sábado, 5 de octubre de 2013

KARMELO C. IRIBARREN. LUCES.

Las luces interiores
Karmelo C. Iribarren
Renacimiento, Sevilla, 2013

LAS LUCES INTERIORES
 
 La obra Seguro que esta historia te suena reúne el quehacer lírico de Karmelo C. Iribarren, nacido en San Sebastián en 1959. Editada por segunda vez en 2012, aglutina las entregas que preceden a Las luces interiores, desde el lejano cuadernillo, Bares y noches, amanecido en 1993. Entonces el realismo figurativo ampliaba sendas que cimentaron una corriente denominada, casi de inmediato y sin muchos matices, “realismo sucio” por las supuestas deudas con Charles Bukowski y Raymon Carver.
  El conjunto permite un ajustado perfil estético. Deja ante el  lector una estela continua, sin fisuras ni quiebros contradictorios. Secuencia libros con singular coherencia, aplicando matices y buscando la argumentación del poema en motivos como los paisajes urbanos, el devenir diario, la convivencia con los demás, los actos y pensamientos del sujeto frente a sí mismo... También en lo formal se enuncia, desde el inicio, una escritura sobria y precisa, una poda severa de retórica, una dicción comunicativa que deja campo a lo social,  y una supuesta fusión entre el personaje y el sujeto biográfico, aunque cada identidad aporta siempre el componente ficional y especulativo de lo imaginario.
   La salida de Las luces interiores, sólo un año después, alude a la capacidad del poeta para transmitirnos un modo escritural que requiere la inmediatez del mensaje. En los versos se entrelaza el ser fugaz del entorno y la necesidad de perdurar a través de un testigo dispuesto -el sujeto textual- que da cuenta de sus impresiones, con el énfasis en sordina: “Me senté/ en la terraza. / El silencio/ era absoluto. / Veía encenderse / y apagarse / las luces interiores / de las casas. / Un viento suave, / húmedo, / me acariciaba  / el rostro… / Es el mundo / -me dije, / y es un lugar / maravilloso.” Ese estado de felicidad transitoria supone una serena aceptación de la fragilidad existencial, una ausencia de resentimiento y la certeza de que el patetismo se lleva mal con la alegría de un sentir ético que no aguarda ninguna redención trascendente y se muestra conforme con la realidad, aunque esta se empeñe todos los días en revisar y corregir nuestros sueños. Lo que sucede está, es tangible y conforma una existencia que marca el paso con traje de calle y viste preocupaciones corrientes, que afectan a cualquiera.
   La poesía de Karmelo C. Iribarren se siente cómoda en los espacios reales, en un callejero que acoge en sus esquinas la disonancia y el desajuste, pero es capaz de percibir también una belleza sutil y matizada. Quienes habitan ese callejero transitan con prisa y sólo dejan el rastro leve de un instante. De esa senda de instantes está hecho el poema; como escribió Manuel Machado, en cita recogida como umbral de Las luces interiores, “lo importante/ es el instante/ que se va” y nos deja el chispazo de su conocimiento, ese mínimo estímulo que pone ante la mesa unas gotas de luz.

 

4 comentarios:

  1. Muy bien visto. Iribarren sabe captar como nadie los pulsos secretos de la ciudad, esa línea de significado que tan a menudo se nos pierde entre el tráfico y las antenas (por lo de la telefonía móvil, que tanto aísla). Es la suya una poesía ideal para leerla, por ejemplo, en autobús. Hace que el recorrido, sea el que fuere, adquiera un valor insospechado. Me apunto la referencia.

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    1. En el autobús o en cualquier transporte público (como decía Roger Wolfe); la verdad es que a veces se confunde buena poesía con solemnidad y trascendencia, con el gesto estirado de un verso con frac. En su minimalismo, la poesía de Karmelo, engañosamente simple y directa, siempre tiende la mano de la emoción. Es un gran poeta.
      Gracias por tus palabras, Alfredo.

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  2. Karmelo es uno de los mejores poetas urbanos que he leído.

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    1. Una afirmación que comparto plenamente como lector. Como crítico, percibo en las últimas décadas un cultivo tenaz en las generaciones de la poesía urbana; apenas hay ruralismo porque la civilización actual está marcada por la ciudad, el progreso y todas las incertidumbres que ya pronosticó Baudelaire... Todo esto es una historia más larga. Es verdad lo que dices: Karmelo es un gran poeta. Un fuerte abrazo y encantado con tu presencia en estos puentes.

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