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jueves, 30 de octubre de 2025

VIAJEROS SEDENTARIOS

Viajeros sedentarios
José Luis Morante
La Garúa Editorial
Colección Haiku
Barcelona, 2025


 

EL VIAJERO GUSTOSO


   En cada viaje surge el milagro de lo imprevisible, el instante que se integra en la percepción del viajero para permanecer en la memoria, dispuesto  a ser evocado. El viaje posibilita huir del aire frío de lo laborable. El desplazamiento ensancha el horizonte, abre una intimidad dialogal que deja sitio a la  experiencia.

    En los poemas  de Exposición permanente de Javier Mateo Hidalgo, editado por Huerga & Fierro en 2024, hay un cumplido inventario de transiciones visuales. Los cuadros, con su poderoso simbolismo, alientan los referentes culturales. Dejan en la mirada del yo poético una iconografía cosmopolita que absorbe los sentidos y se convierte en vivencia personal. El pensamiento se ajusta a la sensación inmediata de la contemplación. Un paisaje cromático que se enriquece con la subjetividad de quien lo mira. La imagen estática se torna entonces un cruce de caminos complejo entre emoción y sensibilidad.    Y feliz por el conjunto de aforismos que me dedica el poeta. Luminosas intuiciones que contraponen escritura y arte. Pensamientos que condensan afinidades y diferencias de dos formas de percibir la belleza

   A veces desoigo las advertencias de la razón y me asomo al abismo de las opiniones digitales. Delimita la indigencia mental, esa cara sin rasgos que genera de inmediato una desapacible inquietud.


(Apuntes del diario)



 

domingo, 13 de marzo de 2022

EN CLAVE AUTOBIOGRÁFICA

En pie
Fotografía
de
Matías Basualdo

 

 

EN CLAVE AUTOBIOGRÁFICA
 
Yo nací (perdonadme)
con la televisión en blanco y negro.
La realidad mermada
divulgó lo ficticio entre las vísceras
del dichoso artilugio.
Retraído el asombro,
poco tiempo después holló la luna
el ballet pintoresco del primer astronauta.
La guerra de Vietnam sembró de rojo
el miedo del monzón y un odio denso
dejó su cinta métrica
a la posteridad.
 
El niño que yo fui cruzó la calle
para desvanecerse.
Soplo activo de brisa
que aventara las ramas,
devanaron los años
una quietud insomne,
repleta de fracasos.
Nada sobra al olvido.
 
Envejeció conmigo
la dudosa verdad de las consignas
y el pretérito manso
se refugia detrás como una sombra.
Crece el silencio en mí,
la nada vuelve.
El tiempo es la frontera
en mi mapa menguante.
A la luz del ocaso
ya no quedan tareas perentorias.
El futuro es de otros.
 

   (De la antología Ahora que es tarde, 2020)



jueves, 24 de febrero de 2022

UNA CONVERSACIÓN CON JOSÉ LUIS MORANTE (Ahora que es tarde)

Parque del Retiro, Madrid, 2021
Fotografía
de
Adela Sánchez Santana

 

Una conversación con JOSÉ LUIS MORANTE

RAQUEL S. B.

José Luis Morante es profesor  jubilado, tras impartir clases de Ciencias Sociales en un instituto madrileño. Y es escritor que lleva más de treinta años practicando distintos géneros, poesía, autobiografía, crítica y aforismos. Hace unos meses, en 2021, se editaba su antología Ahora que es tarde (La Garúa, 2021) con excelente introducción del poeta y profesor universitario Antonio Jiménez Millán, donde se reúnen  poemas de todos sus libros.

¿Nos podría resumir sus más de treinta años en la literatura?

Un periodo de tiempo lleno de vocación y de trabajo que ha dejado en las librerías más de treinta libros, nueve de poesía, tres antologías, un libro de entrevistas, tres de aforismos, un diario y unas cuantas ediciones críticas. Una nutrida cosecha que habla de un trabajo continuo y muy exigente, lleno de contrastes con muchas alegrías pero también con decepciones y fracasos. 

 ¿Cómo fue su amanecida en la literatura?

A través de un premio literario; sin embargo, yo escribía desde la adolescencia, con doce o trece años ya tenía cuentos y poemas escritos (naturalmente eran textos de aprendizaje, sin ningún valor) pero aquel premio me permitió publicar mi primer libro Rotonda con estatuas.

 ¿Y su último libro, la antología Ahora que es tarde?

 El trayecto necesitaba una parada recapitulatoria. He repetido tantas veces los poemas en lecturas y encuentros que son muchos los que he memorizado, pero el trayecto ha multiplicado estaciones de paso que deben ser descubiertas por la mirada del lector. La mirada siempre atenta y precisa de Antonio Jiménez Millán es extraordinaria. Analiza las claves y planteamientos del recorrido, sus mutaciones y su manera de interrogar las relaciones entre identidad y lenguaje. 

 ¿Por qué la dedicación a la poesía, y no a otros géneros como la novela?

 Es el género literario esencial, el que ofrece más posibilidades expresivas y el que trasciende mejor los espacios de la realidad. Aunque mis lecturas son continuas y leo mucho ensayo y novelas por mi trabajo crítico, siempre retorno al sosiego final de la escritura, a sus reflexiones sobre la esencia del ser humano; con ella, con la voz poética el diálogo es asombro. 

¿Cuánto tiempo dedica a la poesía?

 Soy un lector continuo; no concibo los días sin un libro en las manos; me despierto muy pronto y el horario permite organizarse para leer varias horas y para escribir, aunque nunca se escribe con un horario fijo.

¿Cuáles son sus poemas favoritos? ¿Por qué?

 Más que poemas, prefiero autores favoritos. Mis escritores son Jorge Luis Borges, Bertolt Brecht, Ángel González, Blas de Otero, Antonio Machado… Y uno de mis poemas favoritos es una composición de Bertolt Brecht que habla del compromiso y la necesidad de que nos impliquemos todos para hacer un mundo mejor. No somos islas. Pero no quiero dejar fuera de mis hábitos lectores a un amplio elenco de nombres propios que constituyen el espacio más vivo del presente.

    

sábado, 15 de enero de 2022

CAUSAS Y EFECTOS

Aceras de Lisboa
Fotografía
de
internet

 CAUSAS Y EFECTOS

El centro del silencio me ha enseñado
a aceptar como un juego que la vida
es una sucesión aleatoria de causas y efectos
sobre las dunas de la realidad.
Aparecen las causas simultáneas,
inflexibles, anónimas.
Y los efectos manan disueltos en los días,
con cauce renovado y variable,
cuyo curso ninguna voluntad puede eludir.

Cada mañana tiene leyes propias.
es el azar la fórmula cifrada
que descubre sus vínculos.
Un extraño rumor nos configura.
Encubre quiénes somos, quién seremos.

Causas y efectos pasan, se suceden,
Articulan el tiempo. Y eso es todo

       (De Ahora que es tarde, La Garúa, 2020) ´


miércoles, 6 de octubre de 2021

ISMAEL CABEZAS. MÚSICA QUE ESCUCHARÉ CUANDO HAYAS MUERTO

Música que escucharé cuando hayas muerto
Ismael Cabezas
Prólogo de Carlos Serrato
La Garúa, Poesía
Barcelona, 2021


EN MITAD DE LA NOCHE

 
  El recorrido creador de Ismael Cabezas (La Línea de la Concepción, Cádiz, 1969) congrega las entregas Paisaje para un ciego (2008), Pisadas en la nieve sucia (2015) y Sutura (2015), además de algunas composiciones de colaboración con los artistas plásticos Yeyo Argüez y Juan Carlos Bracho. Es, por tanto, protagonista de un caminar poético sosegado, por más que haya colaborado en un buen puñado de revistas literarias y haya impartido algunos talleres de creación.
   Desde la introducción “Vendrá la muerte y tendrá tus ojos” de Carlos Serrato se hace hincapié, con claro referente pavesiano, en que la palabra poética de Ismael Cabezas lleva consigo un enfoque que entrelaza la conciencia de finitud, el afán existencial de resistencia, la mirada introspectiva y una pesimista reflexión crítica sobre el estar temporal. Son estratos germinales que ratifican un decir elegíaco que encuentra entre las grietas del tránsito vital un caminar esperanzado, un destello callado de belleza en el epitelio crepuscular del frío. Eso es lo que corroboran también las dos citas que sirven de umbral. La de J. M. Caballero Bonald: “Porque logré sobrevivir lo escribo”, y la de Sharon Olds: "Yo compartí mis secretos / con vosotros, queridos extraños”.
   El conjunto verbal deja como amanecida la composición “Elogio de la belleza” cuya línea argumental recuerda la capacidad terapéutica del arte. Las palabras saben abrir sentidos, hacen del poema un refugio para habitar la intemperie. El poema se hace afán comunicativo y naturalidad expresiva, como es norma en la fuerza impulsora de Raymond Carver, uno de los magisterios de Ismael Cabezas, que se anima a practicar los círculos expansivos de la variación.
  La cita de José Ángel Cilleruelo “Un hombre es la ciudad en la que vive” anticipa el núcleo argumental de varios poemas donde el tedio urbano constituye un propicio escenario, impulsor de soledad y conciencia abrumadora del fracaso. En ellos adquiere recorrido una senda cognitiva que unifica percepciones y requiere la aceptación de que en ese espacio, donde conviven vulgaridad y miseria. En ese lugar no hay sitio para ninguna épica. En el apagado espacio de lo diario, la lectura  es un latido vitalista y regenerador, por el que la conciencia adquiere una identidad nueva. Cavafis, Trakl, Joan Margarit, José Mateos o Blas de Otero ayudan a esbozar la propia poética en la vigilia: “Sé, como bien les digo, muy poco sobre dioses: / sólo sé de hombres que escupen sangre de sufrir a solas”.
  La huella interior de la música de The  Smiths, Siouxsie y Chet Baker también construye sus propios recorridos argumentales. Las canciones alertan sobre un tiempo generacional contaminado por la dicción áspera de la derrota. De esta actitud estética deviene un ideario vital que tiene mucho de funambulista objetividad: “Cruzar el abismo o ser parte del abismo”.
   En los poemas de Música que escucharé cuando hayas muerto predomina una atmósfera nocturnal, hecha de grises y melancolía, como si el hecho de vivir solo fuera posible casi al raso. Ni siquiera la música o el arte, que guardan impolutos su carga de belleza y compañía, son capaces de anular la evidencia de lo transitorio. Estamos destinados a ser viejas fotografías que van perdiendo sus rasgos en el tiempo. El poema “Declaración” dibuja esa distancia que aleja la esperanza de un horizonte limpio y sosegado. Quien escribe siente en su caligrafia la oscura lógica del delirio: “Es todo cuanto puedo escribir, / inútiles palabras en mitad de la noche / sobre todo cuanto amé y odié”. El poema entonces se hace presagio y elegía, advierte sobre el paso cercano de la muerte, hace memoria de una vida triste, hecha al azar con palabras gastadas por el tiempo.    

JOSÉ LUIS MORANTE




lunes, 2 de agosto de 2021

EN CLAVE AUTOBIOGRÁFICA

Memoria
Fotografía
de
Adela Sánchez Santana


 

EN CLAVE AUTOBIOGRÁFICA
 
Yo nací (perdonadme)
con la televisión en blanco y negro.
La realidad mermada
divulgó lo ficticio entre las vísceras
del dichoso artilugio.
Retraído el asombro,
poco tiempo después holló la luna
el ballet pintoresco del primer astronauta.
La guerra de Vietnam sembró de rojo
el miedo del monzón y un odio denso
dejó su cinta métrica
a la posteridad.
 
El niño que yo fui cruzó la calle
para desvanecerse.
Soplo activo de brisa
que aventara las ramas,
devanaron los años
una quietud insomne,
repleta de fracasos.
Nada sobra al olvido.
 
Envejeció conmigo
la dudosa verdad de las consignas
y el pretérito manso
se refugia detrás como una sombra.
Crece el silencio en mí,
la nada vuelve.
El tiempo es la frontera
en mi mapa menguante.
A la luz del ocaso
ya no quedan tareas perentorias.
El futuro es de otros.
 
   (De la antología Ahora que es tarde, 2020)


lunes, 26 de julio de 2021

JOSÉ LUIS MORANTE. AHORA QUE ES TARDE

Ahora que es tarde
Antología poética 1990-2020
José Luis Morante
Prólogo de Antonio Jiménez Millán
La Garúa Editorial, Poesía
Santa Coloma de G., Barcelona, 2020 

 

Ahora que es tarde, antología poética de José Luis Morante

 

ÁVILA EN EL CORAZÓN

     En este tiempo de pandemia, miedos y confinamiento, que poco a poco retorna a la normalidad, sale a la luz la antología Ahora que es tarde  del poeta y profesor abulense José Luis Morante. Nacido en El Bohodón, en 1956 y abulense activo que viene a la capital cada quince días para pasar el fin de semana con la familia o para compartir tertulia con algunos poetas abulenses como Mario Pérez Antolín o Daniel Zazo, José Luis Morante vive desde hace décadas en el municipio madrileño de Rivas Vaciamadrid, donde ha desempeñado buena parte de su vida laboral como profesor de instituto y donde ha sido protagonista indiscutible de la agenda cultural del municipio, con las revistas literarias Luna Llena y Prima Littera, ambos proyectos con una gran repercusión en medios especializados y como gestor y participante de varios ciclos poéticos.

 AHORA QUE ES TARDE: UN BALANCE DE TREINTA AÑOS DE POESÍA

    El libro Ahora que es tarde, editado por La Garúa Editorial, al cuidado del poeta y editor Joan de la Vega, es un balance de treinta años de escritura poética, entre 1990 y 2020. La obra incorpora un largo prólogo del poeta y profesor universitario Antonio Jiménez Millán. La introducción explora el ideario estético de José Luis Morante y su evolución en el tiempo, siempre dentro de una mirada intimista y reflexiva que parece sugerir interferencias claras entre trayecto biográfico y escritura.

 LA CONEXIÓN ENTRE BIOGRAFÍA PERSONAL Y ESCRITURA

  El poeta de El Bohodón confía en la capacidad expresiva de la palabra poética para ofrecer las pulsaciones y latidos de un organismo vivo. En el poema habita un protagonista ficcional que aglutina sedimentos vitales, emociones y pensamientos, un figurante que va mudando su identidad en el cauce de un tiempo contradictorio. Desde los espejos del poema, por temperamento y por convicción, los versos dibujan el mapa de ruta de un sujeto cercano que comparte realidades, espejismos e incertidumbres.

 UNA ESCRITURA DIVERSIFICADA EN GÉNEROS

     Elegir varios caminos vitales no es una contradicción menor. El poeta convive con los recuerdos del profesor, con una  hoja de servicios docentes cerrada por jubilación, y con el crítico especialista en poesía contemporánea, una cartografía inabordable que exige una morosa complacencia lectora. José Luis Morante subraya que ambas actividades, escritura y trabajo docente, conforman un cuerpo unitario, sin apéndices secundarios, porque en ellas se ha volcado con enorme cariño y dedicación, como esos profesores humanistas que hacen del libro la voz natural de su identidad en el tiempo.

 UN LARGO RECORRIDO DE LIBROS

   La bibliografía personal comienza en 1990 con la publicación del poemario Rotonda con estatuas, un libro intimista cuyos versos reforzaban cierta sensación de desamparo, como si lo real demasiadas veces solo ofertara el tacto frío de la intemperie. Son sus poemas los que abren la antología Ahora que es tarde. La soledad y el desamparo son tramas recurrentes que vuelven a tener presencia en obras como Enemigo leal, Población activa o Causas y efectos; al cabo, la poesía no es sino una forma de aspirar a la verdad, un intento de resolver las ecuaciones abiertas de la intimidad. En esta selección se reúne una amplia muestra de otros libros como Largo recorrido, la noche en blanco y Ninguna parte, con los que consiguió importantes reconocimientos, como El Premio Luis Cernuda, el Internacional de Poesía San Juan de la Cruz o el Premio Hermanos Argensola.

LA POESÍA CONTINÚA EN EL AHORA, EL TRABAJO TAMBIÉN

 El balance incorpora, junto a los textos publicados, una compilación de inéditos del libro en preparación Nadar en seco, que pone ante el lector la poesía del ahora. Recluida en la reflexión, la materia del poema se polariza en la distancia que recorren en común sujeto y entorno. Más allá del viaje interior del ser ante el espejo de su existencia, la ventana de las palabras muestra la niebla de lo diario. El poeta no es ajeno a las preocupaciones de un tiempo histórico en el que son caminos hacia ninguna parte los retos del presente. La antología Ahora que es tarde llega a la mesa de novedades del verano poético con magnífica edición de La Garúa Editorial, para recordarnos, con el tono sosegado del diálogo, que es tiempo de regreso también en la poesía. Salir al día es empezar de nuevo.

 

 

POSIBLES PAUTAS PARA UNA CONVERSACIÓN CON PABLO GARCINUÑO

lunes, 3 de mayo de 2021

EL POEMA FELIZ

Nevada
Fotografía
de
Javier Cabañero Valencia


 

EL POEMA FELIZ
 
Cardinal necesario,
me aplico en escribir un poema feliz,
que mire con los ojos
claros del mediodía y difunda su júbilo.
Que salga indemne,
 y no contenga lastres
o  invente los remedios
contra el galgo famélico
de cualquier desazón.
 
Que asordine la angustia
y no pierda sus pasos
en la tierra de nadie
del chantaje afectivo.
 
Que tenga la avidez
severa de  los dioses
y doblegue
toda asepsia expresiva.
 
Que soporte la ley gravitatoria
y se mantenga etéreo
como un don disponible
que mira en el espejo
y todo empieza.  

   (De Ahora que es tarde)



viernes, 19 de marzo de 2021

RECUERDO DE MI PADRE

En mi recuerdo

 

RECUERDO DE MI PADRE

Mi padre ponderaba la eficacia
como un tesoro extraño y valiosísimo,
escondido en el vientre de la tierra.
Solía levantarse muy temprano,
con el tictac grabado en la memoria,
y dilataba, oscuro, una jornada
que concluía laso y taciturno.
Era su empeño inmune al frío o la canícula.
Por él estuve interno tantos años
con la sola misión de hacerme un hombre.
(Entendamos, un hombre de provecho,
un atinado buscador de logros).
Mas tanto esfuerzo no valió la pena.
Él no tiene conciencia del fracaso.
Descubrió en la derrota
una patria feliz, compensatoria.

                         Ahora que es tarde (La Garúa, 2020)



sábado, 19 de diciembre de 2020

RITUAL DE OBJETOS

La dulce compañía
Imagen
de
Archivo general de internet

 

OBJETOS

Están hechos de reiteración y cercanía,
de un esplendor sencillo, de una nimia ternura.
Nos son imprescindibles al paso de los años.
Permanecen morosos, perennes, vegetales.
Diseñan una decoración reparadora
que en cada sitio ofrenda serviciales regazos.
No discuten razones, fracasos, esperanzas.
Compartimos con ellos esas gotas de júbilo
que dan a lo vivido momentos memorables.
Dialogan con palabras de sonidos armónicos;
suenan a persuasivas, a dulces cantinelas.
Sus materiales unen pretérito y presente.
Saltan hacia a delante, más allá de los riesgos,
como fuertes cornisas que soportan los brazos.
Si alguna vez nos faltan sentimos la impostura
de ese desconocido que vive por nosotros.

              (Antología Ahora que es tarde, La Garúa, 2020)



jueves, 22 de octubre de 2020

POÉTICA EN DOS LENGUAS

Ahora que es tarde
Poesía 1990-2020
José Luis Morante
Prólogo de Antonio Jiménez Millán
La Garúa Editorial / Poesía
Santa Coloma de Gramenet, Barcelona, 2020

 

E-MAIL

 

               Bajo la noche solos,

               usando las palabras

               como inconscientes varas

               para tocar lo otro

 

                                IDA VITALE

 

El mensaje conciso,

sin tallo emocional,

sin hojarasca;

sólo el misterio

de la transparencia

y el hilo concesivo

del discurso coherente.

Que el teclado perciba

desnudez, eficacia,

y la respuesta fiel

del mensajero.

 

 

 

Traducción al francés de MIGUEL ÁNGEL REAL


E-MAIL

            Sous la nuit seuls,
            utilisant les paroles
            comme des bâtons inconscients
            pour toucher autre chose
 
                        IDA VITALE
 
Le message concis
sans tige émotionnelle,
sans feuillage ;
rien que le mystère
de la transparence
et le fil concessif
du discours cohérent.
Que le clavier aperçoive
la nudité, l’efficience
et la réponse fidèle
du messager.
 
 
        (De AHORA QUE ES TARDE, La Garúa Editorial, 2020)


lunes, 24 de agosto de 2020

ANDAR A TIENTAS

Ahora que es tarde
Poesía 1990-2020
José Luis Morante
Prólogo
de
Antonio Jiménez Millán
La Garúa Editorial
Santa Coloma de Gramanet, 2020  


ANDAR A TIENTAS

(Reflexiones sobre el trabajo poético)

. La creación literaria es incesante búsqueda. No hay entre los géneros encuentros traumáticos; por eso en estos treinta años en mi escritura conviven la poesía, el ensayo, el trabajo crítico, los aforismos y la minificción; son estrategias complementarias. Trazan juntas la verdadera identidad del sujeto.

. Compromiso riguroso con el trabajo diario; fortalecimiento de la voluntad con el estudio y la lectura, siempre he sospechado que hay una fuerte ingenuidad en pensar que el vuelo libre de la inspiración llenará nuestras páginas de líneas inmortales.

 .  La lectura obedece a la necesidad de ampliar espacios interiores. A veces se expanden tanto que no caben dentro y asientan sus coordenadas de situación en la escritura. Encuentran en el poema, el microrrelato o la reseña una habitación propia.

  . Para encontrar el ángulo de lo personal, frente a la posición arrogante de la originalidad, es esencial el conocimiento de las tradiciones. Y esa es una de las ayudas de la crítica literaria.

  .  La idea de la poesía como objetivación de la experiencia vital que se atribuye a la estética realista requiere muchos matices: la escritura funciona en espacios ficcionales y hay que desmarcarse de la creencia de que protagonista poético y escritor comparten identidad.

.  La experiencia conecta imaginación, afectos, relaciones sociales, propuestas culturales de otras artes, destellos intuitivos, viajes, e incluso contradicciones internas.

 . Hay temas que funcionan como columnas de sustentación del trayecto poético. Insisten y reaparecen en diferentes etapas… ¿También en mi escritura?

 . Ser profesor de Ciencias Sociales me ha obligado a entender que los lenguajes artísticos y literarios no avanzan a la deriva sino que están insertos en un contexto histórico y en una sensibilidad de época a la que cada escritor responde de una manera individual. Mientras Virginia Woolf publicaba en 1931 su gran novela Las olas se proclamaba en España la II República española. Esta simultaneidad es invisible para muchos lectores, pero cada tiempo es un espacio de confluencias, una totalidad esencial, profusa y múltiple.

 .  ¿A favor o en contra de los encasillamientos críticos? A favor porque son mapas que facilitan el reconocimiento del lector, pero en cada obra literaria hay una evolución, los libros cambian, modifican puntos de vista, abren itinerarios de riesgo…

José Luis Morante


jueves, 23 de julio de 2020

NUEVA CREACIÓN

Ahora que es tarde
Poesía 1990-2020
José Luis Morante
Prólogo de Antonio Jiménez Millán
La Garúa Editorial
Santa Coloma de Gramenet,  Barcelona, 2020



NUEVA CREACIÓN

Si me hallaras vacío,
solitario y absorto,
con el alma sin lastre
que asegure lo humano,
como grano de arena
al vaivén de la espuma,
frágil cometa leve
en los cielos perdida,
ámame dulcemente
sobre todas las cosas,
como si fuera barro;
una estatua olvidada
que requiere tu soplo
para vivir de nuevo.

           ( De Ahora que es tarde)



sábado, 4 de julio de 2020

CONVERSACIÓN CON GLORIA DÍEZ SOBRE "AHORA QUE ES TARDE"

Gloria Díez y José Luis Morante
Biblioteca Mario Vargas Llosa (Madrid)

Gloria Díez, poeta, periodista y gestora cultural, conversa con José Luis Morante sobre la antología Ahora que es tarde (La Garúa, 2020), una selección de poemas que integra treinta años de creación, desde 1990 hasta 2020. 


- Al leer los títulos de tus libros, Rotonda con estatuas, Población activa, Largo recorrido, llama la atención lo cotidiano del lenguaje. Definitivamente ¿tu reino es de este mundo?

Sí, suelo vivir en la periferia de la solemnidad, en ese barrio de gente que busca en el lenguaje sustratos comunicativos y zonas de intersección; sé que a veces esa media voz puede confundirse con la pobreza expresiva o con el vuelo bajo; pero asumo el riesgo; me gustan los poetas que se visten con ropa de calle.

- ¿Cómo Karmelo C. Iribarren?

Claro, como Iribarren, Comendador, Antonio Jiménez Millán, Luis García Montero, Joan Margarit, Juan Gelman, Parra, Carver, Ángel González o Wislawa Szymborska…

- Pero también admiras a Juan Ramón…

La casa de la poesía es hospitalaria por naturaleza y hace de cada itinerario lector un espacio transitable, un magisterio, una claridad por descubrir… Sí, me encanta la poesía de Juan Ramón, y de Antonio Machado, Cernuda, Borges u Octavio Paz; creo que la lectura debe ser plural y continua y esas condiciones han gestado en mí un cofre de deudas que ya querría para sí la mismísima Pandora…

- Dices: “Al piso regresaba cabizbajo, enfundado en un traje de preguntas”. ¿Esa es la función del poeta, preguntarse, preguntar?

Toda tarea creadora es indagatoria, por naturaleza; recorre líneas de sombra y rincones que suelen cobijar más sombras; y en esos sitios el poeta siempre inventa cruces, reiteraciones y retornos al punto de partida; la escritura es desandar.

- ¿Qué te llama la atención de las estatuas? Hay “sonrisas cinceladas en mármol”. Y están tan quietas….

Son la certeza firme del pasado, me gusta su simbología y su afán por hacer perdurable la finitud; es tiempo inquisitorial y muchas estatuas han bajado de sus pedestales; yo sigo conversando con ellas; son encomiables interlocutores.

- ¿Te gustaría que te hicieran una…? Una estatua. ¿Y cómo sería? Danos una pista.

No me había planteado esa celebración matérica de la identidad; hace muchos años un amigo me sorprendió en una lectura recordando que yo había definido una papelera como un cielo para despojos... Así que parques, estatuas y papeleras suelen crear espacios apacibles de soledad y melancolía, de lecturas al sol.

-Tu imagen en el espejo, los heterónimos… ¿Te inquieta la dualidad? ¿O son las contradicciones?

Vivo con ellas desde siempre: hablo mucho porque soy muy tímido; me gusta la soledad porque estoy lleno de extraños, soy frágil porque creo en la fortaleza de la voluntad, y estoy conmigo cuando estoy solo... Los heterónimos son posibilidades del yo; es saludable ser cobijo de tantas mutaciones.

- En tus criticas hablas del “protagonista lírico” que construyen los poetas. ¿Y cuál construyes tú?

Creo que en mis poemas se perciben claras afinidades entre el trayecto autobiográfico y las contingencias del sujeto verbal; así que entre los dos hay un razonable aire de familia que se va haciendo con el tiempo más intimista y reflexivo.

-  Dices “todos cabemos dentro de la especie enemigo”.  ¿La vida te ha puesto frente a grandes enemigos?

Como a todos, la vida me ha dejado abrazos inolvidables y decepciones al paso; de los abrazos queda el calor intacto en la piel; de las decepciones, las cicatrices... No sé si mis enemigos eran grandes, tengo la sospecha de que su talla era liliputiense y mezquina porque se han ido diluyendo en la memoria...

- ¿Y para qué sirve un enemigo? ¿Se le puede encontrar alguna utilidad? Aunque sea residual.

Sirve para recordar que él tiene de nosotros la misma teoría; para saber que la dificultad está inserta en cualquier relación humana y, desde luego, para cobijar nuestras sensaciones en poemas, libros o en mínimos aforismos que callan su destinatario, pero que hablan con voz firme... Aquella teoría de la otra mejilla contradice la sensación de justicia que requieren algunas actitudes.

- Escribes: “me sonaban los pasos a verso en asonante” ¿En qué métrica te sientes más cómodo?

Todos mis poemas, salvo una minoría, usan el verso libre; y dentro de ese verso libre creo que hay un predominio de dos medidas versales, el endecasílabo y el heptasílabo... Sé que son precisiones un poco insulsas, pero ese ritmo es el más frecuente en mi cabeza en el tiempo de composición que suele ser muy asimétrico; tardo mucho en escribir un poema, días, meses; o el poema llega casi completo y solo lo modifico en la segunda o tercera lectura.

- Y la música del verso… ¿de dónde viene? Porque tus versos son musicales: (…) este presente es sórdido y conviene/ descerrajar el tiro a quemarropa”.

La cadencia musical es columna vertebradora; en casa hay una fuerte inclinación a la música y al ritmo; además está la lectura; me gustan los poetas que hacen de su poesía una canción que puede leerse en voz alta.

- Una de tus tareas literarias es la crítica. ¿Qué aporta? ¿Qué exige?

Aporta un dominio expresivo mucho mayor, una exigencia de sencillez y una continua voluntad de seguir aprendiendo. Tengo una incansable voluntad lectora, una huida de los juicios de valor y un compromiso de escribir la reseña con estilo, lejos del aire desmadejado que suele tener un artículo de prensa.

- ¿Algunos de tus enemigos se han fraguado ahí? La tarea de desechar es ingrata.

No me gustaría dejar la impresión de que mis enemigos son multitud, ejerzo en lo posible de buena gente, y lamento que ese título “Enemigo leal” pueda dar esa imagen; como dije en su día; mis enemigos leales son conceptos, no son presencias sigilosas en un callejón... Es verdad que dos o tres críticos me dieron un buen palo en algún libro; pero solo uno me hizo daño de verdad, porque su crítica contradecía sus propios consejos anteriores; así que reitero que mi porcentaje de enemigos está a años luz de los amigos.

- Háblame de tus antologías. ¿El antólogo disfruta, sufre, acaba impregnado del perfume del autor?

Sí, es una posición de espectador privilegiado; se disfruta mucho de esa sensación de ir completando un paisaje que solo al final adquiere forma completa; la antología más gratificante fue una de poesía joven, “Re-Generación” (Valparaíso ediciones, 2016). Y sigo manteniendo aquella sensación de proximidad con los elegidos.

- ¿Hay muchos “demonios sueltos entre los papeles”? ¿Entre tus papeles también?

Sí, en ellos forman algarabías permanentes las dudas, las prisas, las ideas en blanco, los materiales inútiles, los proyectos que se quedaron a medias...

 - ¿Como crítico, ¿qué evolución adviertes en tu poesía?

Creo que un caminar pautado, sin giros ni estridencias que desemboca en el presente de forma natural; como un trayecto reglado; nunca he creído en el poeta acróbata, que hace malabarismos sin red.

- ¿Se mantiene tu “terca voluntad de estilo”? ¿Y qué estilo sería ese?

Una de las cualidades más definitorias en mi manera de entender el hecho literario es la voluntad; procuro mantener un tono de voz natural y creíble, sin imposturas, que deje la imagen de un protagonista implicado y fiable.

- Cultivas el haiku y el aforismo. ¿Qué te ofrecen esas formas breves?

Concisión, brevedad e ingenio, la certeza feliz de Juan Ramón de que “menos es más”.

- Ahora que es tarde, ¿es el momento de mirar atrás?

Sí, es un balance de treinta años que requiere abordar el sendero cumplido para saber qué queda lejos y qué se mantiene a la vista todavía; el título de esta antología, que ha prologado con tanto acierto el poeta y profesor Antonio Jiménez Millán, niega la separación entre pasado y presente; o mejor: los unifica en un mismo instante como si sus latitudes fuesen espacios complementarios. Creo que el profesor, poeta y crítico acierta plenamente; la escritura es una toma de conciencia del discurrir ; es palabra en el tiempo, como escribió Antonio Machado. 

- ¿Esta es una antología provisional? ¿Queda mucha obra en el tintero?

No lo sé, sigo trabajando el poemario Nadar en seco, pero no tengo la sensación de estar en el final de ninguna ruta; soy un náufrago que sigue buscando costa. Sigo dispersando pasos en los géneros habituales; no sé separarme de la escritura; es piel y abrigo.

 Después de caminar 30 años es un buen momento para que el viajero se detenga y eche la vista atrás. Eso ha hecho José Luis Morante, poeta, crítico y aforista, en esta antología titulada “Ahora que es tarde”, que hace el número 86 de la colección de poesía de La Garúa. Nueve libros de poemas vierten en estas páginas lo mejor de un autor que habita en la periferia de la solemnidad, viste ropa de calle y es capaz de nadar en seco. La entrevista ha sido realizada guardando todas las medidas de seguridad. 

Julio de 2020






lunes, 29 de junio de 2020

SUEÑOS PARA UNA NOCHE DE VERANO

Amanecida
Fotografía
de
Michael Kenna

ACERCA DEL SUEÑO


 I
    
                          (Irene)

Qué es el sueño, preguntas,
con la abrumadora ingenuidad
de quien me presupone una respuesta.
Y yo salvo el escollo
modulando una frase convulsa
en la retórica de los desconciertos.
Te digo: el generoso don
que la fatiga obtiene de la noche,
una brizna de luz escalando la sombra,
el envés de una historia
cotidiana y absurda;
tú misma, hija mía,
cada palabra tuya, cada gesto.
No sé si el sueño
es potestad del hombre
o comparten los sueños animales y cosas.
Ignoro de igual modo qué hilo teje
su textura de seda,
qué alzada confabula
su hermética apariencia
o qué brújula guía
la estela de sus viajes.
Sé que hay sueños tristes y gozosos,
oscuros y diáfanos,
ocasionales y obsesivos;
sé también que hay sueños tan hermosos
que el tiempo los indulta y perseveran,
y no envejecen nunca.


II

                                       (Ana)


Hay sueños que una noche
consumen su existencia
y otros que se prolongan con los días.
Simulan los primeros
una especie común de lepidópteros
y acaban siendo pasto
del trastero y del polvo,
como un experimento vanguardista.
Levísimos planetas alumbran los segundos,
como estrellas fugaces que convocan
múltiples y azarosas travesías.
Ante nuestra mirada sus figuras componen
un paisaje celeste,
intangible materia en sereno reposo,
donde habita la luna del deseo.

                                          
                    (De la antología Ahora que es tarde, La Garúa, 2020)