martes, 5 de mayo de 2026

CUOTA COMPLETA

Biblioteca Liyuan
Li Xiaodong
Arquitectura Viva

 

 

CUOTA COMPLETA

 

   Con la cuota completa de palabras escritas, el quehacer lector quiso un día crear una biblioteca de libros innecesarios. En las cercanías de un bosque acondicionaron un extenso claro de arenisca y alzaron pilares, naves y cobertizos, cuya altura ofrecía amplias posibilidades de acomodo para las estanterías. Muchos años después, el cargamento de palabras inocuas quedó reunido. El autonombrado director abrió la puerta y dispuso exilio laboral frente a una ventana, donde no había mucho sol. En los días siguientes tocó el costado de las estanterías sin que los libros alineados preguntaran qué hacían, lejos de las pupilas, sin recibir entre murmullos la severidad de cualquier juicio. El silencio era una sensación única y distinta que concedía confianza a las ruinas de tinta de sus contenidos. Sobre la mugre del futuro, el ajuste perfecto en lo invisible era también una forma de loable memoria y permanencia.   

 Cuentos Diminutos




lunes, 4 de mayo de 2026

EL ARTE DE VIVIR LOS LUNES



EL ARTE DE VIVIR LOS LUNES                             

 

El arte de vivir los lunes

requiere cierta práctica y algo de teoría,

saber de estratagemas y confabulaciones

y adjetivar la prosa cotidiana

con una terca voluntad de estilo.

Incontables acechan

los peligros desde el primer café,

crecen cuando un olor

anuncia escuetamente la leche derramada,

se reproducen con duración de días laborables

y en guardia se mantienen,

tal   seguros precintos,

entre los pasajeros del tren crepuscular

que nos devuelve a casa,

al reclamo del lecho hospitalario.

El arte de vivir los lunes

sobrevive y se esconde

en vacuas reflexiones como ésta:

nada es eterno, salvo un lunes.

 

                      JOSÉ LUIS MORANTE

                      (De Población activa, 1994)



jueves, 30 de abril de 2026

HABITAR RESQUICIOS

Oficio de callar
José Luis Morante
Mahalta Editorial
Ciudad Real, 2026

 

LA VOZ INCIERTA

  
Abrazos lapidarios, roce cavando dudas y certezas bajo los pies.
 
*
 
Las sombras requieren interpretaciones imaginativas entre el bullicio de los monstruos silentes.
 
*
 
Coherencia; ningún pretexto de monotonía, soy el principio de nada.
 
*
 
En sus mejores momentos tenía mal carácter.
 
*
 
La rutina ama el desconcierto, sienta medio cuerpo en el bordillo del caos.
 
*
 
En la fase del balbuceo, el escribidor alza su enanismo sobre pedestales transparentes.
 
*
 
Los nómadas saben que los itinerarios por definir son la sala de espera del regreso.
 
*
 
El escritor a lomos del homenaje, más que a Don Quijote, recuerda a Sancho.
 
*
 
Conciencia de la edad; cada vez, en mi diccionario personal, tengo más acepciones sentimentales en desuso.
 
*
 
Tantear el camino exige habitar resquicios, ser moradores del extravío.
 
*
 
La inteligencia se siente un personaje de ficción a quien algunos sujetos excéntricos buscan, detrás de la piel arrugada del sentido común.
 
(Mínima selección de Oficio de callar)






miércoles, 29 de abril de 2026

NADAR EN SECO

La atracción del abismo
Fotografía
de
Adela Sánchez Santana

 

NADAR EN SECO
 
El tiempo que no tuve nada en seco.
Su orfandad recolecta
el rastro delator de la raíz,
la herida de quien abre
los párpados del agua.
 
De cuando en cuando
muestra la superficie
una espesura
que presiente en silencio
la colisión del fondo.
 
Luego  el sudor
desdice la distancia;
impulsa más brazadas
hacia el barro salobre.
 
No dejo que el cansancio
me carcoma.
Sacudo el agua ausente.
En los brazos maltrechos
hay fragmentos de mí.
 
      (Inédito para la revista Turia)




martes, 28 de abril de 2026

RODOLFO SERRANO: HOTEL EN LAS AFUERAS

Rodolfo Serrano (Villamanta, Madrid, 1947)

  

DESDE EL PONIENTE

  
   Una luz amarilla y gastada alumbra la distancia entre la madurez y el camino de vuelta de la senectud. Es un recorrido vital que enseña a bajar la voz y moldea, en la esfera de todos los relojes, el instante gastado de un presente continuo. Ya no resulta necesaria la prisa. El ahora convierte su cronología en un lugar doméstico, una sala de estar con ventanas a la memoria y con tertulia sensitiva con el pasado. Lo vivido muda en constante página en reconstrucción, donde todo tiene la textura de lo contingente. Solo las cuestiones esenciales de cada ecuación diaria preservan las incógnitas sin resolver.
   La palabra poética se convierte en crónica vital. Mira, con los ojos casi cerrados, un futuro que se diluye lentamente, mientras sus pasos rezagados conducen a ninguna parte. Mañana es un horizonte especulativo, un tranquilo páramo mesetario ajeno al maquillaje ampuloso y grandilocuente de la celebración. El pensamiento secuencia su fluir apoyado en la lógica de lo real, en la percepción sensible que depara el juego de impresiones de lo cercano. Así que la poética se convierte en una invitación a la confidencia sobre los procesos vitales que conducen al escepticismo y la decepción, al umbral del olvido.
   Siempre que regreso al quehacer literario de Rodolfo Serrano (Villamanta, Madrid, 1947) el yo poemático muestra un cálido carácter confesional. El poema se convierte en un espejo privado que necesita ahondar en lo que permanece y en la validez de la experiencia. Los versos alumbran un espacio compartido, una senda llena de sensaciones que recorre los paisajes interiores de la naturaleza humana. La voz explora los rasgos del sujeto marcados en el tiempo e indaga en la identidad de quien sale a descubierta desde la meditación para acercarse a sí mismo.
   Abunda en el poemario Hotel en las afueras la soledad desnuda de quien hace recuento de algunos paraísos perdidos: el amor, la belleza, la pasión, el deseo o aquellas arquitecturas sentimentales que cobijaban sueños, ilusiones y esperanzas.  La voz de quien recapitula sobre la existencia como estela de adversidad y pérdida. Casi todo lo que tuvimos está detrás. El acontecer dibuja los relieves de un áspero mundo que muestra las cicatrices del trascurrir, mientras sobrevuela un aire denso, de melancolía y nostalgia. La felicidad parece una vivencia ajena, un reflejo fósil encerrado en resina. Como sugiere el título, se busca un refugio compartido, una trinchera a resguardo para suturar las heridas abiertas y proseguir ruta en el tablero de lo cotidiano, con la esperanza puesta en la evocación, aun cuando la memoria haya convertido en hábito la tristeza como ensimismada compañía. Toca vivir rebobinando fragmentos, siendo fiel en lo posible a los restos del naufragio.

(Fragmento del prólogo "Desde el poniente", perteneciente al libro 
Hotel en las afueras. Registro de viajeros de Rodolfo Serrano,
ediciones Lastura, 2026) 



lunes, 27 de abril de 2026

EL BIÓGRAFO DE BORGES

Poesía completa
Jorge Luis Borges
Editorial Alfaguara
Madrid, 2026

 

El biógrafo de Borges

 

   Con monolítico afán, labró durante una década una biografía de Jorge Luis Borges. Se encerró en la buhardilla, ahuyentó compromisos, propició un divorcio, y consultó la incontinencia escrita sobre el autor: ensayos, cuentos, poemarios, reseñas, tesis, reescrituras y panegíricos circunstanciales. Tras la enésima corrección de pruebas, se editó la obra. En las librerías aquella novedad tuvo una presencia discreta y su autor nunca más hurgó entre las trabajosas páginas de aquel libro. Nadie percibió la única errata, una azarosa paradoja. En el paréntesis vital confundió fechas. Anticipó la muerte en Ginebra ochenta y siete años antes del nacimiento en Buenos Aires. Un lapsus ligero que hubiera entusiasmado al mismo Borges.

(Del libro Fuera de guion, Lastura, 2024)





 

domingo, 26 de abril de 2026

UNA CONVERSACIÓN CON AITOR FRANCOS

Templo de Karnak, Luxor
(Egipto, 2026)
Fotografía
de
Adela Sánchez Santana


 Una conversación con Aitor Francos
(Sobre el aforismo)

Hacer antologías es, la mayor parte de las veces, granjearse enemistades. Seleccionar, decidir...sobre todo entre los autores contemporáneos, es difícil, y Paso ligero es un libro polémico (no sé si adrede), que da que hablar. ¿Dudaste mucho? 

La vida literaria es un capítulo menor que gente ensimismada como yo no escucha demasiado. Es verdad que los afectos y desafectos dejan turbulencias en el ánimo, pero sería insólito escribir un libro pensando en los efectos sociales secundarios y no en los contenidos. Mi experiencia como antólogo mitiga mucho las reacciones afectivas; creo que hasta la fecha las propuestas compilatorias buscan definir un criterio personal, un gusto lector macerado por el hábito crítico: lo hice en Re-Generación (Valparaíso, 2015) y 11 Aforistas a contrapié (Liliputienses, 2020). Y guardo muy hermosos recuerdos de ambos libros. Descarto que una antología sea una siembra de rencores, es el trabajo intenso de un especialista que hace de su tiempo un generoso aprendizaje de la obra ajena. Escribo con la certidumbre de quien busca escribir un libro necesario (lo sea o no) y alejado de exclusiones y menosprecios.

Soy un degustador continuo de las novedades aforísticas del ahora, así que no descarto en absoluto que la próxima entrega como crítico sea yuxtaponer esas reseñas y mostrar una panorámica del presente minimalista.

Dudo mucho, sí, mis libros no tienen nunca un argumento definido, reescriben sobre la marcha y cambian de rumbo para mostrar otros andenes. No creo en los itinerarios cartesianos, que muestran todas las incógnitas resueltas y ya saben el resultado final.

 En una entrevista comentabas que el título hace alusión a Aquiles.

 Así es; creo que los títulos de libros deben ser el primer indicio de lectura; no son gratuitos sino que encajan en el sumario. El aforismo es un chispazo, una cerilla, una miga de voz, un deslumbramiento; en apariencia, pertenece a la mensajería de urgencia con entrega inmediata. Deja su contenido en un tiempo mínimo, tiene los pies ligeros, como Aquiles; la brevedad es un mensajero de palabra escueta que entrelaza filosofía y poesía, que se empeña en escribir una novela de ideas con mínimos elementos.

En el largo proceso de gestación de Paso ligero barajé otros títulos, claro, que perduraron hasta la entrega al editor; aquí también hay que elegir y apartar los rechazos.  

 ¿La levedad del aforismo es solo aparente? ¿Cuál es su principal singularidad?

 El aforismo es singular porque sigue hablando desde el silencio, cuando ha consumido su turno de palabra. De ahí que la sencillez de su humilde ropaje verbal sea solo un reflejo de su verdadera identidad. Bajo la transparencia está la hondura, el sol que sale desde dentro.

 ¿Qué es para José Luis Morante crítico el aforismo y qué es para José Luis Morante poeta el aforismo?

 Un centro orbital; el aforismo desde hace años es una presencia continua que me ayuda a definir el entorno y la propia conciencia. Por mi trabajo crítico, me llegan a casa abundantes novedades editoriales y el decir breve se hace síntesis de estados de ánimo, lecturas o anotaciones sobre la marcha que, a veces, se convierten en poemas, microrrelatos o aforismos, y otras veces se pierden en la incontinente papelera del olvido.

La huella del aforismo habita en mis poemas desde el principio; las primeras críticas, cuando comentaban mis libros iniciales, publicados en el arranque de los años noventa, señalaban a menudo la importancia “aforística” de los cierres poéticos, esos versos que culminan, como una veleta, la casa del poema. Leí muy pronto Ideolojía, la edición de Antonio Sánchez Romeralo sobre los aforismos de Juan Ramón Jiménez y he tenido la fortuna de disfrutar del contacto con aforistas referenciales para mí como Carlos Edmundo de Ory, Ángel Crespo, Dionisia García y tantos otros, como Manuel Neila, Ricardo Virtanen y Javier Sánchez Menéndez que han marcado mi forma de entender la escritura, mi pasión por lo mínimo.

 El aforismo es breve (o debe serlo, según), pero no se lee (y menos se escribe) con prisa. ¿Algún consejo sobre cómo leerlos para quien quiera acercarse a conocer el género?

 Es una literatura de madurez, con una densidad reflexiva palpable, así que el lector de aforismos debe espigar; aquí no se trata de conocer el desenlace final sino de saborear cada texto a sorbos, con su sabor autónomo y su cadencia expresiva. Casi todos los buenos libros de aforismos invitan a la relectura, esa felicidad laboral que pone mediodía en el cansancio. El aforismo es asombro; se lleva mal con el gregarismo de las lecturas de escaparate, es un género propicio al boca a boca: “Hay que leer a Antonio Porchia…, a Sánchez Ferlosio… ¿Por qué?... eso te toca descubrirlo a ti…”

 Abres mucho el abanico de fronteras pero no te decantas (o no se nota) por aupar más que a unas variedades que a otras. ¿Crees en los términos de aforismo poético, aforismo filosófico, etcétera? ¿Cómo ha de ser? ¿Lapidario, evocativo, metafórico, humorístico...? Como autor, donde te colocarías, ¿dónde estás más cómodo?

 Si me permite un posicionamiento claro, prefiero el aforismo lírico, ese que tiene un pie en la idea y otro en el lenguaje; aunque ese estar nunca se olvida de otros andenes que dejan sitio a la filosofía, al dietario, al sentido del humor o la mirada crítica que denuncia. Creo que mi condición de poeta es inherente a la forma de escribir aforismos y a la búsqueda de una expresión concisa, ajena a los tópicos y lugares comunes, que desconfía del prosaísmo de las redes sociales y los medios de comunicación.

Aunque mi centro sea el aforismo lírico, viajo continuamente a la periferia de otras etiquetas críticas y en ellas también me siento muy cómodo.

 Es lógico que el estudio se haya centrado en los siglos XX y XXI, partiendo del auge que ha tenido el aforismo en ese marco de tiempo, al menos en España. ¿Sientes, no ya solo como ensayista y crítico, también como escritor de aforismos, muy separadas las líneas entre lo que se está gestando en España y lo que va surgiendo en países de Latinoamérica o de habla hispana?

 En los últimos años, mi amistad con algunos estudiosos del aforismo latinoamericano se ha incrementado, en especial con el estudioso mexicano Hiram Barrios, profesor, editor, gestor cultural, traductor y ensayista. Y las dos orillas tienen muchas afinidades formales y expresivas. En el aforismo hispano están los logros de Nicolás Gómez Dávila, Antonio Porchia y otros escritores que abrieron sendas nuevas a la mirada lacónica. También es muy evidente la influencia en nuestro país de los moralistas franceses. Los puentes digitales permiten viajar a una u otra orilla con celeridad y la tabla de resultados cuantifica que los estratos comunes abundan. Pisamos la misma tierra firme.

  

(La presente entrada es un fragmento de una entrevista del poeta, aforista y antólogo Aitor Francos. La entrevista completa se publicó en 2024 en 142 REVISTA CULTURAL )