliza su mínima presencia en el discurrir de su indagación existencial, con la sabia sintaxis de la palabra exacta, con el cálido temblor de la belleza.

JOSÉ LUIS MORANTE


 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

    

viernes, 12 de marzo de 2021

CERCO DE DUDAS

Cerco de dudas
Archivo de internet

 

Acera gris;
escribo soledad
con mis carencias.

                                          (De A punto de ver (Polibea, 2019)