domingo, 24 de marzo de 2019

ESCRIBIR EN RIVAS

Laguna del Campillo (Rivas Vaciamadrid, Madrid)



ESCRIBIR EN RIVAS


“Agradezco mucho la buena disposición y el clima general de colaboración de la Concejalía de Cultura y de la Universidad Popular que han hecho posible el nacimiento de la revista Luna Llena, iniciativa de un grupo de amigos y vecinos empeñados en que la creación literaria llegue a la inmensa mayoría, como defendióa Blas de Otero. Queremos que la poesía esté en la calle, como la rosa o el pájaro y sea un hecho medible y constatable…” Así comenzaba la presentación del  número 0 de la revista Luna Llena en la ya desaparecida estructura provisional de la Universidad Popular. Era1990, cuando nuestro municipio apenas contaba con unos miles de habitantes que iniciaban una nueva aventura personal, todavía por hacer. Y ese proyecto fue mi primera inmersión en el tejido asociativo de Rivas. Desde entonces han transcurrido casi treinta años, he participado en decenas de citas culturales y he escrito más de veinte libros, que alternan poesía, ensayo, aforismos y autobiografía.
   Nunca he creído en la idea de un creador desgajado de su contexto. Soy un ciudadano que vive con intensidad los pormenores diarios de la calle y que intenta reflejar en la página los rasgos figurativos de un entorno común que engloba la individualidad y lo colectivo. Por eso, creamos hace décadas la revista Luna llena, hicimos los talleres literarios municipales, y coordiné durante una década la revista gráfica y de textos Prima Littera.  Estuve también compartiendo la primera fila de las Jornadas de Historia de Madrid, que fusionaban historia, arte y literatura, y el ciclo Una biblioteca, un libro que trajo a la biblioteca José Saramago y al Centro Federico García Lorca a los mejores poetas y narradores del momento, convirtiendo la cita con la lectura en un hecho cotidiano.
   Aquellas iniciativas siempre tuvieron un refrendo de público notable. De hecho, muchos invitados elogiaron, una y otra vez, el peculiar carácter del público ripense y esa manera de confrontar sus versos con sensibilidades despiertas y receptivas. Y la repercusión de los eventos programados fue grande porque las revistas de información local –fundamentalmente las veteranas Este de Madrid y Zarabanda, a las que más tarde se unieron Rivas al día y Covibar- siempre prestaron sus páginas con generosidad a la literatura.
   Ahora, cuando la crisis económica amenaza con segar cualquier iniciativa, Rivas se ha consolidado como municipio y ha hecho de la cultura una de sus señas de identidad. Sus instalaciones, servicios y programaciones no tienen parangón con otros municipios madrileños. Pero se corre el riesgo de que lo conseguido en tantos años de esfuerzo se volatice. Conviene, pues, estudiar otras formas de financiación, disponerse a ser generosos, aportando  ideas y recursos.
  Mi postura personal es conocida. La cultura no pertenece a ningún monopolio ideológico ni depende de la voluntad de un cargo público transitorio; es una obligación intrínseca a la persona, un derecho y un deber. Y en eso estamos, con el folio sobre la mesa, el ordenador encendido y la ilusión inalterable de seguir andando por las calles de Rivas  “verso a verso”. 




2 comentarios:

  1. Bonito nombre. La primera vez que lo oí creí que era "Rivas va hacia Madrid", o sea, camina hacia Madrid. ¡Hasta que lo vi escrito! Espero alguna vez ir por allí.

    Saludos desde Granada.

    Sandra

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    Respuestas
    1. Será un placer verte por aquí, Sandra, en Rivas hay mucha poesía en la calle, no tiene el esplendor de Granada ni esa belleza de la arqueología en el tiempo pero es habitable y cercana. Así que será un placer realizar una buena tertulia literaria. Feliz día.

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