martes, 30 de octubre de 2018

ELOGIO DEL HAIKU

Sendas urbanas
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ELOGIO DEL HAIKU

Al despertar,
teclean la ventana
manos de lluvia

   Debo mis primeras lecturas de haikus al poeta lucentino Manuel Lara Cantizani. Con él aprendí a caminar por esta forma poética de aparente sencillez y severa pauta métrica, cuyo origen se remonta hacia el siglo XVI, aunque es previsible que existieran precedentes en el cauce oral de la literatura japonesa. Con Fernando Rodríguez Izquierdo, el estudioso más perseverante, fue sondeando la contingencia temporal de la estrofa y su evolución en las voces mayores del haiku, Matsuo Basho, Yosa Busson e Issa Kobayhashi. Otro poeta, Josep Maria Rodríguez me escribió una afectuosa misiva para pedirme algunos haikus de mi autoría para una antología de contemporáneos; no puede corresponder a su empeño por falta de material de calidad en aquel momento, pero su petición soliviantó mi taller de escritura y, un par de años después, el editor Francisco Peralto en su imprenta malagueña, me dejó en las manos Nubes, una completa compilación de haikus.
  El blog “Puentes de papel”, activo desde el treinta de diciembre de 2010, ha reanimado mi práctica del esquema versal. A la vez, fui acumulando lecturas clásicas y de contemporáneos, estudios ensayísticos y antologías, pues de todos es conocida la copiosa colección de haikus que han producido las últimas hornadas.
  Mi inclinación afectiva hacia esta forma lírica se cimenta en su brevedad que asegura una intensidad gozosa, en su pupila abierta para cobijar argumentos, mucho más allá de su supuesta condición de lírica estacional, por su carencia de artificio retórico y por la condición de chispazo inmediato.
  Así que es previsible que estas líneas que elogian la estrofa, mientras teclean la ventana manos de lluvia  no sean más que un síntoma temprano de otro haiku. Esperemos.





7 comentarios:

  1. llovió toda la noche. Como si la mañana fuese un libro de haikus, la calle se llenó de sensaciones concisas: frío, niebla en el cristal, ensimismamiento... Pensé en este texto ya conocido en estos puentes; alude al itinerario personal en torno a una estrofa a la que recurro con frecuencia. Gracias a los lectores por su compañía; ellos también son haikus que respiran.

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  2. (De Aitor Suárez, este haiku:)

    No reverdecen,
    mojadas por la lluvia,
    las hojas secas.

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    1. Muy bueno; Aitor Suárez hace del haiku una voz limpia, un decir pleno de claridad y acierto. Gracias por traer el haiku a estos puentes. y feliz día.

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  3. Ya sabes de mi querencia por esta estrofa José Luis. Yo les pongo la etiqueta de #MisHaikusLibres porque sé que siendo ortodoxos, lo son nada más que en la forma. Pero creo que si encierran el misterio que queremos transmitir y además nos atenemos a la forma, podemos (puedo) tomarme el permiso de ponerle el nombre de haiukus aunque sean libres y sean los míos.
    Sabemos de la dificultad que entraña esta estrofa, pero también de la satisfacción que da cuando leemos alguno que nos sacude.
    Espero sí, que este post no sea más que un adelanto de lo que vendrá.
    Un abrazo fuerte José Luis!

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    1. Gracias, querida Sandra, por tu confianza y por tu ánimo firme habitando estos puentes. A mí me encanta la estrofa y su disposición versal. tengo amigos que han abierto costuras formales y practican un haiku que no es un haiku. A mí me gusta respetar el molde; sé que suena mejor. Muy agradecido por tu comentario.

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    2. A mí también me gusta respetar el molde aunque no sean haikus en el fondo sino más bien senryus ¿no te parece, José Luis? pero es que si ya lo del haiku hay muchas personas que no saben lo que son, aunque suenan más, si los llamo senryus...
      (Agradecida siempre yo por todo lo que compartes)

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  4. El haiku, un descubrimiento que cada vez me gusta más.

    Gracias por la reflexión.

    Abrazos, poeta

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