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miércoles, 13 de julio de 2022

ARTESANÍA MENTAL

José Luis Morante, antología AHORA QUE ES TARDE
Lectura poética en el EPISCOPIO

Fotografía de Diario de Ávila


UN MILLÓN DE VISITAS

 Creado hace más de una década, el blog literario PUENTES DE PAPEL llega al millón de visitas. Es el momento de dar las gracias a los lectores y a quienes hacen posible su continuidad. La artesanía del blog es simple: la creación y el impulso de un diálogo abierto a la escritura y a los afectos. Las palabras nos unen, propician el brote diario  de cada entrada.

¿Satisfecho con los resultados?

Las cifras digitales son tan desmesuradas que jamás imaginé esta continuidad y esta aceptación por parte de amigos, escritores y público; cuando creamos el blog en 2010, suponíamos que sería una iniciativa pasajera y  frágil; pero el blog ha cobrado una pujanza insólita; se ha hecho amanecida natural de mis días. Supone una interacción continua con los lectores y un abrazo virtual con sus más de mil seguidores que son un apoyo extraordinario para borrar cualquier cansancio.

Escribir a diario, ¿resulta fácil?

Reflexionaba Thomas Mann, el autor de La montaña mágica, que "un escritor es una persona para quien la escritura es más difícil que para otras personas". Resaltaba así la autoexigencia, el desvelo perpetuo y la vigilia ante el propio quehacer. Son reglas básicas aplicables al blog para superar el espejismo de la facilidad. La clave es el esfuerzo, la corrección, el propósito de buscar claridad y transparencia.

¿Qué materiales usa la artesanía mental?

Cualquier creatividad es limitada, aún así el quehacer del blog fomenta la diversificación de formas literarias, esos rincones del lenguaje que componen paisajes coloristas y autónomos. En "Puentes de Papel" conviven la poesía, el aforismo, los apuntes personales y la reseña crítica. También la entrevista; y no descarto enriquecer mi escritura con aportaciones inéditas de otros escritores. Con esos elementos se compone una ecuación que no debe perder interés y calidad literaria.

¿Hasta cuándo dará continuidad a esta tarea?

No lo sé; en este largo tiempo los estados de ánimo, como es lógico, han ido cambiando; y no han faltado esas amanecidas de grisura que preguntaban en voz alta si merecía la pena tanto esfuerzo. Y la respuesta aflora con luz de mediodía: el cansancio se vence con entusiasmo, ese es el punto de apoyo que mueve el blog.

  
 

miércoles, 2 de septiembre de 2020

JAVIER LA BEIRA. MÚNICH RESPLANDECÍA

Múnich resplandecía
Javier La Beira
Cubierta de  Juan Carlos Mestre
Fotografías de Belén García Mata
Frato Editorial
Málaga, 2020


CUADERNO DE VIAJE


   Tras la ejemplar edición de los dos primeros volúmenes de Diario, de José María Souvirón, en colaboración con Daniel Ramos López, Javier La Beira, filólogo, investigador y paseante por múltiples carriles creadores (poesía, relato, artículos periodísticos y edición), explora una nueva ruta: la literatura de viajes, una senda expresiva de intenso recorrido en otros ámbitos, como el anglosajón, pero menos transitada en el holgado perímetro peninsular, con las escuetas salvedades de interés.
   La edición malagueña, incluso en sus manifestaciones más humildes como las hojas volanderas y las plaquettes, tiene una merecida fama nacional  por el quehacer artesano de las cualidades formales; Frato Editorial asume la tradición provincial con una entrega limpia, minimalista y nívea en cuya portada sobresale el talento plástico de Juan Carlos Mestre que hace decurso lírico también sin las palabras.
   Puestos en materia, solicito que se me permita abordar la lectura de Múnich resplandecía a partir del epílogo, porque el autor incluye en sus párrafos una notable declaración intencional, subrayando las cualidades más sobresalientes de esta entrega. El temperamento viajero enuncia su sensibilidad: “Frente a los teóricos del género que propugnan la publicación de los textos de los diarios tal y como son escritos a pie de calle, soy de los que consideran que la letra impresa exige un tratamiento literario, una voluntad de estilo que se eleve por encima de la mera exhibición de los avatares de una existencia tan aburrida para el resto de los mortales como los sueños de cada cual”. En la poética del viaje de Javier La Beira no hay balbuceos, sino el suelo sólido de unas cuantas certezas que anulan el sobrepeso del detallismo, el testimonio objetivo de la frialdad notarial y la cartografía geométrica de lo previsible. La Beira escribe con el taller abierto de la naturalidad, selecciona, refrenda y convierte la travesía en un reflejo de quien percibe y siente. Hay que capturar destellos de lo que se vislumbra y encontrar vínculos emotivos entre sujeto y entorno.
   Solo cuatro días reales anotan su discurrir en el diario, los incluidos entre el viernes 1 de diciembre de 2017 y el lunes 4 de diciembre. En tan breve lapso, las anotaciones autobiográficas se multiplican para trasmitir un intenso aporte que arranca con los prolegómenos del desplazamiento y con ese retorno a la memoria que añade recuerdos y evocaciones, miedos y sueños, actitudes propias y ajenas. Los entrantes de Javier La Beira para esta gastronomía en tránsito dibujan con trazos firmes la cronología exacta que asocia el sentido del tiempo al respeto personal (certeza que comparto plenamente), el miedo a volar: “el que teme padecer, padece ya lo que teme” y los recuerdos de trayectos cumplidos, cobijados en los pliegues de la memoria.
   La predilección germanófila del viajero queda también palpable en la elección del título Múnich resplandecía. Se extrae de un párrafo de Gladius Dei de Thomas Mann, que sirve de cita prologal, junto al pensamiento aforístico de Manuel Chaves Nogales: “El tiempo es aviador”. Pero sobre todo, se muestra con plenitud de mediodía al describir los atractivos muniqueses y la artesanía del viaje, ese compendio de informaciones que recuerda la historia de la ciudad, su aportación cultural, el paso de personajes notables o la convivencia armónica entre la vieja arquitectura y las propuestas de vanguardia que dan color y sitio a las actuales construcciones.
   Múnich resplandecía tiende la mano cómplice desde el primer párrafo. Muestra el camino secreto del diálogo personal para compartir juntos la plenitud del viaje, esa mezcla armónica de conocimiento y asombro que trasciende el repertorio anecdótico para recrear una experiencia común, aunque sea efímera y fragmentaria. Javier La Beira aporta la magia de contemplar un sitio donde nunca estuvimos, o donde alguna vez fuimos viajeros de paso, transeúntes con maletas que añoran el regreso. Un libro excelente, ameno, que invita a disponer de un cuaderno blanco para explicar el mundo como rito iniciático, aunque completemos el trayecto en clase turista, eso sí, con puntualidad noruega.   

   
    








miércoles, 12 de octubre de 2016

SIOMARA ESPAÑA. CONTRUCCIÓN DE LOS SOMBREROS ENCARNADOS

Construcción de los sombreros encarnados
(música para una muerte inversa)
Siomara España
Prólogo de
Verónica Aranda
Ediciones Polibea, Madrid, 2016
DESDE LA RENUNCIA

   Entre las dos orillas del castellano no se prodigan enlaces que contribuyan a un conocimiento mutuo; por eso la iniciativa de la editorial Polibea de abrir una colección que aglutine la producción lírica del multiculturalismo latinoamericano encarna una significativa contribución al encuentro, un afán de explorar rutas diferenciadas de un legado plural que se retroalimenta y fortalece como una tradición viva. La colección “Toda la noche se oyeron…Poesía Latinoamericana del ahora"  tiene su inicio en el poemario Construcción de los sombreros encarnados, de Siomara España (Manabi, Ecuador, 1976), autora con persistente voluntad creativa que acumula en su taller media docena de entregas, desde Concupiscencia a El regreso de Lolita.
  El volumen Construcción de los sombreros encarnados / música para una muerte inversa se editó por primera vez  en 2013. Título y subtítulo del poemario comparten una evidente ortografía simbólica. Sus referentes culturales son analizados con precisa demora por la poeta, editora y traductora Verónica Aranda, quien expone ante el lector la travesía en marcha de esta colección de poemas: el deseo es ese impulso fatalista que supone la renuncia a la propia libertad, e inspiró el discurso estético de Thomas Mann en su novela Muerte en Venecia. Bajo su luz escribe este poemario Siomara España, casi un rapto lírico y torrencial surgido mientras escucha como fondo sonoro la quinta sinfonía de Malher, y recuerda la película de Luchino Visconti. Desde su enfoque lírico, Siomara España reivindica la brújula del sentimiento, más allá de las convenciones sociales y de ese mundo de jerarquía y apariencia que representan los sombreros encarnados. La ciudad, Venecia, arquetipo de esplendor arquitectónico, ha establecido un plano de modelos convivenciales y una manera pactada de estar en lo real. Y es en ese contexto donde emerge la tensión vital, esa polarización de contrastes que enaltece lo bello y lo terrible. La plenitud de Tadzio, con su aura juvenil que impacta los sentidos y convulsiona el ánimo, contrasta con la atonía crepuscular de la madurez, con esa identidad que hace suya la pasión a destiempo, aceptando ser víctima de una emboscada de la que es imposible salir sin estragos. La conciencia del yo asume esa sensación de paisaje después de la batalla que genera la catalización de lo imposible: Tadzio es una imagen platónica, un ideal inalcanzable, y es difícil sobreponerse a ese largo recorrido que propone la culminación de la belleza. El sujeto verbal se siente “tardío y solo”, asomado a un lugar entre sombras, contrafigura expuesta a ras de suelo mientras el amado emprende viaje, como un Ícaro renacido, que parte en vuelo hacia el azul lejano; pero también la fragilidad está en el amado, como si tras el epitelio de su belleza estuviesen encendidas las brasas del tiempo y su fluido arroyo de ceniza.
  Para expresar el fuego pasional de quien desea, Siomara España recurre al poema breve y al estilo directo; los versos dan voz a un monólogo fragmentado que se mueve entre la reflexión y la calidez del amor encendido, que encuentra en el lenguaje y su grafía icónica una manera de congelar la realidad y petrificar lo transitorio. El sentimiento amoroso no es locura contingente sino mutación de la esencia del ser.