jueves, 30 de septiembre de 2021

CALLEJÓN DEL REGRESO

Presencias
Fotografía
de
Archivo Pixabay

 

CALLEJÓN DEL REGRESO
 
 
 
   Me angustia la certeza de que algo no va bien. Hay detalles raros esparcidos sobre el silencio del callejón. Hasta ahora mi sombra asumía mi compañía, callada y diligente. Desde hace días escucho sus quejas; la noto cansada, abstraída, distinta cuando se proyecta sobre el pavimento. Con frecuencia se pierde al cruzar los semáforos o en deshabitados rincones urbanos, lo que me obliga a vigilar mi espalda de continuo y a multiplicar trayectos que no llevan a ninguna parte.
   Cuando miré atrás, hace un instante, intuí en el difuso encuadre de la cabeza ojos de luz. Lo entiendo; tiene una decisión tomada. El recelo me impulsa a mirar otra vez; fundida en la silueta de su mano percibo una pistola. Se alza detrás, con lentitud autoritaria. Quiere asesinarme.
   Lo urgente es escapar de un acto impune. La policía no sospecha que mi sombra dispara.

(De Cuentos diminutos)


 

miércoles, 29 de septiembre de 2021

POÉTICA

Simetrías
Fotografía
de
Javier Cabañero Valencia

 

POÉTICA
 
 
Cuando escribo un poema
algo se torna luz y epifanía,
pero no sé qué.
En ese afán abierto,
las palabras son rastros que siembran hendiduras;
adelgazan el aire
y fuerzan el exilio de los ángulos ciegos,
sedados de penumbra y de silencio.
 
Si escribo
soy Adán y recobro
el destiempo de ser
un viejo paraíso que mudó de lugar
porque acaso el gran árbol
se hizo un día
el espejismo firme de la pulpa
que supura dolor.
 
En las horas opacas,
cuando escribo un poema
sangra dentro
una herida feliz, un calor tibio
que enciende la belleza inadvertida.
 
Las palabras entonces
son escuetos teoremas;
odisea imprecisa de sirenas y cíclopes
que siembra resplandor en el retorno
del viajero que vuelve
para cortar el nudo del poema.

        (De Nadar en seco)


 


martes, 28 de septiembre de 2021

TERRITORIOS DE LA MEMORIA

Premio de Poesía Hermanos Argensola
Madrid, 2006

 

TERRITORIOS DE LA MEMORIA
 
La voz del tiempo
me enseñó a descubrir la sonrisa
que esconden los fósiles
 
Me gusta el después, el caminar a solas por los territorios de la memoria para que abran su voz las anécdotas, esos nimios esqueletos del pensamiento que saben descubrir la sonrisa gastada de los fósiles.

En 2006 se publicó mi libro La noche en blanco. Unos meses antes había ganado el Premio Hermanos Argensola. No firmé en la Feria, pero aquel título me proporcionó gratísimos encuentros en la periferia de las casetas. Me sentí bien firmando ejemplares, que yo guardaba en la mochila, a los amigos. Entonces no pensaba nadie que la poesía era un asunto del mercado.
   
Es la edición nº 77 de la feria del Libro de Madrid. y empieza con aguacero y suspensión de la ceremonia inaugural… Las casetas sin público tienen ese silencio desperdigado de una armada invencible cultural: “No he mandado mis libros a luchar contra los elementos…”
 
El aislamiento prolongado del escritor mientras hilvana su trabajo necesita el trato con los lectores. Firmo tres días, dos con la Isla de Siltolá para la edición de Aforismos e ideas líricas de Juan Ramón Jiménez, y el jueves 7 de junio con Valparaíso Ediciones, para despertar de nuevo la antología Re-generación, un paisaje plural sobre la aportación lírica de la nueva hornada, los autores nacidos entre 1980 y 1995.
 
Mi didactismo compulsivo sale a flote de inmediato. Son muchos años en el aula. Un señor ojea mi edición de JRJ y yo explico sus cualidades; cuatro minutos después el señor cierra el libro y me dice: “Qué interesante lo que dice, pero mire usted, lo que yo busco es un diccionario ilustrado para mi nieta que debe tener una portada tan bonita como este libro…”
 
Mis compañeros de casetas contiguas son Leticia Dolera y Baltasar Garzón. La actriz feminista y directora de cine tiene una cola interminable esperando su firma; el magistrado también; frente a mí un deambular de amigos y algunos lectores nuevos. Sí, poco a poco, Ítaca es un mar.
 
Hay nombres que se convierten en genealogía. El azar de la feria me ha dejado sitio para dedicar libros a Luis Mateo Díez, Luis Alberto de Cuenca, a la heredera de Juan Ramón Jiménez o a mi profesor de literatura de bachillerato... De ese gotear de sonrisas y abrazos sabe mucho mi felicidad, ese estado de ánimo de duración variable. 
Hago recuento de los que me dijeron que vienen, pero nunca vienen. Están ahí, también cuando no están. Son un conjunto disgregado. Ausencias que caminan en otra orilla.
 
Dos lectores me recuerdan la crítica de José Luis García Martín. Ninguno me felicita por la tercera edición de Ropa de calle. Se ve más el plumaje del cuervo que la inadvertida belleza del gorrión. Una razón para ser vehemente, eso que también me critican desde la asepsia de quien se mantiene al margen.
 
Breve tiempo para conversaciones. La amistad se hace confidencia. También para la espera de amistades solidarias con tantos días de literatura en el blog y en la playa digital de facebook, Y siempre, cada año en la Feria del Libro el entusiasmo de antiguos alumnos y la belleza hecha ternura de Adela y mis hijas.
 
Vuelvo a la casa de la memoria. Conmigo, callados y canosos, ignorando el latido del reloj, los libros escritos han formado ese largo sendero de vivencias.

Apuntes del diario          

lunes, 27 de septiembre de 2021

ELOGIO DEL HAIKU

A solas
Fotografía
de
Adela Sánchez Santana

                                                             ELOGIO DEL HAIKU
 
  Debo mis primeras lecturas de haikus, esos tréboles verbales que unen humildad y transparencia, al siempre recordado poeta lucentino Manuel Lara Cantizani. Con él aprendí a caminar por esta forma poética de aparente sencillez y severa pauta métrica, cuyo origen se remonta hacia el siglo XVI, aunque es previsible que existieran precedentes en el cauce oral de la literatura japonesa. Con Fernando Rodríguez Izquierdo, el estudioso más perseverante, hice sondeos continuos entre la contingencia temporal de la estrofa y su evolución en las voces de Matsuo Bashoo, Yosa Busson y Kobayashi Issa. Otro poeta, Josep Maria Rodríguez me escribió una afectuosa misiva para pedirme algunos haikus de mi autoría para una antología de contemporáneos; no puede corresponder a su empeño por falta de material de calidad en aquel momento, pero su petición soliviantó el taller de escritura y, un par de años después, el editor Francisco Peralto en su imprenta malagueña, me dejó en las manos Nubes, una completa compilación de haikus. Aquel cuaderno de viaje al espacio poético nipón, fue pórtico para compilar en 2018 cien haikus en el libro A punto de ver que, con maravilloso afecto, el editor y ensayista Juan José Martín Ramos publicó en el catálogo de Polibea editorial. 
   El blog “Puentes de papel”, activo desde el treinta de diciembre de 2010, ha reanimado mi práctica del esquema versal, a la vez que ido acumulando lecturas clásicas y de contemporáneos, estudios ensayísticos y antologías, pues de todos es conocida la copiosa colección de haikus que han producido las últimas hornadas.
  Mi inclinación afectiva hacia esta forma lírica se cimenta en su brevedad. Asegura una intensidad gozosa, con la pupila abierta para cobijar argumentos, más allá de su supuesta condición de lírica estacional, por su carencia de artificio retórico y por la condición de chispazo inmediato.
   Así que es previsible que estas líneas que elogian la estrofa no sean más que un síntoma temprano de otro libro de haikus. Esperemos.

JOSÉ LUIS MORANTE


 
 

domingo, 26 de septiembre de 2021

APARICIONES

Visitas a deshora
Fotografía
de
WordPress.com

 

APARICIONES

 Solo quiero cambiar las alucinaciones

RICARDO PIGLIA

   Como si necesitase propagar en el aire las nociones del miedo, su desastrada imagen regresa de improviso. Recuerda un destello diluido que va perdiendo intensidad. Un sedentarismo apocado perfila cada uno de sus gestos.  Colecciona espejismos y apariciones porque está en ese tiempo en el que los fantasmas no son pesadillas sino compañía.

(De Cuentos diminutos)



sábado, 25 de septiembre de 2021

RENDIJAS

Vivir por dentro
Archivo general
de Internet

 

Esas rendijas,
donde guardan los sueños 
brillos opacos.

            (Inédito)


viernes, 24 de septiembre de 2021

GOTAS DE LLUVIA PARA UN HOMENAJE

Homenaje a Joan Margarit
Poéticas de la Modernidad
(Filología, Universidad Complutense de Madrid)
Feria del Libro de Madrid, 22 de septiembre, 2021 

 

GOTAS DE LLUVIA PARA UN HOMENAJE 

 

   Madrugo para el viaje a Madrid. Se celebra en el Retiro un homenaje a Joan Margarit, organizado por “Poéticas de la Modernidad” de la Universidad Complutense de Madrid  y coordinado por la poeta y profesora Marta López Vilar. Prefiero la calma para afrontar los transportes públicos y coger la línea adecuada y la parada exacta. Casi nunca lo consigo y la estación de llegada suele ser algún lugar insólito de la periferia. 

   Ya cerca del Retiro, en una cafería de la calle Ibiza, me encuentro con el poeta y periodista Javier Lostalé. Sigue activo, aunque está a punto de cumplir ochenta años. Pertenece a la generación novísima, pero es un humanista capaz de reseñar ahora novelas y de seguir manteniendo un ritmo envidiable de creación. Su amistad a lo largo sigue generosa e intacta.   

   En la entrada del Pabellón de Caixabank nos esperan alumnos, profesores y los responsables de la organización. El acto comienza a las once, llueve copiosamente y siento cerca el fugaz parpadeo de la decepción. El aforo está muy despoblado, por más que nos acompañen amigos como Paco Huelva o Fernando Daniel Granado. Pese a todo, el acto es ameno y camina con solvente eficacia, tras las intervenciones iniciales de Marta López Vilar y del profesor titular de Filología catalana Juan Miguel Ribera Llopis. Don de lenguas de Alba Diz Villanueva, Gergo Toth y Joanna Vollmeyer que leen la poesía de Joan Margarit en rumano, húngaro y alemán, y un grupo de alumnos que han seleccionado varios poemas en su doble versión, recitados con prisa emotiva. Toca cerrar el acto desde la complicidad poética con José Cereijo, Javier Lostalé y mi recuerdo de encuentros, complicidades y de mi edición crítica Arquitecturas de la memoria.

  La nota final de la lluvia muestra una feria semivacía, así que hoy no me animo a recorrer las casetas, sino a pasear por Atocha con la compañía de Cereijo, que me regala su último libro publicado en Pre-textos, y Fernando Daniel Granado con el que me espera una animada tertulia.

  Refrendando a Cavafis, Ítaca es siempre el camino y casi nunca la estación final. El despliegue de vivencias apacigua cualquier pincelada de sombra. También retorna la pincelada meditativa y los últimos encuentros con el poeta. Otra vez en la memoria la mano abierta de la poesía. Recordar es asumir la invitación del silencio.

 

Apuntes del diario