miércoles, 30 de noviembre de 2016

LA CRÍTICA CON GUANTES DE BOXEO

El ABC del boxeo
Krag Bokser

LA CRÍTICA CON GUANTES DE BOXEO

A J. L. G. M.
con admiración y afecto 


No comprendo la tendencia de algunos lectores a exigir a la crítica que use guantes de boxeo; no entiendo la aversión por el juicio reflexivo y cordial. Parece que la prudencia al eludir descalificaciones es solo un exceso de amiguismo, un muestrario de subordinación, una invitación a la mentira. Según ellos, solo son veraces las reseñas que crean efectos secundarios, aquellas que sacuden con sus golpes precisos la piel formal, las vísceras argumentales o los desaliñados recursos idiomáticos. Hay que ser un crítico de pelea, de los que disparan con el colt del teclado y luego soplan sobre el suplemento calándose el sombrero de la suficiencia.
Así que en las reseñas del futuro, si quiero en casa la admiración gregaria  de los viscerales, debo ser “Menos Morante y más García”.

      

11 comentarios:

  1. Debo la expresión final a José Luis García Martín; utilizó una frase parecida en su diario para ironizar sobre la benevolencia crítica y sobre esas miradas complacientes de los que les gusta todo. No es mi caso; yo solo comento lo que me gusta, sin hipérboles ni brindis laudatorios, invitando al lector a la lectura... Y dejo un gran número de libros sin comentar. Pero mi filosofía es clara: callo sobre lo que no me gusta.
    La ironía de esta entrada vive en gratísima convivencia con la amistad de José Luis G. M., el crítico que más admiro y el que más me ha enseñado en estos treinta años entre libros. Al poeta, un abrazo.

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  2. Así es José Luis, la claridad es la misión del filósofo decía Ortega, y la del escritor o el crítico, sin eso no hay comentario. Sigue haciendo y comentando lo que te guste. Saludos

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    1. Así lo haré, querido Luis, la entrada no es una queja sino una invitación cordial a la ironía. Sé de dónde vengo y ya es muy tarde para ser de otro modo. Que tengas un buen día. Muchas gracias por tu comentario.

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    2. Uno tiene la sensación de que las verdades personales son de uso restringido y de trayecto limitado; pero hay que explicarlas al sol, para que no cojan moho. Un fuerte abrazo, poeta.

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  3. La crítica ha de ser crítica, no insulto o descalificación, no hay amiguismo en una opinión veraz y educada, sea ésta buena o mala, hay claridad y criterio, otra cosa es como lo acepte el pero sin ella es imposible mejorar y no hay nada peor, bajo mi punto de vista, que un escritor atascado porque no es capaz de dejar de mirarse el ombligo.
    Buenos días José Luis, como siempre un placer leerte. Un fuerte abrazo con sonrisa.

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    1. Suscribo tu pensamiento, querida Loly; después de tantos años con el libro entre las manos se va gestando una forma de escritura que identifica también nuestra forma de ser: A mí siempre me ha gustado el tono medio, la confidencia en la mesa con te, y detesto el pancarterismo y la estridencia. Así que vuelvo a la lectura con los criterios de ayer que son también los de mañana. Un fuerte abrazo.

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  4. A estas alturas de la vida no es preciso dar demasiadas explicaciones, José Luis. Me parece bien tu opinión y tu decisión. La crítica que sangra no es elegante, parece provenir de rencores atrasados. Lo normal es no criticar lo que no te gusta. Responder con el silencio, que dices, a la invitación lectora que cada libro supone. Bien. Pero admite conmigo que no todo es aceptable y que no vendría mal que el crítico se mojase un poco -no tanto como el amigo asturiano- y se plantase en la alabanzas repetidas a los nombres que una vez fueron. O señalase algún detalle a su entender insatisfactorio. Así se hacen más creíbles los aciertos señalados. Ya sé que a veces basta, en las críticas, con mostrar cierta dejadez de ánimo que lo transparenta todo. Lo de JLGM es caso aparte. A mí me gusta. A veces pienso que es el único que se atreve. Alguien tenía que decirle a Gimferrer que lo vaya dejando. Y fue él. Por ejemplo.

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    1. Muchas gracias por tu aportación a este diálogo crítico. Es un placer. En cuanto a mis opiniones, creo que las conoces muy bien. hago crítica de aquello que estimo más cercano a mi forma de entender lo literario, sin palmaditas entusiastas, solo argumentando las características del libro.
      En cuanto a José Luis García Martín, que propició esta entrada con su comentario, me parece un crítico de primer nivel, el mejor, aunque nuestros caracteres y temperamentos no se parezcan.
      Claro que no vale todo, nunca ha valido. Pero a mí me gusta dar un toque de afecto a los que empiezan, comento muchos más libros de gente que arranca que de viejos dinosaurios. Y el blog lo demuestra con frecuencia.
      Por otro lado, es bueno que también en la forma de entender la crítica haya disonancias. Eso enriquece el debate. Un gran abrazo.

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  5. Estoy totalmente de acuerdo contigo, se puden decir las cosas sin lastimar y no por eso ser menos sincero.
    Besos.

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    1. Creo que una de las características que definen nuestro tiempo es la pérdida de las formas, confundir a los que piensan de otro modo con enemigos personales; se percibe a diario en el parlamento que es la mejor expresión de ese desnorte. Ser distinto no es ser un enemigo. Claro que no, un fuerte abrazo, Tracy.

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