viernes, 11 de octubre de 2013

AFORISMOS DE OCTUBRE



Aforismos de octubre

Hierro galvanizado. La hormiga abandonó su galería y saca pecho. 

Alzó los ojos. Fijó su mirada en mí, como si me viese por primera vez. 

Hablo mucho conmigo. Pero no me entiendo. Vocalizo mal los afectos. 

Cuando el decaimiento golpea fuerte en el cristal del día, hay que estar prevenido, por si lo rompe.

Una vanidad sobria, de uso privado.

Racha; esa porción de tiempo en la que todo camina a tientas.

 

 

 

4 comentarios:

  1. POEMA DE OCTUBRE (Dylan Thoma)
    Cumplía treinta años, mi aniversario despertó hacia el cielo
    cuando oí cómo hacía señales la mañana
    con la oración del agua y el grito de cornejas y gaviotas
    y el roce de las barcas en el muro trenzado por las redes
    desde el puerto y los bosques vecinos
    y los mejillones en sus charcas y la playa con garzas clericales
    para que en un segundo me pusiera de pie
    y echara a andar en el pueblo todavía dormido.

    Mi cumpleaños empezó con los pájaros acuáticos
    y con pájaros de árboles alados que volaban mi nombre
    sobre las granjas y los blancos caballos
    y yo me levanté en el lluvioso otoño
    y eché a andar en el chaparrón de todos mis días,
    Era en la pleamar y las garzas buceaban cuando tomé el camino fronterizo
    y aun estaban cerrados los portales del pueblo
    mientras el pueblo se iba despertando.

    Toda una primavera de alondras en una nube rodante
    y las matas a orillas del camino desbordaban de mirlos silbadores
    y el sol de octubre a la manera del verano
    sobre el hombro del cerro
    fueron climas amigos y hubo dulces cantores
    que llegaron de pronto en aquella mañana por la que yo vagaba
    y escuchaba cómo se escurría la lluvia;
    frío, el viento soplaba
    en el bosque, muy lejos, a mis pies.

    Pálida lluvia sobre el puerto encogido
    sobre la iglesia mojada por el mar, tan pequeña
    que semejaba un caracol con sus cuernos a través de la niebla
    y del castillo pardo como los búhos;
    pero todos los jardines de primavera y de verano
    florecían en los cuentos fantásticos
    detrás de la frontera y abajo de la nube invadida de alondras.
    Allí podía yo maravillarme
    mi cumpleaños se iba yendo pero el tiempo giraba alrededor.

    Girando me apartaba del país jubiloso
    bajaba por el aire cambiado y por el cielo alterado de azul
    fluía de nuevo una maravilla de verano
    con manzanas y peras y grosellas rojas:
    y vi tan claro en el rodar del tiempo
    aquellas olvidadas mañanas cuando un niño paseaba con su madre
    por entre las parábolas del sol
    y las leyendas de las verdes capillas

    y por los campos de la infancia ya dos veces contados
    porque sus lágrimas quemaron mis mejillas y su corazón se conmovió en el mío.
    Estos eran los bosques y era el río y el mar
    allí donde un muchacho
    en el verano atento de los muertos
    murmuraba la verdad de su gozo
    a los árboles, las piedras y el pez en la marea.
    Y el misterio cantó vivo
    en el agua y en el gorjeo de los pájaros.

    Y allí podía yo maravillarme
    mientras mi cumpleaños se alejaba aunque el clima diera vuelta en redondo
    y el gozo verdadero del niño muerto hace tanto tiempo
    cantaba ardiendo bajo el sol.
    Cumplía treinta años hacia el cielo y en el mediodía del verano
    aunque la villa al fondo se cubriera de hojas por la sangre de octubre
    oh que en este alto cerro
    a la vuelta de un año
    la verdad de mi corazón se cante todavía.

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  2. Muchísimas gracias, el poema exalta la naturaleza y sus elementos con una fuerza de voz que sobrecoge y que hace intrusos a los que nos asomamos a sus elementos.
    Un abrazo y mi gratitud una vez más.

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  3. No te comento los aforismos porque sabes que son mi debilidad. Me encantan.
    Un fuerte abrazo. (El del decaimiento me ha llegado)

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    1. Hola Paco, tras una semana muy intensa siempre es un remanso recibir tus comentarios. Disfruta de esa primitiva imaginaria que da esperanza al fin de semana. Abrazos grandes.

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