sábado, 1 de junio de 2019

KETTY BLANCO ZALDÍVAR. QUIÉN ANDA AHÍ

Quién anda ahí
Ketty Blanco Zaldívar
Prólogo de Sergio García Zamora
Editorial Polibea
Madrid, 2019


QUIÉN ANDA AHÍ


   En el deambular personal por la literatura de Ketty Blanco Zaldívar (Guáimaro, Cuba, 1984) se entrelazan la senda narrativa y el quehacer lírico. En ambos trayectos ha conseguido premios que propiciaron su incursión en panorámicas, revistas y antologías contemporáneas, mientras espera turno en la imprenta su primera obra dedicada al público infantil y juvenil Caído del cielo.
   El texto “Una voz entre las voces” de Sergio García Zamora recuerda con sintética precisión los parámetros estéticos de Quién anda ahí. El poemario es “una búsqueda, una íntima indagación, un buceo en la identidad de sí misma como poeta y como mujer”. Los breves poemas reflexivos se constituyen en la toma de posición de una subjetividad concreta a quien el acontecer diario le afecta de pleno. Como enunciara el verso de Alejandra Pizarnik, siempre abocada al deambular interior y al desasosiego existencial, el figurante lírico se hace portavoz de sus desdoblamientos: “No puedo hablar con mi voz sino con mis voces”. Y en ellas el sujeto verbal no duda en reubicar la extrañeza del yo en el rumor de la temporalidad: “Hay alguien parecida a mí en una oscura celda. / Lo sé. porque se ha abierto en lo alto una / ventana y la luz ha desvelado el cuerpo. / Alguien que, detenida en sus muros, descubre / un cuarto. El cuarto de su casa”. Desde ese principio de dualidad, tan presente en poéticas esenciales de nuestro tiempo como Mark Strand se abordan los contornos básicos del protagonista verbal. En la mirada del yo ante el espejo de la intimidad, el marco doméstico no es un refugio en el que afloren las aguas transparentes de los sentimientos. Es un escenario desapacible, propicio al conflicto y al ajuste de cuentas, donde lo cotidiano es inercia y conformismo: “Mi  madre pasa y volteo al otro lado / como un pollo con el cuello torcido. / Un pollo que debe escribir / comprar tomates, / tener hijos. / Levántate, dice golpeando con un tenedor / el fondo del jarro”.
   La bruñida superficie del ahora multiplica grietas y erosiones. hay una copiosa cosecha de indicios  que crean la sensación de un estar prisionero, destinado en el transitar del tiempo a una muerte fragmentaria que, en algunos momentos, propicia la autocompasión: “Soledad, dócil hasta el deseo. / Tú logras confundirme, / al punto de que siendo estéril / todas las mañanas  / me siento bendecida”.
   En los poemas las vivencias autobiográficas se convierten con frecuencia en sustrato argumental, se expresan con la voz directa de quien busca una salida también al cauce insistente del poema. No hay excusas. La escritura demanda una ventana abierta para mostrar esos estratos que nutren los versos en su disolución argumental. Que hacen del yo biográfico un personaje moldeado por lo introspectivo. En ese canto a si misma, la tradición femenina muestra modelos lejanos y arquetipos de fortaleza, como Helena de Troya, Casandra y otras identidades que han sobrevivido al tiempo, pero que muchas veces dejaron una estela de insatisfacción y renuncia. Eso acrecienta el sentido crítico ante el sometimiento y el papel secundario que la identidad de ella perpetúa en instituciones asentadas como la pareja. El sujeto masculino tiende a ser sombra, no sabe amar, olvida la ternura, o hace del erotismo un venero gastado que necesita nueva creación: “Dime de qué parte de mi cuerpo / arranco la semilla. / Quiero sembrar hombres”.
   Desde un enfoque existencial meditativo que busca en las palabras cumplimiento y destino, Ketty Blanco Zaldívar nos deja en Quién anda ahí la perspectiva de un yo femenino que reniega del detenimiento y la contemplación, que se para a conversar con sus contradicciones y las oscuras sombras del trayecto. Quien comparte el naufragio se muestra escéptica con una realidad hecha de apariencias. Intenta escapar hacia la superficie para tocar luz, para salir al día sin dirección precisa. Sabe que el paisaje diario es una mancha que oscurece el ánimo y hay que buscar retiro y claridad; ser bosque y árbol.




1 comentario:

  1. La poeta y narradora cubana participa en la presente convocatoria de la Feria del Libro de Madrid. Firma el día 9 de junio en la caseta 77 (Librería Juan Rulfo) en horario de 17,00 a 19 horas su poemario "Quién anda ahí". Os esperamos.

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