viernes, 2 de abril de 2021

CONVERSACIÓN A SOLAS


 

UNA CONVERSACIÓN A SOLAS

Me gusta hablarle a la pared,
 es el único oyente que jamás me contradice

OSCAR WILDE 
 
Soso, serio y formal; el lema del candidato socialista a la Comunidad Autónoma de Madrid, más que una apelación al voto, parece la pudorosa solicitud de un seminarista de ejercicios espirituales o el catálogo abreviado de humildad, pacifismo y trabajo de un pretendiente amish.

Nada sé del personaje mediático del momento y de esa venta de visceralidad afectiva que alienta a diario la cadena televisiva más solicitada del país. Pero el acoso sexual, los malos tratos y la violencia de género son actitudes tan repulsivas que, más que primeros planos visuales y fárragos verbales de tertulia alcohólica, merecen juicios rápidos, condenas efectivas e inmediatas y alejamientos ecuatoriales del salvaje de turno.

Vuelvo a la escritura de Anne Carson y tampoco esta vez fue un encuentro sedentario. Muchos significados quedan fuera de alcance. Están llenos de puntos ciegos, pero mis interpretaciones fallidas no me dejan la sensación de fracaso. Es un material sin género, duro, obsesivo, singular, que rechaza el ojo frío de la disección. Hay que leer sin más, contemplar un trompo que gira.
 
La esperanza de entender también afecta al pie quebrado de lo diario, cuyos componentes nunca resuelven la contradicción, esa simultaneidad de amargo y dulce, de sensaciones de frío y de la color que pueblan el mapa de las emociones.
 
Buena parte de los aforismos que leo últimamente son pálidas virutas de taller, frases sueltas que fuera del contexto adquieren un sentido difuso. Aunque de cuando en cuando salte el destello capaz de iluminar un pensamiento.
 
Los afectos de mi nieto Asier llenan la casa a diario; son esos sonidos claros de la ternura que se abren a la realidad o dan voz a los sueños. Con ellos, oigo secreta música, una partitura de felicidad en los hilos del tiempo.
 
(Apuntes del diario)
 

 

2 comentarios:


  1. Que esos sonidos de la ternura perduren, con el inevitable y alegre paso del tiempo, como ecos evocadores.

    Benditos Apuntes del diario que guiarán a la memoria, propia y ajena.

    Un abrazo siempre agradecido.

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    1. Buenos días querida Pilar, disculpa si algunos apuntes tienen el paso desapacible del pesimismo; a veces me enerva pensar qué complejo hacemos el estar diario abriendo trincheras y disonancias. Así que no queda otra que cultivar el propio jardín y hacer de la amistad y la ternura refugio y techo. Ahí nos vemos, siempre agradecido por tu generosidad y confianza.

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