martes, 9 de octubre de 2018

STEFAN ZWEIG. CARTA DE UNA DESCONOCIDA

Carta de una desconocida
Stefan Zweig
Traducción de Berta Conill
Acantilado, séptima edición
Madrid, 2005
                                   


CALIGRAFÍA DEL CORAZÓN


   En este relato del escritor austriaco Stefan Zweig (Viena, 1881-Petrópolis, Brasil, 1942) asistimos a un singular proceso de introspección. Una voz anónima remite la confesión de sus vivencias más íntimas a un famoso novelista. El detonante de esta explosión epistolar es el dolor. El hijo de la desconocida ha muerto y el único modo de cauterizar el dolor y la soledad es someter a la memoria a una minuciosa reconstrucción de lo acontecido desde los trece años, en el despertar de la adolescencia, hasta los veintiocho.
   El largo soliloquio es un pliego de casi veinticinco folios, sin remite ni firma, encabezado por este enunciado: “A ti, que nunca me has conocido”. La carta elabora un vivo retrato de una sensibilidad que se reafirma en el valor de lo ideal. Es en la infancia, cuando por primera vez se tropieza con el escritor que casualmente alquila una vivienda en el mismo edificio. Los muebles, la presencia de un mayordomo, el porte personal del adulto chocan profundamente con su entorno habitual. Mientras ellas se siente protagonista de una vida opaca y sin relieve cree que el escritor protagoniza una doble vida, capaz de respirar esa ambigüedad interina en la que se imagina el secreto de la existencia. Esta mitificación se transforma poco a poco en amor. Es un amor utópico e idealizado que pasa inadvertido. Para el recién llegado la niña vecina no existe y todo el proceso vital que ocasiona en la adolescente, primero y después en la joven mujer es sólo un recuerdo vago en que no puede precisar ni siquiera un rostro.
   Los avatares de la joven siguen su curso, el destino conspira para que el alejamiento entre los dos se precipite; el posterior embarazo aportará un conocimiento existencial doloroso en el que recorre los estratos más bajos de la sociedad. Pero incluso en esta situación la mujer mantiene inalterable sus afectos y no recurre a la ayuda del destinatario de su amor.
   Aunque el relato no está fechado, podemos deducir que la historia se desarrolla en la Viena de principios del siglo XX. Por entonces, Austria era una potencia continental regida por los Habsburgo, con una importante presencia en la política europea, al formar parte de la Triple Alianza. La capital es una urbe alegre y cosmopolita aunque con una desigual distribución de la riqueza que acentúa las diferencias de clase.
   Con la estructura del relato dentro del relato: el escritor recibe una larga carta en primera persona, asistimos a la inmersión de lo extraordinario en la normalidad en un relato aparentemente sencillo en el que el espíritu romántico de la protagonista prevalece, como si fuera un himno a los sentimientos más puros. En muchos sentidos esta pasión se acerca a la poesía. Contra el mito de Narciso que se mira a sí mismo como depositario de belleza, quien ama rompe el espejo del yo para contemplarse en el otro y hace del amor un principio esencial, un sol diario.


                                                                                                

1 comentario:

  1. Bien leída esta excelente casi “nouvelle”. Zweig era, entre otras muchas cosas, y además de un infatigable profesional de la literatura, un maestro de las distancias cortas. Max Opuls (Ophüls) hizo una interesante película.

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