sábado, 2 de mayo de 2020

JOSEP M. RODRÍGUEZ. ¿Y SI ESCRIBES UN HAIKU?

¿Y si  escribes un haiku?
Josep M. Rodríguez (Ed.)
La Garúa / Poesía
Santa Coloma de Gramenet, Barcelona, 2019


MÍNIMO UMBRAL


   Cada vez más alejado de la genealogía tradicional nipona y más cerca de una estrategia expresiva abierta a modulaciones y matices, el haiku ya es una estrofa normalizada en el ahora poético peninsular. Lo sabe muy bien Josep M. Rodríguez (Súria, 1976), poeta y ensayista, que dedicó a la miniatura expresiva la antología Alfileres en 2004 y dejó en las estanterías el volumen Hana o la flor del cerezo, expresiva indagación sobre el sentimiento poético oriental. El barcelonés también ha coordinado un atinado monográfico de la revista Ínsula, con aproximaciones críticas sobre el haiku y una amplia selección de versos. Edita ahora en La Garúa ¿Y si escribes un haiku? una compilación de textos de poetas contemporáneos de fuerte renombre, aunque a primera vista ninguno de los elegidos emplea la estrofa en sus itinerarios creadores. No están Susana Benet, Jesús Munárriz, Luis Alberto de Cuenca, Antonio Cabrera, José Cereijo, Aurora Luque, Lara Cantizani o Ricardo Virtanen, poetas que sí han hecho del trío verbal un espacio habitable para su poesía. De ahí que el lector se adentre en el prólogo con curiosa impaciencia para conocer la razón básica de estos ejercicios de taller.
   El editor de la antología enfoca el discurrir histórico de la estrofa en su contexto original. El archipiélago japonés descubierto en el siglo XVI por los navegantes españoles y portugueses no perderá su característico exotismo hasta el siglo XIX por el tradicional aislamiento y el temor de sus poderosas jerarquías a la colonización occidental. Este encierro afecta también al arte y la literatura que no llegará a Europa sino por algunas traducciones al francés de autores nipones y por la puesta de moda del exotismo oriental a partir de la exposición Universal de París de 1897.  El haiku debe a José Juan Tablada su iniciación al castellano. Será reconocido como precursor de la estrofa por Octavio Paz; es el impulsor de una larga senda que ha conocido excelentes cultivadores en la época del modernismo y las vanguardias, etapas creadoras sonde se implanta un modelo formal que mantiene intactos calidez y misterio. Y así lo ha percibido con fuerza Josep M. Rodríguez al invitar a setenta y tres poetas, peninsulares y latinoamericanos, que nunca habían escrito haikus.
   Nace así una pluralidad de ópticas y un amplio semillero de realizaciones que van desde la tradición más canónica, como el texto de Concha García, que abre la selección, o el de Mercedes Roffé, Álvaro Valverde, Andrés García Cerdán o Isabel Bono. Otros optan por la incisión reflexiva, como Joan Margarit y Antonio Jiménez Millán, que convierten la contemplación en un destello del pensamiento, o el apunte onírico, como Javier Lostalé. Francisco Díaz de Castro verbaliza una sensación visual que interioriza la celebratoria presencia del entorno, también perceptible en el enunciado lírico de Ada Salas y Alejandro López Andrada. En Ioana Gruia resalta la conciencia de temporalidad, mientras que en el texto de Yolanda Pantin se descubre un alto componente simbólico, en tanto que Gioconda belli opta por la mirada social. En suma, paisajes y ángulos singulares.
   Muy grata resulta la pluralidad idiomática del libro. Integra escrituras bilingües en catalán, gallego y eusquera, que corroboran el dinamismo del esquema versal y su capacidad de desplegar sus cualidades en cualquier ámbito idiomático. Un acierto más del editor.
   Josep M. Rodríguez ha hecho de la tarea pendiente un mínimo umbral para que voces fuertes de nuestra poesía se adentren en el haiku. El resultado es plenamente positivo. La plantilla 5/7/5 no es un mero envoltorio verbal sino la suma de posibilidades abiertas de un registro tonal de progresiva emancipación. En el despliegue, las gradaciones de luz de una estrofa humilde y renacida, que se apresta temprano a la labor inagotable de la intuición. Los versos trasmiten el minúsculo temblor del instante, ese silencio del aquí y ahora que requiere un testigo desvelado.
  

2 comentarios:

  1. Aprovechando la entrada de hoy, y con permiso del editor del blog, os invitamos a visitar (pero solo si os gustan) los haikus que la gente que participamos en ZdeP venimos publicando desde hace años en

    aitor-suarez.blogspot.com

    (Sandra Suárez)

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    1. Claro que sí, será un placer; el haiku es una estrofa exigente y maravillosa, así que un placer visitar el enlace, Sandra Suárez. Y un abrazo entrañable por tu amistad.

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